Partido Comunista Internacional
El Partido Comunista N. 6 - mayo de 2016
Indice
Numero precedente - sucesivo
[ PDF ]
órgano del partido comunista internacional
Lo que distingue a nuestro partido: – la línea de Marx a Lenin a la fundación de la III Internacional y del Partido Comunista de Italia a Livorno 1921, a la lucha de la Izquierda Comunista Italiana contra la degeneración de Moscú, al rechazo de los Frentes Populares y de los bloques partisanos – la dura obra de restauración de la doctrina y del órgano revolucionario, en contacto con la clase obrera, fuera del politiqueo personal y electorero
Primero de Mayo 2016: En el régimen capitalista no puede haber paz entre los Estados - Hay en cambio guerra entre las clases

Como trata el Estado egipcio a los sindicatos independientes - Y como se preparan para ello todos los Estados burgueses

Venezuela: ¿cual es el curso a seguir ante la crisis?

– La constante búsqueda oportunista de la alianza interclasista: una salida más de la burguesìa a su crisis

El capitalismo de Europa del Este a la crisis mundial (Comunismo nro 27, Julio-Diciembre de 1989)

Vida de partido:
 - Exitosa reunión del partido, Génova, 16 y 17 de mayo de 2015 [rg122]
 - Informes aportados en la reunión general de Turín, 26 y 27 de septiembre de 2015 [rg123]
 - Informes expuestos en la reunión general Parma, 22 y 23 de enero 2016 [rg124]
El curso de la crisis en la producción, en los intercambios y en las finanzas - Cuestiones de las monedas - Historia de la India - Los movimientos proletarios en Italia en la primera posguerra - Los recientes flujos migratorios hacia Europa - La cuestión militar - La actividad del partido en Venezuela (Las luchas de la clase obrera; Las fuerzas políticas conservadoras o reformistas y su integración - Más sobre la historia de Irlanda - La actividad sindical del partido - La sucesión de modos de producción, variante antigua-clásica, Grecia - El concepto de la dictadura antes de Marx - Historia del movimiento obrero en los EE.UU.

– Realizada Reunión regional del partido en Venezuela, 27 y 28 de Febrero 2016: Curso de la economía capitalista - Actividad del movimiento obrero: Argentina, Colombia, Uruguay, Venezuela

Obituario: Gilberto

 

 





Primero de Mayo 2016
En el régimen capitalista no puede haber paz entre los Estados - Hay en cambio guerra entre las clases

La paz social que contagia el aire de este primero de mayo del 2016, es apenas una fina capa de cenizas que cubre un fuego listo para estallar otra vez. Largos años de crisis han visto los mayores capitalismos nacionales; de los europeos a los Estados Unidos, del Japón a Rusia, de Brasil a Sur África, su producción se ha reducido a una recesión sin fin. El proletariado y la clase media se han empobrecido y la desocupación aumentado. También China, considerada la segunda potencia económica mundial, que parecía desafiar la crisis, muestra claros signos de estancamiento.

La crisis económica empuja a los capitalistas de todos los países con cualquier tipo de gobierno, a presionar siempre más a favor de los despidos y a la explotación de los trabajadores en favor de la ganancia.

Los estados burgueses a pesar de sus presupuestos en rojo, tienden a aumentar los gastos militares, y se preparan a enfrentarse con las armas por las zonas de influencia, mercados y por materias primas a precios bajos.

Esta paz es solo una tregua momentánea antes de estallar bajo los golpes de un nuevo agravamiento de la crisis económica, que se transformará también en política, social y militar.

En El Medio Oriente la frágil tregua en los combates que se ha alcanzado en Siria, esconde una situación de tensión extrema, que prepara un nuevo enfrentamiento entre los estados que luchan en la destruida región. Europa oriental, con el apoyo de los Estados Unidos se rearma contra el imperialismo Ruso. En el Cáucaso meridional se reenciende el enfrentamiento entre Azerbaiyán y Armenia, alimentado por el creciente antagonismo entre Turquía y Rusia. En el mar de la China meridional se exacerba la disputa entre Pekín y los estados ribereños: El Japón acelera el rearme, lo mismo hace Australia, mientras los Estados Unidos declaran abiertamente tener en la China su primer adversario económico y militar.

La Europa de los burgueses, que hace unos pocos años se ufanaba de sus falsos e hipócritas “Estados sociales”, “Libertad”, “Democracia”, “Tierra de inmigración”. Mientras oprimía con su apenas disimulada dictadura, a su propia clase obrera. Aquí paga Turquía porque tiene que ocuparse de echar para atrás a los proletarios sirios en fuga, a centenares de miles que huyen de las bombas, de los estragos de la guerra, del hambre provocada por la acción criminal de todos los imperialismos, de Europa, América y Asia.

El terrorismo, enmascarado detrás de pretextos religiosos, es en realidad el producto de la guerra entre los imperialismos y es financiado y protegido por los imperialismos grandes y pequeños, por sus servicios secretos, por cómodos mercenariatos, o por esparcir por todas partes del mundo las semillas del odio. Calculando predisponer a los pueblos a nuevas guerras.

Le toca a la clase obrera mundial responder a este desafío mortal, derrocar el poder burgués y sus estados, abolir la forma de producción capitalista, que son el trabajo asalariado y la explotación del capital, para dar paso a la gestión comunista de la producción y de la distribución.

Los signos de todo esto existen en muchos países del Norte y Sur del mundo, de Occidente y de Oriente, la clase obrera da pruebas de su combatividad para la defensa de los objetivos de clase. Los proletarios, a menudo solos y desorganizados, buscan la solidaridad perdida y la hermandad entre explotados, más allá de las divisiones de nacionalidad, de sexo, de religión y raza.

A fin de que estas luchas se afirmen y refuercen, y finalmente sean victoriosas, es necesario que en cada país, los trabajadores se organicen en verdaderos sindicatos de clase, independientes y enemigos de los regímenes y de las instituciones de los patronos burgueses. Decididos a no ceder ante las tentaciones del reformismo oportunista y también a resistir a la represión abierta.

Es necesario que se refuerce el partido revolucionario de clase, el Partido Comunista Internacional, instrumento indispensable para dirigir la lucha por la toma del poder y la instauración de la dictadura proletaria, condición que permitirá abrir la vía hacia el Comunismo. 




Como trata el Estado egipcio a los sindicatos independientes - Y como se preparan para ello todos los Estados burgueses

El asesinato del joven Giulio Regeni, joven que informaba sobre la actividad de los sindicatos egipcios independientes, es ciertamente una labor del aparato represivo del Estado, consciente de la peligrosidad que las organizaciones proletarias representan para los intereses de la burguesía. En su último artículo publicado en “Il Manifesto” del 5 de noviembre, Giulio denunciaba «una circular del Consejo de Ministros que recomienda una estrecha colaboración entre el Gobierno y el sindicato oficial ETUF (única formación admitida hasta el año 2008) con el fin explícito de oponerse al papel de los sindicatos independientes y convertirlos en marginales entre los trabajadores».

Tras la toma del poder mediante un golpe de Estado, el nuevo régimen militar dirigido por el general Al Sisi comenzó una guerra despiadada contra los Hermanos Musulmanes, que defendían al gobierno anterior. Los Hermanos habían llegado al gobierno tras la caída del régimen de Mubarak, aprovechando su fama de antiguos opositores al viejo dictador, y haciendo demagógicas promesas electorales al numeroso subproletariado, a los campesinos pobres, pero también a la clase media y a la burguesía, temerosa de que los movimientos de revuelta adquirieran un carácter de rebelión proletaria.

Pero su gobierno, alcanzado por el ciclón de la crisis económica internacional, pronto desilusionó tanto a las clases mas necesitadas, que veían amenazadas las tradicionales ayudas del Estado, como, y sobre todo, a la media y gran burguesía que, frente al crecimiento de las organizaciones proletarias y la multiplicación de las huelgas, no esperaban mejor ocasión para colocarse bajo el ala protectora del ejército.

El nuevo dictador, general Al Sisi, con la bendición de los Estados Unidos, no perdió el tiempo en organizar la represión instaurando un régimen de terror. Como advertencia ante toda veleidad de revuelta, millares de partidarios del “legítimo” gobierno de los Hermanos Musulmanes han sido muertos en pacíficas manifestaciones callejeras ante el silencio cómplice de todos los gobiernos “democráticos” de Occidente; decenas de millares de opositores arrestados y 600 desaparecidos hasta la fecha, no solamente entre los Hermanos sino también entre los organizadores de las huelgas y de los nuevos sindicatos que no han querido plegarse a las imposiciones del régimen militar, y entre los activistas de los partidos que se identifican aunque sea de forma vaga con el comunismo.

Naturalmente, el régimen de Al Sisi goza del apoyo de los Estados Unidos, que proporcionan cada año millones de dólares al ejército egipcio. Este recientemente ha recibido algunos aviones de caza “Rafale” por parte del gobierno “socialista” francés, y que tiene óptimas relaciones con Arabia Saudita, por ejemplo, con la que colabora activamente en la guerra del Yemen.

Si ese es el trato reservado a un joven periodista extranjero, podemos imaginar fácilmente lo que hará la policía de El Cairo contra los organizadores egipcios de los sindicatos independientes, sin que nada trascienda. Pero, virtud de la lucha de clases, el proletariado egipcio no ha sido vencido por meses y meses de dura represión, y el fuego de la revuelta permanece vivo. Los sindicatos independientes continúan su actividad organizándose ilegalmente y, como narra Giulio en su último artículo «durante estos días, en diversas regiones del país, de Assiut a Suez, en el Delta, trabajadores del textil, del cemento, de la construcción han iniciado huelgas indefinidas; en su mayoría, las reivindicaciones giran en torno a la extensión de derechos salariales e indemnizaciones reservadas a las empresas públicas. Se trata de beneficios que estos trabajadores han perdido como consecuencia de la masiva onda de privatizaciones del último período de la era Mubarak».

Son luchas por el aumento de los escasos salarios, por conseguir la libertad de organización y de huelga, por la defensa del movimiento sindical de clase. Una lucha que agrupa a los proletarios de todo el mundo.

Las diversas burguesías utilizan dos métodos para contener el movimiento defensivo de los trabajadores: uno es el que se usa en Occidente, mediante la corrupción sindical y su sometimiento a las necesidades del capital. El otro es el clima de terror abierto, el dominante en la inmensa mayoría de países. Pero esta política, mas sincera, toda burguesía, aunque se vista de democracia, la tiene siempre preparada, para el caso en que la primera se demostrara insuficiente para desarmar las luchas obreras.

 

 

 

 


VENEZUELA: ¿CUAL ES EL CURSO A SEGUIR ANTE LA CRISIS?

“Ante las crisis siempre la solución es más democracia”, esta es una afirmación de uno de los ideólogos burgueses en Venezuela, German Escarrá. Esta es la receta que quiere imponer la burguesía a través de todos los medios de comunicación. Los opositores al gobierno (que agrupan a fracciones de la burguesía y la pequeña burguesía) plantean el cambio de gobierno y para esto los llamados a la “renuncia del presidente de la república”, “referéndum revocatorio”, “enmienda constitucional para recortar el período del mandato al presidente” e incluso el llamado a una nueva “Asamblea Constituyente”. El gobierno burgués plantea el mantenimiento del presidente hasta culminar el período presidencial y “que sea el pueblo en que decida” en las elecciones presidenciales. A las fuerzas armadas, engolosinadas por la corrupción y los negocios que vienen realizando desde sus posiciones de gobierno, en principio les interesa la continuidad del gobierno, pero están atentos a cambiar de aliados políticos, siempre y cuando los nuevos gobernantes les garanticen una tajada del pastel de la renta petrolera y minera. Estas fuerzas armadas también reivindican la salida democrática.

Las masas de trabajadores asalariados se encuentran agobiadas por la crisis y no terminan de reaccionar con posiciones de clase pues se encuentran aturdidas por la avalancha mediática de gobierno y oposición. Ante su crisis el gobierno ha tenido que comenzar a desmontar el populismo con el que venía maquillando su “construcción del socialismo”: eliminó el control de precios, eliminó subsidios y devaluó la moneda. El salario real de los trabajadores aceleró su caída y ya incluso los profesionales asalariados gastan buena parte de su quincena en comprar alimentos y productos de higiene personal y cada vez son más escasos los productos a “precios regulados” que terminan adquiriéndose con mayor facilidad en el mercado negro. Ni siquiera la creación de zonas económicas especiales, las alianzas con empresas trasnacionales o las concesiones mineras, principalmente para la extracción del oro, le han garantizado al gobierno ingresos en divisas para mantener alguna de las migajas populistas que vendió como “socialismo del siglo XXI”. Los precios del petróleo siguen bajos y el empresariado y la burocracia cívico-militar se disputan lo poco que ingresa. Aún así el gobierno habla de una “guerra económica”, de conspiraciones imperialistas y de amenazas de magnicidio. El gobierno en su discurso condena a los empresarios y al imperialismo pero son evidentes sus alianzas y pactos con unos y otros.

La oposición burguesa, agrupada precariamente en la Mesa de la Unidad Democrática (MUD), conquistó la mayoría en la Asamblea Nacional (parlamento) y la ha convertido en su principal trinchera para impulsar acciones que la conduzcan a ocupar la presidencia de la república, que es el cargo con mayor poder en el modelo democrático burgués que impera en Venezuela. El centro de su planteamiento ha sido la exigencia de la salida del Presidente de la República, pidiéndole incluso su renuncia. Aunque pareciera que a la oposición no le interesa llegar tan rápido al gobierno por lo difícil que será para cualquier bando manejar la situación de crisis y asumir las duras medidas de ajuste que golpearán duramente las condiciones de vida de los trabajadores. Parecieran esperar a que el gobierno se desgaste más en este proceso de manejo de la crisis capitalista.

Desde la Asamblea Nacional la MUD ha planteado una Ley de Amnistía para exigir la liberación de presos de algunos de sus dirigentes o activistas y el retorno de los exiliados. También han anunciado leyes sobre la propiedad de la tierra urbana, etc. El gobierno ha respondido con movilizaciones y una campaña mediática contra estas leyes.

Las masas trabajadoras se ven convocadas todos los días a ponerse del lado de cada bando y a asumir como suyas las consignas y planes de salida a la crisis que presenta cada frente político de la burguesía y pequeña burguesía, gobierno y oposición.

En el plano sindical los sindicatos del régimen hacen su trabajo de división y desmovilización de la clase obrera. Las centrales y federaciones sindicales buscan su acomodo con algunos de los dos bandos y algunos se ponen a la venta al mejor postor. Algunos dirigentes sindicales pretenden ser quienes representen a los trabajadores en derechos de palabra en la Asamblea Nacional, con lo cual se venden como una alternativa, pero no de los trabajadores sino de la burguesía. Hay organizaciones o frentes sindicales que manifiestan no estar de acuerdo en propiciar acciones de calle en las que se hagan cuestionamientos al gobierno. Es decir, en el campo sindical las fracciones burguesas y los partidos y grupos alineados con ellas, tratan de mantener a las masas asalariadas dentro de la búsqueda de una salida democrática a la crisis. Aunque momentáneamente se han salido algunos sectores de los trabajadores del control de las directivas de centrales sindicales y federaciones, como en el caso de algunas protestas aisladas de trabajadores del magisterio o de trabajadores de CORPOELEC exigiendo la firma del contrato colectivo. No ha surgido todavía un movimiento alternativo, de clase y de base, para la lucha económica y reivindicativa de los trabajadores, apartado de los cantos de sirena de los bandos de la burguesía que se disputan el control del gobierno.

El curso a seguir para salir de la crisis capitalista no es el trazado por la burguesía en cualquiera de sus expresiones políticas, no es más democracia. El proletariado debe despertar y dejar de escuchar los llamados de sus enemigos de clase y asumir su propio curso histórico, el que conduce al la transformación social anticapitalista, al socialismo y al comunismo; el curso a seguir por el proletariado es la lucha por el poder político, por el derrocamiento de la burguesía y sus gobiernos en todo el mundo, por la implantación de la Dictadura del Proletariado, como soporte político para dar una salida revolucionaria a la crisis. El curso a seguir que plantean los diferentes bandos de la burguesía solo conduce a cambios de gobierno (por la vía del voto y ocasionalmente por golpes de Estado), pero manteniendo la explotación del trabajo asalariado y la apropiación de la plusvalía y la renta.

La clase obrera es la única clase revolucionaria y solo ella puede llevar la transformación social anticapitalista hasta sus últimas consecuencias. Todas las energías de la lucha diaria de los asalariados por la defensa del salario y de sus condiciones y medio ambiente de trabajo deben ir potenciándose desde la base del movimiento obrero, conduciendo a la reanudación de la huelga y la lucha de clase. Es en este escenario de lucha unitaria de toda la clase en el que el proletariado irá acumulando fuerzas para orientarse hacia su propio curso histórico, bajo la dirección del partido comunista internacional.

 

 

 

 

 


LA CONSTANTE BÚSQUEDA OPORTUNISTA DE LA ALIANZA INTERCLASISTA: UNA SALIDA MAS DE LA BURGUESIA A SU CRISIS

En la medida que se agudiza la crisis capitalista es normal que veamos como se intensifican los llamados de los representantes de la burguesía, ya sea que se encuentren en el gobierno o en la oposición o en cualquiera de las estructuras del Estado de la democracia parlamentaria burguesa, a la unidad de empresarios, terratenientes y trabajadores. Es el llamado a “sacar adelante la economía”, a “defender la patria”, a “construir soberanía”, etc. Y así vemos a todo el aparato educativo, mediático y politiquero llamando a “toda la sociedad”, “al pueblo” a unirse en torno al llamado patriótico que no es otra que el llamado a deponer la lucha de clase del proletariado para que los capitalistas superen momentáneamente su crisis y sus empresas mejoren su rentabilidad y su amasijo de ganancias.

