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"La Izquierda Comunista" n° 11 - noviembre 1999
LAS TESIS DE LA IZQUIERDA  (IX): La táctica de la Internacional Comunista en el proyecto de tesis presentado por el P.C.de Italia al IV congreso mundial (Moscú - 1922)
– EL FUNDAMENTALISMO ISLÁMICO EN LOS PAÍSES DEL MAGREB:  (4ª parte) [ 1 - 2 - 3 - 4 ] UNA PERSPECTIVA EQUIVOCADA PARA EL PROLETARIADO:   Egipto - Sudán.
ABRAZOS MORTALES
TESIS Y VALORACIONES CLÁSICAS DEL PARTIDO FRENTE A LAS GUERRAS
TIMOR ESTE: EL POTENCIAL EXPLOSIVO ES EL DE LA CLASE OBRERA INDONESIA
– LA HUELGA DE LOS PORTUARIOS AUSTRALIANOS
CAPITAL, USURA Y... MONOPOLIOS
REUNIÓN DE TRABAJO DEL PARTIDO
Noticiario

 
 
 
 
 




Del archivo de la Izquierda
LAS TESIS DE LA IZQUIERDA  (IX):

La táctica de la Internacional Comunista en el proyecto de tesis
presentado por el P.C. de Italia al IV congreso mundial
(Moscú - 1922)
 
 
 
 
 




El Fundamentalismo Islámico en los países del Magreb  (4ª parte) [ 1 - 2 - 3 - 4 ]
Una perspectiva equivocada para el proletariado

El Fundamentalismo - Orígenes del fundamentalismo - Umma religiosa y panarabismo - La crisis económica en Argelia - En el Gran Magreb - Marruecos, una relativa estabilidad - Túnez, entre crisis y fundamentalismo - Mauritania, hacia el África más pobre - El libro verde de Gaddafi - El polvorín Egipcio - El fundamentalismo en Sudán
 
 
 

El polvorín Egipcio
 

Con el desarrollo de la crisis económica, Egipto sigue los mismos pasos que los otros países árabes económicamente débiles, y en general que todos los del Tercer Mundo, diseñados e impuestos por el Fondo Monetario Internacional a través de las acostumbradas y bien conocidas "medidas de reajuste estructural".

Sin embargo, dos factores de carácter geoestratégico intervienen a favor de la situación egipcia: 1er. Egipto es el único Estado que hace de puerta en las comunicaciones terrestres entre África y Oriente Medio; 2º. En su territorio se encuentra esa importantísima vía marítima de 161 km por la que transita el 14% de todo el tráfico mercantil internacional por mar.

Estos dos factores, que forman parte de la más compleja y amplia cuestión militar en Oriente Medio, han sido suficientes para que los americanos y europeos hayan estado rascándose el bolsillo durante más de medio siglo, y conseguir continuos aplazamientos en las devoluciones de la deuda. El imperialismo americano en particular no podrá nunca renunciar al control directo de este importantísimo fulcro estratégico, sobretodo después del fracaso sufrido en Irán con la consiguiente pérdida de las bases y del apoyo garantizado por el sha Reza de Persia, su fidelísimo aliado títere.

Debido a estos dos aspectos, a las desamparadas y explotadas masas egipcias, aparte de los comunes abusos que soportan, se las ha de considerar prisioneras y rehén de la clase dirigente local, ya que son utilizadas para defender con su sacrificio humano estos dos importantes "bienes de la Nación", como ha sucedido ya en el pasado en descabelladas operaciones militares.

El regalo del Nilo, como era conocido Egipto antiguamente por basarse exclusivamente en sus inundaciones, encierra dentro de sus confines políticos 1 millón de km² incluidos los 59.200 km² en Asia. La mayor parte de este territorio es completamente desértico, mientras que la parte habitada y cultivada es de solo 55.000 km², que equivale a 1/18 del total, esto es una superficie el doble de la isla de Sicilia, sobre la que sin embargo viven según el último censo, 56 millones de individuos. Esto hace que la densidad de población real sea 1.018 habitantes por km² de territorio útil, en contraste con la puramente media aritmética de 58 habitantes por km². Por tanto El Cairo, según el último censo oficial de 1986, con sus 6 millones de residentes y una increíble densidad de 28.300 habitantes por km², es digna capital de un Estado sobremasificado. No obstante, según las últimas estimaciones de agosto 1993, la población total alcanza los 58 millones, mientras que la del Cairo, la ciudad más grande de África, se estima en 15 millones. Solamente en el infernal barrio cairota de Imbaba, de poco más de 2 km², "viven" un millón y medio de egipcios, lo que significa poco más de 1 m² de espacio por persona, incluyendo calles, el piso de las viviendas y las azoteas.

En la Ciudad de los Muertos, señalada en todas las guías turísticas por su "resaltante paisaje", esto es, un ex cementerio mameluco delimitado por muros, entre millares de tumbas, construcciones y monumentos fúnebres "reciclados" viven más de medio millón de personas todavía más abandonadas, muchos, prófugos de la zona del Canal que se fugaron durante la guerra de 1973 por la reconquista de la plena soberanía sobre este ¡importantísimo bien nacional!

Egipto es el segundo país africano por población después de Nigeria, y el tercero por PIB después de Sudáfrica y Argelia, con 32 millardos de dólares en 1992; el PIB per cápita sin embargo ha descendido bastante bajo, hasta 570 dólares: hay que recordar que en 1970 era de 200 dólares per cápita y subió a cerca de 700 en 1987.

Los principales apartados de la economía egipcia tienen que ver con la agricultura, materias primas, petróleo y derivados, remesas de los emigrantes, turismo en masa, los peajes del Canal de Suez y ayudas y financiaciones internacionales facilitadas de modo particular.

La agricultura egipcia es agraciada por excepcionales condiciones geo-climáticas: proverbial fertilidad natural del suelo, sol continuo e inviernos cálidos, terrenos llanos, de fácil acceso y agrupados en torno al Nilo de irrigación total casi ilimitada, ésta regulada después de la construcción de la presa de Asuan, la cual sin embargo retiene considerablemente la bajada natural del limo, un fango fertilísimo transportado por el río en sus periódicas crecidas, obligando así a los agricultores a recurrir a los fertilizantes industriales. ¡El necesario precio del progreso!, justifican hipócritamente los grandes economistas de todas partes.

El terreno cultivado en Egipto es de 2,7 millones de hectáreas equivalentes a la mitad del territorio útil, incluidos los oasis pero obviamente excluidos los desiertos: los terrenos sometidos a la práctica de la inundación anual del Nilo se quedan solo en 400.000 hectáreas, mientras que el resto es irrigado de modo permanente con obras de regulación hidráulica.

Estas obras de irrigación y las condiciones climáticas hacen posible tres cosechas al año y determinan consecuentemente una particular práctica y rotación de cultivos caracterizada por variedad y terminología particular: "Shitui", o bien los principales cultivos de invierno de grano, judías, cebada, habas, cebollas, lino, etc.; "Sefi", los estivales de algodón, "el oro blanco de Egipto", arroz, maíz, mijo, caña de azúcar, cacahuetes y sésamo; "Nilj", o el de la inundación del Nilo, son los cultivos otoñales del arroz, maíz y mijo.

Como consecuencia la superficie sembrada es mucho más extensa que la sometida a cultivo, la producción de frutas y hortalizas es continua, la cría de animales de trabajo, de corral, para carne y para leche está extendida. A pesar de esto, como no es de extrañar en el mundo de la producción capitalista, también existe para Egipto el dramático problema de la autosuficiencia alimentaria.

Resumimos de un dossier de Problèmes économiques de marzo 1994 sobre la economía egipcia una serie de datos para ilustrar en síntesis la situación. La agricultura asegura el 20% del PIB total y absorbe más de un tercio de la población activa. El PIB agrícola creció a un ritmo medio del 2,7% anual en los años 60, pasó al 3,5% en los 70 después de la entrada en funcionamiento de la presa de Asuan, para descender después al 2,5% en los años 80, es decir, a valores inferiores a 20 años atrás. No en vano hay que tener en cuenta el consistente incremento demográfico, recordando que en 1950 Egipto contaba solo con 20 millones de personas, es decir, que en solo 40 años la población casi se ha triplicado.

A continuación veremos las iluminadas explicaciones del FMI y las consiguientes maniobras de reajuste estructural.

En lo que respecta al empleo en la agricultura en los años 60, sin tener noticias a disposición mucho más actualizadas, pero que de cualquier manera siguen siendo significativas considerando el buen nivel productivo alcanzado en aquel periodo, extraemos unas líneas de Islam y capitalismo, de M. Rodinson. «En realidad, después de 1880 y la ocupación inglesa, con la intensificación del cultivo del algodón que tendía a hacerse monocultivo, se da un desarrollo de la explotación de las tierras con mano de obra asalariada. Según el censo de 1907, el 36,6% de la población rural activa ya estaba compuesto por obreros agrícolas. En 1958-59, la cifra de campesinos sin tierra ascendía al 74% de la población rural. Se trataba de asalariados en potencia, que no tenían de hecho otros recursos; pero, de los 14 millones de individuos representados por ese porcentaje, de los que 10 millones se pueden considerar hábiles para el trabajo, solo 3 millones eran asalariados regularmente. A tal cifra habría que añadir los propietarios de los microcultivos, que solo pueden vivir siendo empleados por los propietarios más favorecidos, es decir 215.000 cabezas de familia o un total de 1.075.000 campesinos, cerca del 5% de la población rural. Por la misma fecha, se estima en un 56% de la superficie de los latifundios (más de 20 feddans) la parte que no estaba arrendada, sino directamente explotada por el propietario, o lo que es lo mismo trabajada por asalariados».

Más allá de las extrañas definiciones de los asalariados en potencia que para nosotros, viendo luego la descripción, son puros proletarios agrícolas, el cuadro de los años 60 nos muestra 4 millones de asalariados agrícolas, entre proletarios y pequeños propietarios ciertamente en vías de proletarización, que trabajan más de la mitad de las grandes haciendas agrícolas, verdaderas fábricas a cielo abierto.

Volviendo a la situación actual, los datos nos dicen que las inversiones públicas en agricultura han disminuido en los últimos 25 años, mientras que ahora con la puesta en marcha de las medidas del FMI, con las nuevas inversiones, se quiere aumentar la producción agrícola, que crece al 3% anual, poco más que el crecimiento demográfico, que por ahora se ha estabilizado en el 2,7% tras las elevadas tasas de años precedentes. En otras palabras, que si todo marcha bien se seguirá consumiendo, mejor dicho pasando hambre, como hasta ahora.

La agricultura es el sector donde a partir de 1987 la liberalización económica ha sido más intensa; y bien que se ven los efectos. Se ha empezado a suprimir los controles sobre la variedad de los cultivos, sobre los precios fijados en origen, sobre la comercialización de las mercancías agrícolas y han empezado los programas de privatización de las empresas agrícolas estatales y de las actividades paraagrícolas. También aquí la falsa formulita, "menos Estado, más mercado" ha incrementado la riqueza de algunos y la miseria de otros muchos.

La liberalización permaneció parcial por mucho tiempo. La producción agrícola, programada y sometida al régimen de precios fijados por el Estado y la rotación de cultivos para las mercancías alimenticias (arroz, maíz, cereal, algodón), con el objetivo de proveer a bajo costo a las ciudades y las industrias, ha sido sustituida poco a poco por cultivos de forraje, sin fijar los precios y sin vincularlos a nada, como sustitutos de los de alimentación humana. El fenómeno se extendió hasta el punto de hacer que los impuestos para el herario cayeran en concepto de tales mercancías de 5,5 millardos de liras egipcias de 1985 a 1 millardo en 1991.

Además los "ajustes" programados desde el 92 prevén la drástica reducción de las subvenciones a la producción para alimentación animal, fertilizantes y pesticidas, excluyendo los que se usan para el algodón; la comercialización de estos productos pasa al sector privado y la liberalización de toda la producción agrícola debería ser completada en 1995. Por otra parte las políticas del FMI tienden a realizar incrementos de productividad sobre el suelo ya cultivado, más que a aumentar la superficie a través de saneamientos, regadíos y demás obras. Haciendo esto el desierto podrá seguir avanzando a pesar de los ingentes esfuerzos, incluido el de la Esfinge, para pararlo. Pero de esto los sabiondos de las altas finanzas no se preocupan, hasta que obviamente no se convierta en una ocasión para especular.

Ellos calculan que la disponibilidad comercial de las mercancías aumentará del 20% al 40% solamente mejorando las simientes, introduciendo nuevas variedades e híbridos, modernizando la recolecta que disminuirá pérdidas y derroches, y por fin racionalizando la irrigación, hoy prácticamente sin ningún coste, introduciendo tarifas adecuadas sobre el consumo que limitarán "los abusos". Al mismo tiempo los trabajos de manutención hidráulica, saneamientos y drenajes pasarán gradualmente a ser cargados a los productores.

El Faraón capitalismo no llega a estar a la altura de los faraones de precedentes formas de producción cuya máxima preocupación era la defensa del territorio y el mantenimiento de las obras hidráulicas, tareas reservadas a la unidad central. De este modo, introduciendo el pago del agua y los impuestos al regadío se limitarán las producciones que necesitan de gran cantidad de agua, como la caña de azúcar, pero sobre todo del arroz, tradicionalmente un alimento básico; por tanto menos agua, menos arroz, más hambre.

Las cifras para la autosuficiencia alimenticia en general han ido empeorado y solo en algunos sectores, según los triunfalistas informes del FMI, se han producido desaceleraciones y alguna recuperación, pero en general siempre bajo el nivel de la autosuficiencia. Un ejemplo representativo es el cereal: en 1960 la producción nacional cubría el 66% del consumo, en 1987 cae al 22%, para remontar al 45% en 1991.

