El Partido Comunista Internacional
El Partido Comunista Internacional N. 48 - Anteprima
[pdf - pdf_Letter - pdf_Tabloid]
Indice
Numero precedente - successivo
Actualizado el 20 noviembre de 2025
organo de partido
Lo que distingue a nuestro partido: – la línea de Marx a Lenin a la fundación de la III Internacional y del Partido Comunista de Italia a Livorno 1921, a la lucha de la Izquierda Comunista Italiana contra la degeneración de Moscú, al rechazo de los Frentes Populares y de los bloques partisanos
– La dura obra de restauración de la doctrina y del órgano revolucionario, en contacto con la clase obrera, fuera del politiqueo personal y electorero
Contenido:

– Por la lucha de la clase obrera contra la burguesía en Venezuela por aumento de salarios y pensiones y mejora en condiciones de vida! – Movilización y huelga general contra la guerra!!
México: Las Manifestaciones del 15N y el Choque entre facciones de la Burguesía, imponen un velo para ocultar la lucha de clases





  Por la lucha de la clase obrera contra la burguesía en Venezuela por aumento de salarios y pensiones y mejora en condiciones de vida
  Movilización y huelga general contra la guerra!!

En horas de la madrugada del 3 de enero de 2026 se produjo un ataque militar de EEUU a diferentes instalaciones en la capital de Venezuela y su entorno, resultando estas acciones en la captura y extracción del presidente Nicolás Maduro y su esposa.

Esta agresión militar fue ejecutada con la “justificación” del combate al narcotráfico. Por muchas décadas EEUU nunca procedió a actuar militarmente contra Colombia o México para capturar a ninguno de los capos de la droga. El combate al narcotráfico que ejecuta EEUU es muy acomodaticio y selectivo. Y con esta narrativa se burlaron una vez más de lo que la legalidad burguesa llama el “derecho internacional”, quedando claro que el “derecho” lo impone quien tiene la fuerza para hacerlo.

Pero está claro que el imperialismo gringo desarrolla un conjunto de operaciones enmarcadas en su confrontación con el imperialismo Chino y particularmente enfocadas en tratar de preservar su control e influencia en el continente americano, que además de un mercado para sus productos, representa una fuente importante de materias primas, siendo Venezuela una pieza clave por sus amplias reservas de petróleo y gas y por sus yacimientos mineros de oro, diamantes y diferentes minerales de valor estratégico. Esto quedó confirmado horas después en rueda de prensa, en la que Trump declaró abierta y explícitamente que Estados Unidos “gobernará” y administrará Venezuela de manera temporal hasta que se logre una “transición adecuada” y, en este contexto, EEUU tomará el control de la infraestructura petrolera para “arreglarla”, ya que la considera “totalmente arruinada” tras años de gestión chavista. Trump anunció que las grandes compañías petroleras de Estados Unidos (mencionándolas como “las más grandes del mundo”) entrarán a Venezuela para invertir miles de millones de dólares en la reparación de pozos y refinerías, reactivar la producción a gran escala para “generar dinero para el país” y manejar la exportación, señalando que EEUU venderá “grandes cantidades” de crudo venezolano a otras naciones.

Trump aseguró que la intervención militar y la posterior administración “no le costarán ni un centavo” a los contribuyentes estadounidenses. Según sus palabras, los gastos serán reembolsados con el “dinero que salga de la tierra” (los ingresos petroleros), utilizando el recurso para cubrir los costos de la operación y la reconstrucción. Y aclaró que el embargo petrolero total sobre Venezuela se mantiene vigente y bajo control estricto de su administración, asegurando que no se permitirá que el petróleo beneficie a la estructura del gobierno anterior.

Luego de la captura de Maduro el gobierno de EEUU pasa a comunicarse y negociar con un nuevo interlocutor (Delsy Rodríguez, la vicepresidenta, que ahora toma el cargo de presidente) y afrontar lo referente al control del negocio petrolero y de una posible transición hacia un nuevo gobierno. Queda por verse las reacciones del imperialismo chino, que ha venido exportando capitales a la región y que necesitará proteger sus intereses.

Los trabajadores venezolanos, quienes sobreviven a costa de salarios y pensiones de hambre, o acosados por el desempleo y la informalidad, deben entender que de lo que se trata es de un choque entre dos Estados y gobiernos capitalistas. Los trabajadores de Venezuela y del mundo no pueden movilizarse ni para apoyar la acción imperialista ni para defender al gobierno del chavismo, ni para apoyar cualquiera de las opciones de cambio de gobierno que pueda presentarles la democracia burguesa. Se trata de una pelea entre los enemigos de los trabajadores, entre los que explotan el trabajo asalariado. La única y verdadera salida es la reanudación de la lucha de clases de los trabajadores en Venezuela y el mundo, planteando sus principales reivindicaciones económicas.

