Partido Comunista Internacional
El Partido Comunista N. 15 - anteprima
Indice
Numero precedente - sucesivo
[ PDF ]
órgano del partido comunista internacional
Lo que distingue a nuestro partido: – la línea de Marx a Lenin a la fundación de la III Internacional y del Partido Comunista de Italia a Livorno 1921, a la lucha de la Izquierda Comunista Italiana contra la degeneración de Moscú, al rechazo de los Frentes Populares y de los bloques partisanos – la dura obra de restauración de la doctrina y del órgano revolucionario, en contacto con la clase obrera, fuera del politiqueo personal y electorero
–  8 de Marzo de 2019 - Solo en el comunismo podrá volver a desplegarse la gran figura social e individual de las mujeres
Venezuela - Las amenazas de invasión militar puesta en escena de una negociación entre fracciones burguesas e imperialistas

 

 

 
8 de Marzo de 2019
Solo en el comunismo podrá volver a desplegarse la gran figura social e individual de las mujeres

 
Proletarias, compañeras,

En repetidas ocasiones el 8 de Marzo, durante muchos años, ha sido vaciado de su significado original de jornada de la lucha, para reafirmar las razones y necesidades de las mujeres trabajadoras, y se ha transformado en un enfermizo ritual conformista sin ningún vínculo auténtico con la causa de la emancipación femenina. Durante muchos años, la burguesía y las infelices clases medias se acariciaron con ramitas de mimosa, y solo derramaron lágrimas hipócritas sobre la dureza de la condición femenina. El Día Internacional de la Mujer se plegó así a las exigencias ideológicas de la dominación de la clase burguesa.

Pero hoy ha llegado el momento de que las mujeres de la clase trabajadora vuelvan a apropiarse del significado de esta jornada y de reanudar la lucha por una mejora efectiva de sus condiciones de vida y de trabajo.


Compañeras,

La crisis crónica de la economía capitalista hace pagar un precio cada vez más alto a toda la clase obrera. Pero es sobre las mujeres que deposita el mayor peso: los salarios no crecen, el ritmo de trabajo se intensifica, mientras aumenta la precariedad económica que arruina sus sueños para el futuro.

La doble opresión sobre la mujer proletaria se hace sentir en el abuso continuo al que es sometida, dentro y fuera del lugar de trabajo, en el continuo chantaje de patronos y propietarios, que la despiden cuando está embarazada o no la contratan si es madre y debe cuidar a los niños.

En todos los rincones del planeta, las mujeres proletarias tienen que hacer frente a la dificultad de ganar un salario para vivir y, al mismo tiempo, afrontar los problemas relacionados con la reproducción, la educación de los niños y las tareas domésticas, que a menudo pesan más sobre ellas.

Pero a las causas económicas de sus sufrimientos, en cada parte del mundo se agrega la herencia del antiguo patriarcado, que es vital incluso en el capitalismo más moderno, que impone a las mujeres una condición de subordinación y humillante acoso, hasta llegar en algunos casos a la inferioridad jurídica y a la segregación, restringiendo incluso fuertemente su libertad de acción y movimiento.

Si esto es todavía posible, es porque el capitalismo, frustrando las expectativas de una mejora general de la condición de las mujeres, más allá de las estrechas élites de la alta burguesía, no puede resolver el problema de su condición de subordinación. Por el contrario, debe perpetuarla para preservar la institución anacrónica de la familia, unidad de consumo de la sociedad burguesa y un lugar privilegiado para el individualismo más obtuso y antisocial. El patriarcado más oscurantista continúa floreciendo porque es indispensable para la economía capitalista.

Los aspectos crueles del patriarcado no son desconocidos incluso en los países económicamente avanzados, a pesar de que el acceso de tantas mujeres al trabajo asalariado les ha permitido salir de los muros domésticos. Pero esto no ha significado la conquista de condiciones mucho mejores, de esa vida que hoy, gracias al desarrollo de las fuerzas productivas, sería posible, ofreciendo posibilidades previamente desconocidas.


