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"La Izquierda Comunista" n° 12 - mayo 2000
LAS TESIS DE LA IZQUIERDA  (X): Proyecto de tesis presentado por la Izquierda al III congreso del P.C.de Italia (Lyon, 1926)
– REPÚBLICA SUDAFRICANA: DEL APARTHEID A LA DEMOCRACIA, LA MISMA ESCLAVITUD PARA LOS PROLETARIOS
– EVOLUCIÓN DE LA AGRICULTURA Y LUCHA POR LOS MERCADOS MUNDIALES
– EL EJIDO: EL APARTHEID ESPAÑOL
– LA GUERRA EN CHECHENIA, EL PETRÓLEO, Y EL CHOVINISMO RUSO
– LA HUELGA FERROVIARIA EN ESPAÑA
REUNIÓN DE TRABAJO DEL PARTIDO
Noticiario

 
 
 
 
 
 
 


LAS TESIS DE LA IZQUIERDA (X)
Proyecto de Tesis presentado por la Izquierda
al III Congreso del Partido Comunista de Italia
(Tesis de Lyon, enero 1926)















República Sudafricana:
Del apartheid a la democracia,
la misma esclavitud para los proletarios

(Informe expuesto en la reunión general de Turín, octubre-1999)
 

LOS TRABAJOS PRECEDENTES

Nuestro Partido ha seguido siempre con atención el desarrollo económico e histórico en el áfrica austral, y de modo especial en Sudáfrica, debido a que en ese área geohistórica se trata del único país con una elevada producción y concentración industrial, y en el que como consecuencia de precisas causas históricas, las divisiones en clases coinciden prácticamente con las divisiones de raza.

El presente informe agrupa y sintetiza trabajos precedentes, confirmando nuestras inmutables posiciones teóricas actualizándolas con los datos más recientes tras el primer mandato electoral una vez terminado el apartheid, mandato electoral que se distingue por la elección democrática del primer presidente negro, Nelson Mandela, en 1994.

En el artículo aparecido en los números 13 y 14 de Il Programma Comunista, de 1956, con el título. Relaciones de clases y razas en Sudáfrica, y en otro aparecido en los números 25 y 26 del mismo año titulado: El anticolonialismo y nosotros, se aclara y remacha el concepto por el cual el carácter de la explotación racial perpetrada contra las masas negras no venía dado por una presunta inferioridad de la población de color respecto a la blanca, sino por un indispensable factor económico del régimen capitalista, con profundas raíces en Sudáfrica.

Escribíamos: «La lucha secular contra el imperialismo británico heredado por la burguesía sudafricana, y precisamente por la parte de la misma descendiente de los boers, está inspirada por los intereses y las ideologías de la conservación capitalista. Necesariamente sólo puede explicarse con las formas del nacionalismo burgués, el cual se traduce indefectiblemente, en el caso de Estados plurirraciales, en un descarnado racismo (...). Para quien sabe leer la historia, la situación original existente en Sudáfrica revela el auténtico contenido de la revolución burguesa industrial. La mentalidad empresarial del inglés sudafricano aborrece el esclavismo que tanto apasiona al afrikaner. Mientras este último, heredando los prejuicios agrarios de sus antepasados boers, pide el aislamiento de los negros en "reservas" y eleva a ideal la completa separación de las razas, ¿qué es lo que mueve al heroe de los paladines del antiesclavismo y de la "igualdad" de las razas? No es precisamente la filantropía ni tampoco las creencias religiosas. El empresario sudafricano quiere que el negro sea "libre", o sea libre para venderle a él su propia fuerza de trabajo. Quiere que el negro bantú se transforme en obrero asalariado, productor de plusvalía en su empresa. Junto a él está el financiero de la City que invierte miles de millones en las minas de diamantes o de oro. De esta forma las divergencias que dividen a los dos grandes grupos de la clase-raza dominante sudafricana ayudan a comprender el verdadero significado de la "libertad" y la "igualdad" de los burgueses».

Merced a estos conceptos los comunistas revolucionarios podemos comprender los estrechos márgenes democratoides de todos los movimientos antiapartheid, de igual forma que nos permiten prever que la elección de Mandela, figura carismática de la comunidad negra, con su programa de transición y de reconciliación, tampoco evitaría la explotación y la miseria de los negros. Nosotros hemos defendido siempre la necesidad de la revolución proletaria contra el capitalismo sudafricano que ha hecho de la segregación racial un factor económico indispensable.

La profunda crisis capitalista mundial que tuvo su culminación en 1974 provocó también en Sudáfrica revueltas y choques de clase, bien disimulados siempre bajo el cómodo manto de la opresión racial, a partir de los motines de Durban en 1972-1973 contra el aumento de la carestía de la vida, hasta la sangrienta revuelta de Soweto en 1976. Estos hechos fueron comentados en la prensa del partido por una serie de artículos y por el texto completo de la Reunión de trabajo de octubre de 1976 Desarrollo económico y social de los países del Africa austral, publicado en los números 28/29/30/31 de Il Partito Comunista, seguido en los números 32/33 por el análisis de los acontecimientos en la vecina Rhodesia.

Con aquel extenso trabajo y junto a nuevos materiales comenzaremos a continuación un breve estudio que recoge los periodos esenciales de toda la historia sudafricana, en la que los cambios económicos y sociales conducen necesariamente a cambios políticos que culminan en la política del apartheid: la acción feroz de la burguesía local contra las masas proletarias negras.
 

UNA ESCALA EN LA RUTA HACIA LAS INDIAS

Estos periodos pueden ser agrupados en tres: el primero, desde 1652 a 1867, va desde la fundación de la colonia de El Cabo por parte de la Compañía Holandesa de las Indias Orientales, hasta el descubrimiento de los grandes yacimientos mineros; el segundo llega hasta la segunda guerra mundial; el tercero va desde la guerra hasta nuestros días. Por el momento es prematuro afirmar, ya que nada nos autoriza a mantenerlo, tal y como confirman los datos económicos actuales, que se pueda hablar de un cuarto periodo a partir de 1994.

La necesidad de una vía marítima segura hacia los mercados de las Indias, China y Japón empujó a las potencias marítimas europeas a la búsqueda de fondeaderos protegidos y permanentes donde hacer escalas para aprovisionarse de víveres y reparar los navíos, tareas absolutamente necesarias en viajes que duraban 7 y 8 meses. La zona del Cabo de Buena Esperanza era un lugar ideal en un amplio territorio costero que no ofrecía muchas alternativas. Durante el primer y largo periodo de dominio holandés hasta la guerra europea de 1794, la Compañía de las Indias llevó a cabo una política de fuerte control de la pequeña colonia obstaculizando su expansión y colonización tierra adentro.

Las poblaciones que vivían en el perímetro sudafricano antes de la colonización europea se dividían en dos razas: hotentotes y bosquimanos, mientras que la bantú, que actualmente representa un gran porcentaje de la población negra, emigró del norte de áfrica a través de un larguísimo periodo que, iniciado antes de la colonización, llega, como demuestran los combates que sostuvieron los boers, hasta el año 1800. Los bosquimanos y los bantús poseían una organización social tribal, los primeros se sustentaban de la recolección y de la caza careciendo de la agricultura y de la ganadería y eran necesariamente grupos nómadas muy pequeños, mientras los bantús poseían una organización social más elevada basada en las tribus, comunidades altamente centralizadas cada una con su propio nombre, territorio y un jefe con poderes transmitidos hereditariamente. Las principales actividades económicas eran la agricultura que realizaban las mujeres y la ganadería que era cosa de los hombres. El jefe de la tribu subdividía el territorio tribal el lotes adscritos a cada núcleo familiar reservando una parte para los pastos comunales.

Por lo tanto tenemos unas poblaciones constituidas por unas pequeñas entidades distribuidas en un territorio tan grande como cuatro veces Italia, sendentarios en una mínima parte, independientes entre sí, que nunca se han integrado en una presunta nacionalidad negra sudafricana ni la han constituido. Este aspecto, aparentemente marginal, fue hábilmente aprovechado para responder a la pregunta acerca de quiénes eran los nativos, quiénes fueron los primeros colonizadores estables y a quién le correspondía la propiedad de la tierra, con unos límites históricos relativos, sobre todo tras el descubrimiento de los inmensos yacimientos mineros.

Exterminados los bosquimanos y muy reducidos los hotentotes quedaron las poblaciones bantús y los herederos de los colonos boers e ingleses. Desde el principio las poblaciones negras locales rechazaron trabajar para la Compañía, que a la vista de esto decidió importar esclavos de Java, los cuales se integraron rápidamente mediante matrimonios interraciales, y sucesivamente esclavos negros de Angola y de la costa malgache, iniciando de esta manera la población negra estable de la zona de El Cabo.

Durante el periodo de las guerras europeas Inglaterra ocupaba las colonias holandesas en Ceylán y Ciudad del Cabo donde llevaba a cabo una política tendente a conceder facilidades a los colonos y a firmar pactos con las poblaciones negras con el fin de evitar choques que le habrían obligado a aumentar su propio aparato militar invirtiendo sin obtener beneficios. Percantándose de la importancia estratégica de la colonia promovió la ampliación de los asentamientos mediante la llegada de nuevos colonos, predominantemente ingleses, la distribución de territorios con una base semipermanente con arrendamientos basados en la fertilidad del suelo y la construcción de una serie de ciudadelas que representaban la primera y auténtica forma organizada de la colonización.

Desde 1800 comenzó el choque entre los boers y el poder británico. Los primeros defendían una legislación que obligase a los negros a trabajar a su servicio en un régimen de semiesclavitud, sin tener derecho a la posesión de la tierra, y además fomentando la rebelión de las tribus con las que Inglaterra quería mantener buenas relaciones. Por el contrario la política inglesa de la abolición de la esclavitud, que se puede considerar como completamente realizada en 1838, la negación de ayudas militares inglesas a los colonos, la búsqueda de nuevos territorios y la inseguridad de la frontera oriental provocó la gran emigración de los boers que trajo consigo la colonización de la parte norte de Sudáfrica y la sucesiva formación, no sin grandes choques, de dos repúblicas libres.

Desde aquel momento Sudáfrica se dividió en dos partes distintas: una septentrional boer y otra meridional británica, caracterizadas por exigencias sociales distintas que llevaban a relaciones diversas con los indigenas, formalmente libres pero obligados a una relación de sumisión que tendría como consecuencia unas condiciones económicas de un nivel bajísimo. En el norte se aplicó una política basada en la sumisión racial, que permitía mantener al mínimo la retribución de los nativos empleados en las grandes factorías o al servicio de los colonos, en el sur por el contrario unas libertades mayores permitieron al imperialismo inglés más libertad de movimientos respecto a las tribus locales, incluido el derecho de voto a las personas de color a partir de las elecciones de 1854.
 

LA RIQUEZA MINERA

El segundo periodo de la historia económica y política de Sudáfrica arranca en el descubrimiento de enormes yacimientos de minerales preciosos, que evidentemente provocaron un cambio radical en la política inglesa, la cual ante la perspectiva de grandes negocios, tiende a organizar el subcontinente bajo un único gobierno sometido a Inglaterra. Paralelamente se reforzaba el nacionalismo de las repúblicas independientes y otras potencias intentaban entrar en la partida.

Oro y diamantes, además de atraer a enormes masas de inmigrantes, abrieron las puertas a los capitales europeos que permitieron la organización a escala industrial de la extracción minera. Este imprevisto choque contra el modo de producción capitalista desbarató, desde 1884, el sistema económico de las repúblicas, todavía agrícola y pastoril. Las mayores Compañías, para asegurarse la estabilidad de la gigantesca inversión necesaria y para obtener una mayor eficiencia, empezaron a formar trust, entre los cuales empezó a tomar relieve la Compañía de Rhodes, que intentaba construir una gran federación sudafricana y un eje ferroviario, y por tanto el control territorial, desde El Cairo a Ciudad del Cabo. No tardaron en estallar las inevitables guerras contra las repúblicas boers que en 1902 perdieron formalmente su independencia convirtiéndose en colonias británicas.

Las guerras anglo-boers representan el choque entre dos modos de producción: el capitalista moderno y el agrícola - pastoril. El conflicto y la victoria inglesa representa no tanto el aplastamiento de la nacionalidad boer a favor del imperialismo británico, como la manifestación del proceso que ve la transformación del agricultor boer en comerciante e industrial, el nacimiento de las ciudades, de las fábricas, de un verdadero tejido productivo y mercantil nacional. En breve el conflicto anglo-boer representa la gestación del moderno estado sudafricano que se completa en 1910, si bien con una autonomía parcial.

La nueva producción minera, la naciente industria manufacturera y un comercio exterior cada vez más grande cambian necesariamente las relaciones con las poblaciones indígenas, que pasa de una fase de defensa contra las correrías y el nomadismo incontrolable a una imperiosa necesidad económica para explotar intensivamente la mano de obra a un precio bajísimo. Puesto que el problema de la mano de obra estaba ligado al de la propiedad de la tierra en manos indígenas, el democrático Partido Laborista dió inicio a la política del apartheid, cuyas características económicas saltaron a la vista en seguida.

En 1913 se dictó una ley, Nactives Land Act, que dividía el país en zonas reservadas únicamente a los indígenas y otras destinadas sólo a los europeos; se establecía el principio de que la residencia de los africanos fuera de sus áreas asignadas sólo podía justificarse mediante una relación laboral con patronos y empresarios blancos. Es decir, se crearon reservas equivalentes al 7’3% del territorio sudafricano, verdaderos almacenes de fuerza de trabajo a bajo costo en zonas alejadas de los centros mineros, sin ferrocarriles, en terrenos estériles, pantanosos o desérticos, de los que se extraía la mano de obra estrictamente necesaria. Todo asalariado negro debía llevar consigo la "cartilla", sellada mensualmente por el patrón, ya que circular sin ella fuera de la reserva tribal asignada por el gobierno o por la empresa capitalista, suponía poder ser arrestado inmediatamente. Según cálculos fiables parece que durante todo el periodo del apartheid se produjeron unos 18 millones de arrestos de este tipo.

Puesto que la fuerza de trabajo blanca era reducida, sobre todo obreros cualificados y técnicos, desde 1911 se estableció una Colour Bar, es decir una relación fija, inicialmente de 3,5 obreros de color contra 1 blanco, sucediendo algo parecido con las pagas. Esta relación se irá repitiendo según las necesidades del capital alimentando constantemente la separación de clase entre los proletarios de todas las razas, organizados sindicalmente en diferentes sindicatos.

Sudáfrica participó junto a Inglaterra en la Primera Guerra mundial con la pretensión de ampliar hacia el oeste, a costa de Alemania, sus límites obteniendo la independencia completa, objetivos estos que no obtendrá completamente pero a cambio obtendrá ventajas para potenciar su aparato productivo y comercial durante bastantes años.