Otra acostumbrada directriz del FMI está relacionada con la limitación del consumo alimenticio. Según estos obesos genios y sus bien cebados plumíferos las "subvenciones para limitar los precios producen despilfarros (azúcar y pan sobretodo) porque el precio del pan se queda solo en un cuarto de su valor". Según ellos, aunque sea pronto para considerar que la dependencia alimenticia egipcia este definitivamente atenuándose, las perspectivas de incremento de la productividad y desaceleración del crecimiento demográfico tenderían a acreditar una solución favorable. En otras palabras: ¡producid más, comed pagando al precio de mercado y parid con extrema moderación! ¿Cuántas licenciaturas, masters y stages han hecho falta para semejante conclusión?

Mientras tanto Egipto sigue siendo uno de los primeros países importadores agrícolas del mundo con un enorme déficit comercial: En 1990-94 las exportaciones agrícolas han sido el 5,8% del total de las exportaciones, mientras las importaciones alimenticias (cereal, harina y maíz) resultaban ser el 23,5% del total de las importaciones. Estas cifras nos muestran como, a pesar de las potencialidades y los incrementos de producción, lo bien enraizadas que están el hambre y la miseria capitalistas.

No consuela, ni mata el hambre, ocupar el primer puesto en el mundo en 1990 por rendimiento en la producción de arroz. Además la producción del algodón, el oro blanco de Egipto, considerado el mejor del mundo en calidad, ha sufrido una caída del 40% en 20 años. La causa está, según los señores doctores de siempre, en los bajos precios impuestos por el Estado a los productores, los cuales en los últimos años han preferido pagar las multas antes que continuar el cultivo. Hace falta precisar que muchos de estos pequeños productores fueron obligados por estos bajos precios a cultivar cereal, otros productos agrícolas, y pasar a la producción hortícola, seguramente más remunerativa y más nutritiva que el algodón, mientras que solo las grandes empresas podían mecanizar la producción. La superficie cultivada a caído por tanto a la mitad en 25 años, comprometiendo así el suministro a la industria textil nacional que emplea 386.000 personas.

Esto, como otras situaciones, no es debido al "más Estado, menos mercado", es decir a la injerencia de la máquina estatal en la economía, sino a las leyes generales y necesidades de la producción capitalista, como Marx describió ampliamente con motivo de los procesos de concentración y centralización de la producción en este modo de producción en el libro primero del Capital en el capítulo XXIII, "La ley general de la acumulación capitalista".

El programa americano para la reestructuración de la producción algodonera prevé por una parte un plan de financiación de 620 millones de dólares, por otra incluye la total apertura a las importaciones "para que entre en juego la competencia", además de la fluctuación de los precios de venta a los hiladores pareja a los costes reales de producción y ligados a la marcha general de los precios internacionales, y total eliminación de todo control estatal.

En el sector de los minerales el programa internacional contempla la apertura al capital privado nacional y extranjero para la investigación y explotación de los no despreciables recursos, actualmente poco aprovechados a excepción del hierro, manganeso, fosfatos y carbón. El plato fuerte se refiere sin embargo a los hidrocarburos, sector en el que Egipto tiene una larga tradición; las primeras exploraciones se remontan a 1884 mientras que la producción a gran escala se empezó en 1911.

Actualmente, debido a la producción récord de 1991, es el 16º productor mundial y exporta la mitad de la producción, mientras que la exportación del gas todavía no se prevé al ser usado cada vez con más frecuencia, además de para el consumo doméstico, en las instalaciones industriales y centrales termoeléctricas en sustitución del petróleo. El producto o mejor dicho la renta en moneda extranjera para las arcas estatales ha sido de 1.312 millones de dólares en 1991, cifra considerable y que supone el 40% de las exportaciones petrolíferas.

También en este sector el FMI se ocupa de luchar contra los despilfarros energéticos debidos como de costumbre, "a los bajos precios internos regulados" que deberán ser por tanto adecuados al nivel de los internacionales. El precio de venta de los carburantes y del gas a las centrales termoeléctricas estaban fijados en el 9% de los internacionales y han aumentado progresivamente. Como consecuencia las tarifas eléctricas a las familias, que en 1992 cubrían solo el 58% de los costes de producción, deberán adecuarse a los costes reales, limitando además el consumo y los derroches. ¡Los señores doctores saben que cuanto más pobres más derrochan, y no solo los egipcios!

Los ingresos derivados del Canal de Suez representan la segunda fuente de moneda extranjera para el país después de las remesas de 2,5 millones de emigrantes en el exterior, equivalente al 11% de toda la población activa, empleados en un 93% en los países vecinos árabes de Oriente Medio, la mayor parte con contratos temporales. El año récord en los ingresos derivados de los peajes sobre el tráfico marítimo por el Canal fue 1992 con unos resultados de 1,9 millardos de dólares, el doble que en 1985.

La política tarifaria beneficia a los barcos de gran tonelaje; el tráfico anual fue de 16.629 unidades equivalentes a 45 mercantes por día y a un total de 370 millones de toneladas de mercancías en tránsito. Con el objetivo de reducir el tráfico de los grandes petroleros en favor de los portacontenedores (los superpetroleros actualmente no pueden transitar por límites de anchura y calado) se está potenciando el oleoducto que transportará todo el flujo de petróleo entre el mar Rojo y el Mediterráneo.

Los trabajos para hacer que la profundidad útil del Canal pase de 16 a 17 metros antes de que acabe el año tendrán unos costes equivalentes a 300 millones de dólares, equivalentes a los ingresos de dos meses de ejercicio, mientras que el proyecto inicial de 1,2 millardos para permitir el paso de barcos hasta las 270.000 toneladas de capacidad bruta, contra las 150.000 actuales, es considerado prohibitivo.

Otra parte importante de la economía egipcia es el turismo de masa internacional y el de gran lujo de los países árabes, que encuentran en Egipto un país tolerante respecto a las rígidas leyes coránicas. En el ejercicio turístico 1989-90, último año de crecimiento, 2,8 millones de extranjeros se gastaron en Egipto un total de 3,5 millardos de dólares. Después la guerra del Golfo provocó una caída del 14% en el ejercicio 90-91. La temporada siguiente 91-92 registró una reactivación hasta casi los valores precedentes, pero con el ataque armado a un crucero en octubre de 1992 y la posterior campaña terrorista del 92-93 lanzada por el grupo Gamaa al Islamiya (Asociación Islámica) se produjo el hundimiento de los ingresos derivados del turismo, valorados en 700 millones de dólares menos en el 93. Actualmente la caída equivale al 40% del total de los ingresos turísticos globales, con una pérdida de 200 millones de dólares al mes. Para reactivar el flujo turístico los cruceros y los autocares en dirección al Mar Rojo viajan en convoyes escoltados, mientras que para el sur se aconseja el transporte aéreo.

Los ambiciosos y previsores programas del Banco Mundial, prevén producir, una vez que haya vuelto la calma, un flujo de 4,5 millones de turistas al año en el 2000, para lo que hará falta construir 40.000 nuevas habitaciones de hotel. Nosotros nos felicitaríamos si los habitantes de los barrios de Imbaba y la Ciudad de los Muertos abandonasen sus tugurios dignos de los peores pasajes dantescos, y se apropiaran, armas en mano, de todas las comodidades de 5 estrellas que la dictadura capitalista les niega.

Otro capítulo importante en las cuentas egipcias es la financiación internacional concedida, equivalente al 18% del PIB. El servicio de esta deuda, actualmente 50 millardos de dólares, o sea el 150% del PNB, ha absorbido el 23% de los ingresos corrientes en 1992-93 y caerá, siempre según el FMI, al 7,5% en el 95-96; esto por supuesto conteniendo el consumo y el despilfarro.

Inmediatamente después de la guerra del Golfo, en Egipto, que estaba al borde del colapso, empezó un periodo favorable, gracias a la "desinteresada generosidad americana". De hecho la participación en la intervención militar contra Irak ha servido para cancelar la mitad de la deuda exterior, pero con la firma de los acuerdos de paz con Israel ya había comenzado un flujo de ayudas americanas equivalentes a tres millardos de dólares al año. Al final los USA han conseguido que los países árabes ricos financien un plan quinquenal de ayudas por 18,5 millardos para reducir la miseria, causa probada del terrorismo, en los pueblos y oasis egipcios.

A pesar de estas oportunidades la crisis egipcia es muy amplia: el analfabetismo (hecho que en sí al comunismo revolucionario no le perjudica, ya que puede comprender menos un licenciado burgués que un proletario analfabeto) afecta al 50% de la población, el mismo porcentaje que la escolarización de la franja de edad entre los 12 y 16 años. Los recientes programas de reajuste han acabado ya con la norma vigente por la cual, con objetivo de favorecer la enseñanza superior, el Estado aseguraba a cada licenciado egipcio un puesto en la administración pública, decisión que, junto a las que han provocado otras pérdidas de puestos de trabajo, ha provocado enfrentamientos en el Cairo.

La población activa egipcia, según datos de 1991, se calculaba en 15 millones, de los que 9,6 estaban empleados en el sector privado; 1,8 en las empresas públicas y 3,6 en los colectividades públicos. El plan 93-97 prevé la creación de 3,2 millones de nuevos puestos de trabajo de los cuales 1,5 millones en la agricultura, 700.000 en los servicios para la producción y 1 millón en servicios sociales.

Esto sobre el papel, mientras que en la calle hay 3 millones de desempleados la mitad de los cuales están en la capital, según las estimaciones más optimistas la tasa de desempleo es de un 20%, mientras otras, que incluyen a los emigrantes que trabajan solo temporalmente en el extranjero, señalan porcentajes mucho más elevados que llegan hasta el 50%. Está de más mencionar los triunfalistas resultados conseguidos con el FMI en el último periodo respecto a la reducción del déficit y la inflación, la estabilidad de los tipos de cambio y la desaparición del relativo "mercado paralelo" (es decir cambio del dólar en el mercado negro fuera del control bancario), así como el aumento de las reservas. La miseria creciente, que en parte se encauza hacia el terrorismo, reprimido con extrema fiereza, desmienten estos resultados.

Con este nivel de crisis económica, agravada notablemente por la imperante y descarada corrupción en todos los niveles, el mito del paraíso más allá de la muerte prometido por el Corán ha atraído también aquí las energías de parte de las masas desheredadas egipcias, desviándolas, sobre todo por causa de la ausencia de verdaderas organizaciones clasistas, hacia el terreno de la salvación moral y religiosa de la sociedad, baluarte que oculta la explotación capitalista. Las causas económicas solamente, aunque graves y enraizadas como en Egipto, son por sí solas insuficientes, si falta la adecuada intervención del partido comunista revolucionario y de los sindicatos de clase, para lanzar la decisiva batalla que haga caer al capitalismo, la verdadera causa que origina todos los males y sufrimientos en la actualidad.

Actualmente la constitución egipcia veta la formación de partidos basados en la religión y la discriminación sexual, además de los que se considere ser una copia de los ya existentes. Esta norma es considerada por el actual grupo dirigente intocable, con el objetivo de impedir la legalización de los partidos religiosos islámicos, evitando por tanto, como en el caso del FIS en Argelia, perder el poder a través de "elecciones libres y democráticas". Así pues esto no hace más que radicalizar las oposiciones, aumentar los enfrentamientos e implicar en ellos también a organizaciones moderadas. Como consecuencia se revela superficial la escusa de impedir la formación de partidos islámicos, en oposición a los coptos que inevitablemente se formarían, para impedir contrastes internos, como está sucediendo en Argelia ahora entre fundamentalistas y bereberes.

El intento de crear un canal de diálogo, ideado por el ministro del interior A.H. Moussa, a través de los encuentros de un comité de sabios que incluye algunos jefes espirituales fundamentalistas, ha sido inmediatamente bloqueado tras el encuentro Clinton-Mubarak de abril 1993, con la escusa de que el Estado no puede dialogar con los fuera de la ley; el ministro por tanto fue rápidamente destituido.

Las organizaciones islámicas también están aquí fragmentadas y divididas respecto a los objetivos a perseguir; sin embargo están extendidas por todo el territorio, tienen una formación militar "afgana", puesta en práctica tanto en los ataques a barcos y centros turísticos así como a las altas esferas del Estado, y hasta en el asalto al World Trade Center de Nueva York.

Entre los moderados el grupo los Hermanos Musulmanes es el más antiguo, como ya hemos mencionado, y hasta el momento están por una solución "a la sudanesa", es decir no sería indispensable que estuvieran religiosos en el poder pero sería necesario un gobierno de clara inspiración religiosa. En Sudán el jefe de Estado es el general Bechir, mientras que la autoridad suprema es un jefe religioso, el jeque Turabi, solución que se vislumbra ahora también para Argelia después de la excarcelación de los jefes del FIS. Los Hermanos Musulmanes están próximos y son aliados del Partido del Trabajo de matriz nacionalista y "socialista" que se ha orientado hacia posiciones fundamentalistas. Los Islamistas Independientes tienen un enfoche menos radical y se basan en el pluralismo político y las mayorías parlamentarias. Por el contrario, los dos grupos Gamaa al Islamiya, o Al-gamaat (Asociación Islámica) y El-Jihad consideran indispensable el uso de la fuerza para realizar una verdadera república islámica.

La represión contra los grupos armados fundamentalistas es durísima: desde 1992 ha habido más de 350 muertos en diversos enfrentamientos, entre los que hay que contar 10 turistas extranjeros y un millar de heridos, mientras que en las cárceles están recluidos oficialmente más de 10.000 prisioneros políticos para alguno de los cuales está ya preparada la horca.

En el torpe intento de limitar la influencia fundamentalista en todos los aspectos, el gobierno ha prohibido a las estudiantes llevar el velo durante las actividades escolares sin el consentimiento escrito de los padres y ha tomado medidas disciplinarias con los profesores que presionen induciéndolas a cubrirse la cabeza.

Los grupos más radicales, los "afganos", por su moderno entrenamiento y experiencia en esa guerra, con su vuelta al país tras su desmovilización se han convertido en elementos de fuerte desestabilización. Egipto, Yemen, Túnez, Argelia y Sudán se han visto en un principio faltos de preparación para contener este imprevisto efecto boomerang. Esta situación se ha hecho particularmente grave en Egipto por obra del grupo El-Jihad que en Afganistán ha estrechado fuertes lazos con el FNI (Frente Nacional Islámico) sudanés y utiliza Sudán, a pesar del cambio parcial de rumbo del régimen señalado por la entrega del terrorista internacional Carlos, como una base para sus movimientos.