Proletarias, compañeras,

Para desatar las cadenas de la opresión de clase y de sexo en las mujeres, es necesario volver a la lucha de toda la clase trabajadora, por objetivos económicos comunes, que son, además de una legislación en defensa de la maternidad, el aumento del salario, la igualdad salarial y normativa entre trabajadores y trabajadoras, la reducción de la duración de la jornada de trabajo y el salario completo para los desempleados.

Al mismo tiempo, las trabajadoras deben rechazar la perspectiva engañosa de una lucha que una a las mujeres por encima de las diferencias de clase: no coincidiendo en absoluto los intereses de una mujer perteneciente a la clase burguesa con los de una obrera con un salario bajo e incierto o, por ejemplo, de una cuidadora o de una trabajadora doméstica que, de ser inmigrante, a menudo pasa muchos años a miles de kilómetros de la infancia y la adolescencia de sus hijos.

El capitalismo, incluso el más progresista, no puede curar las heridas más desvergonzadas que caracterizan la condición femenina. El mercantilismo capitalista no puede prescindir de condenar a millones de mujeres a la mercantilización de su cuerpo, un complemento necesario para la preservación de la institución reaccionaria de la familia y el matrimonio burgueses, un bastión que se encuentra en la base de la propiedad privada y un instrumento de la trasmisión hereditaria del patrimonio.

Las causas de las miserias y distorsiones en la vida sexual y reproductiva de la sociedad actual son, por lo tanto, eminentemente económicas. Por esta razón, la burguesía nunca cesará en la abominación de las intromisiones del legislador y del juez en la función reproductiva de la mujer. La moribunda sociedad de los burgueses es tan impotente para generar recién nacidos como para admitir una reproducción espontánea y sin restricciones.


Compañeras,

el compromiso con la emancipación de las mujeres de la opresión del patriarcado, solo podrá ser victorioso si se vuelve a converger en la lucha por el derrocamiento del régimen del capital.

La experiencia histórica nos enseña que en muchas situaciones fueron las mujeres quienes comenzaron la lucha revolucionaria de clase y aterrorizaron a las clases dominantes. Las mujeres proletarias tienen una fuerza subversiva que ciertamente no es inferior a la de sus compañeros varones. Pensar que la revolución rusa de febrero de 1917, que estalló con motivo del Día de la Mujer.

Pero incluso en la actualidad, ciertamente no de revoluciones, las mujeres han estado a la cabeza de numerosas luchas de la clase trabajadora. En enero pasado, las obreras textiles de Bangladés, en su huelga general, tomaron las calles afrontando la dura represión policial; en los Estados Unidos, las docentes se declararon en huelga en decenas de miles para obtener mejores salarios; en Italia hemos visto las trabajadoras en el sector agroalimentario, organizadas con el sindicalismo de base, luchar abiertamente y vencer.

Este es el camino, la lucha organizada en fuertes y combativos sindicatos, de toda la clase obrera, una lucha que, dirigida por el partido comunista, nos liberará finalmente de un pasado que ahora ha sobrevivido a sí mismo. ¡Una sociedad sin más clases y sin más opresión de la mujer está al alcance de la mano!

 

 

 

 


Venezuela
Las amenazas de invasión militar puesta en escena de una negociación entre fracciones burguesas e imperialistas

Un choque de fuerzas se observa hoy en Venezuela, cuando el gobierno norteamericano amenaza con invadir a ese país, monta un gobierno paralelo y aplica un cerco económico, cumpliendo con los mismos pasos dados en Libia. Pero no se trata del choque entre capitalismo y socialismo o entre democracia y dictadura, que la red mediática le presenta a las masas. Se trata de un choque entre facciones burguesas, pero principalmente un choque entre potencias imperialistas que se disputan el control de materias primas (principalmente el petróleo) y la protección de los capitales invertidos.


Punto de partida: las fuerzas en pugna

Las potencias imperialistas que tienen intereses en Venezuela y que mueven los hilos de las marionetas, de los movimientos pro-gobierno y opositores en Venezuela, son principalmente Estados Unidos por un lado y Rusia y China por el otro; cada uno con su frente de gobiernos aliados.