En 1922 estalló una violenta agitación obrera como consecuencia de la caída brusca en el precio del oro pasando de 130 a 90 chelines la onza: la Cámara de Minas en su intento por limitar las pérdidas decidió reducir el jornal, despedir a 4.000 obreros blancos para sustituirlos por mano de obra negra que aceptaba salarios diez veces inferiores, y llevar la Colour Bar a la relación de 1 blanco por 10,5 bantús. Los "pequeños blancos", como eran llamados los proletarios europeos o sudafricanos blancos carentes de recursos y dispuestos a trabajar en lo que fuese, también llamados "blancos pobres", se echaron a la calle en número de veinte a treinta mil entablando duros enfrentamientos con la Camara de Minas, incluso con intervención de la artillería. En el transcurso de una semana la revuelta fue liquidada con un balance de 230 muertos y casi 1.000 heridos entre los mineros blancos. La huelga fracasó también debido a que los bantús continuaron trabajando, impidiendo la formación de un frente único de lucha de clase, repitiendose lo sucedido en 1920 cuando 60.000 mineros negros se pusieron en huelga por aumentos salariales y reclamando la posibilidad de acceder a trabajos cualificados no teniendo ningún apoyo de los sindicatos mineros blancos.

Este episodio demuestra claramente que el racismo sudafricano descansa sobre unos precisos fundamentos económicos cuya única finalidad es la de mantener lo más bajo posible el valor de la fuerza de trabajo: lo demuestra la facilidad con la que no han dudado en masacrar a cañonazos a los mineros cualificados de raza blanca en huelga, sustituyéndolos por mineros negros con unos salarios mucho más bajos.

En 1929, año de la gran depresión mundial, se dió la caída de las cotizaciones de los diamantes, debido al hundimiento del mercado americano, y la rebaja en el precio de la lana, hechos que causaron una parada general en la economía sudafricana. Pero las grandes reservas de oro, el vigor natural de su joven capitalismo y la explotación desenfrenada de la clase obrera, permitieron a Sudáfrica superar con agilidad la crisis consiguiendo incluso en 1934 nivelar la balanza de pagos y en 1938 registrar un activo de 19 millones de libras esterlinas. Todo esto gracias a la despreciada masa bantú que con su trabajo había permitido doblar el producto nacional de 1933 a 1939.

Sintiendose muy fuerte la burguesía sudafricana reforzaba su política contra su proletariado ya prácticamente constituido por la población negra: en 1936 promulgó la Representation of Natives Act que privaba a los negros, a partir de la provincia de El Cabo y más tarde en toda la Unión, de los derechos electorales que disfrutaban desde 1853: de ahora en adelante sólo podían elegirse tres diputados de origen europeo delegados para representarles, junto a los Natives Representatives Councils compuestos por negros, en parte elegidos y en parte nombrados desde arriba. El terror a un partido de proletarios negros de inspiración comunista era muy grande. Además la nueva Natives Trust and Land Act, aumentando de 7 al 13% los territorios inalienables reservados a las tribus, junto a la prohibición para los bantús de adquirir tierras fuera de las reservas así formadas, daba la señal para la sucesiva política de los Bantustanes.

Sudáfrica participó en la segunda guerra mundial junto a los aliados con hombres y medios, aunque el suyo fue más un gigantesco cuerpo de policía que un ejército de tipo europeo. A pesar de esto, debido a su lejanía de los escenarios bélicos, reconvirtiendo parte de su aparato industrial y comprando el resto merced a sus grandes reservas, su fuerza era destacable, hasta el punto de que a finales de 1944 la aviación sudafricana constituía el 28% de la flota que combatía en el frente italiano; unidades sudafricanas participaron en la campaña de Italia y en abril de 1944 fueron las primeras en entrar en Florencia.

Alejada del teatro de guerra, Sudáfrica era una base de abastecimiento ideal y debido a esto su economía recibió un empuje gigantesco que duró todo el periodo bélico. Aparecieron nuevas industrias de producción y transformación, tanto industrial como agrícola, hasta el punto de que el producto industrial neto se cuadruplicó de 1933 a 1945 pasando de 61 a 276 millones de rands; análogamente el agrícola crecería pasando de 75 a 276 millones. El desarrollo de la producción agrícola fue tan radical que la agricultura de ese país salió de una crisis de 50 años convirtiendose al final de la segunda guerra mundial en una de las riquezas del país.

No hemos conseguido encontrar ninguna documentación acerca de la contribución de energías y sangre arrancados al proletariado bantú para obtener estos extraordinarios resultados, pero no es difícil imaginar su magnitud.
 

PRIMER MÉTODO: EL APARTHEID

El tercer periodo, desde la segunda guerra mundial hasta nuestros días, hay que reescribirlo completamente ya que de esta manera podemos abarcar un arco de tiempo mucho mayor con objeto de clarificar mejor los distintos episodios, los cuales vienen a confirmar la estructura y el planteamiento trazados en el informe precedente, y que tiene como conclusión un análisis de los datos económicos.

En ese trabajo se señalaba que en el reparto del PIB en los tres sectores: agricultura (7,6%), minería (12,4%) e industrial (21,6%), la suma de las últimas dos partes, o sea el 34%, colocaba a Sudáfrica entre los países industrializados, con unos porcentajes ligeramente superiores a los de Italia y un poco inferiores a los de Inglaterra. Es importante indicar que ya en 1932 el porcentaje de la producción industrial exclusivamente (13,6%) superaba al de la agricultura (12,2%); la minería estaba a la cabeza con un 24,3 por ciento. El nivel de proletarización era del 70% de la población activa contra un 51% de Italia, además la fuerza de trabajo se encontraba concentrada en las pocas zonas mineras e industriales: el 40% de los activos en el 4% del territorio. Otro dato importante era el alto porcentaje de la producción agrícola que provenía de empresas privadas de grandes dimensiones, si bien estaban poco mecanizadas, 0,9 tractores por hectárea contra 3 de Italia, debido al carácter extensivo de los cultivos.

En el tercer periodo de este último medio siglo se pueden distinguir dos segmentos temporales ligados estrictamente entre sí: el primero desde 1948 hasta 1986 durante el cual se desplega la política del apartheid, revelando después sus límites prácticos, económicos y su caída; el segundo desde 1986 hasta 1994 en que se renuncia a dicha política y se crean las condiciones para un traspaso "suave" del poder parlamentario a la mayoría negra, culminando este proceso con la elección de Mandela, estando plenamente garantizados todos los derechos económicos, políticos y de seguridad personal de los capitalistas blancos y de la pequeña y media burguesía mestiza y asiática.

En 1948 las elecciones políticas decretaron la amplia victoria del nuevo alineamiento burgués nacionalista y conservador y el frente del apartheid tuvo vía libre merced a la mayoría parlamentaria. El concepto de apartheid, un neologismo que aparece por vez primera en 1929, y que consistía en la "separación neta de carácter político y social entre los diversos componentes de la población sudafricana", fue discutido y calibrado en el periodo bélico y constituyó de hecho el verdadero eje central de las elecciones de la inmediata posguerra. Se precisó que apartheid no significaba exterminio sino separación entre blancos y negros, pero nosotros siempre hemos precisado que se trataba de una separación de clase. Obviamente el exterminio de los bantús habría significado el cierre de las fábricas, minas y empresas agrarias, y hubiese sido necesaria la inmigración de al menos diez millones de proletarios blancos, o peor aún, que la pequeña burguesía sudafricana y sus familias entrasen directamente en el volcán de la producción.

Dejaremos a un lado, por nuestra propia dignidad, las argumentaciones teológicas de las Iglesias Holandesas Reformadas locales, que obviamente han encontrado en algún pasaje de la Biblia la derivación y por tanto la justificación del diferente desarrollo, y en consecuencia de las diversas razas. Cancelar esas diferencias raciales habría significado, para los ideólogos de la City y de Sudáfrica, cancelar un designio divino, grave pecado para los seguidores del Dios Capital.

En 1949 se aprobó la Prohibition of Mixed Marriages Act y en 1950 la Immorality Amendment Act: la primera prohibía los matrimonios mixtos, la segunda todo contacto sexual entre razas distintas. En el mismo año apareció la Population Registration Act, que clasificaba a toda la población sudafricana en cuatro grupos raciales: blancos, mestizos, indios y negros, y la Group Areas Act, ley sobre las zonas de residencia que establecía para cada grupo racial el espacio geográfico que debía habitar. De hecho todo el país se dividió en dos sectores: una zona muy amplia para la población blanca, en la cual la nueva ley regulaba la residencia de los no blancos, y diez territorios nacionales, o Homelands, uno para cada una las etnias negras, paso previo a la instauración de los Bantustanes. Se reforzaron las leyes sobre los permisos de trabajo, las de la separación de los espacios públicos y la de los medios de transporte. Ese mismo año de 1950 el pequeño Partido Comunista sudafricano fue puesto fuera de la ley.

Finalmente llegó la Bantustan Authorities Act que preveía la constitución gradual de ocho territorios nacionales dentro de los cuales los negros deberían volver a su organización tribal antes de recibir la autonomía bajo la autoridad de los jefes tradicionales; fuera de estos territorios serían considerados extranjeros y clandestinos. Los límites de estas reservas, donde se pensaba trasladar a la mayor parte de los negros que habitaban en las ciudades y los centros industriales, coincidían solo parcialmente con los límites tribales tradicionales, por lo demás eran totalmente artificiales y respondían más a las necesidades del capitalismo local que a discutibles criterios étnicos.

El comienzo oficial de la independencia de los Bantustanes fue en 1976, y cierra el lento ciclo preparatorio iniciado en 1913 con la Ley sobre las Tierras Indígenas. Un primer experimento piloto se remonta a 1963 con la formación de Transkei que albergaba a 2.400.000 negros de la etnia Xhosa y el último fue el de Chiskei en 1981 con otros 500.000; en total según el plan de 1976 en los 10 Bastustanes previstos debían residir 8,6 millones de bantús sobre una población negra de 18 millones, alrededor del 47% del total.

Estos territorios tribales tenían una economía propia que llegaba a duras penas a la subsistencia y para las demás cosas; instrucción básica, sanidad, administración, policía y poco más dependían totalmente del gobierno central, hecho que llevó, debido también a la crisis económica general, a costes prohibitivos. Los datos referentes a Transkei relativos a 1972/73 nos indican las siguientes cantidades de dinero recaudado por el gobierno local: 9,1 millones de rands, o sea un 32,3% del total y 28,1 millones del gobierno central sudafricano. En 1974/75 la renta local producía 9,1 millones de rands mientras que la contribución gubernamental subió a 64 millones. Progresivamente se pusieron en funcionamiento los otros Bantustanes, no sin la dura oposición de la población negra que debía soportar esta enorme limpieza étnica.

Desde 1959 comenzaron las grandes agitaciones de los negros contra el aumento de las restricciones, agitaciones que fueron reprimidas violentamente; las más feroz de estas represiones sucedió en 1960 en Shaperville cuando la policía, presa del pánico durante una manifestación, abrió fuego sobre los manifestantes negros matando a 69 a hiriendo a varios centenares.

Esto sucedía mientras la riqueza nacional crecía aún más debido a la explotación masiva de las minas de uranio. En esta situación de euforia económica y de represión tuvo lugar el referendum para proclamar la república independiente y el 52% de los 1.626.336 electores blancos, los únicos con derecho a voto desde 1936, votó SI, y unido a la presión de muchos países miembros, salió de la Commonwealth. El capitalismo mundial y el británico, con sanciones o cosas menores, como el ridículo embargo de armas de 1963 que fue más duro en 1977, continuaron igualmente sus negocios. Sólo se quejaban de la "concurrencia desleal" de un capitalismo que tenía la suerte de poder pagar tan poco a sus asalariados.

Desde 1961 a 1970 la policía reprimió con gran eficacia todas las organizaciones de cualquier tipo y nivel que se oponían al gobierno y los movimientos más llamativos cesaron.

Pero en junio de 1976 se repitieron violentas manifestaciones estudiantiles en las zonas urbanas y sobre todo en Soweto, el enorme ghetto negro situado en la periferia de Johannesburgo, movimientos de la pequeña burguesía negra, organizada en la Black Conscioussness (Conciencia Negra) contra el modelo de enseñanza escolástica impartido a los negros, que era inferior al de los blancos y además humillante, ligado a una ley de 1922, Apprendiceship Act, que ya desde aquella fecha reservaba a los blancos la formación profesional y por tanto la posibilidad de progresar en las empresas.

El gran movimiento de oposición negra estaba constituido por el ANC, African National Congress, fundado en 1912, originalmente de tendencia cristiana, liberal y no violento, influido también por Ghandi, que estuvo en Sudáfrica a principios de siglo, y que hasta 1949 fue un pequeño movimiento. En enero de ese mismo año estalló un violento levantamiento de indios y africanos, sobre todo zulues, que ocasionó 150 muertos y más de 1.000 heridos. Este choque determinó un acercamiento temporal de las razas no blancas que establecieron combatir unidos al enemigo común. El ANC abandonó la línea pacifista y estableció su nueva línea que demostrará su básica inconsistencia de clase: «Acciones, no más palabras; independencia nacional en lugar de justicia». Esto se concretó en junio de 1950 con la huelga general por parte del ANC, el Partido del Congreso Indio y el Partido Comunista para protestar contra el proyecto, llevado a cabo más tarde, de ilegalizar al Partido Comunista. No sabemos nada al respecto del éxito de la huelga.

Las organizaciones comunistas surgieron en Sudáfrica de una escisión del movimiento sindical blanco que, en nombre del internacionalismo proletario, agrupó a los trabajadores contrarios a la Primera Guerra Mundial. Reagrupados en la ISL (International Socialist League), se transformó, sólo de palabra, en Partido Comunista en 1921 pero manteniéndose ajeno a la cuestión de los negros. En 1924 la nueva dirección decidió organizar también a los trabajadores de color y el partido crecería. En 1928 el Komintern envía las "Tesis sobre el movimiento revolucionario en las colonias y semicolonias" (1 de septiembre de 1928) de cara a constituir una república indígena interracial, paso previo a la constitución de un gobierno de obreros y campesinos.

Pero en 1930 se vió que todos los intentos para crear un frente único de clase chocaban contra las antiguas barreras tribales y las más modernas del capitalismo blanco. El movimiento, debido también a la segunda guerra mundial, retrocedió y en 1948 los blancos que votaron al Partido Comunista fueron solo 1.784; dos años después fue puesto fuera de la ley sin problemas y una gran parte de sus miembros pasó al ANC. A continuación vino un periodo de escisiones entre los grupos interraciales y grupos extremistas de negros hasta llegar a la revuelta de Shaperville en 1960, que fue la ocasión que el gobierno utilizó para disolver todas las organizaciones presentes encarcelando a los grupos dirigentes.

