Partido Comunista Internacional Cuerpo unitario e invariante de las Tesis del Partido

Tercera Internacional (Comunista)
2º Congreso, junio-agosto 1920
 
 

PREMISA A LOS ESTATUTOS



En el año 1864 fue fundada en Londres la primera Asociación Internacional de los Trabajadores, la Primera Internacional. En los Estatutos generales de esta Asociación Internacional de los Trabajadores se dice:
    «que la emancipación de la clase obrera debe ser obra de la misma clase obrera,
    «que la lucha por la emancipación de la clase obrera no es una lucha por privilegios de clase y monopolios, sino para establecer iguales derechos y deberes, y abolir todo dominio de clase,
    «que el sometimiento económico del trabajador a los que gozan del monopolio de los medios de trabajo, es decir de las fuentes de vida, es la base de la sumisión en todas sus formas, la base de toda la miseria social, de toda degradación espiritual y dependencia política,
    «que, por lo tanto, la emancipación económica de la clase obrera es el gran fin al que debe ser subordinado, como medio, todo movimiento político",
    «que todos los esfuerzos para conseguir este gran fin han fallado hasta ahora por la falta de solidaridad entre las múltiples categorías de obreros de todos los países y por la ausencia de una unión fraterna entre las clases obreras de los diversos países",
    «que la emancipación de los obreros no es un problema local ni nacional, sino un problema social que abarca a todos los países en los que existe la sociedad moderna, y cuya solución depende de la colaboración práctica y teórica de los países más avanzados",
    «que el presente despertar de la clase obrera en los países industrialmente más avanzados de Europa, a la vez que aviva nuevas esperanzas y es un serio aviso para no recaer en viejos errores, exige la unión inmediata de los movimientos todavía desunidos».

La Segunda Internacional, que fue fundada en 1889 en París, se comprometió a proseguir la obra de la Primera Internacional. Pero en 1914, al inicio de la masacre mundial, sufrió un derrumbamiento total. Ahogada por el oportunismo, disgregada por la posición de los dirigentes que se habían pasado al bando de la burguesía, la Segunda Internacional se despedazó.

La Tercera Internacional comunista, fundada en marzo de 1919 en Moscú, capital de la República Socialista Federativa Soviética Rusa, proclama solemnemente a todo el mundo que asume sobre sus hombros la gran obra iniciada por la primera asociación internacional de obreros, y que tiene la voluntad de continuarla y llevarla a término.

La Tercera Internacional comunista se formó tras la guerra imperialista de 1914-18, en la que la burguesía imperialista de los distintos países sacrificó a 20 millones de hombres."¡Recordad la guerra imperialista!", es la primera advertencia con la que la Internacional comunista se dirige a todo trabajador, dondequiera que viva y cualquiera que sea la lengua que habla. ¡Recuerda que gracias a la existencia del orden capitalista un pequeño grupo de imperialistas tuvo la posibilidad, a lo largo de cuatro largos años, de obligar a los trabajadores de distintos países a masacrarse recíprocamente! ¡Recuerda que la guerra de la burguesía provocó en Europa y en el mundo entero la más terrible carestía y la más espantosa miseria!¡Recuerda que sin la caída del capitalismo la repetición de estas guerras de rapiña no es solamente posible sino incluso inevitable!

La Internacional comunista se pone como objetivo el luchar con todos los medios, también con las armas en la mano, para abatir a la burguesía internacional y crear una república soviética internacional, estadio intermedio hacia la completa supresión del Estado. La Internacional comunista considera que la dictadura del proletariado es el único instrumento que hace posible liberar a la humanidad de los horrores del capitalismo. Y la Internacional comunista considera el poder soviético la forma históricamente dada de tal dictadura del proletariado.

La guerra imperialista de rapiña ha unido estrechamente el destino de los trabajadores de un país con el destino de los proletarios de todos los países. La guerra imperialista ha confirmado una vez más cuanto estaba escrito en los Estatutos generales de la Primera Internacional: la emancipación de los trabajadores no es un problema local ni nacional sino internacional.

La Internacional comunista rompe de una vez por todas con la tradición de la Segunda Internacional, para la cual en realidad sólo existen hombres de piel blanca. La Internacional comunista se pone la tarea de liberar a los trabajadores de todo el mundo. En las filas de la Internacional comunista se unen fraternalmente hombres de piel blanca, amarilla, oscura, y trabajadores de todo el planeta..

La Internacional comunista apoya totalmente las conquistas de la gran revolución proletaria en Rusia, la primera revolución socialista victoriosa en la historia del mundo, y llama a los proletarios de todo el mundo a invocar el mismo camino. La Internacional comunista se compromete a apoyar toda república soviética, donde quiera que se forme.

La Internacional comunista sabe que para alcanzar más rápidamente la victoria la asociación de los trabajadores que lucha por aniquilar el capitalismo y la creación del comunismo debe tener una organización rigurosamente centralizada. La Internacional comunista debe realmente, en los hechos, representar un partido comunista unitario de todo el Mundo. Los partidos que operan en cada uno de los países, no son más que secciones individuales de ella. El aparato organizativo de la Internacional comunista debe asegurar a los trabajadores de todo país la posibilidad de recibir, en cualquier momento dado, la máxima ayuda posible de los proletarios organizados de todo el mundo.