El mantenimiento económico de los fundamentalistas egipcios llegaba a través del príncipe saudita y hombre de negocios Osama Bin Laden, que creó en Pakistán la base de Peshawar para el entrenamiento de los combatientes islámicos, financiando así indirectamente el terrorismo en Egipto. No todos los combatientes que llegaban allí eran convencidos fundamentalistas, sino que una buena parte de estos eran simples desempleados egipcios, también de la pequeña burguesía, que buscaban trabajo en Arabia Saudita pero que tenían escasas posibilidades de trabajar, permisos de poca duración y de vencimiento próximo.

Es evidente que miseria, desempleo y una paga segura han sido reclamos más fuertes que los religiosos, y muchos de estos jóvenes mercenarios, después de un intenso entrenamiento de tres meses de tipo militar e ideológico, han pasado de las posiciones de los Hermanos Musulmanes a otras más radicales. Algunos informes recientes del gobierno egipcio indican que de los miles de emigrantes que han ido a combatir a Afganistán, no más de 600 están todavía activos, de los que 150 han vuelto a Egipto y 70 han sido detenidos. Las mismas estimaciones gubernamentales calculan que hay 15.000 militantes islámicos con edad comprendida entre 18 y 35 años. Otra parte sin embargo se encuentra en Europa y Estados Unidos donde han encontrado asilo político. Entre estos se encontraba también el jeque ciego Abdel Rahman, un nuevo Jomeini, considerado como el inspirador del atentado al World Trade Center, que en su momento obtuvo la protección americana a cambio del envío de algunos centenares de fidelísimos combatientes integristas contra los rusos en Afganistán.

Los grupos menores se han desplegado a nivel de enfrentamiento armado, pero como para los otros países vistos precedentemente, cada uno de ellos se mueve sin coordinación con otros grupos nacionales o extranjeros, constante límite político y estratégico de estas formaciones que amordazan y dirigen hacia las vías muertas de los vetustos Estados teocráticos las poderosas energías de las masas oprimidas árabes.

Sin embargo, el verdadero enemigo que se encontrarán enfrente, en caso de un consistente reforzamiento propio, no será Mubarak y sus verdugos, que por el momento contienen todavía al terrorismo fundamentalista, sino los múltiples intereses económicos y estratégicos del imperialismo americano, para la defensa de los cuales USA considera que debe intervenir con su gigantesca maquinaria bélica donde quiera que sean puestos en peligro. Los americanos no pueden permitir una situación similar a la que todavía se mantiene en Argelia, o aún peor, a la iraní, ya que la explosión del polvorín egipcio involucraría con su amplitud a todo Oriente Próximo, comprometiendo seriamente sus grandes negocios y su poder en toda la zona. Estas particulares precauciones, dando continuidad a los actuales equilibrios internacionales, inspirarán las respuestas a la violenta explosión de la revolución comunista, peligro mucho más temido que el fundamentalismo islámico.
 

El fundamentalismo en Sudán
 

El desarrollo del fundamentalismo y su actual gestión del poder en Sudán están ligados a dos recientes y particulares factores. En primer lugar a la añosa guerra contra el Movimiento Popular para la Liberación de Sudán y sus formaciones militares dirigidas por el Coronel Garang, por la abrogación del uso de la Sharia (las leyes coránicas) en la vida pública y por la autonomía, después cambiada por independencia, en las regiones meridionales de Sudán.

El segundo aspecto reside en el hecho de que el actual grupo dirigente, después de admitir todos los principios fundamentalistas para dirigir el país, consecuentemente ha transformado Sudán en tierra de asilo y protección a cualquier combatiente perseguido en otro sitio, entrando así en la lista negra de países "de alto riesgo".

El conflicto en las provincias del Sur ha provocado evidentemente el hundimiento económico y productivo de este país, del que se pueden sacar algunos datos breves.

Un vasto territorio de 25 millones de km², desértico e improductivo solo en una tercera parte: en el centro del país hay fértiles llanuras aluviales que han hecho de Sudán un discreto país productor de algodón; el 62% del territorio está compuesto por pastos y sabanas arbóreas. Las estimaciones de 1992 hablan de 26,5 millones de habitantes, el 40% de los cuales son árabes, el 30% población nilo-etiope y el 10% nómada. La población activa es de 8,5 millones, el 60% ocupada en la agricultura.

En agosto de 1955 con el amotinamiento del Equatoria Africa Corps, en el sur del país, se inician las luchas por la independencia de Sudán que la obtiene rápidamente algunos meses más tarde. La estabilidad nunca fue alcanzada y se suceden golpes de Estado y guerras civiles. En 1971 oficiales de extrema izquierda intentan tomar el poder. La respuesta del Coronel Nimeiry que detenta el poder es la ejecución de los dirigentes del poderoso partido comunista local. El año siguiente en Addis Abeba se firman los primeros acuerdos entre los rebeldes del sur y autoridad central de Jartum, el comienzo de una inútil colección de trozos de papel.

En 1983 el régimen del coronel Nimeiry decide aplicar la ley coránica, la Sharia, en la gestión del Estado, mientras en el sur vuelve a prender con mayor vigor la rebelión del MPLS, que después se propaga al norte provocando al final la caída del régimen militar en 1985. A continuación tienen lugar otras "elecciones libres y pluralistas", pero cuatro años más tarde aparece la enésima junta militar, esta vez dirigida por el general Bashir, y se produce la disolución de todos los partidos incluido el Frente Nacional Islámico. Se encarcela indistintamente a todos los dirigentes incluido el jeque Turabi, inspirador del golpe de Estado y gran guía carismática islámica.

Actualmente sin embargo quien ejercita realmente el poder en Sudán son los militantes civiles, militares y religiosos del FNI, colocados en todas las escalas en los 26 estados recientemente creados en el cuadro de la política de descentralización del país, Bashir detenta el poder solo nominalmente, mientras que de hecho puede hacer muy poco, y es en cambio el jeque Turabi quien coordina las directrices estatales.

Tampoco aquí el frente fundamentalista es compacto y además de la contraposición entre moderados y radicales se da el alejamiento, después castigado con metralletas en las mezquitas de los "afganos", de algunas sectas, entre las cuales la rigurosa wahhabita, que denuncia a la junta de gobierno por utilizar el fundamentalismo para objetivos de poder personales.

Las Fuerzas de Defensa Popular, organizaciones militares del FNI, la guardia seleccionada del régimen, constituidas para vigilar al ejército regular después de las últimas depuraciones, se han convertido en la punta armada para la islamización y arabización forzada del sur y el gobierno les atribuye el mérito de los recientes éxitos contra el MPLS.

En realidad estas victorias parciales se han dado después de la caída en mayo 1991 de Menguistu que había concedido a los separatistas utilizar Etiopía como una segura vía de huida. Desde aquella fecha los enfrentamientos han tenido éxitos alternos y nunca estables, mientras el coste de esta guerra interna ha ascendido para las fuerzas gubernamentales a cerca de 2 millones de dólares al día.

El sur es ahora ya totalmente dependiente de las ayudas extranjeras, mientras que solo en el último periodo han empezado también en el norte los problemas de autosuficiencia alimenticia, que había sido alcanzada en 1991 gracias a la gran extensión del cultivo de cereales y obras de canalización.

Con el salario mínimo mensual ahora solo se puede comprar 2,5 kg de carne o 10 l. de carburante.

La hipótesis de dividir en dos Estados el país, entre norte y sur, no es practicable ya que todas las oposiciones todavía existentes están a la desbandada y no logran unirse ni siquiera bajo la guía del MPLS.

En esta situación Francia trafica en apoyo al gobierno de Jartum e intenta mitigar la dura posición americana que querría echar a Sudán del FMI, cortándole así toda financiación internacional, mientras ya está en marcha el embargo de la Unión Europea. Ya en agosto del 93 hubo una disposición de suspensión del Fondo tras un rechazo sudanés de garantizar el pago de los intereses de la deuda externa, que actualmente asciende a 16 millardos de dólares más varios atrasos de cerca un millardo.

La reciente detención y extradición a Francia del "terrorista internacional" Carlos es ciertamente fruto del mercadeo diplomático, como deferencia a las presiones americanas. Estados Unidos en efecto no quiere que Sudán se transforme realmente en un segundo Irán y a cambio de su "desinteresada generosidad" pretende que el gobierno africano renuncie a su política de apoyo a las formaciones terroristas internacionales.
 
 
 

El Fundamentalismo - Orígenes del fundamentalismo - Umma religiosa y panarabismo - La crisis económica en Argelia - En el Gran Magreb - Marruecos, una relativa estabilidad - Túnez, entre crisis y fundamentalismo - Mauritania, hacia el África más pobre - El libro verde de Gaddafi - El polvorín Egipcio - El fundamentalismo en Sudán
 
 
 
 
 
 



ABRAZOS MORTALES

A raíz de las dudas planteadas por un lector, resumimos a continuación cuáles deben ser las posiciones a adoptar por el partido de cara a las relaciones con otras organizaciones, aparentemente afines.

La intransigencia y el así llamado "sectarismo" propio de los comunistas frente a otras organizaciones aparentemente afines, ha sido y será motivo de inagotables controversias.

El método de trabajo del partido no excluye a priori la polémica y la crítica política de cara a las organizaciones que se reclaman al marxismo. Cada una de las publicaciones del partido y todos los textos de nuestra corriente son una denuncia permanente del fenómeno oportunista aunque no se haga una mención expresa a determinadas siglas. Tampoco excluimos a priori que en determinadas circunstancias la crítica o la denuncia sí vaya acompañada de nombres y apellidos.

Pero lo que si está excluido para nosotros es la polémica por la polémica, como si se tratase casi de una competición deportiva, para mostrar a los lectores quien de entre tantas organizaciones afines está más "preparado", quien maneja más fuentes de información o quien domina mejor el arte de la retórica. La militancia revolucionaria exige que todas las fuerzas disponibles se apliquen a tareas consideradas útiles para nuestros fines, y por ello está excluido el criticismo entendido como un fin en sí mismo. Consideramos que es perjudicial a la hora de transmitir a la clase obrera la doctrina revolucionaria, la exégesis de textos incoherentes que emanan de organismos sin ninguna relevancia, espureos y efímeros, buscando en ellos el pelo en el huevo o la frase aislada donde muestran su verdadera naturaleza oportunista.

El partido afirma con claridad que no pertenece a ningún "medio revolucionario" ni a ningún "movimiento de la izquierda comunista". Los numerosos grupitos que algunos pretenden afines -verdadera cortina de humo entre el partido y la clase obrera- o bien provienen de concepciones ya derrotadas desde hace tiempo y poco importa la buena o mala fe, o peor aún encuentran su origen y su razón de ser en la deformación de las posiciones del partido, en el rechazo de posiciones ya aceptadas y por tanto en un alejamiento de su organización y de su disciplina. Al igual que sucede con el electromagnetismo donde dos cargas similares pero distintas se repelen cuanto más juntas están, lo mismo puede decirse de todos nuestros tránsfugas, cuyo abandono de nuestras filas puede considerarse irreversible. Resulta una pérdida de tiempo dedicar energías para polemizar con este tipo de fenómenos degenerativos: es lo que nosotros denominamos la "condena al silencio".

Es cierto que la aplicación de este método puede dificultar al lector o al hipotético militante del futuro la diferenciación de las posiciones revolucionarias de las que no lo son. Pero lo cierto es que el oportunismo necesita presentarse siempre con posiciones aparentemente idénticas a las del partido para poder cumplir su papel confusionista y engañar mejor a la clase obrera. Si el partido dedicase sus energías a debatir con estos "parientes" la confusión no haría otra cosa que crecer.

Como bien explican los textos de nuestra corriente, es difícil que la globalidad de las posiciones revolucionarias pueda entenderse con instrumentos exclusivamente racionales, ya que el conocimiento integral del programa está fuera del alcance incluso del más preparado de los militantes individuales, pues dicho conocimiento integral sólo puede ser COLECTIVO y personificado en el órgano partido, el órgano consciente por autonomasia. Por eso en la mayoría de los casos tanto la percepción del fenómeno oportunista, como el reconocimiento del partido no llega de la mano de la comprensión racional o de puro estudio, sino mediante el instinto de clase y observando el desarrollo de la actividad del partido respirando la atmósfera comunista y de batalla, opuesta al carrerismo burgués y al personalismo de líderes y grupitos. Centenares de miles, millones de proletarios elegirán indudablemente la vía revolucionaria sin haber leído ni una línea de Marx, Engels o Lenin, tal y como sucedió en la Rusia de 1917.

La situación de la clase obrera actualmente es bastante peor que la existente en la vigilia de la primera guerra mundial, y el movimiento obrero está completamente ausente de la escena histórica, y no será precisamente a base de hibridaciones políticas como se ionizará la historia. Este proceso se volverá a producir como fruto de las contradicciones del capitalismo y sus efectos sobre millones de seres humanos. Por esto el partido debe preservar su integridad teórica, política y organizativa, ya que el proletariado necesita una doctrina y un partido únicos para llevar a cabo sus finalidades históricas, o sea la sociedad sin clases sociales y sin estado, el comunismo.

Por lo tanto no mantenemos ninguna relación política con el "medio revolucionario". Lo que sí recibimos con cierta frecuencia, sobre todo por parte de organismos tipo CCI, Hilo Rojo y similares, es la invitación para "debatir" las posiciones revolucionarias de cara a la "formación del partido". Un modo más de aumentar los efectivos "revolucionarios" de manera totalmente voluntarista y artificiosa.

Pero los partidos no nacen por la voluntad de los revolucionarios: los momentos marcados por la historia -con diversidad de circunstancias y contextos históricos- han sido 1848, 1864, 1889, 1919 y 1951. Nosotros somos los de la quinta del 51 y no esperamos otra "fundación" ni otra "fecundación", sino sólo las confirmaciones históricas "afilando las armas"; el partido mundial de la revolución futura no se formará mediante un proceso de agregación de elementos heterogéneos, sino por la irradiación de las tesis correctas que por su propia fuerza y por la de nuestra fiel y apasionada propaganda irán retomando cuerpo y músculo.