EEUU ha tenido en Venezuela un proveedor seguro de petróleo, una industria, una agricultura y un mercado dependientes y consumidores de sus productos, y gobiernos sometidos políticamente a sus designios. Cuando el chavismo tomó el control del gobierno hace 20 años, levantó un discurso nacionalista y, aunque mantuvo los negocios con las trasnacionales norteamericanas, abrió las puertas a capitales de diferentes potencias capitalistas, destacando China y Rusia, de manera de no depender exclusivamente de un solo polo imperialista. Hoy el gobierno burgués en Venezuela, controlado por el chavismo, sigue siendo un socio de las trasnacionales norteamericanas, pero ha crecido significativamente la inversión de capitales de China y de Rusia. Aunque el presidente Donald Trump respaldó al opositor Guaidó e impuso sanciones a Maduro y su gobierno, Estados Unidos sigue siendo el mayor cliente de petróleo de Venezuela.

Ninguna de estas potencias está dispuesta a poner en riesgo sus inversiones. Para EEUU en particular es de gran importancia geopolítica el control de Venezuela y su petróleo. Y ahora toman relevancia otros recursos disponibles en Venezuela como el oro, el hierro, el diamante, el coltán, minerales radioactivos, etc. Venezuela es un pastel de materias primas del que las diferentes potencias imperialistas quieren tener un pedazo.

Rusia ha inyectado más de US$ 17.000 millones en los últimos 20 años. Rusia se ha convertido en el socio comercial más importante de Venezuela en la Franja Petrolífera del Orinoco. La compañía petrolera estatal rusa, Rosneft, tiene un gran interés en el gobierno de Maduro. Rusia y Venezuela operan varias empresas conjuntas en la Faja Petrolífera del Orinoco y algunas son: Petro Monagas, Petro Miranda, Petro Victoria, Petro Perijá y Boquerón. Así mismo, en el 2017 la petrolera rusa Rosneft suscribió un nuevo acuerdo para ampliar sus operaciones y proyectos gasíferos en la Península de Paria, en el estado Sucre. En los últimos 15 años Rusia suscribió más de 260 acuerdos comerciales en diversas áreas, principalmente petróleo y minería, y otras como medicina, turismo y agricultura. En diciembre del 2018 el intercambio fue por alimentos, pues Putin prometió los últimos US$6.000 millones mediante más de 600.000 toneladas de granos.

En diciembre de 2016, Rosneft adquirió cerca del 50% de Citgo, una compañía petrolera propiedad del gigante energético venezolano PDVSA, ubicada en territorio estadounidense, como garantía de un préstamo de 1.500 millones de dólares al gobierno de Maduro. Al intentar el gobierno norteamericano tomar el control de Citgo, puso en riesgo los intereses rusos.

Rusia ha desarrollado con Venezuela una cooperación militar y durante esta crisis bombarderos rusos, capaces de entregar armas nucleares, volaron a Venezuela para participar en ejercicios conjuntos en diciembre de 2018.

China es el acreedor más importante de Venezuela. Del 2007 a 2016, los bancos estatales de China otorgaron 17 préstamos a Venezuela por un total de 62.200 millones de dólares. Esa cifra fue más de lo que otorgó a cualquier otro país latinoamericano. Y desde 2005 a 2015, las empresas chinas invirtieron un total de 19.150 millones de dólares en proyectos en Venezuela, según cifras compiladas por el American Enterprise Institute, un instituto de investigación de políticas públicas con sede en Washington DC. Sin embargo, las cifras muestran que China luego redujo las inversiones, tal vez considerando que la capacidad de pago de Venezuela se vio disminuida por la caída de la producción petrolera. De 2016 a 2018 China agregó solo 1.840 millones de dólares a sus inversiones en Venezuela.

Destaca la beligerancia de Turquía en esta coyuntura. Venezuela envía oro a Turquía. Turquía exporta alimentos y otros productos a Venezuela. Con la pérdida de aliados como Argentina y Brasil, las relaciones con Turquía sirven a Venezuela de contrapeso. Además Turquía participa en el Consejo de Seguridad de la ONU y se ha sumado como un actor político que apoya al gobierno venezolano.