La represión policial garantizó al capital el control de Sudáfrica, si se excluyen los motines de Durban en 1972/73 contra la carestía, hasta la revuelta de Soweto en 1976. Por esas fechas comenzó en las grandes ciudades una protesta cada vez mayor y amplia mientras que los distintos grupos se unieron en 1978 en la AZAPO, Organización del Pueblo de Azania, nombre dado a Sudáfrica por los independentistas negros. Los grupos más radicales y consistentes, particularmente el ANC, que lo declaraba explicitamente, se dotan de "santuarios" para llevar a cabo la lucha armada, sobre todo en los países vecinos, bombardeados continuamente por el ejército sudafricano.
 

SEGUNDO MÉTODO: EL GOBIERNO NEGRO

La situación evoluciona radicalmente a partir de 1982 como consecuencia de una concomitancia de factores políticos y económicos internacionales que tendrán un papel importante, entre esos factores encontramos la caida del precio de oro que pasa de 850 dólares por onza en enero de 1980 a 325 en marzo de 1982 con una caida neta del 62 por ciento; además el peligro de explosión del polvorín negro y la necesidad de intercambios económicos más ágiles por parte de los países industrializados presionan para la eliminación del apartheid, condición para atenuar las sanciones. En 1982 se concede a los ghettos urbanos negros un estatuto particular para disimular las dificultades de la normativa de los bantustanes, aplicada a una población más grande y móvil de lo previsto, y, en 1983, una participación parcial y separada en el poder político a la minoría mestiza y asiática, excluyendo a los negros porque eran "ciudadanos" de los bantustanes.

El conflicto se extiende también entre los negros, y se dirige principalmente contra quienes han aceptado la colaboración, y que por lo tanto trabajan para la administración central, incluida la policía: se dan sistemáticas destrucciones de los servicios públicos en los ghettos y linchamientos de funcionarios negros y sus familias acusados de trabajar a sueldo de los blancos. Es utilizado el método de los neumáticos incendiados alrededor del cuerpo. En los grandes ghettos urbanos en el verano de 1984 y durante todo el año 1985 tienen lugar enfrentamientos por el control de los township entre ocupados y desocupados divididos por grupos étnicos. En este breve periodo de tiempo el balance es de varios centenares de muertos, una parte a manos de la policía, otra por ajustes de cuentas entre etnias distintas, enfrentadas económicamente, lo cual lleva a imponer el estado de sitio en los ghettos.

«Los principales desórdenes reprimidos por la policía han sido los de Shaperville (3 de septiembre de 1984), de Uitenhage y de los suburbios de Ciudad del Cabo (28 de febrero de 1985) en el curso de los cuales resultaron muertos cuarenta y cinco negros. Pero mucho más graves fueron los choques entre los negros. En la región de Johannesburg el 25 de septiembre y el 5 de noviembre de 1984 se enfrentaron mineros en huelga y esquiroles pertenecientes a etnias diferentes, muriendo diez de ellos. El 7 de agosto de 1985 en el extrarradio de Durban los barrios indios fueron atacados por los negros, causando la muerte a 50 personas y heridas a centenares; en diciembre del mismo año resultaron muertos sesenta negros durante los enfrentamientos que tuvieron lugar en Umbogintwini, al sur de Durban» (ibidem).

Las otras causas económicas del agravamiento de la situación son: una profunda crisis en el sector agroalimentario debida a una larga sequía; la carestía consecuente provocó el alejamiento incontrolado de los territorios tribales hacia las ciudades, el sostenimiento ya económicamente inviable e inútil a los bantustanes (que nunca fueron reconocidos como estados independientes por nadie y por tanto sus habitantes estaban privados de cualquier ciudadanía y pasaporte) y la proliferación de los bidonvilles ilegales, construidos alrededor de las ciudades, absolutamente incontrolables, constituidos por subproletarios y desarraigados de todo tipo. Unos simples rumores acerca del desalojo de estos barrios de chabolas en Crossroads y Kayelitsha cerca de Ciudad del Cabo el 18 de junio de 1985 provocaron un choque con la policía con el resultado de 16 muertos y 200 heridos.

El sistema del apartheid, convertido en algo ingestionable, corría el riesgo de poner en crisis, en el caso de que la lucha se extendiese y se radicalizase, todo el sistema económico. La burguesía sudafricana, una vez llegado el momento de escuchar los lloriqueos pacifistas, declara que es su intención aflojar la mordaza sobre el proletariado negro, primero con reformas parlamentarias y constitucionales y luego concediendo la ciudadanía sudafricana, es decir la abolición de todas las restricciones raciales a los negros, incluyendo a los ciudadanos de los Homelands que lo solicitasen. El 31 de enero de 1986 el Parlamento sudafricano anuncia el fin de la política de apartheid y la formación de una única nación verdaderamente democrática constituida por las minorías raciales en igualdad de derechos. En junio de 1986 el Consejo Europeo en La Haya solicita sanciones económicas contra Sudáfrica para presionar por la puesta en libertad de Mandela, designándolo como el jefe del nuevo comité de intereses en ese país.

Dos años después pese a todo, el gobierno prohibe la actividad política de las organizaciones antirracistas tanto negras como blancas y tienen lugar las primeras eleciones administrativas multirraciales, pero con un carácter separado, por lo que son boicoteadas por el ANC, la Iglesia anglicana y el COSATU, el poderoso sindicato creado en 1985, y mientras tanto las elecciones políticas con el mismo sistema están previstas para finales de 1989. La situación empeora y finalmente dimiten los halcones del régimen, representados desde 1978 por Botha, siendo sustituidos por las palomas, encabezados por De Klerk portando la rama de olivo, dispuestos a preparar los cambios necesarios. En pocos meses y en el siguiente mandato hasta 1994 se organiza el relevo para la mayoría negra de manera indolora, controlado y con garantías plenas para el capital local, incluyendo el acuerdo de renuncia a todo tipo de nacionalización del aparato productivo y agrario privado existente. Es preciso recordar que ya el 60% de la economía estaba nacionalizado.

La figura simbólica y garante de todo este proyecto es Mandela que es liberado (en 1990) y después premiado con el Nobel de la paz (en 1993). Paralelamente al reconocimiento legal del ANC, se procede a reducir la importancia de los partidos extremistas mediante bandas de matones que eliminan a los dirigentes más radicales; se hizo con tal ímpetu que desde 1990 más de 10.000 activistas políticos y sindicales fueron asesinados por bandas blancas, perfectamente armadas y protegidas por el ejército y la policía, tal y como demostraron posteriores investigaciones judiciales.

Mientras tanto el ANC declara su voluntad de ser un partido populista, interclasista y a favor de la reconciliación nacional, buscando dar marcha atrás respecto a sus posiciones precedentes de tendencia trotskista sobre las nacionalizaciones de los medios de producción y el control obrero, que le habían servido para atraerse al ala más combativa y radical del proletariado negro. En este periodo se da todo un florecimiento de organizaciones políticas que actuan para quedarse con una parcela de poder o negocios en la nueva era; entre ellas la Iglesia anglicana local, con Monseñor Tutú, otro Nobel de la paz, defensor de la teología de la liberación, que se convierte en una importante aliada del Frente Democrático Unido (UDF); Inkata, poderosa organización política zulú, inicialmente pacifista, reformista y nacida para defender a esa etnia, rompe más tarde con el ANC cuando éste opta por la vía interracial, la lucha armada y el apoyo de la URSS alineándose con los grupos reaccionarios llevando a cabo con sus organizaciones paramilitares vergonzosas represalias contra otros negros e indios. También resurge un Partido Comunista.

Los trabajadores están dirigidos por COSATU, surgida en diciembre de 1985, de la unificación de 34 sindicatos entre los que estaba FUSATU, federación de sindicatos industriales, y NUM que agrupaba fundamentalmente a los mineros. A diferencia de CUSA, sindicato racista inspirado en el movimiento Conciencia Negra, COSATU tiende a reagrupar a todos los trabajadores sobre una base de clase y no racial.

En 1994 se considera completada la preparación para el relevo y el 9 de mayo tienen lugar las primeras elecciones interraciales. Como estaba previsto Mandela es elegido presidente y todos aplauden a la nueva Sudáfrica de la verdadera democracia, de la reconciliación, del desarrollo y del reajuste de los enormes desequilibrios sociales, políticos y económicos, tratando de olvidar el pasado. El resultado de este primer mandato que concluye con la elección de Mbeki, un colaborador de Mandela, es muy poca cosa, como admite el mismo presidente en un informe al parlamento: ¡el 42% de los negros está en el paro!

Lo que queda claro es que la vía democrática, al no existir una vía de clase, ni allí ni en ningún sitio, por el momento puede engañar y encadenar por segunda vez al proletariado africano, principal preocupación de la burguesía nacionalista negra y blanca de todo Africa austral. Este miedo estaba claro desde hacía ya tiempo, desde la independencia de Zimbabwe y la larga crisis de Mozambique cuyo presidente, en una entrevista a "Le Monde" en 1985, advertía que una revolución en Sudáfrica sería más radical y podría tener mayores consecuencias que la francesa de 1789. Precisamente por esto la burguesía negra y blanca constituyeron un frente único contra todo el proletariado del Africa austral.
 

UNA GRAN TRADICIÓN DE CLASE

Un posterior trabajo nuestro de 1985, Perspectivas de la Revolución en Sudáfrica (Il Partito Comunista nº 135/1985), se centra en el desarrollo económico y en la formación de las organizaciones sindicales, trabajo completado en Nuevos Sindicatos obreros en Sudáfrica por un Frente interracial contra el Capital.

El primer sindicato negro, ICU, aparece en 1919 y ya en 1920 organizó como habíamos visto, la primera huelga en la que participaron 60.000 mineros negros, los cuales no recibieron ningún apoyo de sus compañeros blancos ya que temían, como así sucedió posteriormente, que los negros les sustituyesen en el trabajo. En 1922 tiene lugar la huelga para evitar este inevitable proceso, que terminó a cañonazos tras unas semanas de enfrentamientos armados. De 1934 a 1945 se registraron 304 huelgas por aumentos salariales con 58.000 participantes; el salario medio de un negro respecto a un blanco pasa del 20% de 1930 al 27% de 1941.

Con la entrada de la URSS en la IIª Guerra Mundial, el Partido Comunista Sudafricano se opuso a cualquier acción sindical que debilitase a Inglaterra y los Aliados contra Alemania, país contra el que Sudáfrica tenía viejos contenciosos respecto a Namibia, y maniobró a favor de la escisión en la gran central sindical negra CNETU (Council of Non-european Trade Unions). Por el contrario la minoría que salió para fundar la PTU (Progressive Trade Union) argumentaba correctamente que los trabajadores no tienen nada que ganar ayudando al gobierno para que triunfe en su guerra. A pesar de las medidas adoptadas al tratarse de un periodo bélico, el número de días de huelga en el periodo 1940-45 se dobló respecto a 1930 culminando con la gran huelga de 100.000 mineros negros en 1946, que motivó la intervención del ejército y que se saldó con la muerte de 12 proletarios.

Nada más acabar la guerra comienza la política del apartheid y la fuerte represión pero la lucha de clase no se detiene y las escasas fuerzas obreras con un mínimo de organización en 1955 se reagrupan en el SACTU que organiza inmediatamente luchas por un salario mínimo de una libra esterlina diaria. Esta organización crecerá hasta los choques de Shaperville en 1960 que ocasionaron 69 muertos y centenares de heridos, pero después, pese a no ser puesto fuera de la ley formalmente, como sucedió con el ANC, el sindicato se disolvió tras el inmediato arresto de 160 militantes.

El desarrollo industrial de la posguerra fue intenso aumentando enormemente el ejército de trabajadores, que se diversificó claramente entre simples trabajadores negros, que aumentaron su número, y aristocracia obrera exclusivamente blanca. Los cifras de este incremento son elocuentes: en 1951 había 742.000 trabajadores inscritos, de los que 360.000 eran negros y 250.000 blancos, en 1972 de un total de 1.650.000, 950.000 eran negros y 340.000 blancos.

La paz social se rompe en 1972 a partir de una huelga en una pequeña fábrica textil que se une a la lucha de los conductores de autobús, que cada día garantizan el transporte de centenares de miles de trabajadores desde los barrios negros a las fábricas, el resultado de esas luchas es el aumento salarial del 33 por ciento; el periodo de lucha se extiende durante dos años movilizando a todo el país en los sectores industriales y servicios.

La crisis económica de 1975, superada por el capitalismo sudafricano gracias a sus fuertes reservas, provocó no obstante un consistente empeoramiento en las condiciones de vida del proletariado, en quien repercutieron todos los males. En 1973 el 80% de los proletarios recibía salarios insuficientes y de 1971 a 1975 los parados crecieron a un ritmo de 11.000 al mes. Siguieron fuertes subidas de precios en alimentos básicos como el maiz. En los bastustanes la situación era catastrófica y la miseria se extendió: el 89% de los niños estaba infraalimentado y 1 millón de personas vivían de la caridad.

Esta concatenación de huelgas determinó la reorganización sindical. En 1969 sobrevivían 13 sindicatos con 16.000 afiliados; en 1973 se formarían otros 17, pero será la gran crisis de los años 80, como expresión local de la crisis mundial, lo que determine un reforzamiento gigantesco de los afiliados: 35.000 en 1977; 360.000 en 1981; 550.000 en 1983 y 1.500.000 en 1984.

Los sindicatos que aparecen, excepto la CUSA que está influenciado por el movimiento Conciencia Negra, no establecen ninguna diferencia racial y, pese a las grandes diferencias retributivas y laborales, también están abiertos a los trabajadores blancos, una minoría de los cuales milita en ellos, si bien la presión social que sufren hacía inestable su adhesión. Pese a las cifras hay una gran fragmentación con tantos sindicatos, casi al nivel de uno por cada empresa; basta con observar que el sindicato más fuerte, el FOSA, creado en 1979, en 1983 reagrupaba a 109.000 obreros en 490 fábricas, esta situación hacía improbable una acción de lucha general continua.

El movimiento de concentración de las fuerzas obreras comienza con las tres organizaciones mayores: la FOSATU en el sector industrial, la NUM en el sector minero y la CUSA. Esta última, junto al problema racial, tiene el de la aceptación legal, a lo cual se opone afirmando que pese a no estar autorizada oficialmente es aceptada en las empresas tanto por los trabajadores como por la patronal; estos dos argumentos impedirán su adhesión a la COSATU, que aparece en junio de 1985 como resultado de la fusión de las otras organizaciones.

La creciente necesidad de mano de obra cualificada y de técnicos por parte de la industria local se había cubierto con la inmigración de técnicos blancos, pero en los años 80 este saldo se transforma en negativo y las estimaciones indicaban la carencia de unos 750.000 técnicos. Esta fue una justificación económica válida para ir aflojando la segregación racial. Otro determinante económico fue que los bajos salarios y el régimen de segregación de los negros obstaculizaban la formación de un mercado interno sostenido por los consumos del proletariado.