En Venezuela y en todos los países hagamos confluir las luchas en la Huelga General, indefinida y sin servicios mínimos.

Desde los diferentes países la única solidaridad posible, debe ser una solidaridad de clase, una solidaridad con la clase trabajadora venezolana y sus luchas. Los llamados a la “solidaridad con Venezuela” o la “solidaridad con el gobierno venezolano” no son otra cosa que llamamientos reaccionarios a la defensa del capitalismo, de la explotación y de la burguesía.


     Ni defensa de la patria, ni alianzas con la burguesía!
     La clase obrera no tiene patria!
     La única salida a la guerra es la revolución comunista!
     Unidad internacional de la clase obrera!
     Impulsemos un Frente Único Sindical de Clase que movilice a los trabajadores por sus principales reivindicaciones socio-económicas!








México
Las Manifestaciones del 15N y el Choque entre facciones de la Burguesía, imponen un velo para ocultar la lucha de clases

Las multitudinarias manifestaciones que tuvieron lugar en México el 15 de noviembre del año pasado, presentadas por la mayoría de los medios de prensa y las redes sociales como una espontánea reacción de la “Generación Z” y “la ciudadanía” contra la corrupción y la violencia del gobierno de turno, ocultan una dinámica política mucho más profunda: el agudo choque entre distintos sectores de la burguesía mexicana y los partidos y movimientos que los representan, por el control del aparato estatal y las cuotas de poder. Los comunistas nos distanciamos en el análisis de estas situaciones, de la narrativa dominante para enfocar el conflicto desde la perspectiva de la lucha de clases, la única lente capaz de interpretar cabalmente las crisis políticas en una sociedad capitalista.


Antecedentes: Conflicto inter-burgués por el control del gobierno

El actual contexto político en México, con el partido Morena en el gobierno, se caracteriza por el ascenso al poder de una facción de la burguesía que enarbola un discurso nacionalista, soberanista y de “izquierda” (que resume su programa en la llamada Cuarta Transformación o 4T), ganando reconocimiento entre los electores sobre la base del descontento histórico contra la corrupción y contra los efectos sociales de las políticas neoliberales de los gobiernos anteriores (PRI, PAN). El establishment burgués tradicional, representado por los partidos que hoy son de oposición (PAN, PRI, PRD, Movimiento Ciudadano) y sus élites empresariales asociadas, fue desplazado del control directo del Estado, pero conserva un inmenso poder económico.

El rechazo a la política de seguridad (“Abrazos, no balazos”) y el manejo de la violencia y la corrupción por parte del gobierno actual son el combustible retórico utilizado por esta burguesía desplazada para plantear su oposición democrático burguesa. Con este discurso apartan a las masas asalariadas de la exigencia de sus reivindicaciones naturales (aumento de salarios y pensiones, reducción de la jornada de trabajo, mejora de la higiene y seguridad en los puestos de trabajo, etc.). El asesinato de un alcalde que clamaba por una “mano dura” contra la delincuencia fue utilizado como un evento catalizador de indignación, oportunamente explotado para movilizar a una parte de la población. No obstante, tanto la facción gobernante como la opositora, a pesar de sus diferencias discursivas, son defensores acérrimos del capitalismo y garantes de los negocios de las empresas nacionales y transnacionales, basando su acumulación en la explotación del trabajo asalariado en México.


La Situación del Proletariado, salarios bajos y alto desempleo

Mientras la prensa se centra en la disputa política de las élites, la situación real de la clase trabajadora y los sectores oprimidos permanece sin solución. A pesar de los aumentos al salario mínimo, el costo de la vida y la inflación erosionan el poder adquisitivo de manera constante. El salario promedio se mantiene bajo, la precarización laboral y la informalidad persisten como realidades estructurales y los derechos laborales previstos en la legislación burguesa, así como las pensiones son objeto de ataques y reformas regresivas.