Si lo que se pretendiese fuese la destrucción de la identidad del partido, tendría sentido aceptar debates, bloques, acuerdos o declaraciones conjuntas. Pero lejos de esto lo que afirmamos es la ya rancia y clásica posición que tanto repatea a los amantes de la democracia en todas sus versiones: quien no está con nosotros está contra nosotros. Nos acusarán, como siempre, de "sectarios" pero quienes lo hagan, solamente demostrarán que la dialéctica revolucionaria constituye para ellos una cima inalcanzable.
 
 
 
 
 
 
 
 



TESIS Y VALORACIONES CLÁSICAS
DEL PARTIDO FRENTE A LAS GUERRAS
 

Publicamos las tesis sobre las guerras durante el capitalismo y sobre valoraciones históricas y actuaciones prácticas que el partido asumirá ante estas situaciones. Estas Tesis se redactaron en 1989 y se publicaron por primera vez en el número 181 de febrero-marzo de 1990 de nuestro periódico en Italia "Il Partito Comunista".
 
 
 
 
 
 
 



TIMOR ESTE:
EL POTENCIAL EXPLOSIVO ES EL
DE LA CLASE OBRERA INDONESIA

El archipiélago de 14.000 islas, entre grandes y pequeñas, que constituye el territorio nacional indonesio, alberga a trescientas etnias diversas, por raza, lengua, culto, historia, grado de desarrollo social, etc. Esto no ha impedido que en 1957 la revolución anticolonial consiguiese hacer confluir en el movimiento independentista, en el territorio de la ex-colonia holandesa, suficientes fuerzas para formar el nuevo estado, nacionalizando las propiedades occidentales sofocando, en sus primeros años de vida, una serie de movimientos separatistas fomentados y armados por diversas potencias imperialistas.

El país, rico en recursos naturales, con un clima y un suelo favorables a la agricultura y con una amplia fuerza de trabajo, se precipitaba en el torbellino de la acumulación capitalista con todos su infames contrastes: enriquecimiento de la clase burguesa y empobrecimiento extremo de los esclavos industriales, urbanismo monstruoso y abandono rural, grandes empresas agrícolas y ruina de los pequeños campesinos, etc. El pilar indispensable de esta situación es la autoridad dictatorial de Yakarta, cuyos funcionarios provienen en gran parte de la burguesía de Java.

Este Estado, una vez agotado su período revolucionario "no alineado" de Sukarno, pronto tuvo que vérselas con un creciente y concentrado proletariado dotado de sus organizaciones defensivas y que, adherido en masa a un partido considerado "comunista" pero estalinista, demuestra interesarse en la vida política del país queriendo condicionar las elecciones gubernamentales.

La necesidad de poder acceder al capital mundial para el ulterior desarrollo del capitalismo nacional, dejando al margen cualquier utopía de "no alineamiento", obliga a sufrir los dictados del imperialismo, obviamente del más fuerte, el americano, que impone, una vez cambiado el gobierno, cambiar de manera cruenta las dimensiones de las organizaciones obreras y el sometimiento incondicional a la supremacía occidental. La operación antiproletaria y de reforzamiento del estado, tras un año entero de masacres, fue encargada en 1965 al ejército, adiestrado y financiado por USA, que actuaba directamente o bien aprovechando rivalidades ancestrales o recientes entre grupos étnicos diferenciados entre la población. El Estado fue "ofrecido en gestión" al clan Suharto, obteniendo por ello tras treinta años, según dicen, enormes beneficios.

La forma del gobierno es la de "democracia dirigida", con una parte de los escaños en los parlamentos reservados al ejército, con partidos seleccionados por el ejecutivo y sin hacerse responsables de las operaciones policiales.

La ocupación militar de la mitad oriental de la isla de Timor, tras su abandono por los colonizadores portugueses, se remonta al año 1975. La invasión se realizó bajo la autorización explícita de los Estados Unidos, entendiéndose como un regalo hecho a Indonesia por su subordinación a los intereses estratégicos y económicos del dólar. Entre los recursos de la isla, además del turismo, está el petróleo, explotado por compañías americanas y australianas.

La población de la pequeña ex-colonia, en 1995 845.000 habitantes para 14.870 km cuadrados, que habla una decena de dialectos de una familia linguística local, el tetum, además del portugués, y que no acepta la anexión, ha sido sometida a un verdadero exterminio por parte de las fuerzas regulares e irregulares indonesias: en 25 años han asesinado a 200.000 personas.

Llegamos al año 1998 cuando la gravísima crisis económica que azota a Indonesia quebranta el demasiado rígido sistema paternal-dictatorial del ejército y Suharto. Los levantamientos contra el coste de la vida y el consiguiente empobrecimiento drástico de la población (el arroz está racionado desde abril), comienzan en febrero del 98 y culminan en mayo cuando el secretario de estado americano "aconseja" a Suharto dejar el cargo, cosa que hace a las pocas horas. Es en mayo de ese mismo año cuando el ejército, él mismo o mediante el subproletariado "islámico" de la periferia de las ciudades, intenta desviar la revuelta antigubernamental mediante progromos contra la minoría china y contra la iglesia católica.

El nuevo gobierno, que promete respetar las sagradas formas de la democracia y sus ritos electorales, ni tan siquiera roza el poder real que de nuevo queda bajo la custodia del omnipresente aparato militar. Tampoco cabía esperar ninguna influencia en el desastroso curso de la crisis económica y en el empobrecimiento espantoso de los trabajadores en las ciudades y en el campo.

Las manifestaciones y los choques sociales no han cesado. En junio de 1998 volvieron a repetirse las manifestaciones de estudiantes y pobres en Yakarta, y entre otras reivindicaciones -digno de mención - estaba la antinacional de la concesión de la independencia a Timor Este. En julio se repitieron de nuevo las manifestaciones secesionistas en Nueva Guinea Oriental para que fuese anexionada al Estado de Papua-Nueva Guinea occidental. Continúa mientras tanto al noroeste de Sumatra la represión por parte del ejército de un nuevo movimiento separatista en este territorio, represión que en los dos últimos años ha ocasionado 781 muertos y 168 desaparecidos. En septiembre y en noviembre todavía se registran protestas urbanas contra la carestía al igual que las provocaciones contra las comunidades china y cristiana.

En febrero de 1999, inoportunamente, según los políticos de Yakarta, o sea sin contar con la aprobación del ejército, el gobierno Habibie cede a la petición de Portugal de realizar un referendum en Timor Este aceptando el resultado aunque supusiera la independencia.

En marzo en las Molucas se producen enfrentamientos entre indígenas e inmigrantes con el resultado de 200 muertos y la huida de muchas personas. En abril se producen otros 160 muertos en Borneo entre indígenas e inmigrantes de Madura. En mayo se producen otros 34 muertos en Acheh durante una manifestación independentista.

El referéndum, que se celebra en Timor Este y que aprueba la secesión por una gran mayoría, es seguido de las previsibles represalias de las milicias indonesias contra la población civil, los militantes independentistas y los religiosos cristianos: se habla ya de algunas decenas de miles de muertos. Resulta evidente que el origen de todos estos trágicos episodios no es periférico, sino central, se trata de cien refracciones de un único y gran mal que reside en la crisis capitalista, económica y social, del gigante indonesio. Las apariencias raciales, étnicas, religiosas, autonomistas, independentistas no expresan otra cosa que la manifestación de la misma superestructura capitalista en contextos específicos. Pero pueden ser también útiles, por el contrario, para esconder a los actores las causas reales de sus sufrimientos, dirigiéndoles hacia objetivos parciales o sin salida. Lo demuestra el hecho de que a menudo son las vejaciones del ejército o la policía, las que incitan a la población al choque, ya que el ejército en Indonesia es propietario de bancos, industrias y tráficos ilícitos, y por tanto actúa por sí solo como una fuerza económica que debe mantener su prestigio y sus intereses.

Los imperialismos, que durante 25 años han cerrado los ojos ante las matanzas en Timor, parecen ahora conmovidos y organizan la enésima "misión humanitaria" capitaneada en esta ocasión por la burguesía australiana que reivindica sus derechos a la extracción del petróleo del mar de Timor y para lo cual ya tiene un contrato normalizado... con Indonesia. China, India y Japón callan ante este despliegue de flotas occidentales en sus mares. Se trata evidentemente de un choque interimperialista en el que las miserables poblaciones de la pequeña isla ecuatorial no pueden jugar otro papel que el de rehenes y víctimas.

Pero, pese a que la cesión de Timor podría dar alas a los demás secesionismos, el verdadero peligro que temen tanto la burguesía indonesia y la burguesía mundial, es que el proletariado de las principales islas se levante unido contra la opresión común, contra el verdadero enemigo que es la patronal indonesia y su estado, democrático o no.

En el caso de que la revuelta social no llegase a ciertos lugares apartados de la selva o de las pequeñas islas coralinas, lo cierto es que el movimiento obrero y comunista que deberá resurgir en Indonesia nunca se hará portavoz del irredentismo burgués ni tampoco de la indivisibilidad de la patria, haciéndose continuador de esta forma de las sucias empresas del general Wiranto. Solo la victoria proletaria podría acabar con tantas y tan crueles opresiones.
 
 
 
 
 
 
 



La huelga de los portuarios australianos

Los ataques de la patronal contra los portuarios australianos durante el año pasado, los intentos por derrotarlos, no han servido para debilitar el espíritu combativo de esta parte importante del proletariado del quinto continente.

La ofensiva patronal contra los wharfies ha estado coordinada y organizada en gran parte por el gobierno australiano, dispuesto a llevar a cabo sus reformas en el sector portuario. Estas reformas, o sea el ataque preparado a las condiciones de trabajo y a los salarios de los trabajadores portuarios, no son el resultado de las manías de un determinado partido, sino de una amplia estrategia de cara a reducir los costes de la actividad portuaria. Los puertos australianos están pasando al método del container, lo cual significa que la mayor parte del trabajo puede llevarse a cabo lejos de los muelles. Para la clase dominante estos ahorros sólo pueden realizarse a costa de la clase obrera, y obviamente manteniendo intocables las sagradas tasas de beneficio.

Las reestructuraciones se han llevado a cabo siguiendo un esquema ya visto en Gran Bretaña años atrás. El viejo sistema de asignaciones diarias, según las necesidades, recuerda al British Dock Labour Scheme que existía en Inglaterra; se trata de un sistema en el que los trabajadores no tienen la seguridad de un trabajo continuado, pero como contrapartida ofrece enormes posibilidades para presionar y reclamar aumentos de salarios, bonificaciones, etc, por parte de los obreros, so pena de causar graves retrasos en las salidas de los buques.

Los portuarios han pasado a depender de una serie de compañías privadas, en espera de otras medidas, porque los patronos nunca están satisfechos. Mientras tanto el gobierno de Camberra ha adoptado la estrategia, ya experimentada en Nueva Zelanda, de apoyar a las empresas privadas que quieren sustituir a la fuerza de trabajo existente por otra más flexible. En Nueva Zelanda el sindicato de los portuarios fue destruido a primeros de esta década. Una iniciativa similar para destruir la sindicación ya se había realizado en Méjico, aunque en esta ocasión se contó con la ayuda del ejército.

Los nuevos trabajadores (esquiroles organizados) van a ser contratados individualmente, sin ningún tipo de vinculación colectiva con los sindicatos. La sustitución de los trabajadores actuales, que se está llevando a cabo de manera ordenada y sin sobresaltos, mediante prejubilaciones no cubiertas con personal nuevo, se va a pagar con sustanciosas sumas estatales aportadas precisamente para quitarse de en medio el problema de los portuarios.

Los patronos naturalmente no están satisfechos, y han reclamado leyes más duras contra quienes osen ponerse en huelga contra esta nueva reglamentación tan generosa. Pero no tienen porqué preocuparse, ya que la nueva Workplace Relations Act, una ley que castiga cualquier tipo de huelga de solidaridad y que se hace respetar embargando los bienes sindicales a través de multas, está en vigor desde el 1 de enero de 1997, y se añade a anteriores disposiciones antihuelga.

La primera tentativa para poner en marcha esta estrategia ha tenido lugar en Cairns, en el noreste de Australia. Una tentativa a decir verdad superada con facilidad por los dos sindicatos más activos entre los portuarios, la Maritime Union of Australia (MUA) y las secciones locales de la International Transport Federation (ITF). Les ha bastado con explicar al armador de uno de los barcos, que debía ser cargada en Cairns por el nuevo personal, que se había convertido en una "víctima inocente" del choque entre los sindicatos y el gobierno. Los trabajadores despedidos formaron piquetes ante la entrada a los muelles cuando el barco todavía se encontraba fuera del puerto. Finalmente se acordó que la compañía sindicalizada volviese al trabajo, volviendo todo de nuevo al punto de partida.

Una estrategia organizada por el gobierno

Este conflicto con los wharfies, actualmente obra del gobierno australiano, en particular por la actual administración conservadora de John Howard, es una continuación de los ataques ya emprendidos anteriormente por los gobiernos laboristas de Paul Keating y Bob Hawke. Una de las promesas electorales de los conservadores era la de atacar a los portuarios, y con ello acabar con el poder de la MUA, que según ellos era un obstáculo para conseguir la prosperidad económica del país. Los bajos salarios aumentarían los beneficios, incrementarían las exportaciones (sobre todo de productos agrícolas), y habría prosperidad general para todos, siempre y cuando no haya una recesión comercial, una caída de la bolsa o una devaluación imprevista de la moneda, factores que tienen la mala costumbre de transformar la prosperidad en miseria.