El artículo aparecido en el nº 152/1987 de Il Partito Comunista saludaba el nacimiento y consolidación de COSATU, que en el momento de su aparición contaba con medio millón de afiliados, que pagaban regularmente las cuotas, doblando en poco tiempo el número de afiliados al terminar el proceso de unificación. Los militantes de la organización tenían claro que el eje de la emancipación de los trabajadores no era la superación de la opresión racial ya que los ejemplos recientes de Mozambique, Zimbabwe, Angola y Zaire, donde el poder estaba en manos de la burguesía negra local, mostraban claramente a negros que oprimían y explotaban a otros negros y que la condición de la clase obrera allí era incluso peor que en Sudáfrica. El mayor obstáculo para la unificación de todo el movimiento obrero sudafricano se encontraba en las profundas diferencias económicas existentes entre los trabajadores blancos y no blancos, organizados precedentemente en distintos grupos tendentes a conservar sus ventajas.

El programa de la COSATU se centra en cuatro puntos fundamentales de defensa clasista: 1) salario mínimo garantizado en todo Sudáfrica; 2) reducción de la jornada laboral a 40 horas semanales sin reducción de salario ni de las pagas extraordinarias; 3) organización de los parados en un sindicato afiliado que se provea de un fondo de subsistencia y asistencia médica gratuita; 4) eliminación del pass-book o permiso de trabajo que funcionaba como un pasaporte interno, que en 1986 se sustituirá por un único documento de identidad para todos los ciudadanos de Sudáfrica.

La primera huelga general, organizada para celebrar el 1ero de Mayo en 1986 tuvo un enorme seguimiento, hasta el punto que las fuentes oficiales del mayor conglomerado minero-industrial (Anglo-Americano) denunciaba la ausencia al trabajo del 83% de los trabajadores; la segunda huelga general, convocada para recordar los sucesos de Soweto tuvo un seguimiento similar.

Una espina clavada en COSATU ha sido la organización zulú Inkata que lucha por el predominio de esa etnia proponiendo un programa de oposición al grupo blanco, portador del capitalismo destructor de la vieja sociedad, y se dirige a los estratos rurales más atrasados, fomentando los odios raciales y trabaja para organizar un sindicato propio en oposición a COSATU. Ha llegado a provocar graves enfrentamientos sobre todo contra los indios.

En poco tiempo COSATU ha reforzado su propia posición dentro de la sociedad sudafricana convirtiendose en la correa de transmisión del ANC entre los trabajadores, principalmente en el periodo precedente a las elecciones multirraciales, que preven también mejoras para los trabajadores negros. Después, cuando el ANC ha abandonado las reivindicaciones radicales y el programa de nacionalización del aparato productivo y de las grandes empresas agroalimentarias, y más tarde, en el periodo de Mandela, cuando se ha congelado el plan de redistribución de tierras, pero sobre todo con la aplicación del IVA sobre los productos alimentarios básicos, COSATU ha reivindicado una mayor autonomía del ANC en lo que respecta al tema económico. La gran organización sindical ha vuelto a retomar sus lazos con el SACP (Partido Comunista Sudafricano) de cuyas filas proviene Mbeki, quien dimitió de sus filas prudentemente antes de las elecciones de 1994 para convertirse en vicepresidente, y ahora en sucesor de Mandela.
 

EL TRASFONDO ECONÓMICO DEL TRASPASO

El capital mundial ha seguido atentamente el desarrollo de la situación en Sudáfrica y numerosos centros de estudios económicos han ofrecido información puntual del desarrollo de la economía en ese país durante la transición que ha llevado a la elección pacífica de Mandela. En realidad estos trabajos tan documentados no nos describen las dificultades de un cambio social sino la degradación del curso capitalista en aquel país; no es la "nueva democracia" quien ha nacido con pocas energías sino que es el proceso de producción y circulación de las mercancías y de los capitales quien muestra toda su senilidad.

El antes, durante y después de Mandela nos han sido descritos minuciosamente como el proceso de una terapia según la cual una nueva medicina, el fin del apartheid, ha sido utilizada in extremis para salvar del estado de coma permanente a un enfermo grave al que no se sabe como salvar; no obstante, su agonía, pese a su lentitud y a ciertas recuperaciones, es irreversible, y sólo cesará cuando la revolución proletaria, con su necesario acto de fuerza, lo entierre para siempre.

Sigamos analizando la crisis económica en Sudáfrica, reflejo de la crisis mundial, a través de las relaciones económicas aparecidas puntualmente de manera anual en "Problèmes Èconomiques".

En 1990 es elegido De Klerk y, con las debidas precauciones, es puesto en libertad Mandela. Por esas fechas la población de la República Sudafricana era de unos 31 millones, excluyendo a los 4 millones de los bantustanes más grandes, considerados independientes a todos los efectos, y de esos 31 millones 5 millones eran blancos, 3 millones de mestizos, 1 millón de asiáticos y 22 millones de negros. Actualmente la población se estima en 40 millones tras la inclusión de los bantustanes en el estado central, lo cual ha hecho subir a 30 millones la población negra. La temida fuga de una parte de la clase dirigente blanca sólo se ha registrado a un nivel bajísimo. También se ha estimado la presencia de más de 1 millón de clandestinos negros provenientes de países limítrofes, que llegan a Sudáfrica buscando un trabajo. Según "Le Monde Diplomatique" de marzo de 1999, el fenómeno era tan amplio que "las autoridades han intensificado la caza a los inmigrantes clandestinos venidos sobre todo de los países vecinos; han sido detenidos 100.000 durante los primeros ocho meses de 1998.

Los datos ofrecidos en la relación de 1992 del banco Parisbas son elocuentes: hablan de un país que tiene asegurada la autosuficiencia alimentaria, exporta un 20% de su producción agraria con una tasa de crecimiento de la producción alimentaria superior a la tasa de aumento de población. El hecho de que sus ingentes exportaciones estén constituidas principalmente por materias primas, el 58% del total, más que por productos industriales y manufacturas, situan pese a todo a Sudáfrica entre los países en vías de desarrollo, cuya economía está fuertemente ligada a los precios de las materias primas, calculados en las grandes capitales financieras de la burguesía, y por lo tanto muy expuesta a las crisis de sobreproducción capitalistas. Una prueba de ello es que la tasa de crecimiento en el periodo 1974/81 cae al 2,4%, alcanzando el 0% en 1981/84, subiendo al 1,9% en 1984/88, al 2,1% en 1989 y en 1990 vuelve a caer al 0,9 por ciento. Sus exportaciones están constituidas además por un 29% de productos manufacturados y un 3% de productos agroalimentarios. La población activa se estima en 13 millones de los que 8 millones están registrados, 2,5 millones no lo están, 1 millón vive de manera autosuficiente y el millón y medio restante está desempleado.

Según estos confortantes parámetros la tasa de desocupación sería del 10% de toda la población activa, valor que contrasta irremediablemente con los del 40% de otras fuentes. Como ha indicado Mandela en su relación parlamentaria como conclusión a su mandato, la tasa de paro ha alcanzado el 42 por ciento. Probablemente París intenta atraer capitales a Sudáfrica para lo que, utilizando sistemas de cálculo distintos, presente un cuadro más optimista.

Las inversiones internas en el periodo 1985/90 equivalen al 20% del PIB y se reparten en 7,6% públicos y 12,2% privados de los que una buena parte son los fondos de pensiones privados que de momento no pueden operar en el extranjero. En 1990 el activo de los fondos de pensiones era de 21.000 millones de dólares y el de los seguros a largo plazo de 43.000 millones, equivalente a la mitad del PIB anual estimado en 128.000 millones. Antes del fin del apartheid las desinversiones extranjeras, sobre todo de EEUU como medida de presión sobre el gobierno central sudafricano, han sido sólo de fachada y se trata únicamente de transferencias de propiedades a sociedades de conveniencia. El peso de las materias primas pesa enormemente sobre la economía sudafricana, y por consiguiente, sobre las inversiones financieran extranjeras: pero, a pesar de la cambiante marcha de sus cotizaciones, la balanza comercial está en activo y el valor del PIB per cápita ha aumentado.

Esta es la situación al inicio de la concertación entre De Klerk y Mandela: según los datos del ejercicio financiero de 1985 aparece que el PIB de Sudáfrica como masa es 1/7 del italiano y 1/3 como valor per cápita; trasladado a Africa siempre como masa es igual al de todos los países del Magreb más Egipto, que tienen una población mayor.

En 1994, al término del mandato preparatorio de De Klerk, el departamento de finanzas para Africa del Sur de Zurich redactó un detallado informe sobre la economía sudafricana que fue publicado en síntesis en Problèmes Èconomiques" en octubre de aquel año. Estimaba en 40 millones la población de todo el país tras la unificación de los bantustanes bajo el gobierno central, establecía en un 2,4% la tasa de crecimiento anual medio de la población, cuya composición racial era la siguiente: 76% negros, 13% blancos, 8,6% mestizos y 2,6% de asiáticos.

La economía sudafricana tras el fin de las sanciones económicas ha podido desarrollar libremente el sector financiero que se ha desplegado ampliamente tanto en el mercado interno como en el externo, reforzando de esta maneras los sectores extractivos y manufactureros. Para prevenir una eventual fuga masiva de capitales se ha introducido la claúsula de que los bancos sudafricanos puedan exportar capitales en una medida equivalente al ingreso de capitales externos. En 1995 este límite estaba en 10 millardos de rands y se estimaba en 150 millardos la cifra de los capitales que dejaron el país en ausencia de controles sobre los cambios.

La recesión iniciada en 1989 ha tocado el nivel más bajo en 1992 para remontar débilmente en 1993. No ha causado una considerable caida del PIB real pero ha sido duramente soportada por la población a causa de un significativo aumento del desempleo y ha sufrido una tasa de inflación media en ese periodo del 14 por ciento. El IVA ha subido del 10 al 14% y esta medida se ha sentido particularmente en los alimentos básicos, mientras las tasas de interés bancario han subido del 12 al 17 por ciento.

A medida que el proceso de transferencia del poder se lleva a cabo de manera lineal y pacífico también la relación de paridad entre el rand y el dólar comercial y financiero se acerca a la paridad, signo éste de estabilidad y tranquilidad para hacer buenos negocios, e, incluso devaluandose, la diferencia entre el rand comercial respecto al financiero baja del 38% de 1985 al 21% de 1993.

En conjunto las exportaciones están en constante aumento, en 1993 fueron de 79,5 millones de rands y superaron en un 27% a las importaciones; el 32,5% de estas exportaciones tienen como destino Europa, el 18% Asia y el 8,5% América. Las importaciones siguen el mismo flujo con una relación un poco distinta: el 45% de las mismas viene de Europa, el 26,5% de Asia y el 16% de América; la diferencia se da principalmente, en lo que respecta a las exportaciones, en el continente negro, donde Sudáfrica exporta sin casi reimportar. Por sectores el comercio exterior ofrece las siguientes cifras según datos de 1993: piedras preciosas y semielaboradas un 12,7%; metales básicos 12,4%; minerales 10,6%; productos químicos 4,2%; maquinaria 3,5%; vehículos y equipos de transporte 3,4%; papel 2,4%. Los productos alimenticios en conjunto constituyen el 4% de las exportaciones.
 

CONTINÚA EL VAIVÉN DE LA CRISIS

Basándose en este análisis el ANC, lanza, al celebrarse las primeras elecciones interraciales que lo llevan inevitablemente al poder, un programa de reconstrucción y desarrollo económico de 39 millardos de rands en 5 años (el PIB de 1994 fue de 422 millardos). El partido de oposición más fuerte, el National Party, objetó obviamente que estas cifras eran irrisorias hablando de una mayor: 600 millardos de rands. Prácticamente el NP ha contabilizado las deudas económicas pendientes con el proletariado sudafricano ya que su detallada lista incluye aspectos básicos: instrucción obligatoria y gratuita para todos los jóvenes, lucha contra el analfabetismo entre los adultos, sanidad universal y medidas a favor de la maternidad y la infancia, alimentación de los menesterosos, salario mínimo garantizado, viviendas, agua potable, electrificación, reducción del IVA en los productos básicos, redistribución de la tierra y pago de las expropiaciones en terrenos afectados por la minería. Esta es sólo una parte de la lista completa de los 23 puntos del programa y de los costes relativos que el NP cree necesarios para resolver las presentes injusticias. Nos complace ver como estos señores tienen el valor de cuantificar el remedio mínimo de su secular robo de las riquezas de la tierra y de plusvalía al proletariado.

Según un informe del IFO, instituto de estudios económicos de Munich (Alemania es el primer socio comercial de Sudáfrica con un 16,7% de sus exportaciones), el año 1995 desde el punto de vista financiero ha sido un año positivo ya que la tasa de crecimiento ha subido hasta el 3,5% a pesar de una caida del 15% de la producción agrícola a causa de la sequía y del 3,5% de la producción minera. El problema más preocupante es el de la producción de oro, debido tanto a la constante disminución en la cantidad de mineral en ejercicio, que ha pasado de las 1.000 toneladas de 1970 a las 522 de 1995, como a la bajada en sus cotizaciones; esto ha provocado el cierre de las minas menos rentables, a pesar de que la devaluación del rand ha favorecido las exportaciones.

Terminada la sequía la agricultura retoma su crecimiento y su aportación a las exportaciones; la producción manufacturera crece un 7,5% respecto al año precedente, la renta per cápita aumenta un 2,5% en 1995 produciendo una ampliación del mercado interno del 5%, principalmente dirigido a los bienes inmuebles y los automóviles. A causa de la continua devaluación del rand la balanza comercial con el extranjero se deteriora notablemente también debido al fuerte crecimiento de las importaciones, del 20% en volumen y del 29% en valor, atenuada parcialmente por un aumento de las exportaciones del 16% en volumen y del 245 en valor.

Las grandes reservas de oro y de divisas han mitigado el golpe pero se han reducido al nivel de cubrir 7 semanas de importaciones. El curso del rand respecto al dólar sigue siendo muy variable y es el reflejo de la incertidumbre sobre la incapacidad de la nueva e inexperta clase dirigente negra para controlar la situación, considerada inestable a pesar de la euforia del primer momento y la coyuntura económica que todavía es favorable. Prueba de ello es que desde febrero a abril de 1996 unos rumores acerca de una grave enfermedad de Mandela hizo caer un 16% el rand.

Todos se preguntan, también nosotros pero con unas esperanzas y perspectivas distintas de ellos, qué sucederá cuando la crisis económica muestre toda su dureza.