En este concierto de llamados unitarios de la burguesía hacen coro tanto los partidos conocidos como de derecha como los partidos que se autoproclaman de izquierda y hasta socialistas y comunistas. Incluso dentro de grupos y movimientos de la izquierda oportunistas que hoy critican a los otros oportunistas que hoy tienen el control del gobierno (como en los casos de Venezuela, Ecuador, Nicaragua, Brasil, Bolivia y Argentina) por no ser consecuentes con las banderas del “socialismo”, encontramos estos llamados a la unidad que estando supuestamente orientados hacia el enfrentamiento con la burguesía y el capitalismo, no dejan de reivindicar la unidad interclasista resumida en consignas como: “Solo en manos de trabajadores, asalariados, estudiantes, clases medias esta la real salida a la crisis”. Otras consignas oportunistas que apuntan al interclasismo son: “Ante la catástrofe económica y social: construyamos una alternativa de los trabajadores y el pueblo”, “Por un plan económico y social de emergencia”, “Impulsemos una iniciativa Legislativa Popular”.

Es típico de los oportunistas el llamado a construir estas alianzas interclasistas en las que se ahoga el programa y las reivindicaciones de la clase obrera bajo el pantano de los programas levantados por la pequeña burguesía que no pasan más allá de la continuidad de la explotación capitalista aunque sea con una fraseología pseudorevolucionaria. Todos estos oportunistas que laman a la unidad de “trabajadores, asalariados, estudiantes, clases medias” terminan planteando como reivindicaciones para “salir” de la crisis capitalista la lucha contra la corrupción, contra la delincuencia, por la repatriación de capitales, por la soberanía nacional, por la recuperación de la producción nacional y otras reivindicaciones que no van orientadas a un cambio anticapitalista sino a cambios de gobierno o cambios en el discurso y en las formas de dar continuidad a la explotación del trabajo asalariado en el marco de una relativa paz social. Las reivindicaciones obreras son solo un complemento demagógico. La única “salida a la crisis” que se puede alcanzar a partir de estas alianzas interclasistas es una salida capitalista.

Los trabajadores deben construir su unidad organizados por la base con la única participación de los asalariados, y construir pliegos reivindicativos propios que reflejen su choque con la burguesía. Este es uno de los aspectos claves para la reanudación de la lucha de clase del proletariado y que contribuirá con el paso de la lucha económica a la lucha política, la lucha por el poder. Este es un proceso en el que es imprescindible la incidencia del partido comunista revolucionario.

Cualquier otro sector social que se organice en rechazo o contra las políticas de los gobiernos burgueses (movimientos ecologistas, campesinos, estudiantes, etc., también conocidos como movimientos sociales) podrán tener coincidencias con los movimientos de lucha de los trabajadores, pero esto no será justificación para la constitución de frentes y programas interclasistas, ni siquiera en el plano inmediato y “estrictamente” reivindicativo.

La clase obrera deberá romper con los sindicatos actuales y asumir una nueva organización de sus luchas a través de sindicatos de clase que permitan forjar la unidad más allá de los muros de la fábrica o empresa, más allá de los límites de los oficios y profesiones y más allá de las fronteras artificiales asociadas a la nacionalidad, la raza o las creencias religiosas. En esta dirección es donde hay que concentrar las energías revolucionarias y no en frentes multicolores con la pequeña burguesía que terminan siendo movimientos de recambio para remozar el semblante de la dictadura de clase de la burguesía sobre el proletariado.

Quienes reivindican una victoria inmediata y decisiva del «pueblo» sobre los «opresores», ignoran u ocultan la larga lucha entre los elementos antagónicos que se ocultaban justamente en este «pueblo», que no son otros que la burguesía y el proletariado. Estos oportunistas son los mismos que se llenan la boca con generalizaciones como “opresores y oprimidos”, “pueblo”, “movimiento popular”, “movimientos sociales” y que reivindican “gobiernos populares”, “gobiernos obreros y populares”, “gobiernos de obreros y campesinos”, “gobiernos de todo el pueblo”, “gobiernos de democracia popular”, etc.

La doctrina marxista siempre ha condenado a todas las versiones oportunistas, viejas o “nuevas”, que hacen pasar un movimiento «popular» por un movimiento de clase.

En la fase histórica actual las masas proletarias podrán movilizarse de nuevo de forma revolucionaria solo llevando a cabo su unidad de clase expresándola en la acción de un partido único y compacto en la teoría, en la acción, en la preparación del ataque insurreccional, en la gestión del poder. El partido comunista internacional es el único capaz de proclamar en todo momento las finalidades máximas del proletariado, su totalitarismo de partido, y los crudos límites que le separan de los diferentes agentes de la burguesía, incluso de los que hacen uso y abuso de una fraseología falsamente “revolucionaria” y “radical”.

 

 

 

 

 

 

 


EL CAPITALISMO DE EUROPA DEL ESTE A LA CRISIS MUNDIAL
Comunismo Nro 27,  Julio-Diciembre de 1989

Mientras que el campo occidental, después de varios años de estancamiento, muestra durante dos años una intensa actividad industrial y comercial como nadie hubiera creído, mostrando tasas de crecimiento desconocidas desde 1975, es el turno de los países de Europa del Este y China de ser golpeados de lleno por la ola de crisis de sobreproducción.

En este contexto, la burguesía de la zona occidental, haciendo propia la mentira estalinista de “construir” el “socialismo” en el otro lado de la cortina de hierro, en la que fingen creer, alabando el triunfo de su “modelo” económico basado en la libre empresa y en las leyes de mercado.

Nada se describe de las relaciones de producción en esos países, que son las características del capitalismo, solo se divulga sobre la estructura de los precios, sobre la intervención del Estado en la economía, sobre la existencia de una inmensa burocracia de Estado que pretende planificar y centralizar la impetuosa acumulación de capital, y acerca de la superestructura política propia de estos países. Los ideólogos y políticos de la burguesía occidental, llegaron a la conclusión de que la economía europea estaría en crisis porque se habría sofocado la libertad de empresa, no dejando suficiente autonomía a las empresas y no haciendo suficientemente atractivos los incentivos materiales, de aquellos nobles instintos como son la celosía, la codicia, la sed de ganancias, la ambición, etc., etc., tan típicos de la sociedad burguesa, que, por desgracia, no se pueden desarrollar plenamente y finalmente la sacrosanta ley del mercado, que no se respetaría o no podría funcionar plenamente.

En contraste con este punto de vista superficial, los marxistas sabemos que las condiciones económicas, la superestructura jurídica y política varían de un país a otro y de un continente a otro, tanto que la sociedad burguesa presenta una gran diversidad de aspectos según la historia de cada nación o área geohistórica. Sin embargo todos tienen como fundamento el modo de producción capitalista.

A pesar de la gran diversidad de condiciones económicas, jurídicas y de costumbres, en todas partes, en el África negra o en los países árabes, en la India como en China, en España y en América Latina, en Rusia como en los Estados Unidos, en Alemania como en Japón, imperan las mismas relaciones de producción características del capitalismo, es decir, salario y capital, que producen la misma división de clases, por un lado, un proletariado industrial y agrícola, y por el otro una burguesía industrial, comercial y financiera.

El hecho de que la clase de los administradores del capital tenga o no un título de propiedad en el bolsillo, no cambia en nada la cuestión. Su posición, necesaria en el modo de producción, les permite tomar regularmente una parte de la plusvalía, viviendo así sobre los hombros del proletariado. Vive de la explotación del trabajo asalariado, así como los señores medievales vivían del trabajo servil. En cuanto a los propietarios de tierras, pueden ser reemplazados por el Estado, como propuso Ricardo a finales del siglo XVIII, sin que las leyes económicas del capital sean alteradas en absoluto.

Cuando no nos detenemos en las apariencias, como hacen los ideólogos de la burguesía, con el cerebro empañado por prejuicios de clase, encontramos en todos los países las mismas características descritas por Marx en El Capital, es decir, capital constante, capital variable y plusvalía, cuyo fundamento es la ley del valor. Ahora bien, antes de ser consumido, tanto en la producción como en la satisfacción de las necesidades personales, primero debe revestir la forma de una mercancía. El trabajador debe vender su fuerza de trabajo para sobrevivir. En el Este como en el Oeste, la producción es en primer lugar una inmensa acumulación de mercancías. Estas últimas deben realizar su valor a través del intercambio en el mercado nacional o internacional.

La “estructura de los precios” no cambia nada en este hecho fundamental. De Marx sabemos que los precios no son determinados mecánicamente de los valores, así como el peso no es idéntico a la masa de los cuerpos sino que varía de un lugar a otro, mientras aquella se mantiene constante. Los precios pueden ser bloqueados o limitados, más o menos drásticamente por el Estado, pero a la larga, por una vía o por la otra, la ley del valor siempre termina por imponerse. Ya sea que los estantes de los negocios se vacíen y aparezca un doble sistema de precios, oficiales y no oficiales, sea que el Estado compense las pérdidas en las ganancias pagando la diferencia a las empresas, sea ahora que se termina por renunciar al congelamiento de precios. En Rusia se encuentran con estos tres aspectos. Quien quiera aprovisionarse a precios no oficiales encontrará filetes a voluntad, caviar si tiene los medios, un televisor, etc.

En cuanto a la intervención del Estado en la economía eso no es exclusivo de Rusia, sino una tendencia general que se encuentra en toda la sociedad burguesa en la época imperialista. Como ocurre en otras latitudes donde el Estado interviene para apoyar a las empresas en quiebra, o para compensar la pérdida de ingresos por ventas a precios políticos.

Además de la ley del valor, en los países del Este se encuentran todas las leyes económicas propias del modo de producción capitalista, en particular aquella fundamental en la que está inscrita su sentencia de muerte: ¡la caída tendencial de la tasa de ganancia!

Si se que pintara un cuadro más completo de Rusia y los demás países de Europa del Este descubriríamos, más allá de las diferencias jurídicas y políticas que tienen su origen en un pasado histórico y en condiciones naturales diversas (especialmente Rusia), que las sociedades que viven del otro lado de la cortina de hierro son extrañamente similares a las de Europa occidental. En ellas se encuentran los mismos fenómenos sociales, la misma tendencia de los Estados a un crecimiento hipertrófico y a saturar todos los poros de la sociedad, las mismas ideologías y, en particular, el mismo cretinismo democrático. Este último siglo ofrece en sus últimos trimestres el peor espectáculo de una humanidad entregada al capital; en ella la fe democrática cumple la misma función contrarrevolucionaria, en las orillas del Volga, del Elba o del Támesis, que la religión en los regímenes anteriores.

Por todas estas razones, lejos de ver, como quiere la propaganda oficial difundida también “en la sobreproducción” lo mismo que esas máquinas de reduccionismo que son la prensa y la televisión, el fracaso del socialismo, nosotros vemos en los acontecimientos económicos y políticos de los países de Europa del Este, la confirmación de nuestras viejas tesis. En particular aquella que expusimos hace mucho en Dialogo con Stalin: el socialismo no se “construye”, y mucho menos conservando la ley del valor.

La crisis económica que aprieta a los “socialismos construidos”, demuestra la incapacidad de racionalizar y de planificar un modo de producción basado en el trabajo asalariado y en el capital. Que las empresas sean nacionalizadas o privatizadas, que la producción seda objeto de estricto control burocrático o no, el curso del capital es siempre caótico y catastrófico.

La crisis económica que afectó al Este es típica del capitalismo. Allí nos encontramos con la crisis clásica de sobreproducción, con su caos económico, la caída de la producción industrial, el desequilibrio entre las diferentes ramas de la producción (agrícola e industrial, Sección I y II de El Capital), debido a la caída de la tasa de ganancia, que tiende a cero. En una palabra, un caos general.

Si todavía en el Este, excepto en Polonia, no cierran las fábricas y se manda al paro de manera masiva, por temor a un estallido social, esto no tardará mucho. El Este se encuentra ahora en la misma situación de los países occidentales durante las recesiones de 1975 y de 1980-1982. La clase dominante, para salvaguardar el sistema económico y social, en su lugar, aplica la misma política de Thatcher y de Reagan.

Nuestros burgueses, cegados por sus prejuicios o intereses, se equivocan al estar satisfechos por el fracaso del falso socialismo: ellos mismos están bailando al borde del cráter. Los grandes Estados imperialistas lograron, gracias a los enormes recursos financieros acumulados mediante la explotación no sólo de “su” clase obrera, sino del proletariado de todo el mundo y del campesinado de los países menos desarrollados, evitar la catástrofe durante la crisis de 1975 y 1980- 82 y durante la caída de la bolsa de octubre de 1987. Sin embargo, llegará un momento en que sus recursos serán insuficientes, cuando la presión será tal que nada podrá detener el curso de la crisis: cada barrera ahora saltará.

El hecho de que los países de Europa del Este, que estuvieron relativamente a salvo durante las recesiones de 1975 y 1980 a 1982, sean a su vez afectados por la crisis de sobreproducción, demuestra que este momento se está acercando, confirmando el análisis económico que durante mucho tiempo hemos venido publicando. Por otra parte, ante la magnitud de la crisis económica que serpentea en Europa del Este, los grandes representantes de la burguesía occidental comienzan francamente a preocuparse. George Bush, el jefe del Ejecutivo estadounidense, vence la repugnancia por el adversario y competidor nacional, e invita a sus aliados a apoyar a los países de Europa del Este y Rusia en particular, por temor a que los acontecimientos tomen un rumbo incontrolable para todos, confirmando la naturaleza común de los dos sistemas sociales.

Por el momento, socialmente, se trata de movimientos interclasistas que se colocan en el terreno pacífico, democrático y nacional. El proletariado se sumerge en la masa pequeñoburguesa y casi no se diferencia en el plan de las reivindicaciones políticas. Sin embargo, si la crisis económica de estos países se profundiza, y no puede no empeorar, los antagonismos de clase resurgirán, rompiendo la bella unanimidad de fachada.

Es el proletariado el que pagará el costo de las “reformas” económicas requeridas tanto por la oposición como por los gobiernos. A medida que experimente, como en Polonia, los gobiernos democráticos, con o sin los estalinistas, perderá sus ilusiones. Comprenderá ahora que democracia no rima con emancipación pero si con opresión, que no es más que otra de sus formas. Entenderá que los que creía sus amigos, por oponerse al régimen estalinista tan odiado, están en realidad en el otro lado de la barricada.

El apretón de manos entre Gorbachov y los líderes cristianos del nuevo gobierno polaco, es muy significativo a este respecto, y más aún su discurso: “Mazowieski ha declarado que es importante que los cambios en curso en la Europa del Este y en todo el continente, estén orgánicamente ligados a la conservación de la estabilidad indispensable, cuya ruptura podría hacer retroceder a Europa muchos años. Ocho días después de la cumbre de Malta los dos hombres se felicitaron por el hecho de que muchos líderes occidentales se habían opuesto a beneficiarse de la situación actual por relanzar una política de confrontación, y deploraron, en el mismo discurso, el resurgimiento de sentimientos revanchistas observados tras los acontecimientos en Alemania”.

Cambiar, sí, pero en la continuidad, en los límites de la sociedad burguesa, y sobre todo que el proletariado se mantenga trabajando en las fábricas. Más allá de la oposición de sus intereses y sus divisiones políticas los burgueses, ya sean estalinistas, cristianos o socialdemócratas, siempre se han unido contra el proletariado. Cuando, en su lengua melosa, hablan del peligro de situaciones incontrolables, de posibles resbalones, de la necesidad de estabilidad, lo que expresan es su temor a una posible recuperación de la clase proletaria, de la cual Europa del Este ha conocido muchas manifestaciones espontáneas en esta posguerra. Mazowieski, como polaco y antiguo consejero Walesa, sabe algo. Lo mismo Gorbachov, que se ha enfrentado este verano a una amenaza de una huelga general.

El otro espectro al que se desea exorcizar y que todo el mundo teme, es el renacimiento de una gran Alemania unificada. Los intereses económicos de Alemania y la fuerza de su industria, la convierten en una potencia económica de primer plano, empujándola hacia su reunificación. Pero ninguna reunificación alemana es posible sin cuestionar el estado de la tutela militar y diplomática en la cual hoy está Europa, por encima de sus divisiones, surgidas de la última guerra.

Incluso cuando todos (es decir, la prensa, un portavoz de la burguesía y la pequeña burguesía) hablan de paz y de desarme, preparan el germen de la futura guerra mundial. La misma crisis económica, que por el momento aproxima a las dos superpotencias para salvar la estabilidad de su regimen social, las empujará mañana a la confrontación.

Alemania, que se encuentra en el centro de Europa, que cuenta con la mayor densidad industrial, y por lo tanto proletaria, de Europa y quizás del mundo, en la tormenta que se avecina y cuyas fuerzas gigantescas no hacen más que acumularse desde 1975, conocerá una formidable crisis económica y política, antes que militar. En esta ocasión, el proletariado alemán renovará su tradición de clase más que gloriosa, entonando su grito de guerra de los años veinte: ¡ABAJO LA DEMOCRACIA, DICTADURA DEL PROLETARIADO!