Las fracciones burguesas internas que pugnan por el control del gobierno y demás poderes del Estado están claramente alineadas con las potencias imperialistas en confrontación. El control del gobierno da acceso al control de la renta petrolera, los negocios, las comisiones y la corrupción. Por eso cada fracción burguesa está rodeada de capas de la pequeña burguesía, del estamento militar, de burócratas y de partidos y movimientos políticos y sindicales que se disputan el acceso a beneficios y prebendas. Estas fracciones de la burguesía están ligadas a intereses imperialistas, ya sea por negocios en marcha o por negocios potenciales.

Los partidos y movimientos políticos que logran influir en las masas se confrontan en dos frentes que se definen de izquierda y derecha, socialistas y capitalistas, pero ambos son frentes políticos de signo burgués, ambos son frentes defensores de la propiedad privada, de la producción de mercancías y de la explotación del trabajo asalariado. Algunos movimientos que no confluyen en estos frentes de gobierno y oposición y que incluso los cuestionan y rechazan, definiéndolos como burgueses, terminan también presentando al proletariado opciones oportunistas y democrático-burguesas, que resumen en una “tercera vía”. El chavismo en particular, que levanta la consigna de la “unión cívico - militar”, se ha mostrado como el partido militar, que ha dado acceso a oficiales de diferentes rangos no solo a la dirección de las instituciones del Estado, sino a su desarrollo como actores económicos, como empresarios.

La clase obrera y estratos explotados como los campesinos pobres se encuentran influenciados por las posiciones de las diferentes fracciones burguesas y partidos y movimientos oportunistas, que llaman a la conciliación de clases, a la defensa de la patria y que pretenden hacer pasar el choque por el control del gobierno burgués como “lucha de clases”. Los trabajadores han comenzado a moverse en la lucha reivindicativa, pero todavía no logran dar un salto de avance hacia un sindicalismo de base combativo que se mantenga al margen de la confrontación de las fracciones burguesas. Esto es lo que nos permite entender cómo los movimientos de lucha de estratos como los campesinos pobres fluyen en la dirección de la política burguesa, que los reformistas la disfrazan de “socialista”.


Sanciones y rapiña

Bajo el liderazgo de EEUU se han venido implementando un conjunto de sanciones económicas que buscan forzar el cambio de gobierno en Venezuela.

Riesgo País - Deterioro de la calificación de riesgo de Venezuela, lo cual encarece y dificulta el acceso al financiamiento internacional. Campaña de las calificadoras de riesgo contra Venezuela.

Limitaciones a transacciones monetarias en EEUU - Orden que impide a los ciudadanos norteamericanos y a las personas dentro del territorio de los Estados Unidos, realizar transacciones con cualquier tipo de moneda digital emitida por, para o en nombre del gobierno de Venezuela, incluyendo el Petro.

Bloqueo/Cierre de Cuentas - Cancelación unilateral de contratos de corresponsalía bancaria. Limitación e interrupción de las operaciones en bancos internacionales. Cierre de cuentas de corresponsalía en bancos como Citibank, Comerzbank, Deutsche Bank AG, y otros.

Multilaterales - Implementación de trabas de carácter legal y administrativo en organismos e Instituciones internacionales con el fin de retrasar e imposibilitar el pago de las membrecías y no permitir el acceso a créditos. En esto participan Instituciones y organismos multilaterales como el BID, el Banco Mundial, el Fondo Monetario Internacional, CAF y otros.

Bloqueo de Activos - Bloqueo de activos financieros, capital, filiales y empresas asociadas a Venezuela. Bloqueo de activos de empresas estatales como PDVSA y otros bancos e instituciones venezolanas. El Banco de Inglaterra se negó a entregar 14 toneladas de oro del gobierno venezolano, valoradas en unos 550 millones de dólares.

Servicios de Intermediación Financiera - Limitación o negativa de transacciones financieras por parte de bancos internacionales a intermediar operaciones desde o hacia Venezuela, en monedas diferentes al dólar estadounidense.

Políticas de Cumplimiento - Trabas administrativas y demoras en las operaciones financieras por parte de bancos internacionales, sin garantías de que finalmente sean ejecutadas.

Imposición de Multas - Aplicación de multas millonarias a los bancos que prestan servicios de corresponsalías e intermediación. Estas multas generan incertidumbre, limitando las relaciones y aperturas de cuentas.