A pesar de los positivos resultados económicos no ha habido un aumento del empleo: entre junio de 1994 y 1995 ha sido inferior al 1%, correspondiente a 44.335 nuevos puestos de trabajo en los sectores no agrícolas cuando cada año se presentan pro primera vez en el mercado de trabajo 700.000 nuevos jóvenes. Esto es todavía más grave si se considera que en 1995 debido a restricciones presupuestarias se han reducido 32.000 puestos de trabajo en las administraciones regionales. A pesar de que el trabajo negro, precario y sin garantías, absorbe una buena parte de esta fuerza de trabajo, las estimaciones más optimistas hablan de un 35% de desocupados e infraocupados.

Como promesa electoral se ha anunciado una revisión general de la legislación laboral, pero no se dice nada acerca del salario mínimo. Gracias al bajo coste del trabajo por unidad de producto, ha habido un aumento de productividad del 2,6% y la inflación ha descendido, en 1995, del 11% al 6,9% mientras el IVA permanece en el catorce por ciento. Esto quiere decir que una vez más la clase obrera no ha sacado ninguna ventaja de la coyuntura favorable y ha debido soportar el peso del saneamiento económico. Basta con pensar que a comienzos de 1994, poco antes de la elección de Mandela, el presidente saliente De Klerk, como gesto de buena voluntad, decidió anular las deudas que los ghettos urbanos negros tenían con las administraciones municipales en lo que respecta a agua, luz, recogida de basuras y otros servicios urbanos; dos años más tarde el mismo Mandela admite que la cifra de tales deudas había subido a 2 millardos de rands, y eso a pesar de que el menos del 10% de la población usaba "regularmente" los servicios públicos. Además el Estado solo ha construido 12.000 viviendas frente a las 50.000 construidas durante el último año de apartheid.

Al mismo tiempo en el ámbito de las relaciones entre las clases, los problemas más discutidos a la luz del nuevo texto constitucional han sido los referentes a las restricciones a la legislación sobre la propiedad de la tierra con el fin de evitar una reforma agraria radical y, en materia laboral, la inclusión del derecho al cierre patronal en contraposición al derecho ya reconocido a la huelga. Tras convocar la huelga general el 30 de abril de 1996, la COSATU, apoyada por Mandela, dio marcha atrás al obtener garantías de ser atendidas sus peticiones, pero deberá aceptar una solución legal de compromiso.

La acumulación de problemas, las contradicciones económicas y las continuas cesiones ante los intereses del gran capital han obligado a la camarilla de Mandela a retirar, tan sólo dos años después, el ya de por sí débil programa económico pre-electoral presentando un segundo programa que en un plazo de 10 años preve un crecimiento anual del 6% y la creación de 500.000 puestos de trabajo anuales, basándose en las previsiones del aumento de las exportaciones, oro excluido, en un 10% anual. Estas perspectivas favorables las ofrece el hecho de haber sido admitida Sudáfrica en el SADC, una comunidad económica de libre cambio de 12 países del Africa Austral, en la que el PIB sudafricano es 4 veces superior al de los otros 11 países juntos, a los que ahora puede exportar sin restricciones y acuerdos recíprocos, siendo las importaciones mínimas, con una relación de 6 a 1 y que aumenta cada vez más.

En vez de las nacionalizaciones presentadas en la campaña electoral ahora por el contrario se habla de privatizaciones de las empresas nacionales con sus consiguientes planes de reestructuración que siempre significan despidos y aumento no de salario sino de explotación. Estos planes que ya han empezado a ponerse en marcha han provocado una serie de huelgas salvajes, desconvocadas bajo la promesa de un control sindical y el mantenimiento de los puestos de trabajo.
 

LA BURGUESÍA NEGRA A PRUEBA

Todos estos buenos resultados para el capital han permitido a Mandela, en la primavera de 1996, efectuar una gira política por Europa con el fin de atraer inversiones en Sudáfrica y mostrar que el proceso de formación de una clase dirigente y de una burguesía negra prosigue, si bien lentamente y con incertidumbres. Se habla mucho de la transferencia del poder a los negros, pero en verdad los capitales no han cambiado de propiedad y los nuevos dirigentes negros en las empresas tienen un poder limitado en lo que corresponde a cuestiones de gestión y no de control de las inversiones, control que siguen manteniendo sólidamente los viejos dirigentes.

Las pocas empresas regidas exclusivamente por negros, inicialmente en el campo de la producción y la distribución de cerveza y bebidas diversas de origen americano, tras un breve periodo de expansión han entrado en una grave crisis y algunas han quebrado. En un primer momento se ha tratado de un intento de Pepsi Cola de penetrar en el país y quitar cuota de mercado a Coca Cola utilizando para este fin la imagen y la presencia de personajes del mundo del espectáculo y del deporte de la comunidad negra americana. Posteriormente en todos los sectores económicos, y donde ha sido necesario con cierta presión, se ha producido la incorporación de cuadros directivos negros. Hasta hace 20 años los negros no tenían ningún derecho de propiedad, de residencia permanente y de acceso a los capitales y al crédito a gran escala, e incluso en 1990 ninguna empresa detentada o gestionada por negros cotizaba en la Bolsa de Johannesburg, mientras que ahora 17 empresas de un total de 625 cotizantes están controladas por negros con una capitalización total de 28,4 millardos de rands.

En este proceso de formación y ampliación de una pequeña y media burguesía negra los sindicatos desarrollan un papel activo de mediación burguesa: por una parte defienden los intereses de los trabajadores contra los enormes contrastes existentes, y por otra emplean una buena parte de sus fondos en la creación de una clase dirigente negra mediante la adquisición de cuotas societarias en las empresas. Ninguna transación con miras a este aumento de poder para los negros se ha llevado a cabo sin una intervención económica de los sindicatos, que de este modo, además de obtener el nombramiento de cargos de su agrado, se convierten cada vez más en verdaderos y propios socios empresariales. Ya veremos que pasará cuando el desarrollo de la crisis imponga los consabidos planes de restructuración.

Al concluir el mandato presidencial de Mandela, en junio de 1999 el cuadro que resume el estado de las mejoras para la gran masa proletaria negra es desolador y describe la situación en un país en el que la casi totalidad de la población, a pesar de las grandes potencialidades económicas, vive en enormes y miserables barrios-ghetto en las afueras de las grandes ciudades o en centros periféricos donde faltan los servicios básicos de luz, agua y alcantarillado.

Según las fuentes gubernamentales se han construido solamente 500.000 nuevas viviendas, se han creado 10.000 nuevas escuelas, se ha llevado el agua potable a 3 millones de personas (a menudo se trata de una simple fuentecilla pública), electricidad para 2 millones, teléfonos para 1.700.000 y ambulatorios y pequeños hospitales. La inflación ha bajado al 8% con un paro del 42% entre los trabajadores negros y del 4% entre los trabajadores blancos.

No obstante los últimos datos situan el PIB de Sudáfrica en 125 mil millones de dólares, igual al 45% del total de Africa y al 75% de toda la región subecuatorial. A escala mundial el peso desciende notablemente al 0,5% mientras que a nivel europeo a grosso modo es parangonable a Bulgaria y Ucrania.

Actualmente no hay grandes progresos a nivel económico, por otra parte bastante difíciles en este contexto de crisis económica a escala mundial, y según otros datos la situación, pese a permanecer bajo control a causa de la fase positiva de instauración de la democracia, sólo ha realizado modestos progresos desde el punto de vista económico debidos al incremento de los intercambios comerciales, que ya no están sujetos a las restricciones de las sanciones económicas. Entre estos intercambios está la venta de armas, cifrada en 216 millones de dólares en 1997, un 34% más respecto a 1996; desde 1994 esta industria ha exportado por valor de 600 millones de dólares con una cartera de 92 clientes en todo el mundo y se ha convertido en el segundo sector de exportaciones manufactureras, pese a dar trabajo sólo al 1% de la mano de obra industrial.

Pero la continua caida del precio del oro amenaza con el cierre de casi la mitad de la minas en activo, que actualmente deben extraer el mineral entre 2.000 y 4.000 metros de profundidad con unos costes muy elevados, sin contrarrestación salarial ya que los bajos salarios de antes están subiendo ligeramente.

La fuerte tasa de desempleo es causa de una considerable criminalidad y las estadísticas a este respecto son impresionantes: según el Instituto de Estudios sobre Seguridad, cada día se registra una cincuentena de muertes violentas, la tasa más alta del mundo y seis veces superior a la de Estados Unidos. La pena de muerte fue abolida en 1995 entre grandes debates, un año después de la elección de Mandela; en la época del apartheid Sudáfrica detentaba el record de ejecuciones capitales en el mundo occidental y actualmente, y según Le Monde Diplomatique de marzo de 1999: «La inseguridad ha favorecido el desarrollo de una floreciente industria de la seguridad privada. Las casas de los blancos acomodados se han dotado de sistemas de alarma. El último grito en esta materia es instalar un lanzallamas opcional en el automóvil. Las sociedades privadas - 300.000 personas entre agentes y empleados - disponen de de efectivos muy superiores a los de la policía (134.000 agentes). E incluso entre los negros se asiste a la proliferación de policías privadas».

A nivel internacional Sudáfrica se presenta como una potencia subcontinental en fase de expansión y que no rechaza la intervención armada exterior "por motivos de seguridad interna", como sucedió en Lesotho en septiembre de 1998 cuando el ejército sudafricano recibió la orden de intervenir para poner fin a los graves desórdenes aparecidos en ese minúsculo país debido a las manifestaciones de una parte de la población y del ejército que protestaban por los pucherazos electorales. Este hecho fue comentado en nuestra prensa de partido como la confirmación de una continuidad de Sudáfrica como garante del orden imperialista en el Africa austral. Realmente existe por parte de Sudáfrica el interés de anexionarse este pequeño reino, independiente desde los tiempos de la colonización inglesa, para poder realizar un proyecto hidraúlico a gran escala y de esta manera suministrar agua a toda la región potenciando la agricultura y la ganadería.
 

POR LUCHAS DE CLASES Y NO DE RAZAS

Nuestras previsiones sobre este breve periodo son las siguientes: un reforzamiento del "poder negro" y la culminación de la borrachera democrática - que esperamos breve - especialmente entre el proletariado negro, usada como antídoto temporal frente a la profunda miseria de la clase obrera. Hablamos de antídoto y no de vacunación porque no se vive de democracia sino que se muere: cuando esta mentira caiga surgirán grandes luchas de clase y no de raza.

Se dará la consolidación de una clase dirigente negra, en este caso particularmente agresiva y arribista, que en un tiempo brevísimo agotará su dinamismo para convertirse en rentista, conservadora y al servicio del gran capital. Se hará notar un cierto dinamismo para reforzar su aparato productivo y comercial en el area subcontinental, con una previsible extensión hacia el norte, a través del SADC, hacia las grandes riquezas del Congo, ex-Zaire, y de sus estados satélites, Uganda, Ruanda y Burundi. Estas líneas de expansión ya están en marcha, y dejando a un lado la crisis general mundial, a corto y medio plazo es posible que se lleve a cabo; todo lo más puede retrasarse u obstaculizarse por la violenta y prolongada explosión de la cólera proletaria.

Hasta el momento no tenemos la medida exacta de lo que se mueve amenazadoramente en la base de la economía capitalista sudafricana, como por ejemplo las genuinas organizaciones clasistas, seguramente distintas de las que a comienzos de los Años Veinte escribieron en sus banderas "proletarios blancos de todos los países, uníos". Una cosa está clara; cuando en esa parte del continente africano estalle la chispa de la reanudación de la lucha de clase, será de un rojo tan vivo e intenso que encenderá todo el fuego de la fuerza proletaria.
 
 
 
 
 



EVOLUCION DE LA AGRICULTURA
Y LUCHA POR LOS MERCADOS MUNDIALES

(Informe expuesto en la Reunión general de mayo del 98 y de enero del 99)
 

RECLAMOS A LA DOCTRINA

El relator ha anticipado al informe la lectura y el comentario de una serie mínima de citas de Marx, de Lenin y de los trabajos de nuestro partido acerca de las bases de doctrina sobre la teoría de la economía agraria y de crítica histórica sobre sus orígenes. Aquí las citas se exponen ligadas entre sí por brevísimos comentarios. La transcripción, por motivos de agilidad expositiva, está resumida y tiende no a la lectura sino solo a hacer más comprensible el sentido esencial de los conceptos.

ORÍGENES DEL CAPITALISMO AGRARIO

Marx, en "El Capital", demuestra que "originariamente los capitalistas agrarios tienen un origen muy lejano". Es un proceso lento que se desarrolla a lo largo de muchos siglos. En Inglaterra la primera forma del inquilino es similar a la del villicus en la antigua Roma. Enseguida a parece el verdadero y propio arrendatario, que valoriza el propio capital empleando obreros asalariados y paga al landlord una parte del plus-beneficio en dinero o en especie como renta fundiaria". (Vol. 1, cap. 24.4). "El capitalismo nace en agricultura, generando, como repercusión, el mercado interno para el capital industrial" (Cap.24.5). Pero solo la gran industria ofrecerá, con las máquinas, el fundamento constante de la agricultura capitalista, "expropia radicalmente a la enorme mayoría de la población rural y lleva a cabo la separación entre agricultura e industria doméstica rural desgarrando las raices de esta última, la hilandería y la tejeduría. Por tanto solo ella conquista al capital industrial todo el mercado interno".

Según Lenin "el desarrollo del capitalismo en la agricultura consiste ante todo en el pasaje de la agricultura natural a la agricultura mercantil, pero que solo con mucha lentitud cede el lugar a la agricultura mercantil" ("Nuevos datos sobre leyes de desarrollo del capitalismo en la agricultura", 1914-15, cap. 2). Añadimos nosotros en "La Mercancia nunca acabará con el hambre", que "la preminencia de la agricultura sobre la industria se prorroga por mucho tiempo. Cuando el problema moderno de la renta fundiaria se plantea, estamos ya en plena economía capitalista, pero la producción industrial es secundaria aún respecto a la agrícola. En efecto de tal modo la plantea Quesnay, con las tres clases: productiva (asalariados agrícolas y arrendatarios), propietaria y esteril (industrial y sus obreros), criterios capitalistas, aunque embrionales. A medida que la manufactura y la industria aumentan el cuadro resulta inadecuado" (Cap. 4). "A pesar de que Quesnay (1759) considera a los trabajadores de la industria estériles, en aquellos tiempos el desarrollo de la industria habia alcanzado, en Inglaterra, un alto grado" (Cap.5). Estamos ya en la vigilia de la invención de la máquina de vapor, que será el lanzamiento de la gran industria y romperá el vínculo de parentela entre agricultura e industria doméstica.