 

 

 

 

 

 


Vida de partido


EXITOSA REUNIÓN DEL PARTIDO

GÉNOVA, 16 Y 17 DE MAYO DE 1015
[ [RG122]

 -El curso de la crisis en la producción y en las finanzas
 -Historia de la India: antes de la llegada de los europeos
 -Los movimientos proletarios en Italia durante la primera posguerra
 -La crisis financiera mundial
 -Los recientes flujos migratorios hacia Europa, primera parte
 -La cuestión militar: Libia 1911
 -Informe del trabajo de partido en Venezuela
 -Resúmenes sobre la historia de Irlanda
 -Actividad sindical del partido

Excelentemente organizado por los eficientes compañeros locales, nos hemos podido reunir para la reunión general periódica del partido en la sede de nuestra redacción genovesa, preparada oportunamente para la ocasión. Estaba presente una amplia representación de nuestros grupos de Italia, Francia y Gran Bretaña. Quien no ha podido acudir ha enviado una amplia y completa relación sobre el trabajo local, de la que se ha dado una lectura completa,

Como todos saben, las nuestras son reuniones de trabajo y no congresos. Debido a la madurez histórica de nuestra doctrina y los esquemas tácticos derivados, queda excluido que en el interior del movimiento comunista haya ahora que “delimitar una línea” y “tomar decisiones” según la misma. No tenemos ya nada que “decidir”, si no son disposiciones de orden secundario, de vez en cuando exigidas por la normal organización del trabajo interno o sobre las modalidades, los tiempos, etc., de la propaganda hacia el exterior.

De la densa sucesión de las numerosas aportaciones de los grupos de estudio y de los compañeros dedicados a la actividad sindical damos como de costumbre un sucinto resumen, y remitimos para su completa lectura a su publicación en los próximos números de nuestra revista Comunismo.

 

INFORMES APORTADOS EN LA REUNIÓN GENERAL DE TURÍN
26 Y 27 DE SEPTIEMBRE DE 2015
[ [RG123]

 - Los movimientos insurreccionales en Italia en la prima postguerra
 - La cuestión militar: las guerra balcánicas de 1912 y 1913
 - La crisis financiera en China
 - Los actuales flujos migratorios hacia Europa: segunda parte
 - La sucesión de los modos de producción: la variante antigua-clásica, Grecia
 - Historia de la India: en conflicto entre las potencias coloniales en el siglo XVIII
 - El concepto de dictadura antes de Marx: Maximiliano Robespierre
 - Actividad sindical del partido
 - Historia del movimiento obrero en Irlanda: de 1907 a 1912

Los comunistas internacionalistas nos convocamos en Turín durante los días 26 y 27 de septiembre para la reunión de trabajo del partido. Se había contratado oportunamente un hotel con una sala anexa de reuniones, lo que nos ha permitido emplear plenamente todas las horas disponibles, gracias también a la puntualidad y a la disciplina activa de todos, al expresarse y al escuchar.

Como de costumbre, hemos dedicado la mañana del sábado a la coordinación de las numerosas tareas que atendemos, con la dedicación de distintos compañeros, puesto a punto el plan de estudios a proseguir o comenzar, y hemos referido los resultados de nuestras iniciativas de propaganda.

Nos esforzamos en mantener en la memoria el pasado de nuestra tradición, de ciencia social y de batalla revolucionaria, con un presente difícil que, sabemos, solo ese organismo totalmente particular y único en la actual sociedad que es el partido comunista, está en disposición de descifrar y prever los necesarios desarrollos que nos permitirán mañana intervenir también como factor activo.

Es importante especialmente la confirmación de nuestras valoraciones y de las indicaciones que ya hoy damos a los trabajadores, donde y cuando se plantean en el plano de la lucha de clases: una verificación continua que no esperamos tanto del juicio de los propios trabajadores sino del estudio atento del devenir de la relación de fuerzas entre las clases.

Para informar a los ausentes y para recuerdo de los presentes, damos aquí un primer resumen de las relaciones expuestas, que, aun cuando son resultado del trabajo de los compañeros individuales, son expresión impersonal y colectiva tanto del actual conjunto militante como de una ya antigua escuela, que es al mismo tiempo pasión, ciencia y método comunista.

 

INFORMES EXPUESTOS EN LA REUNIÓN GENERAL
PARMA, 22 Y 23 DE ENERO
[ [RG124]

 - Los actuales flujos migratorios hacia Europa, tercera parte
 - La sucesión de los modos de producción: la variante antiguo-clásica, Grecia
 - Informe de la sección venezolana
 - La crisis de la moneda
 - Historia de la India: Marx sobre el régimen colonial
 - Curso de la economía mundial
 - La marcha de la guerra en Siria
 - La cuestión militar: la primera guerra mundial
 - Actividad sindical del partido
 - El concepto de dictadura antes de Marx
 - Historia del movimiento obrero en los EE.UU.

Han llegado a Parma compañeros de Turín, Génova, Lodi, Friuli, Cortona, Bari, Roma, Florencia, Roma, Nápoles y del exterior de Italia, de París, de Inglaterra, de Venezuela y de Alemania. La acogida y acomodación se demostraron impecables. El inicio de los trabajos ha sido adelantado al viernes por la tarde, con la reunión organizativa, prolongada a toda la mañana del sábado. A la exposición de los informes hemos dedicado, como de costumbre, el sábado por la tarde y la mañana del domingo.

De los informes damos aquí ahora un breve resumen, y remitimos para el estudio del texto a su publicación en la revista Comunismo.

El partido busca la respuesta a las graves demandas de hoy no en la codificación y aplicación de una particular forma de relación interna y de consulta entre sus militantes, sino en el uso colectivo de su propia teoría y en el conocimiento crítico de los precedentes históricos y de los sucesos pasados de la lucha de clases. Estos instrumentos impersonales de doctrina y programa son suficientes para guiarlo en las interpretaciones de los nuevos casos que se plantean y para su resolución con una justa política revolucionaria. A conseguir esta correspondencia vivaz y vital con su pasado está destinado el continuo trabajo de estudio y de reapropiación colectiva de su propio programa. Nuestras frecuentes y periódicas reuniones son el crisol en donde las contribuciones provenientes de todos los grupos y de toda la periferia del partido se funden para dar las llaves compartidas de interpretación del presente y arrojar luz sobre el curso del porvenir.

No dispone hoy el partido de militantes de la energía excepcional y la capacidad de pensamiento de nuestros Maestros, pero sabe que debe proseguir fielmente la obra, en un modesto pero disciplinado y múltiple concurso de aportaciones que, de hecho, no conseguimos contener dentro del tiempo de las reuniones y en las columnas del periódico. De este trabajo no aparente pero si convergente, tenaz y fraterno esperamos la defensa del gran proyecto del comunismo y la única dirección clara que hoy es posible dar a la clase obrera, en guerra permanente en todos los lugares contra la clase enemiga.


* * *


El curso de la crisis en la producción, en los intercambios y en las finanzas

Nuestro estudio atento del curso de la economía incluye una parte de diligente y continuo análisis del devenir de algunas de las categorías básicas en la reproducción del capital. Este trabajo, que el partido ha considerado siempre fundamental, se desarrolla en forma coherente al menos desde su reconstitución en la segunda postguerra. Estos datos, obtenidos necesariamente de las instituciones de estadística burguesa, son valorados en sus probabilidades, puestos en orden y presentados de forma expresiva y sintética en las reuniones generales, llevando a la audiencia a verificar de forma empírica las leyes económicas descubierta por Marx, identificando sus regularidades y ritmos que nos permiten extraer previsiones sobre su futuro curso.

Como se ha visto en las anteriores relaciones, hemos asistido a partir de la mitad de los años 80 a una afluencia de capitales de los grandes centros imperialistas hacia los denominados BRICS, Brasil, Rusia, India, China, Sudáfrica; pero, sobre todo, China. Este fenómeno ha permitido un considerable crecimiento del capitalismo en estas regiones, sobre todo en Asia y especialmente en China, lo que ha llevado a un aumento temporal de la tasa media de beneficio a escala mundial, y una considerable apertura de aquellos mercados. Solo esto ha permitido hasta ahora al capitalismo mundial, en los pasados años, evitar una crisis del tipo de la de 1929.

Hoy hemos llegado al fin de este ciclo, y se perfila una gigantesca crisis de sobreproducción, cuya intensidad será superior, y con mucho, a la de 1929. Si en Europa y Japón en 2016 y 2017 habrá recuperación, será solamente moderada, y un preludio al próximo colapso.


Cuestiones de las monedas

La acumulación de capital impulsa las fuerzas productivas al paroxismo, llevando a la producción de una gigantesca montaña de mercancías. Esta exaltación de las fuerzas productivas entra en antagonismo con las relaciones de producción capitalistas. La acumulación encuentra su límite en la caída tendencial de la tasa de beneficio; cuanto mas aumenta la productividad del trabajo, más la tasa de beneficio, el rendimiento del capital, disminuye. El capital opone a esta caída de la tasa de beneficio con un ulterior aumento de la productividad, posible solamente con gigantescas instalaciones. La tasa de beneficio disminuye mientras la cantidad producida aumenta, lo que obliga a descargar en el mercado una masa cada vez mayor de mercancías. Los mercados se extienden, en cualquier caso no consiguen adelantarse a la producción y no se consigue un equilibrio entre producción y consumo.

A la incesante acumulación de capitales se opone la estrechez del mercado. Para forzar este límite y permitir al capitalista industrial recomenzar su ciclo productivo incuso antes de que su mercancía sea consumida, se lo vende a un mayorista, que le paga a crédito. Hay aquí un pago diferido, y el riesgo de una crisis en caso de bloqueo del consumo. Esta gigantesca masa de créditos, sin la que ahora es imposible producir, constituye la mayor parte de la circulación de moneda, y es la base de todo el sistema de crédito.

Cuando las mercancías se acumulan porque los mercados están saturados y las insolvencias siguen a las insolvencias, llega la crisis comercial y financiera, y después la crisis industrial. Es el crack, y todo el castillo de cartas amenaza ruina. En este momento, el dinero escasea, y ninguno quiere prestar. Es lo que sucedió en la crisis financiera de 2008-2009; los bancos no se fían entre ellos y ya no quieren prestarse. Los bancos que recogen los ahorros ya no prestan a los bancos de inversión, que dejan de prestar a los capitalistas y a los particulares. Se llega a una situación de bloqueo.

Intervienen los bancos centrales a fin de evitar un hundimiento general. En un primer tiempo disminuyendo la tasa de interés incluso hasta cero; después interviniendo en los mercados financieros a fin de sustituir a los bancos, permitiendo de nuevo la circulación del capital dinero.

Interviniendo, los bancos centrales han evitado la disolución del capital financiero, y una desvalorización masiva del capital. Pero han transferido el riesgo a sus balances, activando así una bomba de relojería.

Ha continuado después la exposición sobre las dinámicas monetarias capitalistas (inflación, “stagflación” y deflación), tomando de la reunión de enero un interesante gráfico que correlaciona desde 1872 las fases de inflación y deflación con los sucesos políticos y militares del pasado siglo.

Nuestro eje fundamental teórico nos ha indicado, y la correlación fases monetarias-sucesos políticos lo confirma, que es la fase deflacionaria a escala general la que expresa las condiciones de las crisis generales del capitalismo, y que cierra la época del desarrollo. Para ilustrar el fenómeno “inflación”, que está ligado a la masa de circulante respecto a la posibilidad de venta y consumo de mercancía, hemos descrito una serie de fases inflacionistas de la economía mundial, mas específicamente las crisis seguidas a la Primera Guerra mundial, con las evidencias de la hiperinflación en la República de Weimar y la intervención en las finanzas internacionales, sobre la norteamericana (plan Dawes), que con un notable conjunto de préstamos permitió su superación. Alemania, con el reinicio del ciclo productivo, verdadero motor de la recuperación, después de las destrucciones de capital constante en la fase bélica y la progresiva anulación de la deuda pública, sostenida por una política económica ultra expansiva llevada a cabo por el estado, volvió a presentarse pocos años mas tarde como un imperialismo agresivo y potente en la arena mundial.

En el informe se ha vuelto a examinar la dinámica de la inflación y sus causas, como intervenciones de política económica de los Estados a fin de tener bajo control la deuda pública (hemos tratado el caso de los gastos de guerra), a lo que buscó poner remedio el mecanismo del Gold Standard, definitivamente abandonado en 1931 tras la terrible crisis deflacionista de 1929.

En general, el proceso inflacionista está correlacionado aparentemente con la masa de circulante, cuya abundancia disminuye el valor de la moneda según la ley de oferta y demanda, mientras que en realidad es el efecto de la circulación del capital ficticio, como se describe en los capítulos 25, 28 y 29 del Tercer Libro de “El Capital”.

En la Segunda Guerra, el capitalismo aprende la lección; y ya en 1944, previendo una nueva fase de reconstrucción post bélica, con los acuerdos de Bretton Woods se realiza un mecanismo que preveía que el déficit comercial fuera compensado con flujos de capital provenientes de países con exceso del mismo. El dólar fue anclado rígidamente al valor del oro.

Diferente situación fue la que se presento a continuación, tras la crisis del 66 y del 60-70; la “stagflación”, término que aparece después de la primera crisis petrolífera de los años 73-74, era un fenómeno nuevo, respecto a las crisis del pasado. El capital ficticio provoca una continua deriva de los precios mientras el capital se acumula. Por el contrario, la stagflación se presentaba con caída de precios y reducción de la producción: la presencia simultánea de ambos resultaba incomprensible.

En realidad, la política fiscal de los Estados Unidos de América en clave expansiva agravó la crisis del dólar, hasta el epílogo en 1971, con el abandono, decidido unilateralmente, de la paridad dólar-oro, con la desvalorización de la divisa que provocó un alza significativa de los precios del petróleo, determinando tanto una caída de la producción como un aumento de los precios.

De 1976 en adelante, la principal tarea de la autoridad monetaria, con los bancos centrales a la cabeza, fue la de contener la tasa de inflación en un nivel “aceptable y saludable”, evitando bruscos saltos entre alzas y bajas, hasta el inicio del nuevo milenio.

La relación en la reunión de septiembre se dedicó en especial al examen de la evolución financiera de China, que en los últimos meses del año había hecho temer una guerra comercial y financiera con Europa y los EE.UU. Se ha demostrado que las perturbaciones en el ámbito financiero han sido profundas, pero, en esencia, no decisivas, en una actuación acorde con otras economías mundiales.

Las repetidas caídas de la bolsa de Shangai en agosto, seguida de una rápida e impetuosa subida, se han dado justamente cuando, en julio, las estadísticas presentaban datos gravemente negativos de la caída de los precios de la producción y la exportación, la repetida desvalorización del yuan, las financiaciones del Banco central, con una política monetaria expansiva.

Para tratar los sucesos en un marco no exaltado como el descrito en el periódico de los meses de agosto y septiembre, la relación ha empezado tratando treinta años de sucesos financieros en China, desde la creación en los primeros años 90 de los bancos comerciales, que durante la crisis asiática de 1997 ya presentaban un elevado porcentaje de créditos fallidos, y fueron recapitalizados por el gobierno, hasta la enorme afluencia de capitales de los inicios del siglo XXI, y, en fin, al desvergonzado “sistema bancario oculto” para ensanchar mas allá el circuito del crédito evitando las restricciones estatales, y al cual han acudido también los gobiernos locales. El relator ha señalado los mecanismos con los cuales el sistema bancario en la sombra chino ha recurrido a los incentivos financieros, a la par con sus estructuras paralelas de occidente, también gracias a las plazas financieras “off shore”, en particular Hong Kong.

El “hambre de beneficios” mundial ha llevado en 2014 a una afluencia de capitales aún mas marcada, con la exposición al exterior del sector bancario chino de 1,1 trillones de dólares.

Desde la crisis de 2008 el capitalismo chino ha continuado su buena marcha, y este es el punto crucial común a todos los sistemas financieros. La formación de burbujas especulativas ha sido la primera reacción a la crisis mundial. En ausencia de una auténtica recuperación mundial en términos de inversiones y beneficios, es evidente el exceso de capacidad y la sobreproducción incluso del capitalismo chino.

En 2015 el volumen de las inversiones públicas ha superado el 40% del PIB; este estímulo ha compensado parcialmente el modificado clima internacional en el sector del crédito, a costa de un deterioro en el sector financiero.

La aparente paradoja de las finanzas globalizadas ha llevado a un equilibrio mediante el cual, por un lado, la banca norteamericana ha subvencionado la economía china y la asiática en general, y, por otro lado, China ha subvencionado al Estado norteamericano comprando a la baja sus obligaciones. Durante todos los años 90, China había mantenido bloqueado el cambio del yuan con el dólar, pese a que sus exportaciones hacia los EE.UU. implicaran el reforzamiento de su valor. Para impedir esto, el Banco Central chino vendía yuanes comprando dólares, con la acusación por parte norteamericana de manipulación de cambios, constituyendo un sustancioso fondo de divisas para cualquier género de eventualidades.