Las reivindicaciones fundamentales del proletariado no son el foco de la protesta que ocupa los titulares de la prensa y las publicaciones en las redes sociales. La mayoría de las centrales y federaciones sindicales en México, históricamente atadas a los intereses del Estado y bajo control de diferentes partidos con participación en el parlamento, mantienen una posición de subordinación a los patronos y desmovilización de los trabajadores. El silencio o el apoyo al gobierno de turno, por parte de las centrales sindicales, demuestran la falta de una voz y un perfil propio de la clase trabajadora ante el conflicto entre sectores burgueses y el reto de levantar un movimiento independiente de clase, proletario, liberado de la polarización burguesa que hoy los coloca ante la falsa disyuntiva de estar a favor del gobierno o a favor de la oposición (ambos burgueses).

A pesar de la política de incrementos nominales de la que tanto se vanagloria el gobierno, la situación del poder adquisitivo sigue siendo una pugna central para la clase trabajadora. Ya desde la llegada de López Obrador a la presidencia de México, los anuncios de llevar los salarios a montos superiores al de la Canasta Básica Indispensable (CBI), a lo largo de un programa gradual, fueron incumplidos. Los incrementos salariales fueron presentados mediáticamente como los más altos ejecutados en más de tres décadas, pero lo cierto es que están muy lejos de alcanzar el monto de la CBI. Toda la política salarial implementada por López Obrador fue concertada con el empresariado, representado por COPARMEX. Y Claudia Sheinbaum ha mantenido esta política de aumentos nominales abiertamente rezagados en relación con la CBI. De hecho, ya desde la administración de Obrador se rompió con el uso de la CBI como referencia para los ajustes salariales y se asumió como parámetro de referencia la línea de pobreza monitoreada por el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (CONEVAL), lo cual también fue concertado con el empresariado.

Para que un hogar urbano de cuatro integrantes no sea considerado pobre por ingresos, necesitaría un ingreso total aproximado de 18.259,84 pesos mejicanos mensuales. Un solo salario mínimo cubre aproximadamente la mitad de esta necesidad familiar. Estas cifran dejan clara la hipocresía del gobierno burgués mejicano que manifiesta que su política salarial se basa en “Aumentos significativos y constantes”, “Salario digno”, “Ruptura del mito de que los aumentos salariales aumentan el desempleo y disparan la inflación” y “Recuperación histórica del poder adquisitivo”. Pero la política salarial de las 4T no ha dejado de ser concertada con el empresariado y de mantenerse armónica con las necesidades de la explotación del trabajo asalariado y la dinamización del mercado, para facilitar la circulación de las mercancías, aumentando la demanda interna que necesita la burguesía.

Las diferencias con las administraciones de Felipe Calderón y Enrique Peña Nieto corresponden con el crecimiento de las inversiones trasnacionales. México ha alcanzado cifras récord de inversión extranjera. En 2024 se reportó un máximo histórico, y al tercer trimestre de 2025, la cifra superó los 40.000 millones de dólares, un aumento del 15% respecto al año anterior.

Esto es el resultado del fenómeno del nearshoring, que consiste en la estrategia de reubicación por la cual las empresas trasladan parte de su producción, manufactura o servicios a países geográficamente cercanos a su mercado principal. En el contexto de México, esto se refiere principalmente a empresas de Estados Unidos (y en menor medida, Canadá) que han movido sus operaciones de producción, tradicionalmente ubicadas en mercados distantes como Asia (específicamente China), hacia territorio mexicano. La presidenta Sheinbaum ha enfatizado que el nearshoring “es una oportunidad que debe aprovecharse con un enfoque de desarrollo, asegurando que las nuevas empresas que se instalen ofrezcan empleos de calidad y salarios dignos”; pero la verdad es que, igual que en el pasado, las empresas que se han asentado en México siguen apoyándose en varios factores de reducción de costos, siendo los bajos salarios el factor principal. Por otro lado en los municipios norteños, más próximos al territorio estadounidense el gobierno de Sheinbaum, siempre en consenso con el empresariado y continuando con lo adelantado por Obrador, asumió aumentos salariales más significativos, pero no por razones de “justicia social”, sino con el objetivo de cerrar la brecha con los municipios condados del lado estadounidense de la frontera y asegurar mano de obra disponible para las empresas asentadas en el norte de México.

El gobierno burgués de Sheinbaum habla de una “reducción histórica de la pobreza multidimensional y un aumento significativo en la cobertura de la canasta básica”, pero además de que las estadísticas dicen lo contrario y el mismo gobierno ha caído en contradicción al asumir programas sociales de apoyo a población en condiciones de pobreza, que prácticamente no serían necesario si el salario alcanzara para cubrir todas las necesidades de una familia de trabajadores. De hecho los “logros” que pregona el gobierno sobre la reducción de la pobreza no pueden asociarse solo a la política salarial sino que también está fuertemente ligada a los llamados “programas de bienestar”, que contemplan transferencias monetarias del gobierno, a través de pensiones a adultos mayores, a mujeres de 60-64 años (principalmente indígenas), a niños y adultos (hasta 64 años) con discapacidad y a hijos de padres o madres solteros (hasta los 3 años de edad). Mucho populismo, mucha propaganda y muy poco impacto en la situación real de las familias trabajadoras.