LA TEORIA DE LA RENTA

"La más moderna escuela de la economía clásica, la teoría general del valor, que tiene su origen con los primeros economistas del capital, como Smith, Ricardo, etc. que han dedicado investigaciones centrales a la renta agraria, surgió en Inglaterra, que fue el primer país en poner delante la producción industrial de la agrícola" (Cap.5). "Los clásicos como Smith y Ricardo representan una burguesía que, luchando aún contra los restos de la sociedad feudal, no actua mas que para depurar las relaciones económicas de los residuos feudales, para aumentar las fuerzas productivas y dar un nuevo respiro a la industria y al comercio" (Cap.6). "Para Smith y Ricardo el valor del producto se determina solo y exclusivamente por la cantidad de trabajo que requiere su producción y se puede descomponer en tres factores: salario, renta y beneficio, sea el producto agrario o manufacturado. Pero están por detrás de Marx que establece que el valor del producto se descompone en cuatro partes: capital constante, capital variable, renta y beneficio" (Cap.5).

«Ricardo, exponente de la presión de nuevas fuerzas productivas, no podía dejar de interesarse por el componente alimentario que alcanza precios cada vez más altos manteniendo altos los salarios, y por eso dedicó importantes investigaciones a la renta agraria. Para él la tierra más estéril da una renta cero y un beneficio de empresa normal, y las tierras mejoradas progresivamente dan progresivamente rentas diferenciales, sobrebeneficios» (Cap.8).

Lenin, en "La cuestión agraria y los críticos de Marx", 1900-1908, Cap.2 añade: «¡La limitación de la tierra! Esta limitación - absolutamente independiente de la propiedad de la tierra - crea una especie de monopolio, o sea: puesto que toda la tierra está ocupada por los agricultores, puesto que la demanda existe para todo el producto producido sobre toda la tierra, incluidos las peores partes y las más alejadas del mercado, está claro que el precio de los productos está determinado por el precio de producción del terreno peor (o por el coste de producción correspondiente a la última y menos productiva inversión de capital). Esta limitación de la tierra impide la formación efectiva de un rendimiento medio. Con el fin de que este rendimiento medio se forme y determine los precios, no sólo es indispensable que cada capitalista pueda en general invertir su capital en la agricultura, creada por el desarrollo capitalista), sino que también es necesario que cada capitalista pueda crear siempre una nueva empresa agraria, además de las ya existentes. Si fuesen así las cosas, no habría ninguna diferencia entre la agricultura y la industria y no se produciría ninguna renta. Pero, precisamente debido a la limitación de la tierra, las cosas no son así. ¿Puede presuponerse que el propietario permita al agricultor cultivar la tierra gratuitamente el terreno peor o peor situado del que se extrae solamente la ganancia media del capital? Por supuesto que no. La propiedad de la tierra es un monopolio, y en base a este monopolio el propietario exigirá al agricultor el pago de esta tierra. Este pago será la renta absoluta que no tiene ningún nexo con el rendimiento de las sucesivas inversiones de capital, y que se genera por la propiedad privada de la tierra. Por lo tanto en la tierra tenemos un doble monopolio. En primer lugar, tenemos el monopolio de la explotación capitalista de la tierra. Este monopolio está originado por la limitación de la tierra y por eso es necesario en la sociedad capitalista. En segundo lugar, tenemos el monopolio de la propiedad privada de la tierra. Este monopolio no está ligado indisolublemente al precedente, ni lógica ni históricamente. Este monopolio no es necesario para nada en la sociedad capitalista ni en la organización capitalista de la agricultura. Por eso es absolutamente necesario distinguir estos dos tipos de monopolios; y por consiguiente, es necesario reconocer que, junto a la renta diferencial, existe la renta absoluta que se genera por la propiedad privada de la tierra.

La posibilidad de la renta absoluta originada por el plusvalor del capital agrario, es explicada por Marx por el hecho de que en la agricultura la parte del capital variable en la composición general del capital es superior a la media (hipótesis muy natural, dada por el incontestable atraso de la técnica agrícola respecto a la industrial). Por eso el valor de los productos agrícolas es, en general, superior a su precio de producción y el plusvalor es superior al beneficio. Pero el monopolio de la propiedad privada de la tierra impide que este excedente entre totalmente en el proceso de nivelación del beneficio, y la renta absoluta se toma de este excedente».

«Marx demuestra que cae la primera premisa errónea de la renta diferencial que dominaba todavía en West, Malthus y Ricardo, o sea que la renta diferencial presupone necesariamente el paso a tierras siempre peores, o bien la disminución constante de la productividad de la agricultura. La renta diferencial puede existir pasando a tierras mejores; la renta diferencial puede existir cuando el último lugar lo ocupa una tierra mejor que la que la tenía precedentemente. Puede estar ligada a los progresos en la agricultura. La condición para que exista es solamente la distinta calidad de los terrenos. En cuanto se trata del desarrollo del rendimiento, la renta diferencial presupone que el aumento de la productividad absoluta de toda la superficie agrícola no suprima esta diversidad, sino que la refuerce, la deje inmutable o solamente la reduzca» (Cap.1).

PROPIEDAD DE LA TIERRA Y CAPITAL

«Quien sólo reconozca la existencia de la renta diferencial debe necesariamente llegar a la conclusión de que las condiciones de la empresa agraria capitalista y del desarrollo permanecen absolutamente inmutables tanto si la tierra pertenece al Estado o a particulares. Desde el punto de vista de la teoría que niega la renta absoluta, en ambos casos existe sola y únicamente la renta diferencial. Se entiende que una teoría similar debe conducir a negar toda importancia a la nacionalización como medida que influye sobre el desarrollo del capitalismo acelerándolo, allanando su camino, etc. En efecto, dicha concepción de la nacionalización deriva del reconocimiento de las dos formas de renta: la forma capitalista, o sea la forma que no puede abolirse en el régimen capitalista, ni siquiera cuando la tierra es nacionalizada (renta diferencial) y la forma no capitalista, que está ligada al monopolio, es inútil para el capitalismo e impide su completo desarrollo (renta absoluta). Negar la renta absoluta significa negar la importancia de la propiedad privada de la tierra en el capitalismo» (Lenin. "Programa agrario de la socialdemocracia en la revolución rusa de 1905". Cap.4).

«Tras demostrar que el propietario de la tierra es una figura completamente superflua en la sociedad capitalista, y que el fin de esta sociedad es "totalmente alcanzable" si pertenece al Estado, Marx continúa: el burgués radical llega en teoría a la negación de la propiedad de la tierra. Pero en la práctica le falta valor, ya que el ataque contra una de las formas de propiedad - contra la forma de la propiedad privada de las condiciones de trabajo - sería peligrosísimo también para la otra forma de propiedad. Además el burgués también se ha territorializado» (Cap.7). Y concluye Lenin: «no puede haber nacionalización por la simple razón de que ninguna clase social actua contra sí misma».

RENTA Y PRODUCTIVIDAD

«A la renta diferencial que deriva de la diversidad de los diversos terrenos Marx la llama "renta diferencial prima". A la renta que deriva de la diversa productividad de los capitales complementarios invertidos en un mismo terreno Marx la llama "renta diferencial segunda". El arrendatario, hasta el vencimiento de su contrato de arrendamiento, siempre puede apropiarse y se apropia de todo tipo de renta. Durante toda la duración del contrato, la propiedad privada de la tierra deja de existir, y él, al pagar el alquiler escapa a este monopolio al no afectarle. Por eso, cuando tras una nueva inversión de capital en su terreno, el arrendatario obtiene un nuevo beneficio y una nueva renta, ésta última pasa a manos del arrendatario y no del propietario. Éste empezará a recibir esta nueva renta solamente tras el vencimiento del viejo contrato de arrendamiento, o tras el vencimiento de un nuevo contrato. ¿Qué tipo de mecanismo hace que la nueva renta pase del bolsillo del arrendatario al del propietario? El mecanismo de la libre concurrencia, porque la empresa excepcionalmente ventajosa, que habrá dado al arrendatario no sólo una ganancia media, sino también un sobrebeneficio (renta), atraerá los capitales. Por lo tanto se comprende, por una parte, porqué razón, a paridad de todas las demás condiciones, los alquileres a largo plazo son más beneficiosos para los arrendatarios y los de a corto plazo son más ventajosos para los propietarios» (Lenin. "Programa agrario..." cit.).

En "Mai la merce sfamerà l’uomo" ("La mercancía nunca acabará con el hambre") ponemos en evidencia, sea cual sea la composición demográfica de las clases agrarias que: «lo que importa es la ley de la diferencialidad de las rentas y del crecimiento del precio general en la sociedad internacional, que teje sus hilos en un mercantilismo único». Citamos a Engels: «Cuanto más capital se invierte en un terreno y cuanto más elevado es el desarrollo de la agricultura y de la civilización en general, más aumentan las rentas por hectárea así como la suma total de las rentas, y más ingente es el tributo pagado por la sociedad a los grandes propietarios bajo la forma de plus-beneficios, hasta que todos los tipos de terreno sometidos al cultivo están en grado de participar en la concurrencia».

Se trata de comprender cuál es la tesis de Marx: con el desarrollo del modo de producción capitalista y con la inversión de mayores capitales en la tierra, único medio de aumentar el producto en relación al aumento de la población, la renta tiende a aumentar, tanto en su masa total como en la media por unidad de superficie, a veces en una relación mayor que la del capital (y su beneficio), y pocas veces con un ritmo menor a él. Por eso Marx invita a reflexionar sobre dos puntos. El primero es la derivación histórica de la forma segunda (tierra totalmente ocupada) de la forma primera (tierra en vías de ocupación o roturación). El segundo punto es que en pleno desarrollo de la forma segunda, que atrae sobre la misma tierra social, que ya no puede aumentar métricamente, partes mayores del capital social, para lanzar el producto, entra en juego el reparto del capital entre pequeños, medios y grandes empresarios. También en la manufactura el volumen de la empresa es un elemento de variación en la tasa de beneficio: la tasa media calculada por la suma de todos los capitales (sean de quien sean) responde a un cierto mínimo de negocios respecto a un mínimo de capitales. Todo lo que excede a este mínimo puede dar un sobrebeneficio; lo que es inferior, no obtiene el beneficio medio. Este teorema que se enuncia aquí de manera drástica refleja todo el marco económico capitalista, incluido también el sector agrícola. Esta circunstancia hace que los arrendatarios capitalistas estén en grado de apropiarse una parte de la plusganancia. No sucedería otra cosa aunque se alcanzase una actividad y una productividad similares a las conseguidas en las manufacturas lo cual es imposible en el capitalismo. El choque de la producción industrial con sus limitaciones y la concentración de los capitales acumulados, abre las puertas al sobrebeneficio en todos los campos de la economía, pese a la caida de la tasa media de ganancia.

Por lo tanto Marx demuestra: mientras que no cambie el precio del grano, la inversión de capital móvil en la tierra para aumentar la producción no afecta para nada a la renta, ni siquiera si la productividad de las posteriores aportaciones es decreciente. Si posteriormente la productividad es constante o creciente, la renta de la tierra sufre una fuerte subida» ("Mai la merce sfamerá l’uomo". Cap.10).

«La parálisis en el desarrollo agrario de los países exportadores de capital, había contribuido a crear una legión de críticos del marxismo. Los señores Bulgakov, Hertz, Chernov, etc, al oir el nombre de Kautsky entran en un estadio de casi irresponsabilidad, queriendo demostrar que el marxismo dogmático en el campo de las cuestiones agrarias ha abandonado sus posiciones. Para fundamentar su "teoría del desarrollo agrario", plantean las "leyes de la productividad decreciente del terreno". Citan párrafos extraidos de los libros de los clásicos, que establecen esta "ley" en virtud de la cual "toda inversión suplementaria de trabajo y de capital en la tierra viene acompañada de una cantidad suplementaria, no correspondiente, sino decreciente de productos". Vuelven atrás hacia la economía burguesa, la cual esconde las relaciones sociales bajo imaginarias "leyes externas".

«Pero la más mínima reflexión demuestra a cualquiera que este argumento representa la más inconsciente de las abstracciones dejando al margen el elemento principal: el nivel de la técnica, el estado de las fuerzas productivas. Tomemos la industria. Imaginemos la molienda del grano y el trabajo del hierro en la época antecedente al comercio mundial y a la invención de la máquina de vapor. En este estadio de la técnica, los límites de las inversiones suplementarias de trabajo y de capital en las forjas manuales, en los molinos de viento o de agua eran extremadamente reducidas; inevitablemente debía darse una enorme difusión de las pequeñas forjas y de los pequeños molinos, antes de que la radical transformación de los medios de producción crease una base para nuevas formas de industria. Por eso ni Marx ni los marxistas hablaban de esta "ley", mientras que los representantes de la burguesía la pregonan a los cuatro vientos» (Lenin. "La cuestión agraria...". Cap.1).

«Kautsky en 1899 señala la importancia de la electricidad, y precisamente la transformación de la agricultura de una vieja manufactura en una gran producción moderna» (Cap.3). Y Lenin responde a todos esos que casi se complacían del estancamiento técnico: «El economista debe mirar siempre hacia adelante, hacia el progreso técnico, de otra forma lo que hará será ir hacia atrás, ya que quien no mira hacia adelante vuelve la espalda a la historia: aquí ni hay ni puede haber una vía intermedia. Los escritores, como Hertz, que han abordado la cuestión de la concurrencia entre la gran producción y la pequeña en la agricultura ignorando la influencia de la electricidad, deberán empezar de nuevo su examen» (Cap.3).

INDUSTRIA Y AGRICULTURA

La revolución industrial continúa su desarrollo acelerado y la concentración de los capitales permite obras colosales. «Kautsky dice: la industria ha creado las condiciones técnicas y científicas para la nueva agricultura racional mediante las máquinas y los abonos químicos, mediante el microscopio y el laboratorio, promoviendo de esta manera la superioridad técnica de la gran producción capitalista sobre la pequeña producción campesina» (Lenin. El capitalismo en la agricultura. 1899-1900). Pero la agricultura sólo recibe una parte de las ventajas del acelerado crecimiento del capital social y del desarrollo de la división social del trabajo. «La agricultura se acerca cada vez más a ciertas ramas industriales en comparación con la agricultura primitiva, pero no recibe técnicas específicas de la industria para los trabajos agrícolas con una alta productividad, y por esto persiste la dispersión de las pequeñas explotaciones». «La agricultura estaba atrasada con respecto a la industria: este fenómeno era propio de todos los países capitalistas y constituía una de las causas más profundas del desequilibrio entre las distintas ramas de la economía» (Lenin. "Nuevos datos...".Cap.15).

EL SIGLO XX Y EL PROGRESO TÉCNICO

La industria a comienzos del siglo XX había alcanzado el potencial suficiente para convertirse en el fundamento constante para socializar la agricultura capitalista. En su carrera por obtener mayores sobrebeneficios, los países más avanzados habían exportado los capitales que habrían permitido a la agricultura pasar a la gran producción moderna. Pese a todo el relativo retraso técnico de la agricultura continúa.