Se han mostrado algunos gráficos históricos del cambio oficial del yuan con el dólar. Se comprueba que, si bien muy brusca, la devaluación apenas ha interrumpido una marcha reevaluadora que comienza con decisión a finales de 2010, manteniéndose después en un régimen de ligeras oscilaciones para volver al final con la devaluación de agosto al nivel de hace tres años. En la reunión del pasado enero, por el contrario, el informe perseguía aclarar algunos aspectos del proceso de creación, localización, distribución y empleo de la liquidez. Se aclara que con este término no se indica solamente el efectivo circulante, sino la disponibilidad total monetaria en sus distintas formas y que es utilizable de forma inmediata. Para una clasificación de los diversos tipos de liquidez se parte del nivel básico, es decir, moneda emitida por el Banco Central; y después, las cuentas corrientes, los títulos con rendimiento, etc., cada vez menos “líquidos”. Salvo el efectivo, todo el resto, que lo supera más de 20 y 30 veces, se presenta como una simple “anotación” sobre una cuenta. La moneda corriente circula en el mercado, y el resto en el sistema bancario, en las cuentas de los bancos, en las cuentas de tesorería de los Estados, en los Bancos centrales.

El relator ha mostrado el diagrama de la trayectoria de las tasas en el último decenio, con el aumento, tras años de “tasas a cero”, decidido en enero por el Banco Central Federal norteamericano, que ha pasado del 0-0,25% a 0,25-050%.

La FED no “dirige los mercados”, pero sufre sus movimientos, es decir, la política monetaria y determinada de la economía. Es un hecho indiscutible, verificado en los años de crisis en su aspecto financiero, que ningún artificio monetario de los Bancos Centrales ha conseguido arreglar. Con las finanzas no se vuelve a meter en las vías la economía. Lo que ha crecido es el precio de las acciones y obligaciones, la “inflación virtual”.

La cantidad de moneda presente en el sistema está más allá del control de los Bancos centrales, y se genera precisamente en el sistema bancario cuando concede un crédito: son los préstamos los que generan los depósitos, y no al contrario.

Es precisamente la teoría y la práctica de la dirección monetaria y de la circulación de liquidez las que nos demuestran plenamente la incapacidad de prever y resolver las crisis del capitalismo, tal como se presentan en el campo de las finanzas.


Historia de la India

El compañero introdujo un nuevo capítulo de la historia de la India, describiendo como a inicio del siglo XV las consecuencias de la peste y de la crisis económica, que habían afectado algunas zonas claves del mundo, empezaron a ser superadas, especialmente en Europa occidental y en China.

El pequeño reino de Portugal, gracias al apoyo financiero de los banqueros genoveses y alemanes, emprendió la exploración sistemática de las costas de África, a la búsqueda de una vía directa a las Molucas, fuente principal de especias. En 1488, una expedición guiada por Bartolomeo Diaz consiguió superar e Cabo de Buena Esperanza. La corte española financió a un genovés, Cristoforo Colombo, que creía haber encontrado, navegando hacia poniente, una vía rápida para alcanzar Asia.

Fue un período caracterizado por la difusión de nuevas invenciones, como las armas de fuego en el campo militar. Los Estados aumentaron el aparato administrativo e hicieron más eficiente la recaudación para hacer frente al costo creciente de los ejércitos. El resultado fue una progresiva centralización del poder, que en Europa determinó la aparición de las monarquías absolutas. Pero también procesos similares se verificaron en la Rusia zarista, en el imperio otomano, en el persa, en el Japón de Tukugawa, en la China de la dinastía Tang, y en fin en la India del imperio Moghul.

Hacia la segunda mitad del siglo XVI toda la parte septentrional del subcontinente indio fue definitivamente unificada en el Imperio Moghul. En el peculiar contexto del sistema de producción asiático, el proceso de centralización fue realmente notable. Los generales victoriosos eran obligados a entregar todo el botín conquistado al Estado. La centralización incluyó la progresiva reapropiación de parte del fisco imperial de tierras y beneficios disfrutados por diversos conceptos por la aristocracia, especialmente la religiosa. Estas tierras fueron sometidas a la administración directa del emperador. En el curso del siglo XVII algunos productos manufacturados de algodón y seda, de los que India era la mayor productora del mundo, sustituyeron a las especias como principal mercancía adquirida por las compañías europeas, que habían roto el monopolio anteriormente ejercido por los portugueses, en particular holandeses e ingleses.

Se inicia una nueva política expansiva del Estado moghul con la transferencia de la capital a Delhi. El imperio se hace musulmán. Pero en los decenios entre 1720 y 1760 una amplia parte del subcontinente pasó a estar bajo el control de alguno de los señores de la guerra marathies. El Imperio Moghul se transformó en una monarquía sobre un conjunto de provincias sustancialmente autónomas.

En 1717, la Compañía Inglesa consiguió obtener del emperador moghul notables privilegios comerciales a cambio de una compensación anual. Además de una serie de establecimientos comerciales en varios lugares de la India, la East India Company llegó a tener bases fortificadas en la isla de Bombay, en Fort St. George (Madras) y en Calcuta. Entre 1720 y 1740, la Compagnie Française des Indes Orientales se hace una peligrosa competencia, disponiendo a un cierto número de establecimientos comerciales y de bases fortificadas, entre ellas Pondicherry en Coromandel. El estallido de la guerra de sucesión austriaca en Europa (1740-1748) y la aparición en el Océano Indico de los navíos de guerra de su Majestad británica y de la marina francesa acabaron por enfrentar a las compañías francesas e inglesas en un conflicto.

En las reuniones siguientes, el compañero introdujo la nueva situación, describiendo con la ayuda de algunos mapas geográficos, la delicada situación política india creada a mediados del siglo XVIII. El conflicto entre franceses e ingleses en India continuó hasta el fin de la Guerra de los Siete años en Europa (1756-1763). La batalla decisiva se libró en Coromandel, donde los ingleses desbarataron a las tropas francesas. Desde entonces en adelante, toda influencia o posesión directa conquistada por los franceses en el Deccan pasó a los ingleses, que en 1757 conquista toda la Bengala, y dos años después la importante ciudad portuaria de Surat.

Algunos años después, en el Decán los ingleses atacaron a traición un ejército conjunto de algunos príncipes marathíes. Es poder de estos fue deshecho para siempre, y la nueva potencia hegemónica al sur del Himalaya era ahora Inglaterra. Fue el inicio de hecho para la India de la era colonial.

En torno a 1765 la inglesa Compañía de las Indias Orientales, aun manteniendo el papel de gran sociedad anónima dedicada al comercio, se había trasformado en una gran potencia territorial. Sus posesiones en India eran las mayores y mas pobladas de todo el reino de Inglaterra. Pero los gastos bélicos y los limitados beneficios causaron una crisis financiera que obligaron a la Compañía a pedir ayuda económica a la Corona, que fue concedida, pero estableciendo desde Inglaterra un comité de control (Board of Control), mediante el cual el gobierno de su Majestad arrebató la gestión de la política india a la Compañía.

En el período se suscitó la cuestión de si el derecho de propiedad sobre la tierra, ya del rey, debía pasar a la Compañía o por el contrario a los zamindar, equivalentes indios de los propietarios agrícolas europeos, solución que prevaleció. El propietario de la tierra, cultivada por campesinos, debía corresponder con una cantidad fija como impuesto agrario. Salvo pocas excepciones, los zamindar bengalíes no se transformaron en empresarios rurales, dado que a menudo no eran ellos los que cultivaban la tierra, sino más bien grupos de familias campesinas que ya dirigían las aldeas, característica del modo de producción asiático. La clase de los zamindar y sus dependientes se convierte e un pilar del naciente orden colonial.

Entre finales del siglo XVIII e inicios del XIX, Europa y América Septentrional se caracterizaron por una enorme transformación, resultado de una serie de cambios revolucionarios económicos y políticos. La economía mundial se vio radicalmente transformada por la revolución industrial, en curso en Inglaterra desde la segunda mitad del siglo XVIII, pero que desde el inicio del XIX estaba destinada a influenciar al resto del mundo.

Las potencias europeas dominaban directa o indirectamente sobre considerables áreas de Asia, que en el curso del siglo XIX se extendieron al África Mediterránea y después al subsahariana. Cambian también la relación de fuerzas entre Estados por el repliegue del Imperio Otomano, que desde el siglo XV estaba considera como el enemigo de fuera de Europa mas peligroso, bajo el impulso del imperio austríaco y en particular del ruso, aunque éste solo mínimamente influenciado por la revolución industrial.

Si en la era de la revolución industrial la superioridad política y militar de Europa devastó amplias áreas de Asia y África, la necesidad del funcionamiento del nuevo sistema social fundamentado sobre el capital indujo a los potencias europeas a exportar hacia al menos algunas de sus colonias sus superestructuras ideológicas y organizativas, y las propias tecnologías que estaban en la base del nuevo modo de producción.

Marx, con sus observaciones sobre la India en el New York Daily Tribune, había puesto de manifiesto con mucha claridad la misión progresiva de Inglaterra: “Inglaterra tiene que cumplir en la India una doble labor: por un lado destructiva, y por otro regeneradora, disolver la organización social asiática y a la vez poner los fundamentos materiales de una sociedad de tipo occidental.” Pero también había puesto en guardia a los hindúes sobre que “no recogerían los frutos de los nuevos elementos sociales aportados por la burguesía británica hasta que en la misma Gran Bretaña las actuales clases dominantes no sean suplantadas por el proletariado industrial, o hasta que los mismos hindúes no lleguen a ser lo bastante fuertes para romper el yugo británico”.

La fase de transformación económica y social en India fue profunda y el régimen colonial fue responsable, en la primera mitad del siglo XIX, de una fuerte recesión económica, un cambio de dirección respecto a lo que había sucedido en los siglos anteriores.

En los primeros decenios del XIX la Corona decidió abolir el monopolio de la Compañía sobre el comercio, en una política de expansión militar que duró incluso hasta la revuelta de 1857. El objetivo de los ingleses era aumentar los ingresos del impuesto agrario, fortalecidos por el formidable aparato militar, muy costoso pero prácticamente invencible. Pero la primera mitad del XIX vio, además de numerosas guerras de conquista, una sucesión prácticamente ininterrumpida de rebeliones.

La política expansionista acabó agravando, como sucedió en el Imperio Moghul, los problemas financieros que se querían resolver. Cuando la Compañía fue abolida en 1858, la Corona heredó su considerable déficit, esencialmente ligado a la política de conquista. Una deuda cuyo pago fue descargado sobre los contribuyentes indios.

Todo el sistema de aldeas indio vacilaba, y el artesanado tradicional peligraba sucumbir bajo los golpes del capital británico. Marx: “Fue el invasor inglés quien rompió los telares y el hilado manual. Inundando India con sus manufacturas algodoneras Inglaterra decretó la muerte del tejido indio y erradicado aquella combinación entre industria agrícola y manufacturera, que era una de las características peculiares del sistema de aldea indio. Además, las mismas relaciones de propiedad de la tierra habían sido profundamente transformados, mediante los sistemas zamindaris.”

En el norte del subcontinente, de Punjab a Bengala, se encendió una gigantesca revuelta, un amotinamiento de las tropas hindúes junto a importantes capas de la población, urbana y rural. No obstante los éxitos iniciales, el fracaso de esta Gran Revuelta estaba descontado desde el principio. Aquellos que de cualquier forma se habían beneficiado de la política económica de la Compañía, comerciantes y financieros, se alinearon con los ingleses y en especiales muchos zamindar, que se habían transformado de funcionarios moghules, encargados del cobro de los impuestos, en propietarios agrícolas hereditarios.

Otra causa del fracaso de la revuelta fue la incapacidad de los insurgentes de dotarse un mando único. La contraofensiva británica reconquistó Delhi entre el 14 y el 21 de septiembre de 1857 y hacia finales de año fueron conquistadas las demás principales bases de la insurrección, en especial la ciudad de Kuala Lumpur y de Lucknow.

Marx, aparte de estudiar atentamente el gran levantamiento militar entrevió un principio de carácter nacional en el hecho de que “musulmanes e hindúes, dejando de lado sus mutuas rivalidades, se habían unido contra sus comunes amos”.

Las acciones y deudas de la Compañía fueron rescatadas por la Corona, y transformadas en el núcleo inicial de la deuda de la India en sus enfrentamientos con Inglaterra, que seguirá siendo una constante de las relaciones económicas entre los dos países hasta vísperas de la Segunda Guerra Mundial. “Los ingleses fueron los primeros conquistadores superiores, y por tanto impermeables a la civilización hindú. La destruyeron, pulverizando las comunidades indígenas, erradicando la industria (…) Las páginas de historia de su dominio en la India registran prácticamente solamente destrucciones. La obra de regeneración no surge de un montón de ruina, que sin embargo ha comenzado ya”. (Marx, “Los futuros resultados de la dominación británica en India”, Londres, 22 julio de 1853).


Los movimientos proletarios en Italia en la primera postguerra

El informe tiene como objetivo las luchas de clase en la primera postguerra en Italia (que podemos definir como una verdadera guerra civil) y la intervención del partido comunista en las mismas.

Acabada la guerra el proletariado, surgido de la masacre de las trincheras, es inmediatamente atrapado en lo económico. La lucha económica sindical, en la que el proletariado italiano tenía una notable tradición, se reinicia inmediatamente. El movimiento fue espontáneo y simultáneo de una punta a otra del país, en la ciudad y en el campo. Y la burguesía tembló ante el avance del proletariado. Su terror estaba totalmente justificado por el momento, en el que una auténtica marea roja atravesaba Europa.

Sería imposible hacer un relato de todas las luchas sindicales, o elegir entre ellas las más destacadas por duración, número de participantes y conquistas alcanzadas, o por la violenta represión de las fuerzas del Estado liberal-democrático. Diremos únicamente que se vivía en un estado de preguerra civil. El proletariado estaba instintiva y potencialmente al ataque, y la pequeña burguesía italiana estaba en cierta medida resignada a someterse a la victoria de la revolución.

Pero no estaba resignada la gran burguesía y su estado a perder el poder sin combatir. Y tanto mas en cuanto el que debiera ser el principal enemigo, el Partido Socialista, no había hecho nada para organizar a las masas proletarias para la conquista del poder.

Las ocupaciones de las fábricas, acompañadas en muchas partes de Italia de la ocupación de latifundios por parte de los campesinos pobres, fue uno de aquellos momentos en los que la capacidad de los partidos políticos y la preparación revolucionaria de las clases se ponen a prueba. Y aquel momento se perdió para el proletariado.

El partido socialista, ante la necesidad de la acción, retrocede, ante la auténtica lucha en la calle, no ya de palabra, de afirmaciones demagógicas en los comités y en los periódicos. Mientras el proletariado, cerrado en las fábricas, esperaba la señal y la orden de actuar, los jefes sindicales regateaban la rendición.

La inacción proletaria en esta crítica coyuntura fue la señal del inicio del contraataque burgués.

Mientras el partido socialista paralizaba las luchas del proletariado, la burguesía se reorganizaba: nacían la Confederazione Generale dell’Industria y la Confederazione Generale dell’Agricoltura. Industriales y agrarios comprendías que debían construir un frente único de defensa, y tenían necesidad y urgencia de disponer también de una estructura armada, legal y extra legal, para enfrentarse al proletariado frontal y violentamente. Las organizaciones mussolinianas en seguida agruparon todas las demás estructuras armadas extra legales burguesas.

Se ha leído una larga cita de “Il Soviet” del 27 de abril de 1919, en donde se declaraba que el trabajo de preparación y de organización debía ser cumplido con gran disciplina y sobre todo sin caer en provocaciones y prematuros movimientos callejeros. Los ejércitos no se improvisan, y las revoluciones no tienen fecha prefijada; la tarea del partido es la de prepararse y preparar sus fuerzas para el ataque revolucionario y escoger el momento oportuno para lanzarlo, no enviando antes de tiempo al proletariado a una lucha destinada a fracasar.

Los órganos de policía y carabineros eran insuficientes para mantener el orden social y el ejército, puesto a prueba, muy probablemente se hubiera pasado al bando del proletariado. El gobierno Nitti efectuó por tanto una rápida transformación de los aparatos de seguridad, se organizó un pequeño ejército en el interior del ejército, seleccionado y con tropas de plena garantía. En octubre de 1919 se constituyó la Regia Guardia, con una organización de 45.000 efectivos. Además se elevó a 65.000 el contingente de carabinieri, a 35.000 el de la Guardia di Finanza, y se dotó el servicio de inteligencia con 12.000 agentes de investigación. Se constituyeron también 18 batallones móviles de carabinieri y 2º de Regia Guardia.

El proletariado se encontraba encuadrado en el mayor (por adhesiones, estructura y ramificaciones) partido italiano, el Partido Socialista. Además de la enorme representación parlamentaria con 156 diputados, de más de dos millones de votos, disponía de 3.000 secciones, administraba 2.500 ayuntamientos y, a través del sindicato, organizaba a millones de trabajadores, obreros y campesinos. Pero este partido no estuvo dispuesto a dotarse de una estructura militar clandestina.

Por el contrario, intenso y serio fue el profundo empeño de la organización juvenil del PSI, que en donde pudo, buscó implantar a escala nacional un eficiente aparato ilegal de partido, y sobre todo buscando hacer trabajo revolucionario de disgregación en el interior del ejército.

Pero la Fracción comunista tenía muy claro que la primera tarea revolucionaria a conseguir era liberar al partido y a las organizaciones proletarias de aquellos elementos contrarrevolucionarios. Para poder hablar de un encuadramiento serio y disciplinado habrá que esperar a la escisión de Livorno del Partido Comunista de Italia. El PSI no había podido nunca dar vida a una seria organización militar revolucionaria, porque estaba infectado de la peor de las enfermedades que pueden golpear el movimiento proletario, el electoralismo. Para ello era necesario considerar el estado no como burgués, sino por encima de las clases, recurriendo al mantenimiento de la legalidad y el orden constitucional. Los dos programas, socialdemócrata y fascista, diferían en los medios no en el fin: la conservación de las instituciones burguesas.