Sanciones a funcionarios gubernamentales - Suspensión de visado norteamericano a determinados funcionarios del gobierno venezolano y sus familiares. Varios países han tomado acciones similares. Congelación de bienes y activos que funcionarios venezolanos, familiares y sus supuestos testaferros que pudieran tener en territorio norteamericano.

Todo este conjunto de acciones, orientadas al bloqueo financiero y al cerco económico de Venezuela, se han combinado con algunas acciones de vulgar rapiña o piratería. Y en este proceso han incorporado a los ambiciosos políticos opositores que aspiran su ración de sobras. La burocracia cívico-militar ha visto cómo se tocan áreas sensibles de sus negocios y mecanismos de corrupción, y se aprestan para la defensa de sus intereses detrás del discurso de rechazo al bloqueo y a la invasión imperialista. El embajador de Venezuela en la ONU denunció el robo de 30 mil millones de dólares por parte del Gobierno de Donald Trump contra la nación suramericana, para agudizar la situación social y propiciar una intervención militar. «Están haciendo un masivo atraco contra el pueblo de Venezuela para justificar una invasión». Indicó además que «La OEA siempre prepara el terreno para las peores acciones».


Las posiciones declaradas por las fracciones burguesas

En el plano internacional el gobierno norteamericano puso sobre la mesa la opción de la invasión militar, el desconocimiento al gobierno burgués de Nicolás Maduro y el reconocimiento al autoproclamado Juan Guaidó. Con las posiciones del gobierno norteamericano se alinearon los gobiernos del llamado Grupo de Lima (Colombia, Brasil, Argentina, Ecuador, Chile) y países de la Comunidad Europea (Francia, España, Alemania), pese a que la ONU y su Consejo de Seguridad solo reconocieron al gobierno de Nicolás Maduro.

Para avanzar en su presión militar el gobierno norteamericano ofreció la entrega de “ayuda humanitaria”; sin embargo la Cruz Roja en Colombia declaró que esta acción no reunía estas características. La “ayuda humanitaria”, con o sin el respaldo de la ONU, siempre ha sido conocida como maquillaje a las incursiones militares abiertas o encubiertas, y en esto EEUU tiene un amplio historial. Pero las principales armas empleadas en esta confrontación son los mensajes a través de las redes sociales orientadas a crear un clima de expectativa por la supuesta inminencia de una invasión norteamericana, acompañada por los ejércitos de Colombia y Brasil. Particularmente el gobierno colombiano, donde los EEUU cuentan con bases militares, ha sido muy beligerante en la promoción del derrocamiento del gobierno de los chavistas.

Pero China y Rusia también se han movido en el tablero de la diplomacia en la ONU y en el Consejo de Seguridad, contraponiéndose a la posición intervencionista de Estados Unidos. También se sumaron al show con movimientos simbólicos de efectivos militares, que lanzaron el mensaje de respaldo a Venezuela y contrapeso ante los norteamericanos.

El gobierno norteamericano no logró el apoyo del parlamento para aprobar una intervención militar en Venezuela y no fueron capaces de concretar la entrega de la publicitada “ayuda humanitaria”.

La fracción burguesa opositora al gobierno burgués venezolano está dividida y ha quedado abiertamente expuesta como pro-imperialista. Los opositores han logrado recuperar ciertos niveles de movilización de calle, pero sin que alcancen a crear una situación de desestabilización del gobierno. Cada fracción burguesa activó la movilización de masas para propiciar una medición de fuerzas. Aunque las movilizaciones del chavismo no dejan de estar infladas por sumar sectores que se movilizan por el control social que se deriva del populismo y la demagogia, los movimientos de oposición no lograron acumular y aumentar el volumen de sus movilizaciones entre el 23 de enero y el 23 de febrero.

Particularmente para el 23 de febrero los opositores, con todo el respaldo de Washington y de los gobiernos de Colombia, Brasil y Chile principalmente, montaron en Cúcuta su show de la “ayuda humanitaria”, junto a un espectáculo musical y toda la tensa expectativa mediática sobre la acción militar que acompañaría este show; y el gobierno venezolano no vaciló también en montar su show de su lado de la frontera. El balance del 23 de febrero no pasó de pequeñas escaramuzas, de movilizaciones de los partidarios del gobierno y de un bombardeo de noticias falsas de ambos bandos en las redes sociales.