Patrick Stevedores, la segunda empresa por importancia en operaciones portuarias, tenía ideas precisas acerca de cómo tratar con los portuarios. En un primer momento intentaron llegar a un acuerdo con la patronal agraria (National Farmers Federation, NFF), tendente a mejorar las condiciones infraestructurales para las exportaciones de los productos agrícolas. La NFF tenía conocimiento de que la Patrick tenía pérdidas en su terminal de Melbourne, y abrigaba la posibilidad de hacerla funcionar directamente para sus exportaciones. Afortunadamente los capitalistas también luchan y compiten entre ellos, y la NFF continuó mirando en Brisbane, decidiéndose más tarde por una terminal de Adelaide, cuyos trabajadores estaban todos sindicalizados. Pero la Patrick no se detuvo por esto, y decidió poner en marcha sus planes primeramente en el muelle Webb de Melbourne a finales de enero de 1998. La gestión de dicho muelle se llevó a cabo a través de una empresa asociada a la NFF, la Producers & Consumers.

El plan consistía en sustituir todas las maestranzas, mediante una operación de corte militar. Se pusieron en marcha una serie de planes para adiestrar a otros obreros en las operaciones portuarias, en unas condiciones consideradas como "seguras", en Dubai, en Oriente Medio. Al cargo de esta operación estaba un ex-oficial del ejército, un pluricondecorado veterano en Vietnam, evidentemente por su tendencia a las derrotas. La fecha escogida para llevar a cabo la operación era el 1 de abril de 1998. Una serie de indiscreciones acerca de esta operación "Dubai", que duró cinco meses, la pusieron en evidencia antes de que el primer contingente de esquiroles llegase a tomar el avión, pero al final, el 7-8 de abril, la operación finalizó. Toda la mano de obra afiliada a la MUA en Sydney, 1.400 obreros y 600 trabajadores eventuales, fueron despedidos.

Era del dominio público que esto se estaba preparando, pero la MUA no supo hacer otra cosa que frenéticas concesiones relativas a todos los aspectos de la productividad: ¿por qué despedir, decían los bonzos, cuando los problemas pueden resolverse igualmente con simples discusiones con ellos, los dirigentes sindicales? El secretario general de la MUA, John Coombs, ocupaba su tiempo diciendo que los portuarios no habían hecho mal alguno y que los intereses de los obreros, de los patronos y de los exportadores se verían satisfechos gracias al aumento de la productividad.

Cuando la patronal quiere atacar a los sindicatos no lo hace para librarse de los burócratas sindicales, sino de la fuerza de trabajo, combativa y poco "cooperativa". Los obreros deberían darse cuenta de la situación "real" de la economía, asumiendo su parte de responsabilidad para conseguir unas condiciones adaptadas a unos beneficios adecuados. Esta es la ilusión delirante con la que sueñan los patronos. En muchos casos similares a este que nos ocupa, y en todos los países y en todas las categorías, la paz se firma entre la patronal y los bonzos, mientras la gran masa proletaria es despedida, y su comportamiento está en el punto de mira de la prensa llenándoles de calumnias y falsedades, y sus piquetes amenazados y aterrorizados por la policía.

Pero en esta ocasión los wharfies despedidos no querían asumir el papel de víctimas sacrificadas, y llevaron a cabo una enérgica campaña mediante piquetes. El primer resultado fue conseguir la solidaridad de los trabajadores de la zona, de otras categorías que trabajaban en edificios o fábricas vecinas: ¡un ataque a un sector de los trabajadores es un ataque a todos! Ante la orden de un tribunal prohibiendo los piquetes, la respuesta fue una manifestación de más de 5.000 obreros. Mientras la patronal y los bonzos debatían en los despachos, la verdadera batalla la llevaban a cabo los piquetes, mientras iba llegando la solidaridad de otros puertos.

Una ventaja que poseen los obreros cuando se resisten a la introducción de las máquinas es la de su número a la hora de luchar. Una vez que los acuerdos para llevar a cabo la automatización y la informatización se han firmado, es más fácil para la patronal desprenderse de una fuerza de trabajo numéricamente más reducida. Esta es la lección de las trágicas derrotas en Gran Bretaña, a los mineros y a los portuarios. La colaboración con los patronos trae consigo algún miserable premio para los bonzos, y para los obreros despidos en masa.

El apoyo del resto de la clase obrera australiana fue inmediato y activo. Los piquetes se vieron reforzados por delegaciones organizadas de maestros y sanitarios. Otros gremios ofrecieron dinero, y todavía más importante, acciones de lucha en su apoyo. Estas luchas solidarias no sólo eran obra de los camioneros que se negaban a atravesar las barreras de los piquetes, sino además de sectores considerados vitales como el petrolífero y el automovilístico. Los ukasses de los tribunales, en lugar de debilitar las luchas, las encendían aún más. Después de todo, razonaban los proletarios, ¿si derrotan a los portuarios, quién será el próximo? Los bonzos de los demás sindicatos se dejaban ver de cuando en cuando para ofrecer su solidaridad, no tanto por amor a la lucha de clase como para evitar que los afiliados escapasen a su control.

Apoyo internacional

La solidaridad desde fuera de Australia no tardaría en llegar. Los portuarios de las Islas Fiji y de Papua Nueva Guinea ofrecieron luchas de apoyo y dinero; 1 millón de yenes llegó desde Japón a las familias de los huelguistas, amenazas de boicot llegaron desde los portuarios de la costa oeste de Estados Unidos, eran formas de apoyo en la campaña contra los despidos.

El boicot de los barcos por parte de los portuarios americanos fue rápido y eficaz, y ofreció óptimos resultados. Los navíos cargados de esquiroles en Australia eran boicoteados, lo cual significaba que permanecían anclados durante semanas (como sucedió con la Columbus Canada), debiendo volver a sus bases para ser descargados. En un cierto momento, 27 barcos, que zarparon el 7 de abril y el 4 de mayo, fueron identificados con su carga de esquiroles, y la lista con sus nombres se envió a la costa oeste de USA; allí se crearon piquetes de apoyo respetados por los portuarios americanos, a la vez que sus dirigentes sindicales, siguiendo su tradición de tartufos, se agarraban a ciertos aspectos sanitarios para justificar la negativa a descargar los barcos. En el caso de cargamento mixto, por ejemplo con mercancías cargadas en Nueva Zelanda, se permitía la descarga de éstas, mientras que las cargadas en Australia eran devueltas.

El boicot de los portuarios americanos fue muy eficaz durante todo el mes de mayo; hasta el punto de que los patronos y los ministros del gobierno hicieron todo lo posible para amedrentar a los huelguistas. Uno de los caminos que siguieron fue el de los tribunales: intentaron culpar a la MUA por daños a la Patrick y a la Australian Competition and Consumer Commision, una especie de estructura de carácter público, y de esta manera doblegar al sindicato. Pero la MUA reaccionó de la misma forma acusando a la otra parte de conspiración entre la Patrick y el gobierno. Se emprendieron otras acciones legales contra los dirigentes de empresas más pequeñas pero involucradas de algún modo en el conflicto, desviando de este modo la atención de las verdaderas razones de la lucha en la que se batían los obreros.

A primeros de junio la Patrick amenazaba a la MUA advirtiendo que si se negaba a aceptar "reformas en los puestos de trabajo" las operaciones portuarias estarían tan mecanizadas que solamente serían necesarios unos cuantos operadores informáticos para realizarlas. El vicesecretario nacional de la MUA, Vic Slater, se hizo eco de esta afirmación, o sea de que las máquinas podrían funcionar prácticamente sin operarios. Pero mejor hubiese sido que meditase acerca de la experiencia de Gran Bretaña, donde la colaboración ofrecida para instalar las técnicas más modernas "para proteger los puestos de trabajo", como decían, ha significado que en Liverpool haya desaparecido una categoría completa de trabajadores.

A mediados de este mismo mes de junio el acuerdo entre la Patrick y la MUA era un hecho. El resultado del reencontrado idilio era que la mitad de los puestos de trabajo desaparecían, ya que unos 700 trabajadores sobraban, y otros 200 se reciclarían en otros servicios tales como limpieza, vigilancia, mantenimiento, etc. De esta forma el laborioso acuerdo entre la patronal y el sindicato renacía con mayor fuerza que antes; la Patrick naturalmente negó posteriormente haber querido acabar con el monopolio del sindicato en el puerto. ¿Con una colaboración tan completa, qué sentido tiene buscar gresca? Lo único que queda en el aire es saber hasta cuando tolerarán los wharfies esta situación.

El resultado final de la batalla contra la Patrick ha sido que los obreros no han aceptado mansamente que se les eche de los muelles para que les sustituyan unos esquiroles. Desde este aspecto, ha sido una victoria. Con una lucha decisiva, afrontando las verdaderas cuestiones y rechazando los lloriqueos acerca del futuro del sector o de la economía nacional, los portuarios han recibido un fuerte apoyo inequívoco, tanto en Australia como en el extranjero. Pero se trata solamente de un episodio de la lucha que se preanuncia larga entre los capitalistas del puerto y los obreros: ambos bandos han aprendido lecciones muy valiosas.

Fracaso en el Año Nuevo

El desmembramiento de la fuerza de trabajo en la Patrick no ha conseguido debilitar el espíritu batallador de los portuarios, tal y como demostraron los acontecimientos de San Silvestre. Como ya se sabe los obreros tienen una insana tendencia a celebrar la llegada de un nuevo año, y los wharfies australianos no son una excepción. El trabajo en general se paraliza, y solo los servicios esenciales funcionan. Los puertos y las actividades que se desarrollan en ellos detienen de esta forma su actividad, con la obvia excepción de la asistencia a los barcos que están en ruta.

Los portuarios decidieron que no iban a trabajar el último día del año, y así hicieron no presentándose al trabajo. Es fácil imaginar la reacción de la patronal que enfurecida les cubrió de insultos, denunciándoles ante el mundo entero como vagos y maleantes. También la pobre MUA, que bastante tenía con llevar a cabo el milagro de hacer funcionar los muelles con la mitad justa de la fuerza laboral, fue acusada de ser la responsable. Se dijo que los representantes sindicales aconsejaban a los trabajadores sobre cómo afrontar la situación, dándose de baja por enfermedad o cosas por el estilo. ¡Como si los portuarios, con su larga tradición militante a través de duras luchas, tuviesen necesidad de ser convencidos para que defiendan sus intereses!

Las agresiones no se acaban nunca

Otra compañía portuaria, P&O Ports (una filial de la gran empresa inglesa) está intentando ganar mercado reduciendo su personal un 40% de un total de 1.362 trabajadores. La empresa se había propuesto recortar 600 puestos de trabajo, y lo cierto es que se pusieron muy contentos cuando la MUA aceptó iniciar las negociaciones para llegar a un nuevo acuerdo, negociaciones que se están desarrollando desde enero. El gobierno federal australiano dispone de un fondo de garantía de prejubilación (250 millones de dólares) para afrontar estos despidos si llegan a firmarse. Las cordiales relaciones entre P&O Ports y la MUA hacen que ambas partes confíen en evitar los conflictos del año pasado con la Patrick. Después de todo, los funcionarios sindicales que negocian el asunto de las prejubilaciones no tienen porqué temer por sus propios puestos de trabajo. Pero nada hace suponer que los portuarios estén dispuestos a tragar con este acuerdo sin hacer nada.

Para las clases dominantes estas reestructuraciones son una necesidad inderogable que hay que llevar a cabo por el bien de la economía. Para los proletarios, sobre todo para aquellos que tienen la perspectiva de no volver a trabajar más, se trata de un ataque despiadado que les hace sentirse como objetos que se tiran cuando ya no sirven para nada, además de tener que vivir, cuando se puede, con miserables subsidios estatales. Es por esto por lo que la burguesía australiana, como la de otras latitudes, nunca pueden sentirse completamente seguras, incluso cuando el Estado les socorre con fondos especiales, aunque los sindicatos estén corrompidos hasta la médula y vendan a los proletarios por un miserable plato de lentejas. La clase obrera actualmente es un gigante dormido, pero cualquier movimiento suyo por pequeño que sea es un cataclismo para la sociedad que la quiere dócil y sumisa.
 
 
 
 
 
 
 
 



CAPITAL, USURA Y... MONOPOLIOS

El fenómeno de la usura ha adquirido dimensiones impresionantes en Italia. Según los informes del Banco de Italia y del Comisariado extraordinario del gobierno para la coordinación de las medidas anti-racket, el volumen de negocio de la usura superaría los 10 mil millardos de liras involucrando a unas 700 mil familias. En el 90% de los casos el recurso a los usureros se debería a las necesidades de dinero para formar pequeñas empresas, y sólo el 10% estaría destinado a consumos personales o familiares. Las tasas de interés de los usureros van del 15 al 20% mensuales, pudiendo alcanzar cotas más elevadas. La presencia de usureros es muy grande en Nápoles (cerca de 15 mil) y en Campania (unos 40 mil). Durante el año 1994 se presentaron en toda Italia unas 3.340 denuncias por usura.

Toda la campaña moralista contra la usura y sus practicantes es solamente una mistificación farisaica digna de la "mejor" tradición católica y burguesa. ¿Quién recurre a la ayuda del usurero? Pues el burgués pequeño o medio lleno de deudas que lucha, con uñas y dientes, contra la tendencia natural del modo de producción y explotación capitalista que lo condena a la proletarización forzosa. Este burgués pequeño o medio, con la mirada puesta en los sermones de los curas y en la ley 108 de 1996, no encuentra dentro de su clase una mano amiga que lo ayude porque dentro de esta clase lo que rige es el mors tua vita mea, en lugar de la libre "concurrencia". No encuentra un banco dispuesto a prestarle lo que necesita porque no puede ofrecer garantías: o sea el prestamista no está seguro de poder recuperar su dinero. Y esto sucede pese a que los organismos de crédito están bajo la salvaguardia estatal. El pequeño burgués, que conoce bien cuales son las condiciones de la clase obrera, pues ha vivido de su explotación, antes que ser empujado hacia ella hace lo imposible y se entrega al usurero que, a diferencia de los bancos, le concede el préstamo, pero evidentemente, al ser mayor el riesgo lo concede a un interés mucho mayor.