Si hasta enero de 1921 los socialdemócratas habían jugado de palabra a hacer la revolución, después de Livorno no tuvieron ya ningún motivo para enmascarar su función de desarme y disgregación del proletariado: ya el 3 de agosto de 1921 se firmaba el infame “Pacto de tregua” con los fascistas. Los contactos entre socialistas y fascistas no tuvieron solo como fin la vuelta a la “normal vida democrática”, es decir, el mantenimiento del régimen capitalista, sino que incluso miraban a una participación conjunta en el gobierno. Mediante lo que se denominó la “pacificación de las almas”, socialistas, dirigentes sindicales y fascistas declaraban el abandono de toda animosidad recíproca para combatir unidos contra los verdaderos enemigos del país: es decir, acabar con los comunistas.

 

Los recientes flujos migratorios hacia Europa

El fenómeno migratorio en general ha sido juzgado como algo progresivo por el marxismo, desde Engels en 1845 en su “La situación de clase obrera en Inglaterra”. Marx describe el fenómeno de la competencia entre operarios indígenas e inmigrados, en particular en el caso de los obreros irlandeses en Inglaterra.

En la época madura del capitalismo, el imperialismo, asistimos a una total división del trabajo a escala internacional con los mismos fenómenos migratorios entre continentes. El papel que la inmigración juega para la lucha proletario y para su internacionalismo es subrayado también por Lenin: en “El capitalismo y la inmigración obrera”, de 1913, Lenin demuestra como una necesidad del capitalismo la emigración, genera los presupuestos de la lucha obrera: es el mismo capitalismo, sobre todo en su fase imperialista, el que contribuye en primer lugar a erradicar al proletario de su patria y le pone en competencia con proletarios de los países a los que llega, para unificar después la fuerza que se revolverá en su contra, con la confraternización de los obreros de diferente origen, superada el incesante intento de la burguesía de enfrentarlos unos contra otros. Es el propio capital el que, desde sus orígenes, ha determinado materialmente el carácter internacional tanto de su modo de producción como de la clase proletaria y de su movimiento, como de su partido y programa histórico. Hemos por tanto referido los resultados de una investigación dedicada al fenómeno de los actuales y cada vez más consistentes flujos de mano de obra de los países del África y de Asia hacia Europa. De forma diferente al tráfico de esclavos africanos, hoy no se necesitan cadenas, bastan, sobre los “hombres libres”, las de la necesidad económica, estando los riesgos del comercio y del brutal viaje a cargo del trabajador.

En este capítulo inicial, la compañera ha proporcionado una primera descripción del fenómeno en términos cuantitativos y de modalidad. Una primera parte ha descrito, con ayuda de cuadros numéricos, el número y la procedencia de los inmigrados que consiguen desembarcar en Italia. Una segunda parte describía las fuerzas y medios dispuestos por el Estado para recibir y controlar a los desembarcados. Cuando los nuevos migrantes comienzan a ser demasiados, como siempre en la historia, solamente cuando exceden las necesidades del Capital, se disponen los sistemas para contenerlos y para rechazarlos. Una tercera parte ha puesto en evidencia como la burguesía se arriesga a conseguir beneficios con las desventuras y las emergencias, en este caso a través de la construcción y la gestión de las estructuras de “acogida” para los migrantes y para los solicitantes de asilo.

Para el capital, la gestión de las emergencias siempre es un negocio. El Capital gana con la piel de los proletarios inmigrados, antes de ganar, y mucho más, cuando pasan al mercado de trabajo, en una estudiada competencia con los asalariados autóctonos, una masa de desheredados que pasa a engrosar el enorme ejército de reserva proletario en continuo aumento.

Al mismo tiempo, en el juego entre ganapanes de la charlatanería burguesa, en las emociones y temores suscitados en los enfrentamientos con lo extranjero encuentran un terreno fértil por un lado los “humanitarios” genéricos y de otro lado los “nacional-populistas” que, para acercarse apoyos y votos, profesan la defensa de la Patria de la invasión que amenazaría el trabajo, la seguridad, la casa, la salud, etc. Sentimientos, estos y aquellos que, excluyendo la solidaridad de clase, aseguran la división entre migrantes y autóctonos adecuada a la desactivación de alianzas entre los explotados contra la burguesía y su Estado.

El segundo capítulo del estudio ha confirmado como la emigración “regularizada” se ve planificada, con el fin de que las clases dominantes de ambos países, de partida y de llegada, puedan beneficiarse y alimentar el Capital: trabajo a bajo y bajísimo coste de un lado, remesas de divisas del otro. La emigración “regularizada” es uno de los instrumentos clasicamente empleados para que, en los momentos de crisis, se mantenga cierto equilibrio en el mercado de trabajo, para total beneficio de la burguesía.

El número de extranjeros “regularizados” que por motivos laborales puede entrar en Italia, por ejemplo, se establece según las exigencias del momento del capital nacional y rígidamente marcado en los correspondientes decretos del Estado. Según los datos Istat, los inmigrantes han pasado de 1.341.202 en 2002 a 5.014.437 en 2015. Una enorme recaudación para el Estado son las transferencias contributivas a cargo de los trabajadores. El crecimiento de la tasa de ocupados entre los inmigrados respecto a los nativos se debe a su mayor disponibilidad a desempeñar cualquier trabajo a un salario menor. La diferencia entre la retribución media de un asalariado inmigrado y la de un italiano es de media un 26% mas baja. Además, para los inmigrantes el trabajo estacional y los contratos a tiempo determinado tienen una mayor incidencia que entre los italianos.

También los movimientos de grandes masas humanas a las que asistimos en estos últimos años si a veces se presentan como deportaciones por guerras, tienen un móvil económico: se mueven de países tal vez destruidos por la guerra, pero a menudo económicamente atrasados, hacia una Europa en declive pero aún con una gran industria y con un capital ávido de brazos. La contrarrevolución internacional ha domeñado al proletariado durante mucho tiempo; el imperialismo todavía en su fase senil y putrefacta, busca su supervivencia entre las nuevas guerras y los juegos de manos del capital ficticio. La fuerza de la clase obrera mundial está en su número. Pero los números cuentan si están ligados a una organización, e iluminados por un programa coherente e históricamente adecuado de revolución social.

 

La cuestión militar

La apertura del Canal de Suez fue reportada en el Mediterráneo las rutas del Mediterráneo hacia el Oriente, controladas por la poderosa armada británica a través de una serie de bases comerciales y militares de Gibraltar a Aden.

La diplomacia italiana maniobró para obtener el apoyo de las otras potencias europeas en la ocupación de Tripoli y Cirenaica, bajo el dominio otomano, aprovechando la situación en Turquía después de la revolución de los Jóvenes Turcos en 1908. Apoyo que se le concedió en el sentimiento anti-francés y anti-alemán.

El Banco di Roma abrió numerosas sucursales en Libia con el fin de activar importantes intereses económicos.

El relator presentó la cronología de la intervención armada italiana en Libia. No sólo las maniobras del capitalismo italiano, sino también las acciones del proletariado que, con huelgas y ocupaciones, se oponía a la guerra. Las huelgas contra la guerra encontraron fuertes contrastes al interior del PSI y de la CGdL.

En un Parlamento cerrado, el 26 de septiembre de 1911, fue declarada la guerra.

Los jefes militares italianos basaron sus planes en dos supuestos errados: que la población daría la bienvenida a los italianos para liberarse de los turcos, y que, después de una guerra relámpago, el gobierno de Estambul exigiría la entrega inmediata. En su lugar, decenas de miles de tropas irregulares locales se colocaron a disposición de los otomanos.

A pesar de que la ocupación italiana se limitó a unas pocas y dispersas localidades costeras, el gobierno italiano declaró la anexión de Libia. La larga campaña por el control de los oasis contra una fuerte guerrilla requirió dos décadas de combates, con el continuo refuerzo de contingentes y sin llegar nunca a un resultado estable.

El punto de inflexión se produjo cuando los países de la Liga de los Balcanes, Grecia, Montenegro, Serbia y Bulgaria, vieron la disolución del ejército otomano, declararon la guerra a Turquía 18 de de octubre de 1912 con la finalidad de quitarle los territorios europeos en los Balcanes. Sin embargo, los acuerdos de paz fueron ambiguos: Turquía sólo concedió autonomía a los libios.

La relatoría fue seguida por la lectura de una parte de un artículo publicado en “L’Avanguardia”, de 1912 sobre la responsabilidad y la incapacidad de la dirección italiana de las organizaciones proletarias para realizar una seria oposición a la guerra y un artículo de Lenin sobre "Imperialismo y socialismo en Italia" de 1915 sobre el papel de la codiciosa y corrupta burguesía italiana.

Las conclusiones han indicado que la guerra de rapiña imperialista, fue conducida por un ejército moderno en gran actitud para la guerra y con una discreta flota, contra un ejército turco poco motivado y una marina muy inferior. Importante fue el uso de estaciones regulares de la radiotelegrafía sin hilos, el primer transporte motorizado, los dirigibles y los primeros aeroplanos para el reconocimiento de las bases enemigas.

La victoria del ejército italiano sobre el turco en Libia dio la oportunidad a los países balcánicos, de retomar sus históricas dimensiones territoriales, de intentar un ataque decisivo al tambaleante imperio Otomano que todavía de diversas maneras mantenía el control en Europa de una vasta área balcánica. Esto en el contexto de la nunca resuelta Cuestión Oriental, caracterizada principalmente por la ambición de Rusia sobre el Mediterráneo y por la erosión de los territorios europeos todavía otomanos.

Se habían constituido dos bloques de alianzas entre las grandes potencias: la Triple Entente entre Francia, Inglaterra y Rusia, y la triple Alianza entre Alemania, Austria-Hungría e Italia.

Las dos crisis Marroquíes de 1905 y de 1911 entre Francia y Alemania mostraron que era previsible en breve tiempo un enfrentamiento directo entre los dos Estados, que haría participar a las respectivas alianzas, sobre todo visto el intenso y rápido programa de armamento activado por Alemania. Rusia, después de la dura derrota en la guerra ruso-japonesa de 1904/5, era la más expuesta, con un ejército todavía en fase de modernización.

Los Estados balcánicos se dotaron de una serie de tratados militares bilaterales, denominados Liga Balcánica, pero sin un acuerdo único. Serbia pretendía una salida del Egeo o del Adriático y reunir en una Gran Serbia todas las poblaciones serbias dispersas en los diferentes países balcánicos, opuestos en esto por Austria-Hungría. Bulgaria quería quitarse en encima al Imperio Otomano y constituir la Gran Bulgaria con salidas también al Egeo, extenderse en la Tracia otomana y en Macedonia con el puerto de Tesalónica. Contaban con la alianza con el Zar de Rusia.

Grecia aspiraba Creta, Albania meridional y de las islas del Dodecaneso.

Eran muchas las áreas en disputa, caracterizadas por mezcolanzas étnicas, con futuros enfrentamientos locales. Se leyeron algunos pasajes de Lenin sobre las tareas históricas de los países de los Balcanes.

La guerra en los Balcanes comenzó el 8 de octubre, 1912.

Después de 40 días de intensos combates durante los cuales todos los territorios europeos otomanos habían sido conquistados, se abrieron en Londres las difíciles negociaciones de paz. Pero el 23 de diciembre un golpe de Estado de los Jóvenes Turcos, propensos a continuar la guerra, hizo saltar los acuerdos preliminares de la paz y todas las delegaciones abandonaron Londres. El 13 de mayo de 1913 se reanudaron en Londres nuevas negociaciones de paz bajo la presión de todas las potencias europeas dispuestas a controlar el conflicto. Las fronteras resultantes fueron aquellas marcadas por las líneas de ocupación de los distintos ejércitos.

La guerra no resolvió las más importantes expectativas y contradicciones. Se remodelaron nuevos ejes estratégicos con las potencias europeas, especialmente con Alemania, que buscaba un buen apoyo para su política de expansión hacia el este, “Drang nach Osten”, simbolizada por la vía férrea Berlín-Bagdad, para la expansión de su enorme potencia industrial.

El capítulo de la relatoría sobre la Primera Guerra Mundial comenzó haciendo una lista de los contrastes que prepararon la guerra.

 a) Un gráfico sobre las exportaciones de acero que mostró que la participación alemana fue muy superior a la suma de la francesa y la británica.
 b) el imperialismo francés fue aplastado entre los dos colosos europeos.
 c) Los Estados Unidos ya eran la mayor potencia industrial con un tercio de la producción mundial.
 d) Austria-Hungría tendía a resolver el problema de Serbia para el control de los Balcanes.
 e) El imperialismo italiano aspiraba controlar el Adriático en contraste con la aliada Austria.
 f) La Rusia zarista, pesadamente derrotada en la guerra con Japón de 1904/1905, buscaba una revancha y expandirse en el Mediterráneo a expensas del Imperio Otomano.
 g) El movimiento de los Jóvenes Turcos buscaba un éxito político y militar.
 h) Los Estados balcánicos estaban insatisfechos con los resultados obtenidos con las dos guerras balcánicas.
 i) En el Lejano Oriente, Japón era ahora una potencia regional en expansión.
 l) El complejo sistema de alianzas entre la Triple Entente (Francia, Gran Bretaña y Rusia) y la Triple Alianza (Alemania, Austria-Hungría e Italia), incluso si fueran de carácter defensivo, escondía la voluntad agresiva de los diferentes países.

El conjunto combinado de estas grandes contradicciones condujo al estallido de la guerra.

Fueron presentados dos gráficos, el primero sobre la tendencia en el gasto militar de los seis principales países europeos de 1890 a 1913, aquí vimos una fuerte aceleración, y en el segundo gráfico se mostró agrupados de acuerdo a las dos alianzas que muestra que la de la Entente era cerca del doble en relación con los de la Triple Alianza.

Alemania colocó en sus astilleros buques modernos, pero no podría en el corto tiempo cerrar la brecha con el fuerte desprendimiento de Inglaterra.

El Estado Mayor alemán había previsto derrotar primero Francia y luego Rusia, no pudiendo realizar un ataque simultáneo en sus dos frentes. Una gigantesca operación desde Bélgica y Holanda, invadidas aunque neutrales, en tan sólo seis semanas habría empujado el ejército francés al sur de París. Von Moltke decidió declarar la guerra primero a Rusia y luego a Francia.

El plan francés, dirigido a reconquistar Alsacia y Lorena, dada la fuerte brecha técnica y numérica con los alemanes, previó un desplazamiento hacia el norte de la mayor parte del ejército en la espera de conocer los planes del enemigo. Alemania ahora disponía de fuertes baterías de artillería de campo para desorganizar las líneas francesas antes de pasar al ataque de la infantería.

El plan británico preveía el apoyo al pequeño ejército belga con un reducido contingente de tierra, mientras intentaba reforzar su ya sustancial control de los mares.

El plan ruso, originalmente dirigido a Austria-Hungría, por acuerdos con Francia se comprometió a desplegar 800.000 hombres en la frontera con Alemania dentro de los 15 días siguientes a la declaración de guerra.

El atentado de Sarajevo el 28 de junio de 1914 dio luz verde al acostumbrado ballet diplomático. Para el comando alemán era imperativo actuar con rapidez, “Ahora o nunca”, dijo Guillermo II: la inicial relación de fuerzas favorable que fue determinante pronto se revirtió y fue necesaria una “guerra relámpago”. El 2 de agosto de 1914, las tropas alemanas invadieron Bélgica.

Mientras los imperialismos movilizaban en el frente de clase debimos asistir a la vil derrota de la Segunda Internacional, que entregó al proletariado europeo a los cañones y las bayonetas de la burguesía. Después de un rápido ascenso en el nacimiento de la Segunda Internacional, al papel hegemónico de la socialdemocracia alemana y las contradicciones internas, fue seguido por un llamado al Congreso de Basilea de 1912 y sus posiciones contra la prevista e inminente guerra. Se recordó el texto de Lenin “El fracaso de la Segunda Internacional” y se leyeron algunas citas: “esta guerra no se puede justificar con el mínimo pretexto de ningún interés del pueblo”. Se mencionó que las traiciones de los diversos partidos socialistas que en poco tiempo se aliaron con los partidos de gobierno y votaron los créditos de guerra.

El conflicto ya desde las primeras operaciones fue de grandes dimensiones: 6,2 millones de soldados de la Entente contra 3,6 de Alemania y Austria-Hungría. Fue llamado “de los seis frentes”, porque se desarrolló en diversas áreas. El primero fue entre Alemania y Francia por el dominio en Europa Central, el segundo entre Alemania e Inglaterra por el control de las rutas de navegación, el tercero entre Austria y Rusia por los Balcanes, el cuarto entre Italia y Austria por el predominio en el Adriático y Albania, el quinto entre Rusia y Turquía por el control del Bósforo, el sexto entre Japón y Alemania para la expansión del Imperio japonés en el Pacífico.

La relatoría continuó con la exposición de los desarrollos más importantes en el frente occidental, con el fracaso del plan alemán que, después de un rápido desarrollo inicial, chocó con la imprevista reacción belga y con el contingente británico. La avanzada desaceleró y en algunos lugares se detuvo.