La industria para contrarrestar la caida de la tasa de ganancia debe continuar la carrera para concentrar y aumentar la productividad del trabajo. Es a finales del siglo XIX cuando se inicia el desarrollo sin pausa de la industria eléctrica, en 1897 se inventa el motor Diesel, cuyo desarrollo constatamos hoy día; en 1903 el fordismo, el sistema Taylor; los medios de transporte y de comunicación se potencian. Todos los sectores se desarrollan. El gigantesco desarrollo de la industria aumenta la posibilidad de inventar nuevas máquinas agrícolas, tal y como había previsto Lenin. Pero su valor se puede añadir a corto plazo a los productos únicamente en la gran explotación, permitiendo su renovación con máquinas cada vez más productivas; en la pequeña explotacion sucede todo lo contrario.

Un tractor siega tanto heno en una hora como diez obreros en un día. Mediante el uso de bueyes eran necesarios dos días para arar una hectárea, un día con un semidiesel, una hora y media con los actuales tractores diesel de 120 caballos. Se ha conseguido una síntesis entre agricultura e industria sin posibilidad de resucitar el pasado.

Las nuevas técnicas, no sólo eliminan mediante la concurrencia a la pequeña producción, sino que además han invertido la relación entre capital constante y capital variable. Para hacernos una idea: Italia tenía en 1957 casi 8 millones de personas empleadas en la agricultura, que a finales de los 80 eran menos de 2 millones, habiendose producido un aumento de la producción. En Francia, que era predominantemente agraria, con una extensión cultivada que casi era el doble de la italiana, los que trabajan en la agricultura son poco más de un millón. Inglaterra tiene aproximadamente 500.000 personas dedicadas a labores agrícolas. Pese al aumento de su población, la Comunidad Europea en 1985 era autosuficiente incluso en la producción de grano. En los Estados Unidos se ha pasado a menos de un 3% de la población activa dedicada a la agricultura. «Según datos del Instituto Estadístico de la Comunidad Europea resulta que en 1988 el número de agricultores está en disminución constante en la CEE. En diez años, desde 1975 a 1985, dos millones y medios de agricultores han abandonado la actividad agrícola. Por lo tanto el número de explotaciones agrarias ha disminuido 1,7 millones de 1970 a 1985. La tendencia hacia la concentración que caracteriza en general a la economía, se manifiesta también en el sector agrario, y por tanto en un aumento de las dimensiones de las explotaciones» ("Struttura e mercato comunitario", pag.209).

AUMENTO DEL PRODUCTO POR UNIDAD DE SUPERFICIE

El conocimiento y la aplicación de las ciencias en la agricultura es hoy muy superior a las que comentaba Kautsky. Para hacerse una idea del aumento de la producción por unidad de superficie véase la capacidad de la tierra para producir actualmente 30 siembras de trigo frente a 4 a finales del feudalismo. La producción de trigo que en 1940-42 se efectuaba en terrenos llanos en el clima mediterráneo daba unos 30 quintales métricos por hectárea, ahora da 60. Mucho mayor ha sido el aumento de la producción por unidad de superficie en el maiz y notable también en la remolacha.

«En Italia la desactivación natural de centenares de miles de explotaciones en los últimos diez años no ha traido consigo una disminución en la producción, y ha aumentado la producción por unidad de superficie, como sucede en la Comunidad Europea» ("Nuova Agricoltura", julio de 1989, pag.12), confirmando lo que había dicho Marx, acerca de que en la agricultura se puede proceder productivamente a sucesivas inversiones de capitales porque el terreno ejerce por sí mismo la función de instrumento de producción. Con la aplicación de las ciencias y de las nuevas técnicas el hombre ha aprendido ha utilizar a gran escala las fuerzas naturales también en la agricultura y, se ha menospreciado el producto de su trabajo pasado. El capital en la agricultura ha llevado a cabo el esperado salto cualitativo pasando de la productividad decreciente con las últimas inversiones de capital a una productividad creciente. El capital no paga el trabajo empleado, sino el valor de la fuerza de trabajo empleada; en el capitalismo el uso de la máquina debe tener un valor inferior al valor de la fuerza de trabajo que sustituye. El valor de la fuerza de trabajo sustituida ha sido enorme en la agricultura, habiendose reducido el capital variable un 2,4% en América sobre el total del capital variable nacional.

Esto no significa que la agricultura haya alcanzado o pueda alcanzar en un futuro a la industria: escribíamos en 1954 en "Mai la merce sfamerá l’uomo" que «las toneladas anuales de grano que producía cada obrero agrícola en el curso de un siglo no habían crecido probablemente más de un 50%, mientras que las de acero habían crecido diez veces más». En "Nuova Agricoltura", nº 20 de 1985, Avolio, respondiendo a quienes auspiciaban un sistema agro-industrial-alimentario, decía: «seamos realistas, si se juntasen los sectores industrial, comercial y agrícola, para dar vida al así llamado ’sistema agro-industrial-alimentario’, la agricultura sucumbiría. No es posible plantear que la agricultura imponga sus exigencias en el mecanismo de funcionamiento del sistema. Es más fácil prever que, como sucede ahora, el sector agrícola se convierta en una sección más del sector industrial, completamente subordinado a él». Nosotros sabemos bien que la síntesis industria-agricultura sólo será posible con una base no capitalista.

DOS SIGLOS DE CRISIS AGRÍCOLA AMERICANA

«El problema de las dimensiones de las explotaciones puede encuadrarse en la crisis que ha afectado en los dos últimos siglos a la agricultura americana. En un breve examen se ve que desde 1820 a 1870 más de un 50% de la fuerza de trabajo americana desarrollaba su actividad en el sector agrícola; mientras que en 1920 había descendido por debajo del 30 por ciento. En 1930 empleaba poco más del 20%; en 1940 alcanzaba el 18%; en 1950 había descendido hasta el 12% aproximadamente; en 1960 llegaba al 7%; en 1970 al 5%; en 1990 había caido hasta el 2’4% o sea la mitad en 20 años. Según las estadísticas del sector, el número de personas que trabajaban en la agricultura ha caido desde los 32 millones de 1910 hasta los 4 millones y medio de 1990. Por contra, en poco más de un siglo la extensión de terreno cultivado ha aumentado del 28% de 1880 al 51% en 1990. Al mismo tiempo ha aumentado considerablemente la producción (la de maiz, por ejemplo, se ha doblado desde 1960 a 1990), mientras que ha aumentado notablemente la extensión mínima útil de explotación, que en los últimos 30 años se ha duplicado, pasando de media de 350 a 770 acres (equivalentes a 283,27 hectáreas), con el consiguiente cierre de numerosas explotaciones, sobre todo familiares» ("Struttura e Mercato Comunitario", p.345-346).

Paralelamente se abre paso el contoterzismo que permite, en las explotaciones mayores, unas formas de dirección encomendadas a trabajadores ajenos al grupo familiar que se trasladan de una explotación a otra para llevar a cabo, con la ayuda de las máquinas, todas las tareas agrícolas necesarias para el cultivo y la recolección, enmarcadas en una creciente especialización hacia los monocultivos de maiz, soja y avena, con un evidente riesgo de notables daños ambientales.

En la página 346 de la publicación antes citada se dice: «la agricultura de los USA parecería tender a la producción de alimentos no sólo para alimentar a su propia población sino también para comerciar con el extranjero, incluso en presencia de una crisis que ha reducido en un 50% el valor de los terrenos americanos.

En 1920, antes de la caida de la bolsa en Wall Street, la agricultura americana, que había conocido una gran expansión antes y después de la primera guerra mundial, estaba en dificultades a causa de una acentuada disminución de las exportaciones y de unas prolongadas sequías. En 1929 se introdujo en un primer momento una política de mantenimiento de los precios sin controles de la producción, de tal manera que rápidamente los USA (con mucho adelanto sobre la CEE), hicieron, en pleno periodo de depresión, el experimento de los ’excedentes estructurales’ y el consiguiente aumento del gasto público para sostener la agricultura. Por primera vez, a comienzos de los años 30, se había previsto el abandono del cultivo de tierras agrícolas. Las decisiones anuales en esta materia fueron aplicadas hasta los años 60 de un modo más o menos incisivo, pero con unos resultados económicos muy poco apreciables. Se produjeron grandes excedentes debido al incremento de la productividad. No obstante a comienzos de los años 60, pese al aumento de las exportaciones, se constató el fracaso de los esfuerzos destinados a evitar la formación de excedentes. Sólo en 1970 se tuvo por primera vez una idea formal de las verdaderas y propias medidas de set-aside (barbecho) para el trigo, los cereales forrajeros y el algodón, reservándoles el beneficio de los programas de ayudas públicas. En 1973 se dió una prórroga en la aplicación del set-aside. En 1977 se aplicó el set-aside además de al trigo, a los cereales forrajeros, al algodón y al arroz. Esta normativa recogía una medida análoga para "retirar sementeras de la producción" del régimen comunitario de la CEE. Nuevamente con la crisis de comienzos de los 70 se disparó el problema de los excedentes, y las verdaderas y propias medidas de set-aside» ("Struttura e mercato comunitario", p.345-351).

NACE LA CEE

Europa no había conocido nunca "excedentes estructurales" agrarios. Tras la segunda guerra mundial todos los países europeos, vencedores y vencidos, se convirtieron en tributarios del poderio económico americano. Para Europa el sector más débil era la agricultura, debido a su histórica inferioridad crónica respecto al sector industrial. En consecuencia, las mismas normas del tratado de Roma de 1958, que constituiría el Mercado Común Económico Europeo, preveían para la agricultura comunitaria un "régimen jurídico especial", destinado a "defender una autosuficiencia más estricta dentro de cada país". El incremento de la productividad asume un carácter principal en el marco de esa primera "política agrícola común, en un intento por obtener un mayor producto con igual coste, o bien disminuyendo los costes a paridad de producto, a través de un progreso técnico progresivamente mayor.

«El tratado preveía un periodo transitorio de 5 años para la constitución de organismos comunes de mercado. Un ejemplo de esto había sido el acuerdo cerealista franco-alemán del 25 de febrero de 1959 que incluía un aumento progresivo de los intercambios y unos precios relativos. Alemania con un discreto desarrollo agrícola, pero sobre todo con una potentísima industria, hasta finales del tratado (en 1963) registraba un incremento productivo del 18 por ciento. Francia tradicionalmente productora de grano, se encaminaba también a ser una potencia industrial» ("Struttura e mercato comunitario", p.39).

«En 1966 aparece la AIMA que empieza a desarrollar sus propias tareas de intervención, con el único fin de conseguir una actuación efectiva sobre el mercado del precio mínimo del grano, y obligaba a los órganos de intervención a la adquisición de todo el grano que se les ofrecía, al ’precio mínimo de intervención’». En Francia se retiró todo el producto con el precio mínimo garantizado, y al ser el precio libre inferior se garantizó de esta manera una sustanciosa renta agraria teniendo en cuenta la tradicional vocación francesa en producir trigo. La Comunidad pagó a Francia y a Alemania un tributo bajo la forma de renta agraria. El precio mínimo garantizado favoreció a las grandes explotaciones con una alta productividad del trabajo. La revista "Agricoltura" nº 10 de 1986 indica que Francia antes de 1986 había alcanzado una producción de grano que era casi la mitad de toda la producción comunitaria.

En 1972 se pasa a las exportaciones para sostener los mercados. Se pone en evidencia el intento comunitario por exportar hacia otros países los excedentes rechazados por el mercado. Mayor importancia tuvo la introducción de las "compensaciones monetarias" con el fin de equilibrar las diferencias entre los precios comunitarios y los nacionales, en defensa de las oscilaciones cambiarias.

Los países más fuertes económicamente son los que más exportan. Francia y Alemania absorben el mayor porcentaje de medios disponibles para sostener su propia agricultura. Pero desde 1969 aparecen las primeras dificultades, debidas sobre todo, al creciente desequilibrio en la balanza de pagos USA, un amplio movimiento de especulación financiera que produjo considerables oscilaciones en las monedas francesa y alemana. Enmarcada en una política de mantenimiento temporal de los "precios indicativos" se ofreció una "ayuda compensatoria" dirigida a los agricultores alemanes y consistente en 1.700 millardos de marcos anuales.

Entre los motivos determinantes de la crisis monetaria que culminó el primer día de agosto de 1971, el presidente del GATT (Acuerdo General Tarifario y comercial) enumeraba el proteccionismo, el regionalismo, las preferencias especiales y la agricultura. La terminología que se creía superada para siempre vuelve a estar nuevamente en auge: proteccionismo, limitación de los intercambios, control de los mercados, barreras aduaneras, etc. Aquellos años marcaron el final de su ciclo. La agricultura en la CEE, que todavía no era autosuficiente, estaba muy subvencionada para permitir la reestructuración de las explotaciones.

Este problema impuso a la CEE, para sustraerse a las imposiciones americanas, acelerar el desarrollo capitalista en la agricultura, y con esto también una aceleración en el proceso de expulsión del pequeño campesino de la tierra, lo cual puede crear tratornos sociales. El sistema de ayudas, primas, etc, como garantía de una "renta mínima" al agricultor, pretendía actuar precisamente sobre los efectos de un proceso acelerado que no se podía controlar de otra manera. De año en año aumentaban la productividad del trabajo, por lo tanto también el precio medio del producto disminuía, y con él la famosa "renta mínima garantizada", que ponía cada en más dificultades a las pequeñas explotaciones, pero retrasando de esta manera su expulsión.

En 1972, el número de explotaciones agrícolas por debajo de 50 hectáreas había disminuido en Francia un 12,6% en 12 años y en Alemania un 23,5% en diez años; en el mismo periodo en Inglaterra las explotaciones por debajo de 120 hectáreas se han reducido en un 32,2%; por el contrario las más grandes, o sea las superiores a 50 hectáreas, han aumentado; en Francia en 12 años un 14,8% y en Alemania un 18,3% en 10 años, periodo en el cual las explotaciones agrícolas superiores a las 120 hectáreas registraron un incremento del 34,5 por ciento. Además el número de agricultores se ha reducido en diez años un 30% en Alemania, un 28% en Francia, un 39% en Italia y un 33,5% en el MEC. En el decenio posterior a 1972, el número de tractores ha crecido un 10% en la URSS y un 30% en los EEUU.

EVOLUCIÓN DE LA CEE

En los años 80 la CEE presentaba dificultades debidas a la existencia de la sobreproducción agrícola. En 1985 comenzaba la limitación de muchas producciones, se ofrecieron incentivos para arrancar viñas, frutales, sacrificar vacas. Se penalizaba a quienes superasen la cantidad asignada. La precedente política agrícola comunitaria tendente a la autosuficiencia dentro de cada país, se invierte y se pasa a las "cuotas" de productos asignadas a los respectivos países que pasan por alto la autosuficiencia, penalizándoles si la superaban. A Francia y a Alemania se les asignan para los productos más importantes cuotas superiores a su consumo interno. El último caso aparecido han sido las "cuotas lácteas", que Italia, que no es autosuficiente, importa desde Alemania y Francia; para obligar a entrar a Italia dentro de las cuotas se ha "desactivado" a los pequeños ganaderos, mediante subvenciones.