El usurero no puede dejarse dominar por condicionamientos morales, la suya es una empresa como todas las demás y al igual que ellas depende de las leyes del mercado. «El usurero no conoce pues ningún límite que no sea la capacidad o el poder de resistencia de quienes necesitan dinero» (Marx). Si los bancos concediesen estos créditos, si el "Fondo de solidaridad para las víctimas de la usura" y el "Fondo para la prevención del fenómeno de la usura", creados con la ley 108, funcionasen realmente, serían los usureros los que cerrarían el negocio y los pequeños y medios burgueses no correrían el riesgo de catástrofe económica y social, y por lo tanto el mundo burgués viviría tranquilo y en paz repartiéndose la plusvalía extraída a la clase obrera, la cual les importa un comino. Pero por desgracia para las clases medias, no sucede así ya que: «el desarrollo del sistema crediticio se lleva a cabo como reacción contra la usura (...) En el moderno sistema crediticio el capital que produce interés se adapta en conjunto a las condiciones de la producción capitalista» (Marx), y no es menos cierto que: «la usura en cuanto tal no sólo continúa existiendo, sino que en los pueblos con una producción capitalista desarrollada se libera de las trabas impuestas por las antiguas legislaciones» (Marx).

El dinero es una necesidad para la sociedad dividida e clases y con él nace también la usura. San Pablo en la primera carta a Timoteo escribía: «la causa de todos los males es el amor al dinero». Pero este concepto no representaba una innovación moral del cristianismo, ya que Platón y Aristóteles habían escrito contra el préstamo con interés. Platón no sólo condenaba el interés, sino que además defendía que el prestamista debía rechazar la devolución del dinero prestado. Para Aristóteles el préstamo con interés era contra natura porque de ese modo el dinero se hacía productivo y asumía una función distinta a la suya propia que era la de facilitar los intercambios. También en la Biblia, en los Libros del Éxodo (22.25), Levítico (25.35/37) y Deuteronomio (23.20/21), se condena la usura y su práctica entre los israelitas, pero la admite con los extranjeros.

El derecho romano en un principio establecía que quien hubiese contraído un préstamo estaba obligado a la restitución del tantundem, o sea la misma cantidad prestada. Posteriormente, cuando la usura se convirtió en una práctica corriente, se modificó esta ley permitiéndose la estipulación de un contrato añadido llamado stipulatio usurarum, en el que se establecía que, junto al tantundem se podía exigir una suma libremente pactada entre las partes. La extensión del fenómeno usurario obligó a la legislación romana a establecer varias leyes para fijar la tasa máxima de interés, que en el año 88 antes de Cristo era del 1% al mes (usurae centesimae). En el derecho romano estaban presentes otros dos tipos de contratos: el fenus nauticum o pecunia praiecticia y el pignus. El fenus, muy difundido en el mundo griego, consistía en el préstamo de dinero para el desarrollo del comercio marítimo asumiendo el acreedor el riesgo de la navegación. Puesto que dicho riesgo era muy elevado, según el concepto del ubi periculum, ibi lucrum collocetur, el interés pedido era al menos el doble del que se pedía normalmente en otros tipos de préstamos. El pignus consistía en dejar como fianza un bien como garantía de pago del préstamo concedido, en caso contrario pasaría a ser propiedad del prestamista.

Pero como nos cuenta Tácito en sus Annales, mediante el uso de expedientes falsos se propagó la práctica de imponer unas tipos de interés mucho mayores a los establecidos por la ley. De esto se puede deducir que también en la antigua Roma, donde las actividades financieras y comerciales tenían una impresionante vitalidad, la ley debía adaptarse al fenómeno del préstamo con interés aún reconociéndolo contra natura (usura non natura, sed iure percipitur), mientras que por su parte la práctica de la usura superaba los límites impuestos por la ley para adaptarse a las necesidades dictadas por la naturaleza misma del modo de producción e intercambio.

La nueva religión cristiana se situó abiertamente contra el préstamo con interés. Basilio Magno (siglo IV) por ejemplo se expresaba en estos términos contra el usurero: «El pobre buscaba una ayuda y lo que ha encontrado es un enemigo. Buscaba una medicina y ha encontrado un veneno. En vez de socorrerle en su pobreza lo que has hecho es enriquecerte con su miseria (...) Los perros cuando reciben algo se vuelven mansos; pero el usurero cuando se embolsa su dinero se irrita mayormente. No cesa de ladrar pidiendo siempre más (...) Apenas ha recibido el dinero cuando ya te está pidiendo el dinero del mes en curso. Y este dinero prestado genera un mal tras otro, y así hasta el infinito» (de la Homilía sobre el Salmo XIV).

Tomás era igualmente claro a este respecto. Si la usura representaba el precio por el uso de una suma de dinero prestado, se vende lo que no existe ya que el uso no es distinto de la cosa. Si por el contrario se exige una ganancia por la suma prestada, entonces se vende dos veces la misma cosa ya que además de la restitución se exige también el interés.

El catolicismo ha condenado la práctica de la usura al menos en nueve Concilios ecuménicos. El Concilio de Nicea I (en el año 325), bajo el pontificado del papa Silvestre I, prohibía taxativamente a los clérigos no sólo ejercer la actividad usuraria, sino incluso exigir cualquier tipo de interés aunque fuese lícito, citando para ello el versículo 5 del Salmo XIV «presta el dinero sin usura». Esta prohibición conciliar sólo afectaba a los clérigos. El Concilio Luterano II (año 1139), bajo el pontificado del papa Inocencio II, recalcaba la condena de la actividad usuraria, también si ésta se desarrollaba según el antiguo derecho romano, ya que dicha práctica se consideraba contraria a las leyes divinas y a las Sagradas Escrituras. Los usureros, tanto clérigos como laicos, eran considerados infames de por vida siendo privados de la sepultura cristiana. El Concilio ecuménico Luterano III (año 1179), bajo el pontificado del papa Alejandro III, renovó la condena de la usura definiéndola como crimen. Se ordenaba que a los usureros, además de negarles cristiana sepultura, se les negase la comunión y se establecía la suspensión de aquellos clérigos que desobedeciesen estas disposiciones.

Estas prohibiciones renovadas demostraban no obstante que la actividad usuraria, tanto legal como ilegal, estaba muy extendida. Las decisiones conciliares obligaron a los cristianos a abstenerse, al menos públicamente, de practicar la usura, actividad que era ejercida legalmente por los judíos que hicieron de ella una de sus actividades profesionales más características.

El Concilio ecuménico Luterano IV (año 1215), bajo el pontificado del papa Inocencio III, ordenaba a los cristianos, bajo la amenaza de censura eclesiástica, abstenerse de relaciones comerciales con judíos para evitar la usura. El Concilio ecuménico de Lyon (año 1245), bajo el pontificado del papa Inocencio IV, tras expresar la gravísima preocupación por la vorágine de intereses (usurarum vorago) que casi habían destruido muchísimos patrimonios eclesiásticos, prohibía de modo perentorio contraer préstamos, pudiendo hacerse éstos sin fijar intereses. Esto viene a demostrar que la dura necesidad vale más que las disposiciones de los concilios ecuménicos.

El Concilio ecuménico de Viena (años 1311 y 1312), bajo el pontificado de Clemente V, señalaba que «ofendiendo a Dios y al prójimo» en diversas localidades estaba autorizada la práctica de la usura imponiéndola además con sanciones coercitivas. Para poner remedio a estos abusos el concilio establecía la excomunión de todos aquellos que mediante decretos o sentencias hubiesen obligado al pago de intereses usurarios. En el decreto 29 se lee:«Si alguien cayese en el error de afirmar con insistencia que ejercer la usura no es pecado, disponemos que sea castigado como hereje».

El Concilio ecuménico Luterano V (año 1515) bajo el pontificado del papa León X, establecía que «en sentido propio se comete usura cuando del uso de una cosa que no produce nada, se pretende obtener, sin fatiga y peligro, una ganancia y un fruto». La precisación «sin fatiga y peligro» en realidad es ambigua, y no podía ser de otro modo ya que el papa era hijo de Lorenzo de Medici y un completo libertino. Parece que era suya la siguiente afirmación: «cuantas ventajas nos procura este cuento de Cristo».

El Concilio ecuménico de Trento (año 1566), bajo el pontificado del papa Pio V, remachaba la condena a los usureros implacables y crueles en sus rapiñas, que robaban y desangraban al mísero pueblo. Se confirmaba que la usura consistía en recibir una cantidad más, fuese la que fuese, añadida al capital prestado, tanto en dinero como en otras formas, y concluían diciendo que este delito siempre fue considerado odioso y mucho más grave que otros, incluso entre los paganos.

Con respecto a la posición de los católicos, la de Lutero era un poco más articulada tal y como recuerda Marx: «un interés puede ser reclamado cuando, tras cumplirse el plazo para su restitución, el prestamista debe a su vez efectuar otros pagos o hacer frente a gastos imprevistos, o bien porque el retraso trae consigo la pérdida de beneficios». Calvino, al contrario, se opone diametralmente a la doctrina católica y se declara partidario de la usura sin término medio. A diferencia de cuanto defendía Tomás, el cual reclamándose a Aristóteles consideraba el dinero como un puro y simple medio de intercambio, Calvino establecía que el dinero era res frugifera, es decir terreno fértil y fructuoso que hay que cultivar y del cual se deriva la plena legitimidad del interés.

Para combatir la usura palliata, o sea la actividad usuraria encubierta y oculta mediante artimañas, partiendo de la iniciativa, principalmente de los frailes franciscanos, nacían en el siglo XV los Montes de Piedad con el fin de prestar dinero a cambio de prendas. Estas instituciones, como dice Marx, «las recordamos sólo porque muestran la ironía de la historia, en virtud de la cual la más pías intenciones se convierten precisamente en su contrario en cuanto se llevan cabo». Inmediatamente surgiría una disputa teológica que enfrentaría a los franciscanos, defensores de los Montes de Piedad, a las demás órdenes religiosas. Los Montes de Piedad, en virtud de gastos de gestión, se quedaban con una parte de los bienes empeñados; esta práctica causó escándalo tanto a los frailes agustinos como a los dominicos para quienes la así llamada "contribución" no era otra cosa que "interés" y por tanto se trataba pura y simplemente de usura.

Por lo que sabemos, la última declaración oficial contra la usura, por parte de la Iglesia católica, aparece en la Encíclica Vix Pervenit del papa Benedicto XIV en el año 1745, en la que se condena «ese género de pecado que se llama usura y que (...) consiste en que partiendo de un préstamo, el cual por su propia naturaleza pide que se restituya sólo la cantidad prestada, se quiere restituir más de lo que se recibió; y por esto mantiene que hay que añadir al capital una cierta ganancia debido al mismo préstamo. Debido a esto, cualquier cantidad de este tipo que supere el capital prestado, es ilícito y usurario».

Para liberar a la Iglesia católica de esta embarazosa situación, o sea del peligro de excomulgarse a sí misma, en base a los artículos de los concilios ecuménicos, apareció providencialmente la revolución francesa. Una vez tomado el poder, la burguesía resolvió esta controversia, usura si, usura no, con una precisación terminológica. El 12 de octubre de 1789 la Asamblea Constituyente francesa aprobó un decreto en el cual introducía la distinción nominal entre la usura permitida y determinada por la ley civil, que asumía la denominación de "interés legal", mientras que el término "usura" adquiría un significado puramente ilegal ya que se cobraba un interés superior al permitido por la ley.

En los dos últimos siglos han nacido y prosperado bancos católicos y bancos vaticanos, teniendo mucho cuidado de no violar la ley divina que prohíbe la usura, y para ello se limitan a exigir el "interés legal" burgués. Y en el caso en que este intéres legal fuese superado, «no habría ningún problema para la Iglesia. De otra forma deberíamos sentirnos apurados cada vez que un hombre, cualquier hombre, comete un error. Porque la Iglesia está formada por hombres» (declaraciones del Cardenal Tonini al Corriere della Sera del 21 de agosto).

Marx, tras haber recordado que «la usura tiene una importancia histórica ya que constituye un proceso que genera el capital, (por eso) el capital usurario y el comercial hacen posible la constitución de un patrimonio monetario independiente de la propiedad de la tierra», y añade que es imposible que el mundo capitalista pueda liberarse de este fenómeno. «La usura parece vivir en los poros de la producción como los dioses de Epicuro vivían en los intermundia».

Las campañas moralizadoras se las dejamos a otros, a los deshonestos y a los imbéciles. Nosotros ya hemos aprendido desde hace tiempo que la sociedad no se cura con pomadas y ungüentos aplicados en las infecciones, díganse banqueros deshonestos, políticos corruptos o cardenales usureros. Este no es el problema, ya que es necesario cortar drásticamente desde abajo las causas de estas infecciones, es decir la propia existencia del modo de producción capitalista.

Cuando, tras un período (!que no será breve, compañeros anarquistas¡) de dictadura del proletariado, hayamos abolido el dinero, los financieros, los usureros y los adoradores del dios "mammón", sólo nos acordaremos de ellos cuando juguemos al Monopoli.
 
 











REUNIÓN DE TRABAJO DEL PARTIDO
(Génova, 14-16 de mayo)






En nuestra hermosa sala de la sede de Génova tuvo lugar la reunión general del partido, en los días 14, 15 y 16 de mayo, con la presencia de una amplia representación de todas las secciones. Sabíamos los motivos que se lo impedían a los ausentes, algunos no nos acompañaron por motivos de salud.

Dedicamos el tiempo necesario al cotejo de los acontecimientos en el curso de la guerra con nuestras previsiones, todos coincidíamos en negar las hipótesis optimistas y pacifistas burguesas y del oportunismo de hace medio siglo y en decicir continuar con nuestras iniciativas de estudio, de publicación y de propaganda externa, en los países donde estamos presentes. En particular nos referíamos a nuestra intervención en las manifestaciones obreras y de las oposiciones sindicales, en las que sólo la palabra del partido puede llevar una visión real de la situación y la única dirección correcta de clase. Sobre el tema se establecía un calendario de conferencias públicas y de publicaciones.