El choque entre los dos ejércitos involucró a todo el frente; algunas batallas en los dos primeros meses de guerra provocaron pérdidas increíbles sin ganancias estratégicas para ninguno. Sólo en Ypres, última batalla “de movimiento”, con una duración de tres semanas, con la cual los aliados se las arreglaron para evitar el avance de los alemanes, hubo pérdidas de más de 200.000 hombres.

Después de esta serie de batallas de la guerra cambió deviniendo de posición, de la costa belga a la neutral Suiza se extendió un contrapuesto sistema de trincheras y zanjas que distaban entre sí unos pocos cientos de metros. Fueron excavados solo en este frente 25.000 kilómetros de trincheras y zanja. Los soldados allí morían a un ritmo de 6.000 al día, incluso por las terribles condiciones higiénicas.

La corta distancia entre las trincheras favoreció la confraternización entre los soldados de líneas opuestas incluyendo la espontánea “Tregua de Navidad” de 1914. El relator proporcionó a los compañeros un avance de confraternización y motines que supuestamente tuvieron lugar.


La actividad del partido en Venezuela

El informe de la sección en Venezuela abarcó el “Curso de la economía capitalista”, “Las luchas de la clase obrera en la región”, “Las fuerzas políticas conservadoras o reformistas y su integración” y “la actividad del partido”.

Las luchas de la clase obrera

Se desarrolló un informe de la actividad del movimiento de los trabajadores asalariados en el 2015 (publicado en “El Parido Comunista” N° 5. En términos generales todavía los sindicatos del régimen, pese a su desgaste político, logran frenar las luchas obreras y mantenerlas aisladas unas de otras. Todavía son muy débiles las iniciativas de integraciones o coordinaciones de trabajadores de base organizados o no en sindicatos.

Las fuerzas políticas conservadoras o reformistas y su integracion

En todos los países del continente americano funciona el esquema clásico de las democracias burguesas de la alternancia de partidos o coaliciones de partidos que en todos los casos representan los intereses de la burguesía y que en algunos casos se presenta como alternancia entre partidos o grupos de partidos abiertamente burgueses (o de derecha) y que en otros casos se muestra como alternancia entre fuerzas reformistas (llamadas de izquierda) y fuerzas conservadoras (derecha).

En Venezuela la alternancia que se presenta ante las masas está establecida entre fuerzas conservadoras (representadas por la Mesa de Unidad Democrática – MUD) y las fuerzas reformistas (representadas por el Polo Patriótico). Adicionalmente se ha venido conformando una coalición, todavía no estructurada, de movimientos que llaman a un frente contra el paquetazo de medidas económicas de la MUD y el Polo Patriótico; pero esta tercera coalición también se mueve con posiciones oportunistas con notoria influencia de las corrientes trotzkistas.

En Uruguay la situación es similar y en este caso es el Frente Amplio el que controla el gobierno y administra los intereses de la burguesía.


Más sobre la historia de Irlanda

El informe, en primer lugar resumió las valoraciones de Marx y Engels sobre la cuestión irlandesa, primera colonia en el sentido moderno del término.

El sometimiento de Irlanda y de Polonia eran el fundamento de los dos grandes pilares de la contra-revolución europea: la Santa Alianza en el continente, cuyo corazón era Rusia, y la aristocracia terrateniente en Inglaterra. La sumisión de Irlanda fue también la condición de la restauración de la monarquía inglesa después de la muerte de Cromwell. La explotación despiadada de Irlanda era la base moral y política de la aristocracia en la sociedad inglesa. Por otra parte, el flujo de la riqueza de Irlanda permitía corromper toda una parte del proletariado Inglés, transformándolo en aristocracia obrera, que difundía en el seno del resto del proletariado un espíritu de colaboración clase y de apoyo chovinista al imperialismo británico.

El imperialismo británico se mantenía en Irlanda sólo por la fuerza de las bayonetas. Cualquier retiro o disminución de las fuerzas militares de ocupación se transformaría inmediatamente en una revolución social con la expropiación violenta de los terratenientes. Cualquier insurrección en Irlanda habría de este modo infligido un golpe mortal a la reacción en Inglaterra, el único país donde en ese momento existían las bases económicas suficientes para el paso al socialismo, y le habría traído un soplo revolucionario.

Después de la derrota de la Comuna, el movimiento obrero internacional experimentó un fuerte retroceso, y la posibilidad de una emancipación de Irlanda por la fuerza de las armas se alejó de nuevo. La única esperanza, durante todo el último cuarto del siglo 19, parecía ser la autonomía (Home Rule) requerida por la gran burguesía irlandesa, de la cual una parte era de origen protestante. La situación cambiará al inicio del siglo 20, cuando Inglaterra había perdido su monopolio industrial y su vasto imperio comenzaba a desmoronarse; la clase obrera británica, viendo empeorar sus condiciones de vida, regresaba más combativa. Al mismo tiempo, en Irlanda, bajo el efecto de un inicio de la industrialización, un vigoroso proletariado, adquirió las ideas socialistas, apareció no sólo con valientes luchas sindicales, sino también en la escena política.

Al lado de la corriente socialista y de aquella por la Home Rule, apareció también un nuevo movimiento republicano, que se apoyaba sobre la pequeña burguesía citadina y del campo.

Después de la derrota del movimiento del Home Rule y del desafortunado levantamiento prematuro de las fuerzas socialistas en 1916, el movimiento republicano, aprovechando el debilitamiento del imperialismo británico al final de la Primera Guerra mundial y el remontar del movimiento revolucionario proletario, obtendrá, por la fuerza de las armas, la independencia.

La situación en el Ulster, producto contrarrevolucionario del imperialismo británico, conducirá a finales de los años 60 a un sangriento conflicto social. Finalmente el imperialismo británico llegará a un compromiso.

Resumida así lo esencial de la historia irlandesa moderna, el segundo capítulo cubre el período hasta la huelga de Belfast de 1907.

Desde el desarrollo del socialismo en Irlanda, hasta la guerra de la independencia, estuvo muy ligado al llamado “despertar socialista” de los años 1880 en Gran Bretaña, y fue por primera vez presentado un sucinto panorama del movimiento inglés, sobre la base de citas de Marx y de Engels. En ese momento, aproximadamente desde finales de 1870 en adelante, los trabajadores habían tratado de crear un partido de clase independiente y de separar su política de la del liberalismo.

El primer intento fue la Federación Democrática, nacida en una vaga alianza entre radicales y socialistas. Esta, durante la Guerra por la Tierra en Irlanda de los años 1879-1882, se opondrá al gobierno de Gladstone desarrollando sólidos vínculos con la irlandesa Land League.

Liberada de la mayor parte de sus elementos burgueses radicales, en 1884 cambió su nombre a Federación Socialdemócrata. Ese año se dividiría para formar la Liga Socialista. Pero según Engels ninguna organización había alcanzado un mínimo de claridad.

El relator recordó el gran estímulo para la organización económica y política proveniente de la gran huelga portuaria de 1889, en la cual Engels había colocado más esperanza para la futura organización de la clase obrera que en esos pequeños grupos de socialistas.

El Partido Laborista Independiente lo haría sucesivamente presionando por una legislación favorable a la clase obrera y los sindicatos.

Finalmente oímos cómo se estableció en Irlanda la sección del Sindicato Nacional de Trabajadores Portuarios, con sede en Gran Bretaña, y se describieron las fases principales de la huelga de los portuarios de 1907. Particularmente digno de notar fue el gran resultado de lograr unir a la clase obrera por encima de las divisiones sectarias y religiosas.

Por el contrario, se hizo evidente una creciente integración en el aparato de gobierno burgués de la dirigencia de los sindicatos ingleses, que ya operaban como agentes de división dentro de la clase obrera con su enfoque corporativo y reformista. Esta corrupción de los dirigentes sindicales al final traería, como una reacción, la formación del Sindicato Irlandes de Trabajadores del Transporte y General. La historia de sus sucesivos desarrollos se discutirá en el tercer capítulo.


La actividad sindical del partido

Una parte de nuestras reuniones es siempre dedicada a informar de las luchas de la clase obrera. Dedicamos más espacio para los más importantes a escala mundial y a aquellos en los que podemos intervenir a través de nuestra fracción sindical comunista.

Al igual que con todos los demás sectores donde interviene el partido debe ser informado el método de trabajo y de sus resultados y, en la medida de lo posible, dirigir el apoyo de todas sus fuerzas.

Aquí referimos a los compañeros y los lectores la documentación detallada y ampliamente comentada en nuestra prensa de trabajo sindical, las intervenciones y los textos distribuidos, los cuales siempre se colocan en la página web del partido.


La sucesión de modos de producción
Variante antigua-clásica - Grecia

La exposición ha llegado a exponer la variante antigua-clásica de la forma de producción secundaria. Se basa en el esclavismo. La esclavitud asalariada es una forma particular de la más general explotación del hombre que distingue a todos los modos de producción divididos en clases.

Se mencionó la geografía esencial y la historia de la Grecia clásica, el informe describió los albores de la nueva forma de producción. La civilización micénica es una formación social de acoplamiento entre la variante de Asia y la antigua. Esos son los elementos que caracterizan a las sociedades asiáticas: economía templaria y palaciega; grandes porciones del territorio todavía en posesión colectiva; rígida centralización en el uso de mano de obra. La novedad está representada por el excepcional desarrollo del valor de cambio; por la aparición de la producción directa al mercado de las mercancías; el uso del dinero, etc.

Atenas fue la primera en dar el salto fuera del comunismo primitivo. Las otras ciudades, todavía inmersas en la "edad de oro", no pudieron adaptarse al avance de las fuerzas productivas.

El antiguo organicismo comunista era hasta ese momento vencedor. El germen del valor de cambio había roto las relaciones naturales. En este punto el intercambio mercantil agudiza la naciente división en clases y su lucha; la producción de mercancías, asumiendo la separación de compra y venta, significa que el productor es indiferente al producto de su propio trabajo, el producto se vuelve autónomo y lo domina. La producción para el mercado permite una abundancia de productos antes impensable. Cada ciudad comienza a explotar de manera intensiva los recursos naturales que abundan, iniciando la modificación del medio ambiente circundante. Las mercancías se vuelven independientes y portadoras de plustrabajo, producido para la creación de un beneficio y no por su utilidad en el consumo.

El trabajo de los campos en común, fundamento de la comuna originaria, da paso lentamente a los pequeños productores parcelarios. El lote de tierra será primero asignado temporalmente y periódicamente redistribuido; más tarde la propiedad privada individual tendrá la ventaja, en comparación con el dominio colectivo.

Es la ciudad la sede de la nueva forma de producción y del poder estatal de clase. Sólo la violencia de la clase dominante permite Solón y Clístenes implementar sus reformas institucionales. Las viejas relaciones de producción deben ser aniquiladas también juridicamente y los consejos locales despojados de sus atribuciones, porque impiden a la clase dominante el dominio sobre los productores inmediatos.

El proceso de expropiación procede e ya en la época de Solon, se puede afirmar que gran parte de la tierra estaba en manos de pocas familias; los pobres que no pueden pagar los alquileres son reducidos a esclavos. La propiedad puramente colectiva es dividida y la propiedad individual se contrapone a la colectiva y comunitaria.

Históricamente la fragmentación de los bienes del clan representa la primera riqueza mobiliaria, mientras que la propiedad de la tierra todavía es colectiva para las familias. La ciudadanía está ligada a la propiedad y el no propietario es también no ciudadano.

Como en todas las relaciones sociales, la relación de sujeción personal de un productor a un propietario no productor asume su propio significado sólo dentro del modo de producción específico.

La esclavitud en el comunismo primitivo comienza con la derrota de la tribu o del clan adversarios que no pueden ser absorbidos por la comunidad victoriosa. La situación muta con el salto en la forma de producción secundaria; el procurarse esclavos se convierte en una actividad junto a la otra y entre las más rentables.

Al lado de la oposición entre la ciudad y el campo se desarrolla la división social del trabajo y en su interior la distinción entre trabajadores intelectuales y productores manuales. El nacimiento de Estado y política alimenta la expansión de un grupo de intelectuales encargados de cantar las alabanzas de las nuevas relaciones de producción y de marcar teóricamente el límite que separa a la clase dominante de la dominada.

Sobre el nacimiento del Estado, el relator ha leído un pasaje de los “Factores de Raza y Nación”. Las contradicciones entre los productores ahora explotaron; es necesario un complejo mecanismo para evitar que la lucha de clases estalle en una abierta revuelta poniendo en riesgo el poder de los explotadores. Miembros de la comunidad se hacen sólo los propietarios. Los magistrados se diferencian. Ya en la época de Draconte (620 A.C.) la participación en el gobierno de la comunidad se lleva a cabo sobre la base censitaria. La democracia es el gobierno de una sociedad dividida en clases, y el ateniense Solón consagra a nivel jurídico lo que la estructura subyacente ya ha creado. La población del Ática se divide en categorías en función de la riqueza y no en la nobleza hereditaria, y la riqueza se convirtió en el requisito para obtener una función pública.

La contraposición se perfecciona cuando llegan a enfrentarse partidos representantes de las diferentes clases y subclases. La lucha está abierta. Las asambleas aumentan sus poderes, pero en el nuevo ambiente de clasismo se convierten en órganos del nuevo poder de clase. El Estado se convierte en el defensor de la riqueza.

La división en clases de la antigüedad es también, y sobre todo la división entre libres y esclavos; sin embargo, no existe el asalariado libre. Los productores aún tienen muchas divisiones a lo interno, por lo que la contraposición no es entre los trabajadores no propietarios y no trabajadores propietarios.

El relator concluyó la serie de informes dedicados a la Grecia clásica afrontando el análisis de la superestructura generada por la división de la sociedad en clases. Describió el andamiaje jurídico que caracteriza en particular a la ciudad de Atenas. La clase de una especial herramienta, de una máquina específica para mantener el sometimiento de las clases inferiores.

Para Engels de “El Origen de la familia la propiedad privada y el Estado” las contradicciones se generaron por primera vez en los lazos de la sangre, para posteriormente invertir las relaciones comunitarias. La transición de una sociedad matriarcal al patriarcado y a la familia monógama consagran el sometimiento de la mujer. Ya en la antigua Grecia la institución del matrimonio era un acto de compraventa de la esposa.

La subyugación de la mujer también está consagrada en el nuevo derecho hereditario y de la descendencia por línea paterna. La institución de la primogenitura impide la suddivisión del patrimonio.

En este punto el compañero hizo algunas consideraciones sobre los orígenes del pensamiento filosófico griego arcaico y clásico, nacido materialista y dialéctico. Un pensamiento científico en el que el estudio de la naturaleza se acompañaba de la indagación sobre el hombre y la sociedad. Grandes científicos fueron los exponentes de la llamada escuela jónica, con el surgimiento de los dos métodos de aproximación que hoy llamaríamos matemático y físico.

Hay conceptos del complejo pensamiento platónico que podemos reivindicar en el mismo espíritu con el que reivindicamos el comunismo primitivo, o las primeras reflexiones materialistas y socialistas o del socialismo utópico. La democracia es considerada la peor forma de constitución para la ciudad, porque produce riqueza y la pobreza en manera desmesurada, y da lugar a las peores tendencias humanas. La crítica va en contra de los dos pilares de la sociedad de la época, la propiedad privada y la familia, terreno que nutre los peores males para la comunidad humana.

Con el preconizado gobierno de los filósofos Platón entendía que los hombres tienen en el corazón el interés por la ciudad. Y cuando los filósofos llegaran al poder, ¿cómo podían convencer a los demás de la bondad de su constitución? En “La República” se sostiene que esto sucederá “por la persuasión y la fuerza”: queremos que lo entienden como un germen de la necesidad del partido y de la dictadura del partido, de la propaganda y de la violencia revolucionaria.

Aristóteles es en realidad el teórico de la conservación, el descriptor de la realidad tal como aparece a la vista inmediata, teórico de las estructuras lógicas fijas, y por lo tanto carentes de la conexión viva con la materia de la cual son el reflejo.

Por último, el informe concluyó apuntando a un posible estudio marxista de la mitología y la literatura más antigua de todos los pueblos, libre de prejuicios cientificistas en los que incurre la moderna investigación histórica burguesa. Nuestra doctrina rastrea el difuminado recuerdo del originario modo de vida comunista. Los héroes de las epopeyas y el nuevo panteón impuestas por los vencedores son imágenes de los conflictos, choques y batallas entre los géneros, pueblos y clases, que concluyeron con la victoria de la civilización. Los dioses vencidos son la sangre real del comunismo originario. Los vencedores serán a su vez derrotados por nuevos vencedores en un grandioso largo ciclo milenario de reapropiación de la especie de si misma.
 

El concepto de la dictadura antes de Marx

Robespierre el 26 de abril de 1789 es electo entre los 8 diputados que Artois envía a los Estados generales de París. En abril de 1791 se expresa en contra del decreto en el marco de plata, en el que los derechos electorales activos y pasivos fueron diferentes para el censo, considerando esto como una nueva y peor aristocracia: la de los ricos.

Después del intento de fuga del rey, en junio de 1791, Robespierre y la mayor parte de los revolucionarios, que habían sido partidarios de una monarquía constitucional, se hicieron abiertamente republicanos.