Las movilizaciones de calle de la oposición no lograron poner en zozobra al gobierno burgués del chavismo. El chavismo, en la medida que en la balanza de fuerzas internacionales se debilitó la postura de la intervención militar y se fortaleció el apoyo de Rusia y China, comenzó a actuar congelando cuentas bancarias y prohibiendo la salida del país de todos quienes fueron designados por el autoproclamado Guaidó como directivos de PDVSA y de Citgo o como representantes ante países y organismos internacionales. El gobierno venezolano anunció la ruptura de relaciones diplomáticas y de todo tipo con el gobierno colombiano. En Citgo tomó posesión la nueva Junta Directiva designada por Guaidó.

Guaidó pasó al territorio colombiano y activó contactos con la “comunidad internacional” para evaluar otras acciones, poniendo veladamente sobre la mesa el llamado a una intervención militar; pero el llamamiento a la intervención militar no prosperó. El gobierno norteamericano anunció el endurecimiento de las sanciones económicas y de la presión internacional luego de ser vetada por Rusia y China su propuesta de intervención presentada ante el Consejo de Seguridad de la ONU.


Para matar la lucha de clases el gobierno y los oportunistas llaman a la defensa de la patria

El efecto político más importante de toda esta controversia es la asfixia a las luchas de la clase obrera, que se encuentra aturdida por la ofensiva mediática de los frentes burgueses en choque. El chavismo ha aprovechado la oportunidad que le brinda el gobierno norteamericano con su amenaza militar, reforzando el discurso y la propaganda de la defensa de la patria. Esta coyuntura también ha sido aprovechada por el gobierno venezolano para eliminar el control de cambio, devaluar la moneda, eliminar subsidios y liberar los precios de una amplia variedad de bienes y servicios.

Los frentes políticos de gobierno y oposición convocaron movilizaciones de calle y diferentes iniciativas políticas, que redujeron los espacios a la lucha reivindicativa independiente de los trabajadores asalariados. Por supuesto que los sindicatos del régimen cumplieron su parte poniendo a los trabajadores a marchar detrás de cada frente burgués y desechando toda iniciativa de lucha por aumento salarial, por reducción de la jornada de trabajo o por la mejora de las condiciones y medio ambiente laboral. Toda lucha reivindicativa de los trabajadores fue postergada para “defender la patria y enfrentar al imperialismo” o “para sacar a Maduro del gobierno a través de un autoproclamado ‘presidente interino’ con respaldo de EEUU”. Sobre la situación de las masas asalariadas ambos frentes burgueses dicen ser la solución. La defensa de la patria es siempre la defensa de los mercados y de las condiciones favorables para la explotación del trabajo asalariado y la extracción de plusvalía.


Las negociaciones y los posibles escenarios

Los choques interburgueses en Venezuela son una continuidad de un enfrentamiento que se ha venido extendiendo en el tiempo y que tiene como antecedente más cercano los choques violentos de 2017 y las elecciones presidenciales anticipadas de mayo de 2018, que fueron declaradas como fraudulentas por los mismos países que en esta oportunidad reconocieron a Juan Guaidó y hacen propaganda con las amenazas de intervención militar y los anuncios de la “ayuda humanitaria”.

Todo el clima mediático, que impone la matriz de opinión de una inminente invasión militar norteamericana, no es más que la puesta en escena de un nuevo capítulo de negociaciones entre ambos frentes burgueses e imperialistas. Como es normal ambos frentes muestran públicamente posiciones irreconciliables. Pero el gobierno desenmascaró a Guaidó al mostrar un video en el que asistía a una reunión con Diosdado Cabello, vicepresidente del PSUV; pero al mostrar este video el chavismo dejó al descubierto la constante comunicación secreta entre ambos frentes políticos.