Ahora bien, la informalidad y precarización de los empleos es un fenómeno estructural que afecta a una parte importante de la población trabajadora. Y este es el mayor atolladero de la política salarial del gobierno mejicano, ya que solo a una pequeña parte de la población trabajadora se aplican los salarios que pomposamente anuncian en los medios, quedando fuera de alcance los desempleados, los sub-ocupados (aquellos que tienen la necesidad y disponibilidad de trabajar más horas de las que su empleo actual les permite) y los trabajadores informales. De esta manera, además de que el salario mínimo es sumamente bajo y no permite cubrir el costo de la canasta básica, este salario aplica apenas a un máximo aproximado del 35% de los asalariados.

Veamos cómo está compuesto el resto del universo de los trabajadores mexicanos y esto tiene que ver con las estadísticas de desempleo, sub-ocupación e informalidad.

Las cifras estadísticas del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) muestran un mercado laboral con una baja tasa de desempleo abierto, pero la verdadera magnitud del desempleo queda oculta detrás de la sub-ocupación y la informalidad. 

Desglose General
Indicador Hombres Mujeres Total Nacional
Tasa de Desempleo (TD) 2,9% 3,1% 3,0% (Sep 2025)
Tasa de Informalidad
Laboral (TIL)
55,0% 55,9% 55,4% (3T 2025)
Tasa de Subocupación - - 7,5% (Oct 2025)


La tasa nacional de desempleo se ha mantenido relativamente baja, oscilando alrededor del 2,5% al 3,0% en 2025. Sin embargo, la tasa ha mostrado una ligera tendencia al alza en la segunda mitad de 2025. Pero lo que más destaca es que más de la mitad de los trabajadores mexicanos (33,1 millones de personas) continúan en la informalidad, sin acceso a seguridad social ni prestaciones sociales, una cifra que se mantiene “muy alta” y que representa una característica estructural en la economía mejicana. La tasa de informalidad es ligeramente superior para las mujeres. Por otro lado, alrededor de 3,7 millones de personas están sub-ocupadas.

La población joven es el grupo etario más vulnerable en el mercado laboral mexicano. Las personas de 15 a 29 años experimentan tasas de desempleo significativamente más altas que el promedio nacional, alcanzando cerca del 7,1%, casi el doble que la tasa general. La falta de experiencia previa sigue siendo un obstáculo importante para quienes buscan su primer empleo. Ocho de cada 10 jóvenes reportan dificultades para encontrar trabajo, a menudo debido a la falta de experiencia solicitada por los empleadores o salarios insatisfactorios. Esto se refleja en la alta proporción de desempleados concentrados en el rango de 15 a 24 años, representando alrededor del 33% de todas las personas desempleadas en México, lo que demuestra una alta concentración de este flagelo en este grupo demográfico de los trabajadores. Casi siete de cada 10 jóvenes (67%) que trabajan lo hacen en la informalidad, un nivel 12 puntos porcentuales superior al promedio nacional. Esto implica falta de acceso a seguridad social, prestaciones y estabilidad laboral. Datos de 2024 indicaron que, incluso entre los egresados universitarios, solo el 30,7% lograba empleos acordes a su formación, evidenciando una desconexión entre el sistema educativo y las demandas del mercado laboral. Además están los llamados Jóvenes “NINIS”, que es aquel estrato de trabajadores juveniles que no estudian ni trabajan, que asciende a cerca de 4,8 millones. Las mujeres jóvenes representan una proporción mucho mayor en esta categoría de los NINIS, debido a factores de género como las responsabilidades de cuidado en el hogar. 