Ser seguidor de Rousseau y de la ley de la naturaleza no hace de Robespierre un utopista que no ve la realidad: cuando la corte, los monárquicos constitucionales de Lafayette y los republicanos de Brissot se pronunciaron por la guerra contra los enemigos de Francia, ellos sostienen, con escarza fortuna, que la guerra es en realidad un medio de lograr el rey el trono, dada la situación del momento y, en particular, el hecho de que el ejército de la nueva Francia era dirigido por generales monárquicos y traidores. Sostiene entonces la necesidad de la paz. Su posición sobre la guerra nos recuerda un poco aquella de Lenin sobre la paz de Brest-Litovsk en 1918, paz obtenida por nuestro Vladimiro con notables dificultades, incluso dentro del partido. Lo que une a los dos grandes revolucionarios es la conciencia de que la salvación de la Revolución, que es la lucha entre las clases, es en primer lugar, aunque duras, difíciles y humillantes las condiciones para la paz: no hay lugar para el entusiasmo revolucionario exaltado ni para orgullos heridos.

El derecho de propiedad para los robespieristas es un “derecho natural”, pero que también debe tener en cuenta los otros “derechos naturales”, comenzando con el de la existencia. Si la propiedad contrasta con la libertad y la existencia de los ciudadanos la ley puede y debe regularla y limitarla. Una concepción que, aunque plenamente capitalista, esta ciertamente distante de la plena e indiscutible propiedad burguesa que, como un Dios, se sienta en el trono construido especialmente por el Código Napoleónico.

Montesquieu fue admirado por los jacobinos en cuanto que fue visto como un partidario de la república y de las virtudes republicanas, pero su concepción de la separación de poderes no fue aceptada. En otro discurso de mayo de 1793 Robespierre se expresa decididamente contra el equilibrio de poderes y el modelo constituido en Inglaterra: “Es una suerte de gobierno monstruoso, donde el fantasma de la libertad destruye la libertad misma, donde la ley consagra el despotismo, donde los derechos del pueblo objeto de tráfico común”.

El 27 de julio fue electo en el Comité de Salud Pública. En su informe a la Convención de diciembre: “La teoría del gobierno revolucionario es nueva como la revolución que le ha dado vida (...) El fin del gobierno constitucional es preservar la República: mientras que el del gobierno revolucionario es fundarla. La revolución es la guerra de la libertad contra sus enemigos (...) Eso está sujeto a reglas menos uniformes y menos rigurosas, porque las circunstancias en las cuales es que se encuentran son tempestuosas y móviles”.

En un análogo discurso de febrero de 1794: “Se ha dicho por algunos que el terror es la fuerza de gobierno despótico. Vuestro terror se parece, por lo tanto, al despotismo? Sí, pero como la espada que brilla en las manos de los héroes de la libertad que se asemeja a aquella con la que están armados los esbirros de la tiranía”.

El Comité de Salud Pública ha ciertamente ejercitado la función de dictadura revolucionaria, aunque prefería hablar de gobierno revolucionario. Pero la Convención siguió siendo la detención del poder legítimo, y se trataba de conquistarla por la fuerza de los argumentos, cosa que Robespierre hacía continuamente también con el mismo Comité de Salud Pública.

La diferencia con Cromwell en Inglaterra en el siglo precedente está en el hecho que este último tenía el mando del ejército y luego el poder real en las manos. El Comité de Salud Pública dirige el Estado y la armada republicana, y dispone del Tribunal Revolucionario, pero es reelecto cada mes por la Convención. Podríamos hablar de dictadura revolucionaria, pero sólo parcialmente.

Hablar de la dictadura de Robespierre, al igual que han hecho los termidorianos y luego los historiadores anti-robespieristas, es aún menos sostenible. El Comité era una dirección colegiada. Robespierre no era presidente, él no había elegido a los otros miembros y había entrado de último: su posición preeminente se debió únicamente a su prestigio, es decir, a la justeza de sus tesis.

La necesidad de un gobierno revolucionario se impuso a Robespierre en julio de 1793, cuando los ejércitos de la coalición de los monárquicos tomaron Magonza y Valenciennes, cuando girondinos y monárquicos sublevaron los departamentos y entregaron Tolón a los ingleses.

Trató de frenar los excesos del Terror y de salvar a los republicanos sinceros que habían sido golpeados, criticó y reclamó a varios terroristas en misión como Carrier en Nantes y Fouché en Lyon, que se hicieron famosos por su ferocidad, a menudo dirigido hacia los mismos revolucionarios. Estos fueron los exponentes del terror, junto con algunos miembros del Comité de Salud Pública y el Comité de Seguridad Nacional, los artífices de Thermidor con la consiguiente condena a muerte de Robespierre, Saint-Just y otros 90 jacobinos.

Robespierre nunca fue de ideas comunistas. Es con Babeuf y Buonarroti que las ideas de la “justicia” del iluminismo y el jacobinismo llegaron a las extremas y racionales consecuencias en el fuego de la revolución que llegan al comunismo.

Jacobino y seguidor de Robespierre hasta el final fue Louis Antoine Leon de Saint-Just. El 13 de noviembre de 1792 habló en la Convención para pedir la ejecución del rey como enemigo público. En un discurso ante la Convención del mismo mes defiende la libertad de comercio. En febrero de 1793 aboga por sustraer el ejército a la dirección del ejecutivo en favor de la Convención, que expresa la soberanía del pueblo. El 30 de mayo entra a formar parte del Comité de Salud Pública. El 10 de octubre de 1793 presenta a la Convención, en nombre del Comité de Salud Pública, el “Informe sobre la necesidad de declarar el gobierno revolucionario hasta la paz”. Tal centralización de la dirección revolucionaria era indispensable para salvar la República, amenazada por la Vendée, de la insurrección federalista y de los ejércitos de Koblenz.

En el “Informe sobre personas encarceladas” del 26 de febrero 1794 se lee: “Lo que constituye una república es la destrucción total de cuanto le es contrario. Si se lamenta de las medidas revolucionarias! Pero somos moderado en comparación con todos los otros gobiernos (...) En realidad la fuerza de las circunstancias nos puede conducir a resultados que no habíamos pensado (...) Aquellos que hacen las revoluciones a la mitad no hacen más que cavar su fosa”.

De su informe de abril: “Una revolución como la nuestra no es un proceso, sino un golpe de trueno a todos los perversos. Ya no se trata de darles lecciones: debe reprimirlos y aniquilarlos”. La organización del Terror está centralizada y los Tribunales Revolucionarios de los departamentos abolen los beneficios de París.

Si bien es cierto que solo Marat teorizó abiertamente la dictadura revolucionaria, es innegable que Robespierre, Saint-Just y los otros jacobinos también la han pensado y sobretodo practicado. La han visto nacer ante sus ojos antes de comprenderla. Su teorización no podía más que ser parcial y contradictoria, dado que no existía todavía el sujeto de tal dictadura, es decir, el partido revolucionario. Los clubes de los jacobinos sólo tenían algunos de los aspectos de un partido moderno, pero sin duda no podemos definirlo tal.

Los límites de la ideología jacobina eran los límites de la clase burguesa, del desarrollo económico y de las relaciones de producción y de las relaciones de clase de Francia y del mundo de entonces.

El historiador ruso Yevgeny V. Tarlé en “Germinal y Pradial” escribe: “En los suburbios Antoine y Marceau, en el distrito del templo y en rue Mouffetard había masas prontas a decidir acciones revolucionarias. Pero estos jefes y estas masas no se conoscian, no se entendían y no se encontraron”.

El hambre y la carestía en que se debatía la plebe urbana era espantosa, y las campiñas no estaban en situaciones muy diferentes. El 12 de germinal algunos sectores populares se dirigieron a la Convención para pedir “Pan, restablecimiento de la Constitución de 1793 y liberación de los patriotas detenidos el 9 de thermidor”. La misma noche comenzaron las detenciones y las deportaciones, aún más después del intento de insurrección del 1° Pradial. Mientras se detenía a los Montañeses, que estaban desarmados “los malos ciudadanos”, es decir, los no propietarios, y estaban armados los “buenos ciudadanos”, es decir, los propietarios. Los muscadins de la Juventud Dorada, especie de bandas al servicio de la contrarrevolución, andaban a la caza de jacobinos y de trabajadores.

El miembro de la Convención Rovère escribió: “La Convención nunca había corrido un peligro tan grande como en los días de pradial. Fue salvada por los buenos ciudadanos, elegidos uno por uno en cada sección y llamados en su defensa”. Jullian, jefe de la Juventud Dorada, dirá más tarde que si los insurgentes hubieran tenido mejores jefes y si se hubieran detenido inmediatamente a los miembros de los comités, “el gobierno se dispersaría y el Terror restaurado”.

Levasseur de la Sarthe, miembro de la Convención, el 1° pradial estaba en prisión. En sus memorias escribirá que los insurgentes se quejaron del armamento insuficiente, y la inexperiencia de los líderes, y hablará de la revuelta de la clase obrera contra la aristocracia burguesa. El creía en la existencia de un embrión de organización que con la “dictadura de algunos energéticos patriotas” restauraría la Constitución de 1973.

Escribe Tarlé: “Un batallón de una de las secciones del barrio Antoine se acerca con los cañones a la Convención; un batallón de la sección burguesa de los Campos Elysium toma posición frente a ella, en defensa de la Convención (...) Nunca, tal vez, durante todo el curso de la revolución, se colocaron militarmente los unos contra los otros, en el sentido literal de la palabra, los propietarios y los no propietarios, la burguesía y la masa plebeya, y nunca fue reconocido en modo tan preciso e inequívoco por los testigos y protagonistas”.

En germinal y en pradial la población de parisina, a diferencia de los días de 1789, de 1792 y de 1793, no tuvo ningún aliado entre la media burguesía y poquísimos entre la pequeña burguesía.

Levasseur y otros vieron la necesidad de tener un centro dirigente de la revolución, y a la ausencia de éste atribuyeron la derrota. Todo esto llevó finalmente al año siguiente a la “Conspiración por la Igualdad de Babeuf”. En siete años, de 1789 a 1796, que había pasado de Rousseau al primer partido comunista revolucionario en la historia.


Historia del movimiento obrero en los EE.UU.

El informe ha versó sobre los años que precedieron a la Primera Guerra mundial, y posteriormente el período bélico, que para los Estados Unidos es relativamente breve. Se ve como se completa un proceso que se inició con la primera administración Wilson. El país se preparaba para la guerra abiertamente. La burguesía norteamericana no pierde la ocasión de mostrar al mundo que será quien mande en los próximos decenios, de explotar un potente aparato productivo, haciendo negocios de oro con los pedidos, arreglando algunas cuentas pendientes con la clase obrera.

La creación del Departamento de Trabajo, dirigido por un ex bonzo sindical, hizo visible a todo el mundo que el presidente continuaría: con control centralizado de los conflictos sociales, utilizando los sindicatos de ramo y la AFL, ahora amarrados al carro de la burguesía y su correa de transmisión con la clase obrera. A cambio de su aceptación del esfuerzo bélico, algunas concesiones (la principal será la extensión de las 8 horas), pero también persecuciones de las organizaciones sindicales y políticas que no se doblan ante las resoluciones judiciales, o que desarrollan propaganda pacifista. Los sindicatos AFL se integran cada vez más en el aparato estatal, y se encuentran con sus representantes en las cúpulas de las diversas Agencias instituidas para el esfuerzo bélico. De esa forma, pierden crédito entre los obreros, mientras las luchas se intensifican. El Estado devuelve el favor a los sindicatos, persiguiendo a los IWW y cualquier otra lucha que se desarrolle fuera de los cauces previstos centralmente, por ejemplo recurriendo las decisiones de los veredictos laborales.

No siempre consiguen los sindicatos vendidos controlar a la clase; en esos casos, como alternativa al despliegue de la fuerza represiva, tienen que conceder algo a los huelguistas, dadas las grandes necesidades requeridas por el esfuerzo productivo para la guerra. Algunas empresas con más visión apuntan a la creación de sindicatos de empresa. Idea tomada del Estado, que favorece el nacimiento de los comités también en las empresas pequeñas, desvinculados de cualquier sindicato, (vendido o no), para el tratamiento de los conflictos laborales: En estos participan también representantes de los patronos, con una tendencia que, algunos años mas tarde, recibirá el nombre de corporativismo.

Pero sucede que había mucho trabajo y no demasiados obreros: la inmigración se había detenido prácticamente por la guerra, y la clase obrera tenía mas fuerza para defender de los ataques patronales. Las fábricas reclutan a mujeres, y sobre todo se asiste a una gran emigración interna, de trabajadores negros del sur, frecuentemente campesinos arruinados. Por otra parte los inmigrantes de Europa ya no están disponibles para venderse a bajo precio, no como esquiroles. Se han hecho combativos y están en el centro de las luchas de los grandes complejos industriales. A la vez, especialmente a partir de finales de 1917, se intensifica la persecución de los socialistas y de la IWW, ya sea con medidas que prohíben incluso la expresión de opiniones, y que demonizan a quien no es patriótico (Espionage Act, Criminal Syndicalism Act), ya sea con violencia financiada directamente por los capitalistas.

Con la guerra se cumple un ciclo de la clase obrera americana, que se encontrará en la difícil posguerra con armas inútiles, sindicatos enfeudados al poder burgués, con las organizaciones combativas reducidas al mínimo, y sobre todo sin haber conseguido un auténtico partido marxista.

Información sobre los actuales conflictos armados entre Estados.

En cada reunión, los compañeros que siguen los conflictos entre los imperialismos nos proporcionan un resumen sintético de los sucesos bélicos en curso. Podemos extraer el sentido general del porvenir de las operaciones, que vemos descritas en los mapas de los teatros bélicos, y escuchamos sus reflexiones sobre los posicionamientos de los partidos y de las clases de las sociedades locales.


* * *



REALIZADA REUNION REGIONAL DEL PARTIDO EN VENEZUELA
27 Y 28 DE FEBRERO

Con entusiasmo revolucionario se cumplió la reunión regional del partido en Venezuela. En esta reunión se pasó revista al informe de la reunión general de Parma, a la que asistió un compañero de Venezuela, se revisó el curso de la economía capitalista y las principales actividades cumplidas por los trabajadores en América. Fue una reunión en la que se trató al detalle lo referente a las tareas de Organización, Propaganda, Investigación, Traducciones y de Finanzas. En el marco de las dificultades que impone el dominio de la contrarrevolución nuestro partido persevera en su trabajo revolucionario, siguiendo el curso ya prefijado apartados del activismo y el voluntarismo, que una y otra vez conducen al pantano oportunista.


CURSO DE LA ECONOMIA CAPITALISTA

Existe una sobreproducción de materias primas que no están siendo absorbidas por las principales economías. En el ámbito petrolero el prolongamiento de esta situación ha venido paralizando proyectos de inversión y comenzaron a verse cierres financieros con pérdidas en algunas empresas del sector y a anunciarse despidos y cierres parciales de operaciones. El crecimiento de los inventarios de materias primas como el petróleo en países como Estados Unidos es uno de los síntomas de la sobreproducción. Se pronostica que los precios del petróleo se mantendrán a la baja en 2016, debido en parte al retorno de Irán al mercado tras el levantamiento de las sanciones que pesaban sobre este país productor de crudo, lo cual mantendría la sobre producción. Adicionalmente es poco probable que la caída de la oferta de petróleo surja de acuerdos entre países petroleros como Rusia y Arabia Saudita, así como otros países con alta dependencia en sus exportaciones y en sus ingresos fiscales de la factura petrolera, para bajar la producción.

El incremento de la oferta se alimenta de miembros de la OPEP como Arabia Saudita, que hasta el cierre de enero había elevado su producción en 600 mil barriles diarios y de la recuperación que experimentan Irak y Libia.

A lo anterior se agrega Estados Unidos. Gracias a la extracción de crudo de esquisto (shale en inglés) desde 2009 Estados Unidos aumentó su producción de manera constante.

A fin de golpear la rentabilidad de las inversiones en producción de petróleo de esquisto, que en teoría requieren que el barril se cotice a un precio superior al actual y no ceder cuota de mercado, Arabia Saudita lideró la política, seguida por la OPEP, de no recortar producción. Pero no ha habido mayores resultados, y analistas señalan que este año la producción de Estados Unidos será mayor a la de 2014.

Las empresas que explotan el petróleo de esquisto han mejorado notablemente la productividad, y los días para perforar un pozo han caído de 22 a 9. El número de pozos perforados por taladros ha aumentado por año de 16 a 41, y también están mejorando las técnicas para romper la roca. La producción inicial por pozo ha aumentado 50% en los últimos tres años.

Los precios del cobre bajaron a 4.300 dólares la tonelada y aunque se elevaron a 4.500 dólares un importante número de analistas proyecta que pronto estos precios caerán por debajo de 4.000 dólares la tonelada. El hierro ha caído a 40 dólares la tonelada y se estima que podría seguir bajando a 30 dólares. Algunas de las más grandes empresas mineras suspendieron sus dividendos y recortaron la producción en millones de toneladas

El problema central que está detrás de todas estas manifestaciones de la crisis de la economía mundial es la tendencia a la caída de la Tasa Media de Ganancias. Cada vez se requiere una mayor inversión en capital fijo (que desplaza mano de obra para hacerla más eficiente). Mientras más sube, como tendencia, la composición orgánica del Capital (Capital invertido en medios de producción en relación a la parte invertida en la fuerza de trabajo), más disminuye la tasa media de ganancias. La tasa media de ganancias cae porque la composición orgánica del Capital crece. Solo el trabajo (y no los medios de producción) crea valor y por tanto plusvalía. Los medios de producción no crean valor pero incrementan la productividad del trabajo, o sea aumentan la cantidad de mercancías producidas por unidad de Capital utilizado para su producción. Como tendencia, los capitalistas sustituyen trabajo con medios de producción, no solo para ahorrar en los salarios, sino también porque los nuevos medios de producción tienen que ser más eficientes. Visto que solo el trabajo crea valor, un creciente porcentaje de medios de producción siempre más eficientes conduce a una creciente cantidad de mercancías que contienen una decreciente cantidad de valor y plusvalía. Esta es la médula de la crisis capitalista.