Nicolás Maduro no pierde oportunidad para pedir una reunión con Trump. De hecho, en medio de dimes y diretes en los medios y pese a que el gobierno Venezolano rompió relaciones diplomáticas con EEUU, la representación del gobierno venezolano se entrevistó constantemente con el enviado especial de EEUU, Elliott Abrams. En fin, todo apunta a la instalación de un proceso de negociación política que, como es normal en estos casos, tendrá un componente público y otro oculto, que no será conocido por las masas.

Hay un sector de los oportunistas que plantea una salida intermedia y llaman al diálogo para acordar un referéndum que permita activar la relegitimación de todos los poderes del Estado. Hacia allá tendría que apuntar la agenda pública de las negociaciones. La agenda oculta tiene que ver con el reparto de las materias primas y las diferentes oportunidades de negocio entre los imperialismos en pugna y las fracciones burguesas en Venezuela.

Las negociaciones inter-burguesas se dinamizaron durante este período. Pese a presentar públicamente posiciones “duras” e “innegociables”, ambos frentes mantuvieron en secreto comunicación y un canal de negociación entre el gobierno y los diferentes sectores que conforman la oposición. El gobierno grita que enfrentará decididamente al imperialismo, pero ha mantenido en libertad al autoproclamado Juan Guaidó, pese a ser un agente público del gobierno invasor.

La gran farsa y el alardeo mediático solo fue la maniobra para encubrir un proceso de negociación en el que, detrás de los actores locales, han movido los hilos las potencias imperialistas y las trasnacionales con intereses que asegurar en Venezuela.

No pueden descartarse los escenarios de un choque militar liderado por Estados Unidos o de un golpe militar que dé paso a un gobierno de transición, con cuotas de poder para todos los bandos en disputa.

Para la defensa de sus intereses China y Rusia, pero también gobiernos como Turquía y la India, han “tendido la mano” al gobierno venezolano. Tender la mano significa claramente aumentar el endeudamiento y asegurar intercambios comerciales de mercancías, que terminarán incrementando los nexos y subordinación de Venezuela con estas economías. Esto representa una clara penetración de estos capitales en el patio trasero norteamericano.

La salida política publicitada en los medios de comunicación, en cualquiera de sus variantes, es una salida política burguesa, un arreglo entre fracciones burguesas y potencias imperialistas, para repartirse el mercado y, principalmente, las materias primas en Venezuela.

La salida política del proletariado es ajena a las fórmulas de la democracia burguesa y tiene como agente catalizador la reanudación de la lucha de clase.


El comercio de las ilusiones

Todas las fracciones oportunistas que hoy se confrontan en Venezuela por el control del gobierno, la renta petrolera y las diferentes materias primas de su subsuelo, venden a las masas asalariadas y a la arruinada pequeña burguesía los espejitos de las ilusiones de que se saldrá de la crisis con ellos a la cabeza. Incluso los grupos con menor influencia electoral, que cuestionan a las fracciones burguesas dominantes, ya sea que se autodefinan de derecha o de izquierda, también comercian con la ilusión de que las masas saldrán de los martirios del hambre, la enfermedad y el desempleo, sin romper con la sociedad capitalista.

El proletariado ante estas circunstancias no levanta la vacía consigna de la “defensa de la paz” o “contra la guerra”. El proletariado toma estas situaciones como favorables para llamar a convertir las guerras imperialistas, las guerras entre Estados capitalistas, en guerras revolucionarias y por la toma del poder por el proletariado. O la revolución proletaria detiene la guerra o la guerra imperialista desencadenará la revolución; siempre y cuando el proletariado cuente con una dirección política revolucionaria conectada con una red de sindicatos de clase.

Cualquiera de los posibles desenlaces que se divulgan en los medios y redes sociales, son salidas basadas en la continuidad de la explotación capitalista, con nuevas caras en el gobierno y el parlamento.

Todas esas ilusorias soluciones tienen que ser desechadas por la clase obrera. Pero esta ruptura con los oportunistas, con los electoralistas, con los sindicatos patronales del régimen, se irá presentando en la medida que tome cuerpo la reanudación de la lucha de clase del proletariado y que se comience a reconstruir la correa de trasmisión que lo enlace con la dirección revolucionaria del partido comunista internacional.