El crecimiento de la población trabajadora joven, que afluye constantemente al mercado de fuerza de trabajo, es importante y la gran mayoría van directo a la tragedia y la frustración del desempleo, la sub-ocupación y la informalidad, ante un mercado laboral que los somete a la explotación y les paga con hambre y necesidades insatisfechas. Este segmento de los trabajadores asalariados, jóvenes de edades entre 15 y 29 años, es el que hacen coincidir con lo que llaman la “Generación Z”. Pero esa “Generación Z” no es otra cosa que el estrato más joven de la clase de los trabajadores asalariados, agobiada por los bajos salarios, la precariedad y la incertidumbre laboral, sin organizaciones sindicales que canalicen su frustración y descontento y sometidos a la manipulación de las fracciones burguesas y oportunistas que hoy se disputan el control del gobierno. Es cierto que en todo el mundo la juventud representa un estrato social que da un impulso excepcional en cualquier conflicto social, pero la observación del comportamiento de este estrato social no debe verse desde la óptica policlasista y genérica, sino desde la óptica de clase, visualizando a la juventud trabajadora, la juventud proletaria, la juventud como parte de la clase obrera y sus luchas.

La demagoga de turno, la presidenta Claudia Sheinbaum, ha anunciado que continuará e integrará el programa “Jóvenes Construyendo el Futuro” en la Constitución, sumando a más beneficiarios para ofrecer capacitación laboral; pero está claro que esto es solo es una distracción que no resolverá la situación del desempleo encubierto (sub-ocupación e informalidad) que agobia a la clase obrera mejicana en general y a la juventud en particular.

Resulta ocioso por lo tanto hablar de las cifras que presentan el gobierno y organismos como la Comisión Nacional de los Salarios Mínimos (CONASAMI) en relación con la “reducción de la pobreza”.

En México no hay ni habrá un salario que permita cubrir todas las necesidades de los trabajadores y tampoco habrá puestos de trabajo formales, estables y sanos para todas las personas en edad de trabajar. Esta situación no cambiará mientras México y el mundo se encuentren sometidos al régimen capitalista. De hecho, para ser más contundentes, los trabajadores no se liberarán (a sí mismos y a toda la sociedad) si no imponen la eliminación de la explotación del trabajo asalariado, que es la base de la sociedad actual y de la acumulación de riquezas por parte de una minoría: la burguesía, los capitalistas.


Las Manifestaciones del 15N: las masas utilizadas para la confrontación interburguesa

Las movilizaciones del 15 de noviembre se convirtieron en un escenario de confrontación directa entre las facciones burguesas.
     - Partidos de Oposición (Burguesía y politiqueros desplazados): Explotaron la protesta, buscando capitalizar el descontento social para mostrar músculo político. Su discurso se centró en la defensa de las “instituciones democráticas” (que supuestamente están amenazadas por el gobierno en turno) y en la denuncia de la ineficacia gubernamental ante la violencia y la corrupción. Su objetivo real es debilitar la administración actual y recuperar el control del Estado en las próximas elecciones.
     - Gobierno (Burguesía y oportunistas en el poder): Respondió descalificando la protesta como un movimiento orquestado por sus opositores, los “conservadores” y “neoliberales” que perdieron sus privilegios. El gobierno minimiza la magnitud y las causas de fondo del descontento, reforzando su narrativa de confrontación binaria entre un pueblo “bueno” y una oligarquía “corrupta,” mientras continúa implementando políticas de apoyo a grandes empresas y proyectos de infraestructura clave para su facción.

Estas protestas de calle y la campaña mediática dominante, establecieron toda una estela de humo para confundir una vez más a los trabajadores, que han sido históricamente mantenidos apartados de la conciencia de sus verdaderas reivindicaciones y sus verdaderos enemigos. Los verdaderos problemas sociales que atormentan a la clase obrera mejicana, sometida a altas tasas de explotación del trabajo asalariado, que abulta las cuentas de los grandes consorcios capitalistas, quedan esta vez invisibles y ocultos tras los reclamos contra la corrupción y la violencia delictiva (que, por cierto, tienen su origen en el capitalismo) y detrás de las figuras policlasistas de “pueblo”, “ciudadanos” o “generación Z”.

Incluso sin saberlo, las masas salieron a las calles por la rabia acumulada ante décadas de bajos salarios y desempleo, ante necesidades insatisfechas que los salarios no les permiten atender, mientras una pequeña élite de empresarios, de politiqueros y mafiosos viven en la abundancia, el lujo y la impunidad. Y es sobre ese descontento de la clase obrera explotada, no del “pueblo” o de los “ciudadanos” o de la “generación Z”, que se montaron los diferentes politiqueros para propiciar movilizaciones, con consignas que ocultan los problemas de fondo de los trabajadores mejicanos.