Lo que se estima es el endurecimiento de medidas gubernamentales orientadas a reducir el gasto corriente de los diferentes gobiernos, a mantener un decrecimiento de los salarios reales (aunque puntualmente se puedan ejecutar aumentos del salario nominal), a la incorporación de una mayor porción de los asalariados al pago de impuestos, a la devaluación de la moneda frente al dólar, a la facilitación y reducción de costos de los despidos. También es de esperar la implementación de aumentos en tarifas de servicios públicos.

Dado que en términos generales se mantiene en la región un rezago tecnológico y que en muchas de estas economías en crisis, con monedas devaluadas frente al dólar, se encarecerán las inversiones en nuevas tecnologías, es de esperar que la explotación capitalista se enfoque más en la obtención de plusvalía absoluta que en la plusvalía relativa. Es decir que es de esperar que los empresarios capitalistas pongan mayor énfasis en el empleo de mayor número de horas de trabajo por trabajador a través de sobretiempos y horas extras.

Es de esperar un avance en la concentración del capital y la quiebra de pequeños y medianos capitales en todas las actividades económicas.

En Venezuela el gobierno burgués venía cocinando, de la mano del empresariado, un paquete económico anticrisis tratando de preservar entre las masas asalariadas la ilusión de contar con algunas de las migajas que se le han venido entregando para maquillar la explotación capitalista. Este paquete económico se centrará en la implantación de un tipo de cambio atractivo para el empresariado nacional y trasnacional (que atraiga divisas desde el exterior y que estimule exportaciones) y significa en la práctica una devaluación lineal de la moneda; la eliminación de subsidios que representan un gran peso financiero a la industria petrolera (PDVSA), dentro de los que destaca el de la gasolina cuyo precio será aumentado por lo menos hasta cubrir su costo de producción; la implementación de diferentes impuestos que van a ser cancelados por las masas asalariadas (trabajadores que antes no pagaban impuesto sobre la renta comenzaron a pagarlo en el 2015) para financiar el gasto corriente del Estado. Las diferentes medidas anticrisis necesariamente involucrarán a los trabajadores tanto por su impacto en el salario real como por que necesariamente se presentarán medidas complementarias, que involucran directamente a los trabajadores, que están asociadas a la flexibilización laboral que el gobierno todavía no quiere reconocer abiertamente para preservar su capacidad de captación del voto y hacer frente a la oposición de la otra fracción burguesa que quiere tomar el gobierno.

En el negocio petrolero venezolano ya comenzaron a observarse las incursiones del capital trasnacional. La estatal PDVSA recibió 500 millones de dólares de la mayor petrolera de Rusia, la también estatal Rosneft, por el aumento a 40% de su participación accionaria en la empresa Petromonagas que extrae crudo en la Faja del Orinoco. También el viernes 19 de febrero PDVSA y Rosneft firmaron otro acuerdo que compromete a los rusos a “incorporarse a dos campos” de extracción de gas natural costa afuera “con 50% de participación accionaria en el proyecto Mariscal Sucre”.

En la misma dirección el gobierno venezolano comenzó a dar pasos para abrir las puertas del capital trasnacional en la explotación minera. La minería es vista por el gobierno venezolano como una de las fuentes más inmediatas con las que Venezuela puede equilibrar sus ingresos. El gobierno venezolano se reunió con empresas nacionales e internacionales para la exploración y explotación del Arco del Orinoco, indicando que el país pudiera colocarse por encima de 7.000 toneladas de oro, lo que sería la segunda reserva más grande del planeta. El presidente de Venezuela aseguró que existen múltiples posibilidades de inversión en el sector minero: “El Arco minero del Orinoco tiene inmensas posibilidades. No solamente oro sino también diamante, hierro, aluminio”. Así mismo el presidente firmó el decreto para la cuantificación y certificación de las reservas mineras en el mencionado arco. También entrará en esta estrategia la explotación del Coltán.

El desarrollo de “Zonas Económicas Especiales” también apunta a atraer capitales extranjeros. Estas zonas consisten en la creación de una región geográfica que posee leyes económicas y de otro tipo que se orientan en mayor medida a una economía de libre mercado, en el cual las leyes de alcance nacional pueden ser suspendidas dentro de dicha zona especial, a los fines de mejorar la economía y fomentar su desarrollo. Estas pudiesen abarcar adicionalmente las zonas de libre comercio, zonas libres, parques industriales, puertos libres y zonas de emprendimiento urbano, su objetivo final es incrementar la inversión extranjera en la región afectada, fomentando la producción nacional y garantizando la independencia industrial del régimen de importaciones.

Con estas medidas el gobierno burgués venezolano orienta sus pasos para “salir” de la crisis de la economía. Falta por ver otras medidas relacionadas con la flexibilización laboral en áreas como facilitación y reducción de los costos de los despidos, edad de jubilación, horas extras y sobretiempos, contratación bajo la figura de tercerización (outsoursing). Estos son aspectos fundamentales no solo para favorecer al empresariado asentado en Venezuela sino para hacer atractivas las inversiones extranjeras.

Está por verse la capacidad de la clase obrera de reaccionar con luchas en defensa del salario y de los puestos de trabajo y hasta qué punto la movilización de los trabajadores obliga al gobierno burgués a mostrar los dientes de la represión.


ACTIVIDAD DEL MOVIMIENTO OBRERO

Argentina

Con la asunción del nuevo gobierno se desataron aumentos en los precios de diferentes productos y servicios. Destaca el llamado “tarifazo” de la luz (500 por ciento de aumento de tarifas de energía eléctrica), y un deterioro salarial que comenzando el año oscila entre 10 y 15 puntos porcentuales del poder adquisitivo.

El nuevo gobierno en Argentina ha desatado la represión contra las protestas que comenzaron a presentarse ante los despidos y los aumentos de precios. El nuevo gobierno está tomando las medidas anticrisis que requiere la burguesía. Macri hará el trabajo sucio que se venía demorando en hacer Kirchner. Las centrales sindicales del régimen siguen haciendo su trabajo traidor y en estos momentos de agitación obrera se apresuran a declarar ante los medios de comunicación para criticar las medidas del gobierno y así mantenerse en una posición que les permita canalizar el descontento de los trabajadores y mantenerlos bajo control sin afectar los intereses de la burguesía. Así las cosas Hugo Moyano, Secretario General de la Central General de Trabajadores de Argentina (CGT), apenas ha dicho que “a Menem no le hicimos huelga a los cincuenta días, esperemos seis meses”; Julio Piumato, representante de la Unión de Empleados de Justicia de la Nación (UEJN), manifestó que “no es el momento de que los trabajadores saquen partido de la situación”; el representante de la Unión del Personal Civil de la Nación (UPCN) Andrés Rodríguez, declaró frente a los despidos masivos que “su gremio tiene mandato para solo defender a sus afiliados” y, finalmente, el cínico representante de la Unión Obrera Metalúrgica (UOM) Antonio Caló indicó que “el gobierno debiera hacerle una caricia a los trabajadores”. De manera tal que los diferentes sindicatos del régimen, ya sea que se mantengan alineados con el Kirchnerismo o que apoyen al nuevo gobierno presidido por Macri, no representan una alternativa para activar la lucha reivindicativa consecuente de la clase de los asalariados.

Solo en enero se produjeron 50 mil despidos entre trabajadores del Estado y de empresas privadas, sin contar con los más de 25 mil cesantes en el sector de la construcción. Las centrales sindicales del régimen convocaron a una jornada nacional contra los despidos y la criminalización de la protesta social, en defensa de las fuentes de trabajo y con la exigencia de negociaciones salariales.

Se han agitado los trabajadores petroleros en la Patagonia, ante las suspensiones masivas y la amenaza de despidos. El sindicato chubutense realizó una asamblea en Comodoro Rivadavia en la que participaron unos 15 mil trabajadores. La caída del precio del crudo internacional desató una crisis en el sector, ya que la provincia exporta el 40 por ciento de su producción y advierten que los costos son más altos que el precio que obtienen por el barril. Los trabajadores esperan respuesta del gobierno para decidir si toman acciones de protesta.

Colombia

Las centrales obreras del régimen fijaron como hora cero del paro cívico nacional el jueves 17 de marzo como protesta al reajuste al salario mínimo y el estado general de la economía. El paro cívico nacional fue convocado por la Central Unitaria de Trabajadores (CUT), la Confederación de Trabajadores de Colombia (CTC), la Confederación Democrática de Pensionados (CDP) y los gremios camioneros ACC, ATC, AMT y CCT.

Las centrales obreras también argumentan como motivo del paro las medidas tributarias que el gobierno estudia como parte de sus medidas anticrisis. El gobierno ha hablado de una reforma tributaria estructural.

Las centrales sindicales plantearon la mejora del salario mínimo, ya que el reciente aumento del salario no alcanza a cubrir la subida de precios de los diferentes productos de primera necesidad.

Uruguay

En diciembre 2015, educación primaria y secundaria aceptaron la propuesta salarial del gobierno después de una votación muy dividida, por lo que también regirá la cláusula de paz en materia de reclamos salariales hasta 2017. Los trabajadores de la salud también cedieron. Municipales de Montevideo estuvieron hasta hace poco en conflicto y operadores penitenciarios (civiles) se han estado movilizando por mejoras en las condiciones de trabajo. De la nueva central, escindida del PIT-CNT en el 2015, no hay información de actividad.

Después de más de ocho décadas, la cúpula del PIT-CNT vio mermar su credibilidad frente a las bases, pudiendo presentarse una escisión efectiva de sindicatos de base, distinta de la artificial llevada a cabo por el oportunismo estalinista con fines electorales en el 2015. Esta situación no debe ser sobreestimada, ya que a pesar del temperamento mostrado por los trabajadores de los sectores que mostraron más combatividad (educación y salud), el desgaste hizo mella y la clase dominante logró que éstos cedieran a los acuerdos propuestos por ella. En todo caso nuestro partido no promueve la escisión sindical.

Por otra parte, los municipales montevideanos (ADEOM Montevideo) han rechazado las pautas salariales de la Intendencia aunque sin alterar actividades. Operadores penitenciarios (civiles) nucleados en la Asociación Nacional de Operadores Penitenciarios (ANOP) se mantienen en conflicto, no necesariamente en el marco de los consejos de salarios sino en reclamo de mejoras de ambiente laboral (incorporación de personal, respeto por parte de los funcionarios policiales, trabajo a reglamento...).

De alcanzar la inflación el 10% los convenios colectivos en todos los sectores quedarían desfasados y se volvería a la negociación colectiva, lo que en el mejor de los casos aumentaría la brecha base-cúpula entre los sindicatos del régimen y podría favorecer la ocurrencia de luchas fuera y contra el PIT-CNT, sin embargo no se observan todavía en el movimiento obrero uruguayo corrientes políticas que empujen hacia una reanudación de la lucha de clase.

Venezuela

Trabajadores de la Corporación Eléctrica (Corpoelec) han mostrado agitación derivada del descontento por la modificación de clausulas de su contrato colectivo que eliminan algunas reivindicaciones socioeconómicas y por deterioro de las condiciones y medio ambiente de trabajo. El Contrato Colectivo tiene 5 años de vencimiento por la complicidad entre los sindicaleros y el gobierno. Los trabajadores tienen 5 años sin dotación de uniformes, que deben ser de tela 100% de algodón para prevenir accidentes y quemaduras por descargas eléctricas. Corpoelec agrupa a 42 mil trabajadores activos y 10 mil jubilados que han visto desmejoradas sus reivindicaciones.

Trabajadores de empresas Polar declararon conflicto a nivel nacional por el incumplimiento del Laudo Arbitral. El sindicato de los Trabajadores de Polar, adscrito a la Central Bolivariana Socialista de Trabajadores (CBST), se apresuró a anunciar que comenzarán a realizar concentraciones de protesta pero cínicamente aclaró que “este conflicto no se extenderá a las fábricas de alimentos de dicha empresa”.

A raíz de las medidas de racionamiento eléctrico implantadas por el gobierno debido al debilitamiento de la generación hidroeléctrica causada por la sequía, Consecomercio, organización que agrupa a los empresarios del sector comercio, le pidió al Gobierno discutir sobre reajustes en sueldos y del pago de impuestos tras recorte de jornada en centros comerciales. No se conoce la posición de los sindicatos del régimen; la posición de los patronos equivale a una reducción de la duración de la jornada acompañada de una reducción del salario.

Los maestros en Venezuela realizaron actividades de protesta por la consecución de mejoras reivindicativas a través de su convención colectiva, en procura de mejorar sus condiciones laborales en cuanto a salario y otro tipo de reivindicaciones sin que hasta la fecha se hayan visto resultados concretos; los sindicatos desde hace varios meses se vienen reuniendo con el patrón representado por el ministerio del ramo y, no se obtiene ninguna respuesta de las mismas. Al darse inicio el 2016 en algunas regiones  del país,  las bases magisteriales comenzaron acciones tendientes a presionar al patrón y a las direcciones sindicales a través de paros sin aviso, marchas, tomas de oficinas  de las zonas educativas regionales, asambleas, pancartazos entre otros, sin embargo, estas acciones se han reducido a sólo algunos estados del país tales como: Zulia con paro total, Táchira con paros parciales, Portuguesa con marchas y asambleas con paros. Barinas con paro y asambleas permanentes, Caracas tomas de la Zona Educativa de la región capital marchas y asambleas al igual que Miranda y Nueva Esparta. Las amenazas de despidos, suspensión de pagos han surgido de parte del patrón así como, la aplicación de la ley de protección  de menores por considerar que los educadores atentan contra los menores al negarles el derecho a la educación. En Guárico los maestros anunciaron acciones tendientes a unirse a sus hermanos de clase en lucha.

En el Poder Judicial es muy poco lo que los trabajadores tribunalicios realizan en materia de reclamos y protestas, el reparto de nuestra propaganda ha tenido buena receptividad pero hasta ahí. Cada vez el patrón (Dirección Ejecutiva de la Magistratura (DEM) – Tribunal Supremo de Justicia (TSJ)) reduce más las reivindicaciones de los trabajadores, tal es el caso  de la Atención Primaria de Salud (APS) en muchas regiones el trabajador tiene que cancelar la consulta lo que significa que eliminaron el Seguro; el costo de ese beneficio es de Bs 500 pero, muchos trabajadores no tienen esa cantidad en muchos casos y los jubilados en la mayoría de los casos quedan sin nada al cobrar sus salarios. Las condiciones de terror psicológico siguen  igual, las condiciones de trabajo no varían: ascensores que no funcionan, sistema de aire acondicionado ausente, horario de labor por encima del establecido en el convenio colectivo, las organizaciones sindicales no aparecen por ningún lado y de la discusión del contrato colectivo no se sabe nada. El patrón seguirá en su tarea de eliminar la organización sindical (aún patronal) en el sector tribunalicio.



 




OBITUARIO
Gilberto

El 27 de abril de este año, en horas de la tarde, dejó de latir el corazón de un comunista revolucionario, el camarada Gilberto Brizuela. Quiena comienzos de la década de los ochenta se incorporó al Partido Comunista Internacional, luego de años de militancia con el “guerrillerismo”, que en décadas anteriores tuvo muchas expresiones en Latinoamérica y particularmente en Venezuela. De esta manera, junto a otros compañeros, conformó la primera sección del P.C.Int.en Venezuela. Sagazmente supo orientarse por el camino correcto, cuando se plantearon cursos que desnaturalizaban las clásicas posiciones de nuestro partido.

Junto a otros compañeros fue capaz de mantener un pequeño núcleo militante en Venezuela, que aun aislado por años, luchó constantemente por mantenerse en el camino revolucionario. Este núcleo fue creciendo en cantidad y calidad, hasta que por impulso del camarada Gilberto, se dispuso cruzar el Atlántico para reencontrarnos con el partido en la añeja Europa.

Gilberto, también conocido como “El Poeta”, en el “23 de enero” parroquia de Caracas, fue un camarada franco, firme, disciplinado, dedicado, alegre y entusiasta, que todos apreciamos y respetamos.

Era común que usara la frase "el marxismo es planta de todo clima", haciendo alusión a como en las difíciles circunstancias de Venezuela, donde no había una importante tradición proletaria y donde las diferentes corrientes del oportunismo hicieron mucho daño, aun en esas condiciones fue posible que surgiera un núcleo comunista, una sección del Partido Comunista Internacional.

La enfermedad nos arrancó de nuestras filas a un camarada activo y plenamente incorporado al trabajo político de la sección. Nos hará mucha falta en el plano físico, aunque su legado histórico compensará su partida.

Algunas veces cuando nos tocaban hechos relativos a la muerte, siempre bromeábamos con Gilberto diciendo “La materia nunca muere” Ahora él se diluirá en los circuitos de materia y energía de la naturaleza, pero también seguirá presente en todas nuestras acciones junto a la élite histórica de comunistas que también han muerto.