Se hizo un repaso de los resultados de los distintos grupos de estudio, sobre temas económicos, de la historia más lejana y reciente de nuestro movimiento comunista, sobre cuestiones de las luchas obreras y de su organización ayer y hoy, sobre la teoría de la conciencia y de los modernos progresos de la física, sobre la cuestión agraria, sobre los choques de clase en Méjico, en Argelía, en China, sobre la lectura marxista de la historia de los pueblos balcánicos. Quedó establecido un plan de publicaciones, traducciones y reimpresiones y se dieron encargos para la redacción de los textos para los periódicos.

Se expuso y consideró el resumen financiero anual de la organización.

Pasamos así al sábado por la mañana y al domingo, en compañía de todos los compañeros, a escuchar los informes, de los que damos aquí un resumen y que leeremos integralmente en la revista "Comunismo".

CURSO DE LA CRISIS ECONÓMICA

Este informe consistió en el trabajo de ordenar y comentar las estadísticas sobre la economía.

La atenuación del crecimiento de la producción mundial de capital prosigue lentamente sin precipitarse. No hay señales importantes de los momentáneos cambios de tendencia que han frenado la caida del incremento relativo en los últimos veinticinco años, caida que se dirige hacia la gran crisis de precios bajos y deflacción violenta que precede a la guerra.

El débil paso de todo el mundo en conjunto no se ve modificado por las señales de resistencia a la crisis presentes en algunos países: 1.Lentitud en la caida desde niveles altos precedentes y tras una larga expansión del crecimiento de la producción industrial en los Estados Unidos; 2.El esbozado resurgimiento del capital en Rusia tras su larga crisis; 3.El fin de la contracción o la reanudación de la expansión en algunos países asiáticos golpeados por la crisis de 1997; 4.Que el fuerte crecimiento chino esté volviendo gradualmente.

Interpretados por la burguesía como presagio de reactivación, las recientes subidas, después de un largo descenso de los precios del petróleo, los metales, los productos minerales y los agrícolas, por ahora son solo los efectos inmediatos y temporales de los respectivos recortes productivos, las suspensiones o ceses de actividades mineras, metalúrgicas y cultivos marginales, determinados por la caida del consumo, que pueden llevar a precios de producción más bajos que regulan el mercado.

Los otros datos de la economía, aparte de los básicos de la producción industrial, indican que el movimiento hacia la deflacción continua. Desaceleración drástica del crecimiento del comercio mundial generalizada en todas las áreas, y caída fuerte en volumen físico y todavía mayor en valor monetario corriente (dificultad de realización), con los nuevos enfrentamientos comerciales proteccionistas que ello conlleva. Se observa: 1.Precios de producción, al por mayor y de exportación generalmente en descenso; 2.Precios mundiales de las materias primas fuertemente rebajados, en particular de los productos agrícolas alimenticios (a pesar de la sobreproducción el hambre nunca cesa); 3.Inflacción de los precios al consumo muy reducida y hasta negativa en los grandes países industriales e insólitamente aumentando rápidamente en países con moneda nacional fuertemente devaluada en la crisis reciente. También estos datos indican la fase de sobreproducción crónica, la saturación del mercado mundial, la insensata sobreacumulación de capital fijo en instalaciones condenadas a sobreproducir para continuar agigantándose en un círculo catastrófico que se mantiene en funcionamiento con el tormento de los obreros.

El carácter de no breve de la crisis, que significa aceleración del proceso que ha seguido a los treinta años de fuerte crecimiento tras la Segunda Guerra Mundial, se manifestó primero en Japón y Rusia a finales de los 80, después han tenido lugar las recesiones coyunturales americana y europea de principios de los 90, rápida o fatigosamente. Pero la crisis ha proseguido y ha involucrado poco a poco otras zonas del mundo, sin abandonar las que ya tenía cogidas; ahora está afectando a Europa y se avecina al centro mundial del capital.

El Partido, con el apoyo de datos estadísticos, lleva más de cuarenta años verificando en la experiencia histórica las tesis marxistas acerca de la curva de desarrollo y caída final de la sociedad capitalista. Cuanto más grande es la sobreproducción actual, que conduce a la crisis de deflacción, más tiene la necesidad el capital de destruir para acumular nuevas ganancias con la reconstrucción, más tiene que dirigir la clase dominante al proletariado hacia la embriaguez patriótica y formar los frentes imperialistas sobre los que desplegar divididos a los proletarios, para resolver la crisis en el gran matadero imperialista.

La segunda parte del informe trataba algunos elementos seriamente considerados como factores del reciente vigor relativo de los Estados Unidos.

El crecimiento del crédito interno (más veloz que el de la producción), crédito de capital a las empresas, crédito para el consumo personal y para la especulación en bolsa, o sea deuda no estatal hacia capitalistas monetarios americanos y extranjeros. Se leyó a propósito de esto el apartado "la diablura monetaria" de "El Curso..." que recuerda cómo Marx haciendo abstracción del crédito demuestra igualmente la catástrofe del capital. La demostración es para el cambio al contado, por tanto con mayor razón es válida para el cambio a crédito, que solamente aplaza pero no elimina el vínculo del cambio con la ley del valor; el crédito exalta tanto la expansión como la caída de la producción; tampoco es la causa, sino el mejor vehículo para la crisis. No será el crédito quien aporte una nueva era al capitalismo, sino la ley del valor la que saltará a escena.

2. El crecimiento de la productividad del trabajo, es fuerte en el periodo 90-98 en la industria. A corto plazo, produce un efecto, secundario y temporal, que favorece la acumulación por el aumento de plusvalía y de la masa física de los productos de la jornada de trabajo, como explica el pasaje "Productividad del trabajo" de los "Elementos de Economía Marxista" y los correspondientes de los libros I y III de "El Capital".
Pero el aumento de la productividad del trabajo implica el de la composición orgánica del capital, que tiene el efecto, dominante históricamente, de la caída de la tasa de ganancia y de la disminución del incremento relativo del capital. Inevitable afirmación de la ley capitalista según la cual cuanto mayor es la potencia del trabajo asalariado, más precaria es la existencia proletaria.

3. Un crecimiento más rápido de la población por mayor inmigración y tasa de fertilidad. La influencia de este factor se estudia en base a la tesis marxista de que el aumento más rápido del capital entra en conflicto con el más lento de la población.

4. Sobrebeneficios de las empresas americanas en el mercado mundial en sectores con progreso técnico e innovaciones recientes. El beneficio por monopolio de la innovación permite acumulación potenciada hasta la divulgación de la innovación; es análogo a la renta absoluta de la tierra que proviene de los impedimentos a la circulación de capital. Es defendido por la potencia americana con la condena de las prácticas proteccionistas de los otros países; no aumenta la plusvalía mundial arrancada, sino que es simple apropiación de ésta por encima del nivel general. Hace crecer más rápidamente el precio de las acciones, pero con caída asegurada, ya que calcula los beneficios futuros sobre la base efímera de los sobrebeneficios de hoy, ya que el monopolio tiende periódicamente a destruirse. Pero será una sociedad superior la que haga desaparecer los recurridos monopolios del capital sobre "las fuerzas productivas del cerebro social".

5. Deuda externa creciente, que financia el crecimiento de la producción en América. Triplicada en los años de la última expansión en cuanto a saldo neto entre deuda y créditos al exterior, incluidos los estatales y excluida la deuda de las empresas no reembolsables (acciones). Se verificaba en la reunión su amplitud en aumento con el creciente déficit de la balanza de comercio exterior y también de la que incluye las rentas de capital. Recordando que la deuda externa es un dato patrimonial en una cierta fecha, se leía una cita de "trayectoria y catástrofe de la forma capitalista en la clásica monilítica construcción del marxismo", 1957, que aclara la distinción nuestra entre patrimonio y capital, y que nos lleva a la otra entre trabajo acumulado y trabajo vivo.
La deuda externa es una cuestión sobre la propiedad del capital monetario; pero la tasa de ganancia no depende de la composición financiera del capital, más bien de la tasa de explotación y de su composición orgánica: la crisis será generada por la caída de la tasa de ganancia y por la impracticable realización del valor de las mercancías; entonces el capital industrial en América no podrá ya ayudarse de crédito seguro a tasas de interés menores por vía de un dolar fuerte, siempre aceptado, y de una bolsa eufórica. Está condenado a crecer con el crédito, con el reforzamiento del dolar y de la bolsa, con la fuerza de su dominio político-militar, so pena del batacazo fragoroso suyo y de sus compadres.

LA ASOCIACIÓN INTERNACIONAL DE LOS TRABAJADORES

El informe sobre la Primera Internacional, continuación de otros precedentes, tomó en consideración el período 1870-71, es decir la guerra franco-prusiana y la Comune de París. No se trata de hacer historicismo sino de extraer las enseñanzas determinantes que estos acontecimientos han ofrecido al proletariado revolucionario.

Para los marxistas la guerra del 70-71 fue la última guerra considerada progresiva en Europa occidental, o sea el último empuje burgués en defensa de su propia afirmación contra los últimos residuos feudales y aristocráticos.

En el Primer Llamamiento sobre la guerra Marx afirma claramente que el proletariado alemán debe combatir en tanto que la guerra sea de tipo defensivo: pero deberá oponerse cuando Bismarck invada Francia. Con esta guerra Alemania completó su unificación nacional iniciada en 1859. Además se explicaba que este tipo de revolución burguesa no era llevada a cabo por la propia burguesía alemana (historicamente cobarde), sino que era llevada a cabo desde arriba, o sea por Bismarck, que aunque era un representante de la aristocracia, fue obligado a realizar la burguesización de Alemania empujado por grandes fuerzas históricas.

Además el proletariado no podía permanecer indiferente ante el resultado del conflicto ya que el triunfo de Francia habría consolidado el bonapartismo y Alemania no se podría levantar durante años. La victoria alemana habría destruido el bonapartismo en Francia, permitiendo más libertad de movimientos a los obreros franceses, y además habría unido al proletariado alemán que se estaba convirtiendo en uno de los mayores de Europa.

Con la batalla de Sedan a principios de septiembre y la contraofensiva de Bismarck hacia París la Internacional lanzó la consigna de oponerse a la guerra burguesa.

En Sedan fue hecho prisionero Luis Napoleón y París fue cercada por los prusianos. Al mismo tiempo estallaba la insurrección en París y en otras ciudades. La burguesía francesa consiguió no obstante convencer al inexperto proletariado y, en nombre de la defensa nacional, convenció a los revolucionarios para que apoyaran la recién nacida República.

Los prusianos cercaron París durante 131 días sin osar entrar en la capital roja. El gobierno de Thiers prefería no intentar nada contra los prusianos: le daban menos miedo que el proletariado armado.

La Comune de marzo de 1871 vio como el proletariado alcanzaba finalmente el poder, poniendo en fuga al gobierno republicano y, empujado por los acontecimientos, intentando heroicamente la consolidación del primer poder comunista.

Mediante el análisis realizado por Marx en su Llamamiento sobre la guerra civil en Francia y nuestros estudios del pasado se señalaron los límites de ese poder proletario y las causas de su derrota.

Todo esto demostró un exceso de clemencia hacia la derrotada clase burguesa: los burgueses, una vez que advirtieron esto, pasaron a la contraofensiva e inmediatamente reemprendieron la conquista del poder con el apoyo de los "enemigos" prusianos. Además desde el punto de vista militar el gobierno proletario se mantuvo constantemente a la defensiva.

No obstante las enseñanzas de ese experimento proletario fueron enormes a pesar de que el gobierno revolucionario estuviese dividido entre blanquistas y proudhonianos, o sea por revolucionarios no marxistas: lo que la Comune creó en sus tres breves meses de poder caminaba en el sentido, previsto por Marx, de la dictadura proletaria.

A los miembros del gobierno les correspondía un salario obrero y además sus miembros eran revocables en cualquier momento. La milicia obligatoria fue abolida y se sustituyó con el pueblo armado. La Iglesia, separada del Estado, sufrió la expropiación de todas sus propiedades. Las fábricas debían reactivarse mediante una producción asociada y sin patronos. A la clase media se le condonaron las deudas y los últimos tres meses de alquiler. Esto y más es lo que intentó la Comune.

Como sabemos, la Comune fue derrotada por la durísima represión franco-prusiana, mediante fusilamientos en masa y sangrientas batallas contra quienes resistieron hasta la muerte. La burguesía puso al desnudo el carácter de su civilización: "gloriosa civilización, ciertamente, cuyo principal problema es el de cómo librarse de los montones de cadáveres que han quedado esparcidos tras la batalla" (Marx).

Quedaba claro que, si bien la Internacional no podía ejercer ninguna influencia desde el exterior, la Comune fue el fruto de su presencia durante siete años entre el proletariado parisino, tanto en sus luchas prácticas como en la propaganda de su programa de emancipación. Esto lo entendieron muy bien los burgueses, tanto que en los meses que siguieron a la Comune, los gobiernos de toda Europa se coaligaron para reprimir a la Internacional y destruir toda organización genuinamente proletaria. El terrible Red Terror Doctor Marx era acusado de haber organizado él mismo la Comune tramando la insurrección en la sombra. Mientras tanto la fuerza de sus escritos sobre la Comune, impresos en diversas lenguas, se difundía entre los proletarios de Europa.

ORIGEN DE LOS SINDICATOS EN ITALIA

El estudio va dirigido a describir el nacimiento de la Confederazione Generale del Lavoro (Confederación General del Trabajo).

El Secretariado Central de la Resistencia (con dirección sindicalista revolucionaria), nacido en 1902 con la intención de unificar la acción entre la Federazione delle Camere del Lavoro (autonomas) y las Federazioni di mestiere (con dirección reformista), lo consiguió sólo para funciones de coordinación pero no de dirección. Por esto, en 1906 se decidió por parte de las Federazioni di mestiere la formación de una Confederación nacional. Quinientos delegados representaban a 700 ligas con más de 200.000 afiliados. En el voto sobre el orden del día prevalecieron los reformistas sobre los sindicalistas revolucionarios, que abandonaron el congreso sin crear una organización propia.

La Confederazione Generale del Lavoro, cuyos dirigentes actuaban con un abierto y pernicioso colaboracionismo de clase, tendía a reforzar las Federazioni más que a las Camere del Lavoro territoriales.