La Evolución de la Situación Actual

La situación tiende a una polarización creciente en el panorama político mexicano. El choque entre las élites se intensifica a medida que se acercan los procesos electorales. Las manifestaciones como las del 15N se repetirán, sirviendo como termómetro del estado de la disputa burguesa y como mecanismo de presión y desestabilización. Es un juego de ajedrez donde las fichas son la clase obrera y aquellas capas de la población cuyas condiciones de vida se han desmejorado, movilizadas bajo consignas que reflejan los intereses económicos y políticos de sus verdaderos promotores: los capitalistas y sus conexiones con el imperialismo. El factor principal a observar es si la clase trabajadora logra superar su desorganización, confusión política y subordinación para irrumpir en la escena con sus propias demandas de clase y fuera del control de los bandos burgueses que protagonizan la actual polarización política.

En una reanudación de la lucha de clases en México, con una multiplicación, coordinación e integración de las movilizaciones y las huelgas, el movimiento obrero deberá conformar para esto un amplio y participativo Frente Único Sindical de Clase, con presencia local, regional y nacional, que integre a trabajadores formales e informales, activos y desempleados, del sector público y del sector privado, a trabajadores de todas las nacionalidades y sexos, que impulse la unidad de acción y plantearse como principales reivindicaciones:
     - Aumento significativo y general de los salarios y las pensiones. No es suficiente que el aumento supere la tasa de inflación, sino que debe ser un monto que le permita a las familias trabajadoras atender todas sus necesidades.
     - Pago de salarios completos a los trabajadores desempleados.
     - Reducción de la jornada de trabajo y de la edad de jubilación. En educación: reducción del número de alumnos por profesor y por aula. En salud: reducción del número de pacientes por enfermeras y por salas. Todas estas medidas permitirían liberar puestos de trabajo.
     - Contra el trabajo en horas extras.
     - Por condiciones de higiene y seguridad en los puestos de trabajo.
     - Por servicios que liberen a la mujer de las ataduras de la economía familiar.

Ninguna de estas serán soluciones definitivas y la clase obrera deberá luchar constantemente por éstas y otras reivindicaciones, hasta que lleve sus luchas a un nivel superior, al nivel de la lucha revolucionaria, contra la burguesía y el capitalismo, por la Dictadura del Proletariado y el Comunismo.


Desmontando la “Generación Z” y reafirmando la Relevancia de la Lucha de Clases

La etiqueta de la “Generación Z” se ha convertido en una muletilla mediática y sociológica utilizada globalmente para explicar levantamientos de poblaciones en diferentes partes del mundo (Chile, Hong Kong, Líbano, etc.). Esta explicación generacional es una forma de ocultar la verdadera causa de estas crisis sociales y políticas. Al reducir las protestas a un fenómeno etario o cultural, se niega la existencia de contradicciones materiales y se desdibuja el motor histórico del cambio social: la lucha de clases. Y en el capitalismo esta lucha de clase se resume en la confrontación entre la burguesía y el proletariado.

Tanto en México como en el mundo, las crisis políticas y las manifestaciones masivas son la expresión de contradicciones irresolubles dentro del sistema capitalista. Incluso cuando el proletariado (la clase trabajadora) no se presenta en la escena con un perfil nítidamente de clase, y su acción está dominada por la confusión política, la desorganización, la división y la subordinación a movimientos policlasistas, pequeño-burgueses o democrático-burgueses, la interpretación fundamental no debe desviarse.

Todas las crisis políticas que se presentan en la sociedad capitalista, sin excepción, deben ser interpretadas desde el punto de vista de la lucha de clases: la pugna entre la burguesía (dueños de los medios de producción) y el proletariado (quienes venden su fuerza de trabajo) o, de manera más clara, la pugna entre los defensores de la conservación del capitalismo (que abarca a los oportunistas que hablan de socialismo democrático, 4ta Transformación, Socialismo del Siglo XXI, etc.) y los defensores de la transformación social comunista, la toma del poder y la implantación de la Dictadura del Proletariado. Las protestas del 15N en México no son la excepción; son, en esencia, un capítulo más en el choque de facciones de la burguesía que utiliza el descontento de las masas asalariadas y oprimidas, como arma en su disputa por el control del Estado burgués, dejando intacta la estructura de explotación de la clase trabajadora.

La clase obrera mexicana, igual que en todo el mundo, deberá encontrar su propio camino, fuera del control de la burguesía y el oportunismo, hacia la lucha reivindicativa, al margen del parlamentarismo, organizada en verdaderos sindicatos de clase que impulsen la huelga general, abriendo camino para la acción revolucionaria, que solo puede ser conducida hasta sus últimas consecuencias por el partido comunista internacional.