La concepción del sindicato, corroborada por el 7º congreso de la II Internacional, veía la dirección del proletariado constituida por una doble dirección sindicato-partido, de los cuales el primero debería coordinar las huelgas económicas y el segundo el movimiento político. El sindicato debía aprobar las iniciativas de huelga propuestas por el partido. Concepción simétrica, distinta de nuestra "correa de transmisión".

La dirección de la CGdL quedó sólidamente influenciada por los reformistas, de matriz evolucionista y de bloques.

LA GUERRA EN LOS BALCANES

Con la caída del muro de Berlín ha concluido la segunda posguerra y se ha iniciado la preparación de la tercera guerra mundial. Con esta perspectiva la burguesía debe proceder al encuadramiento del proletariado en frentes opuestos.

Es favorable para la contrarrevolución que el proletariado se aliste en frentes de guerra antes de que la crisis le lleve a alistarse sobre un frente de clase.

El capitalismo en crisis recesiva tiene necesidad de la tercera guerra mundial. Esta guerra tiene como objetivo la destrucción de capital y mercancías, entre ellas, la mercancía fuerza de trabajo. Como objetivo secundario cada bando quiere salir victorioso en la reparto del botín de la reconstrucción.

Puesto que el fin principal de la guerra no es la victoria de uno de los frentes sino la destrucción de fuerzas productivas, los bandos contrarios deben tener fuerzas comparables.

También por esto la guerra balcánica es un paso ulterior hacia la tercera guerra: sirve para poner a prueba las alianzas, para crear nuevas, para establecer, en suma y a grandes rasgos, los frentes de la próxima guerra.

El desarrollo de las operaciones militares en los Balcanes demuestra un entendimiento entre las diferentes burguesías contra el proletariado: los bombardeos han golpeado los barrios proletarios y las fábricas, obligando a los trabajadores a situarse bajo la bandera del nacionalismo; a los Kosovares a huir a los campos de refugiados bajo estrecho control policial, hoy mercancía de cambio y mañana carne de cañón.

Sin poder adentrarnos en prematuros análisis geopolíticos, lo cierto es que, mientras los Estados Unidos habrían tendido, con el ataque por tierra extendido a toda Serbia, a elevar el nivel del choque, un frágil acuerdo con Serbia dejaría abierta la puerta a una repartición de Kosovo, permaneciendo alta la tensión militar y social en los Balcanes en una situación de guerra rastrera. Esto significa que los Estados Unidos intentan entorpecer el proceso de unificación europea, mientras la guerra general se pospone en espera de la preparación del segundo frente.

No es posible una "reconstrucción" y la reanudación de la producción "civil" en la región balcánica si no es después de la tercera guerra mundial.

TRABAJO Y CONOCIMIENTO

El "corazón" de El Capital, y en general del materialismo histórico y dialéctico, está en el análisis y en la consideración compleja del Valor/Trabajo. ¿Para qué ha servido proclamar la libertad, la igualdad, y la fraternidad, como ha hecho el liberalismo, sin haber comprendido la función y la condición del trabajo obrero? Para nada.

¿Por qué tantos teóricos burgueses han reconocido a Marx el mérito de haber dado al conocimiento de las ciencias sociales un método precioso de análisis, pero han rechazado las consecuencias naturales de ese método? Es muy simple: porque ellos no pueden aceptar que Marx no se limite al estudio y en cambio se erija en profeta de la revolución proletaria. Olvidan estos señores, entre otras cosas, que "profeta", literalmente, no significa "el que hace previsiones" o peor aún "futurólogo", sino "aquel que tiene los pies al borde del abismo", y ¡proclama la verdad!

Marx, según ellos, se deja llevar en su obra científica por excelencia, El Capital, por polémicas que no son adecuadas y en consonancia con un libro de ciencia. Es natural, porque para ellos "ciencia" solo significa estudio en abstracto, sin consecuencias practicas, intercambio de ideas, etc.

En la versión materialista dialéctica nunca han existido teorías indolentes o puramente cognoscitivas: hasta el conocimiento entre los sexos no puede ser más que práctico y carnal, para que de frutos y proporcione un efectivo resultado cognoscitivo para el individuo y para la especie. Pero el "platonismo", entendido como división de mundos, como dualismo, se resiste a desaparecer, aunque en verdad, nunca haya sido sostenido en lo sustancial ni por el mismo Platón.

Nosotros subrayamos que el trabajo proletario es la efectiva riqueza, que hace del capital un sistema social dualista que postula su superación en la sociedad comunista.
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 



NOTICIARIO

PROTESTAS EN BRASIL

Los resultados milagrosos del recetario económico propugnado por el FMI y puesto en marcha por el gobierno burgués de Cardoso están a la vista. La tasa de paro se está disparando en Brasil, donde no existe prácticamente cobertura económica a los desempleados, aumentando aún más la ya de por sí enorme cifra de proletarios totalmente desposeídos. Las protestas civilizadas organizadas aún bajo el control del aparato parlamentario opositor al gobierno de turno, deberán, más tarde o más temprano escapar a su control luchando por reivindicaciones genuinamente obreras y clasistas.

UGT EN IBERIA: ESQUIROLAJE BELIGERANTE

No contentos con aceptar e impulsar un plan draconiano de reestructuración de la empresa a base de despidos, contratos basura, privatizaciones, reducciones salariales y otras lindezas, el sindicato estatal y patronal UGT declaró la guerra al muy corporativo sindicato de pilotos SEPLA por sus "fechorías, desatinos y provocaciones" con motivo de la pasada huelga de mayo-junio. Además de las críticas vertidas sobre el colectivo de pilotos en huelga, los de UGT, estos esquiroles profesionales, estas verdaderas sanguijuelas adosadas sobre el cuerpo de la clase obrera, han ido más allá pidiendo a la dirección de la empresa un castigo ejemplar en forma de despidos. Fieles a su repugnante pero necesaria misión para el capitalismo, estos organismos estatales lucharán siempre contra los trabajadores para defender la economía nacional y de la empresa.

LA OLVIDADA GUERRA DEL GOLFO

Para mantener suficientemente altos los precios del petróleo una buena solución puede ser organizar de vez en cuando una incursión aérea sobre territorio iraquí. Esa parece ser la opinión de los gobiernos de EEUU y Gran Bretaña, pues desde diciembre de 1998 hasta agosto de este año los aviones de estos dos países han disparado 1.100 misiles contra 359 blancos, es decir el doble de los blancos atacados durante la operación Zorro del desierto.

SUPERAPROVECHAMIENTO ALIMENTICIO

El capitalismo no conoce barreras en la carrera por aminorar los costes de producción de las mercancías. Los alimentos, como mercancías que son, no escapan a esta ley determinista, poniendo en juego la salud y la integridad física de quienes consumimos obligatoriamente esos productos. La última novedad "técnica", según han puesto de manifiesto una serie de denuncias, es engordar el ganado con restos fecales, materia prima que, dicho sea de paso, constituye uno de los pilares básicos sobre los que se asienta la superestructura moral de la sociedad capitalista.

INTERVENCIÓN RUSA EN EL CAÚCASO

Aprovechando las mortíferas consecuencias de la oleada de atentados supuestamente "islámicos", el gobierno imperialista ruso ha puesto en marcha una operación militar de gran envergadura contra Chechenia. La oportunidad de dichos atentados y de las represalias consecuentes salta a la vista: Rusia necesita controlar el mercado petrolífero del Caúcaso y la red de oleoductos que atraviesa dicha región. Lo contrario significaría un duro golpe para la maltrecha economía rusa y la puesta en entredicho, aún más, de su liderazgo en el concierto imperialista mundial.

PENSIONES EN ESPAÑA: DEMAGOGIA Y MENTIRA

La proximidad de periodos electorales abre la temporada de las promesas acerca de las mejoras asistenciales, bien pregonadas por los medios de comunicación del régimen capitalista. Lo ocurrido recientemente con las pensiones, con la firma de un acuerdo en esta materia entre el gobierno y UGT-CCOO, deja a las claras cual va a ser la nota dominante en los próximos años. Tanto los pensionistas, muchos de ellos con pensiones de hambre física y real, como los empleados públicos van a ver como sus ingresos se van reduciendo poco a poco. Mientras tanto las empresas ven como disminuyen sus cotizaciones a la seguridad social a la par que la política de concertación social de los sindicatos del régimen hace que España sea el país de la Unión Europea donde menos aumentan los salarios mientras los precios cada vez se europeizan más.

LA TIERRA TIEMBLA, EL CAPITAL SE REGENERA

La indefensión a la que somete el capitalismo a las clases más pobres de la población se hace patente cada vez que ocurre un desastre "natural". Los últimos terremotos de Turquía, Taiwan, Grecia... ponen de manifiesto la total connivencia de los llamados "poderes públicos" con los intereses de la industria de la construcción. Una industria y una clase que observan con ojos golosos la increíble perspectiva de negocios suculentos que ofrece la desgracia de cientos de miles de seres humanos.

COLOMBIA: MASACRES PERMANENTES

Tomando como pretexto las actividades de la guerrilla, las bandas de asesinos a sueldo de los terratenientes y del estado capitalista están sembrando el pánico en ciertas zonas del país. Las víctimas de estas bandas blancas son cuidadosamente elegidas entre los miembros más destacados del combativo proletariado agrícola colombiano. Unir sus generosas luchas a las de sus compañeros de las ciudades, garantizando con ello una adecuada respuesta a las agresiones capitalistas, con total independencia política y organizativa de la guerrilla democrática y burguesa, es una cuestión de mera supervivencia para la clase obrera colombiana.

SI VIS PACEM, PARA BELLUM

Esa parece ser la máxima de las enésimas conversaciones de paz sobre Oriente Próximo. La visita a Estados Unidos en julio pasado del primer ministro israelí Barak parece confirmarlo. Entre pomposas declaraciones ante el amigo-patrón americano acerca de la conveniencia de la paz en la región, lo que sí parece que cuajará es un apetitoso contrato de 50 cazabombarderos americanos F-16 valorados en unos 2.500 millones de dólares. Como puede verse, todo un compromiso con la paz.

VALEDORES INESPERADOS

La clase obrera no puede esperar nada de la justicia capitalista, y así se demostrará una vez más con el carnicero Pinochet. Pero la burguesía chilena, molesta ante este trastorno transitorio, no deja de presionar. Es de sobra conocido que España tiene en Chile importantes inversiones que están siendo utilizadas, con más ruido que nueces ciertamente, para presionar en favor de la total libertad del adorable anciano. Alguno de esos resortes con fuerte raíz económica ha debido ser utilizado para que incluso Felipe González rompa lanzas en favor de Pinochet. En esta ocasión el motivo real de su intervención ha sido disimulado con un razonamiento de sabor anticolonial. El argumento no es otro que la independencia de Chile con respecto a España desde hace 180 años, lo cual convierte a González en un anticolonialista de conveniencia, que calla y omite deliberadamente el imperialismo económico y las estafas que las empresas españolas están cometiendo en América Latina.

CARRIER ESPAÑA: DESPIDOS MASIVOS

Las empresas ya no necesitan acudir al manido argumento de las "pérdidas" para despedir a sus plantillas de trabajadores. Así va a suceder con los más de 700 empleados que la multinacional Carrier posee en Guadalajara, los cuales van a ver cómo se les arroja al arroyo sin contemplaciones. El único apoyo que la plantilla de Carrier puede tener lo encontrará, como pudo comprobar el pasado 7 de octubre, en la población obrera de la comarca, la cual en un bello gesto solidario acudió masivamente a la manifestación de apoyo a sus compañeros de Carrier. Los trabajadores no pueden esperar la más mínima ayuda de los políticos locales o autonómicos ni de tenderos y pequeños empresarios, preocupados únicamente por cazar votos o dinero, y a quienes les cuesta muy poco hacer declaraciones solidarias mientras aplican a sus propios trabajadores los mismos criterios que Carrier. Mientras tanto, para algunos, las negociaciones han fructificado. Cuarenta y cinco millones de pesetas para cada uno es la indemnización que han pactado dos sindicalistas de CCOO en Carrier, y es que como apuntaba el viejo adagio marino las ratas abandonan el barco en cuanto ven que se hunde, aunque en este caso con las alforjas bien llenas.

ARCILLA Y COSTILLA

Este parece que vuelve a ser el contenido didáctico-científico acerca del origen del hombre y de las especies en las escuelas de algunos estados de la omnipotente Unión. Toda la campaña que se desarrolla en EEUU en contra del evolucionismo y en favor de la validez científica de cuanto se narra en la Biblia, evidentemente está orientada hacia el consumo de las grandes masas, embrutecidas por hábiles telepredicadores en un país donde según parece, un 47% de sus habitantes acepta que Dios "creó" al hombre, a su imagen y semejanza por supuesto, hace 10.000 años. Con este potencial mercado de espectadores, ¿tardarán mucho los de Hollywood en poner a Indiana Jones a buscar la arcilla y la costilla primigenias?

TERROR BLANCO EN SUECIA

Como anticipo de los tiempos que se preparan para los proletarios socialmente molestos para la burguesía, nos llega desde la muy democrática Suecia la noticia del último trabajo sucio de las bandas de matones al servicio del capitalismo. En esta ocasión la víctima ha sido uno de los militantes de la SAC (Sveringes Arbetares Centralorganisation), organización anarcosindicalista sueca. Por cuanto se ha podido conocer, la causa del asesinato fue la denuncia pública efectuada por la víctima contra un elemento fascista infiltrado en el sindicato oficial socialdemócrata LO.

RUMANÍA: HUELGAS Y CRISIS REGIONAL

Las vigorosas movilizaciones de los mineros rumanos a primeros de este año, se han visto respaldadas por una serie de huelgas y manifestaciones que han ido sacudiendo paulatinamente el país en los meses siguientes. Es de destacar la victoria obtenida por los trabajadores en lucha de la ciudad de Brasov, los cuales, tras largos y duros enfrentamientos con la policía y el ejército, consiguieron revocar los planes de reestructuración y su cortejo de despidos. Esta quiebra de la paz social (pax capitalista) más tarde o más temprano ha de llegar también a los prósperos países de occidente. El viejo topo excava lentamente pero sin interrupción.