Puesto que la renta diferencial no solamente proviene de las diferencias existentes entre las tierras cultivadas, sino también de la diferencia entre los capitales empleados en un mismo terreno, es natural que América, para mantener alta la renta, busque la manera de imponer a los potenciales competidores un freno en el desarrollo agrícola. Pero esto es válido también para los países más fuertes dentro de la CEE: Francia y Alemania para defender su renta agraria han buscado y buscarán siempre aminorar o retrasar el desarrollo agrícola de los demás países comunitarios.

Los estados miembros de la CEE, que están en los primeros puestos como países industrializados siempre han mostrado escaso interés hacia acciones estructurales "corresponiendo con retraso y parcialmente a sus cuotas nacionales" (Nuova Agricoltura", nº 13/ 1989). "Las asociaciones agrícolas declaraban la guerra a la nueva PAC que según el presidente de Coldiretti ’hay que rehacerla’. Los representantes del mundo agrícola nacional creían necesario ’conocer de una vez por todas que se esconde tras la liturgia comunitaria’ y por lo tanto cuáles pueden ser las verdaderas razones de una política agraria común que parece tender fatalmente a deprimir la productividad agrícola de los países miembros de la CEE, suscitando la sospecha de un favor más o menos acentuado hacia el predominio monopolista de la agricultura americana, la cual se presentaría como vencedora efectiva en las negociaciones del GATT». (Struttura e mercato comunitario", p.382).

Por nuestra parte añadimos que este vasallaje frente a los EEUU se reproduce dentro de la CEE. A pesar de las protestas nada ha cambiado.

A esta situación se añadía la unficación alemana. El 7 de octubre de 1990 "Linea Verde" visitaba las explotaciones agrarias de la Alemania del Este, con una superficie que va de las 4.000 a las 6.000 hectáreas, y que los socios comunitarios no quieren fraccionar porque con esas dimensiones el trabajo es más productivo, mientras que los agricultores de la Alemania occidental, están preocupados ya que sus explotaciones tienen una media de 100 hectáreas, lo que les situa en desventaja, sobre todo en un momento difícil para la agricultura alemana.

«El así llamado set-aside, promovido en la CEE para atenuar y limitar los excedentes estructurales, había sido solicitado sobre todo por Alemania, que de este modo podía resolver su propia situación cerealista sin penalizar excesivamente a los empresarios agrarios. Este instrumento de intervención comunitario había encontrado, en su realización, una serie de perplejidades y dudas por parte de casi todos los Estados miembros de la Comunidad. La experiencia en los EEUU de las tierras en barbecho no había producido resultados sensibles en la reducción de los excedentes estructurales. También en Italia, la desactivación natural de centenares de miles de explotaciones en los últimos diez años no ha traido ningún decrecimiento productivo».

En 1996 estalla el escándalo de las vacas "locas", debido a la manipulación alimenticia del ganado, que llega hasta el canibalismo, alimentando al animal herbívoro con proteinas animales y malsanas, debiendo sacrificarse rebaños enteros para no contaminar a las personas. En vez de castigar con el sacrificio sin indemnización a los culpables, la Comunidad ofreció a Inglaterra unas indemnizaciones para compensar el sacrificio de un gran número de vacas. Después se escuchó que se habían sacrificado pocas. De esta forma el resto de los países de la Comunidad han pagado primero el sacrificio, después la caida de los precios debido al temor de los consumidores al contagio. Ahora vemos cómo se manifiestan también los productores de aceitunas, de arroz, de naranjas, etc.

Tras la así llamada Política Agraria Comunitaria se esconde únicamente una sórdida lucha entre los países más industrializados para retrasar el desarrollo de los demás países, y de esta manera mantener o aumentar (como hace América) su renta agraria fundada en la diferencia entre la productividad de las explotaciones. Los EEUU tienen una extensión media en las explotaciones de 283 hectáreas, ¡la Comunidad Europea de 13-14! Pero igualmente encontramos grandes diferencias dentro de la propia CEE: Portugal y Grecia tienen una superficie media de 4 hectáreas; Italia 8-9 hectáreas. En el Reino Unido 4 personas cultivan 100 hectáreas; en Grecia, para la misma superficie, son necesarias 52 personas, mientras la media comunitaria es de 15. Las pequeñas explotaciones familiares son todavía dominantes en la Europa meridional. Las empresas especializadas en los cultivos que exigen una mayor cantidad de mano de obra predominan en Italia, España, Grecia y Portugal, mientras que en los países de la Europa septentrional las explotaciones están orientadas principalmente hacia la ganadería, con una menor mano de obra, y estos países ejercen, a través de las cuotas asignadas a diversos productos, el monopolio en la agricultura, que desde hace tiempo se va concentrando cada vez más en el potencial industrial y financiero alemán.

La agricultura - particularmente la europea - ha alcanzado el estadio de todos los sectores capitalistas en la fase imperialista, por tanto ya no hay una lucha para conquistar para la economía capitalista la precedente estructura agraria, sino para arrancar los mercados a los demás capitalistas agrarios. Una lucha que se funde con la de la industria, porque la industria, que ha llevado a este estadio a la agricultura, no puede dejar a un lado a un sector tan importante que debería alimentar a bajo precio a los proletarios y que compra máquinas y accesorios agrícolas.

EL CHOQUE MUNDIAL

El capitalismo disuelve, día a día, con una velocidad sin precedentes, la vieja organización de la agricultura. En 1961 el mundo tenía un stock de arroz, trigo, etc para resistir momentos difíciles durante 95 días; en 1970 el stock había caido a 69 días; en 1973 en 1974 a 40 y 26 días. La causa principal, según la FAO, habría sido de naturaleza climática-estacional, es decir, la oleada de mal tiempo generalizado y sin precedentes habría afectado a las cosechas.

La escasa producción había hecho subir dos veces desde julio de 1972 hasta junio de 1973 las cotizaciones del trigo, las del maiz todavía más, y la soja cuatro veces, lo que en un mercado libre habría significado un incentivo para producir más. Por el contrario, en ese momento crucial, en 1972, el máximo productor y exportador mundial de alimentos, los USA, gastaron 1.050 millones de dólares para limitar la producción de trigo, compensados ampliamente debido a la subida de su precio. No fue el mal tiempo la causa principal, sino el huracán imperialista. Washington se aprovechó de su posición como máximo exportador mundial de alimentos como estrategia comercial en las negociaciones dentro del GATT, para convencer a sus partners agitando el fantasma del hambre y obteniendo al mismo tiempo un nuevo equilibrio internacional y el equilibrio en la balanza de pagos. Consiguió de un golpe una victoria política y un útil económico.

Ante estas demostraciones del gendarme mundial, ya fuese con el dólar o con el fantasma del hambre dirigido contra ellas, las burguesías mundiales callaron, pero estaban obligadas a encontrar instrumentos para sustraerse y afrontar la crisis del sistema capitalista que era cada vez más profunda.

En 1985, «los Estado Unidos, al reencontrar en los últimos tiempos una disminución de su capacidad de penetración en los mercados mediterráneos con sus cítricos - debido a que la Comunidad ha permitido relaciones privilegiadas con los países mediterráneos - han pedido compensaciones. Estas no han podido ser acordadas y por eso los Estados Unidos han llevado a cabo una presión aumentando las tarifas aduaneras en algunos productos, entre los cuales estaban las pastas alimentarias (...). Los problemas son diversos, pero todos se enfrentaban a una fase de transformación de la agricultura a nivel internacional: había problemas para la agricultura americana y había problemas para la agricultura europea. Los agricultores americanos se encontraban endeudados con los bancos al haber realizado fuertes inversiones en esos años. Algunas instituciones de crédito estaban cerca de la quiebra porque no tenían posibilidad de hacer frente a la situación. Por eso la administración americana quiere economizar a nivel interno pero, al mismo tiempo, quiere ayudar a sus agricultores a exportar en todos los mercados del mundo de modo que no se produzca una caida en picado de la economía agrícola.» ("Nuova Agricoltura", nº 21/ 1985).

«Con motivo de la 14ª conferencia sobre agricultura entre los Estados Unidos y la Comunidad Europea, celebrada en San Antonio, Tejas, del 23 al 25 de octubre de 1985, se ha prestado especial atención a los problemas derivados del excedente de la producción agrícola mundial con respecto a la demanda efectiva» (p.16), problema éste que nunca podrá resolver el capital, sobre todo actualmente, dado el aumento del paro y la disminución del poder adquisitivo de los salarios que hace que disminuya la demanda "efectiva". es decir "soluble". Los "no solubles" son casi un millardo, de los que 40.000.000 mueren de hambre cada año.

El artículo indicaba que el Congreso de los Estados Unidos estaba discutiendo, en sustitución del viejo Farm-Bill, una nueva ley dirigida especialmente a integrar la renta de los farmers para permitirles competir a precios reducidos. ¿No es esto dumping? Al mismo tiempo declaraban que debía reforzarse y calificarse el GATT mediante negociaciones.

En 1990, «en la cumbre de los siete grandes en Houston, el debate sobre la reforma de las políticas agrícolas ocupó el mismo espacio. Para la Comunidad lo esencial era que el texto indicase que el desmantelamiento de las subvenciones a la exportación irá al mismo paso que la disminución del apoyo interno. Dicho de otra forma los USA deberán reducir el apoyo a su agricultura de un modo equivalente al que pide la CEE. El presidente de la comisión en la conferencia ha sido muy claro: "No podemos ir hacia la desertización del 30% de nuestros territorios para contentar a un país que no entiende nada de nuestros problemas". Y: "para los Estados Unidos se trata de echarnos fuera del mercado y de ocupar nuestro lugar". El presidente del Copa ha puesto en evidencia que el presidente de los Estados Unidos no pierde ocasión, en el curso de las diversas reuniones para la renovación del GATT, de hablar casi exclusivamente de los problemas agrícolas bajo la fuerte presión del lobby de los grandes monopolios del comercio agroalimentario americano. Ha denunciado cómo los USA con su ley agrícola, el famoso Farm Bill, gastan en cada agricultor unos 27.000 dólares anuales frente a los 8.000 que gasta la CEE y que su liberalismo es sólo de fachada, además ha recordado a Andreotti nada más llegar de Houston, que en 1988 entraron en vigor los deprecados estabilizadores financieros que han reducido el gasto anual en agricultura, y por lo tanto las entradas de los productores, en más de 3.000 millardos» ("Nuova Agricoltura", nº 21, 1990).

Las negociaciones en la reunión del GATT de diciembre de 1990, causa del grave desacuerdo entre la Comunidad Europea y los Estados Unidos en materia de mercados agrícolas, fueron un completo fracaso. Entrevistados y periódicos acusaban a los EEUU de comportarse como si fueran los amos, "como han hecho en el Golfo Pérsico", pero a su vez preocupados porque la ruptura en materia agrícola traería consigo la anulación de todo el GATT y en consecuencia una dura guerra comercial "que podría ocasionar una catástrofe". Esperaban que los USA modificasen sus posiciones frente a la CEE, dado que las relaciones comerciales entre ambos suponen el 40% del comercio mundial. Este 40% de la CEE es una modificación radical respecto a la posguerra, y rompe la relación de vasallaje con los vencedores de la guerra mundial. También en 1990 hubo quien aventuraba la idea de que los USA iban a romper con el GATT creando un organismo económico inter-americano, el NAFTA, que comprendería Canadá, Estados Unidos y Méjico, con una población de 363 millones de consumidores, mientras que la CEE podía ser reforzada con un acuerdo con la EFTA que abarca a Austria, Finlandia, Noruega, Islandia y Suiza en un mercado único, superior a 360 millones de consumidores, lo cual traería consigo un gran bloque económico a nivel continental.

Cualquier acuerdo en materia del GATT es solo una tregua, que prefigura un choque todavía mayor que incluya al sector agrícola y minero en la carrera hacia los beneficios. Pero el choque entre los Estados Unidos y la CEE en materia agraria es solo un episodio de la lucha general por los mercados, en la que el actual desarrollo que el capitalismo ha alcanzado en la agricultura constituye un ulterior factor de ruptura.

CONTINÚA LA LUCHA POR LOS MERCADOS

Leemos en "Il Manifesto": «La política agrícola común europea sufrió un revés en 1993, cuando fue modificada en profundidad debido a la firma en el Uruguay Round del Acuerdo General sobre tarifas aduaneras y el comercio, el 15 de diciembre de 1993. ¿Qué había sucedido en el periodo que va desde 1993 a 1999? Estaban los mismos ’expertos’ que en 1980, cuando las exportaciones mundiales de cereales eran de 200 millones de toneladas, y ellos habían previsto un crecimiento de 268 a 422 millones de toneladas en el periodo de 1995-2000. En realidad, han caido a 185 millones en 1996. El hecho es que países como China, India e Indonesia ya son autosuficientes. La producción china de grano se ha multiplicado por 4,2 entre 1975 y 1997 y la de maiz por 8. China tiene un excedente agrícola y alimentario desde 1980, mientras que la UE en 1996 ha tenido un déficit de 17 millones de toneladas, frente a los 2,4 millones de un año antes. ¿Donde están los fabulosos mercados prometidos? Es sabido que en los últimos 20 años la UE ha perdido 6,1 millones de personas ocupadas en la agricultura. Los próximos aumentos de productividad acelerarán el fenómeno. De hecho, si se suprimiesen todas las protecciones a las importaciones de los Quince, la sangría actual de 200 mil puestos de trabajo anuales se convertiría en una hemorragia, ya que contribuiría a aumentar la especialización y la intensificación».

La resistencia contra la competencia externa no cura las divisiones internas dentro de la Comunidad Europea. El editorial del mensual Agricoltura de abril de 1999, comentando el acuerdo sobre las negociaciones agrícolas de fecha 25-26 de marzo de 1999, lo define como un nuevo modelo de política agraria comunitaria, consistente en resistir en parte a las presiones de algunos para reconquistar las rentas perdidas en las negociaciones, que han reducido los precios de apoyo de los cereales, leche y carne, compensados por la concesión de ayudas a los agricultores, para aumentar la competitividad de las empresas y de la balanza de pagos. Italia se declara vencedora en las negociaciones agrícolas si bien debe encajar la reforma del sector lácteo-quesero del año 2003 al 2005. Es una concesión a las rentas ya existentes - que ha marcado una división dentro de la alianza entre Italia, Reino Unido, Suecia y Dinamarca, y el resto de países - para mantenerlas e incluirlas en el nuevo acuerdo.

Ningún acuerdo comercial o limitación de las producciones puede bloquear la evolución de la agricultura capitalista. Según lo que había escrito "Agricultura" en mayo de 1998, en Emilia-Romagna, región con una gran vocación agrícola, y por tanto indicativa del sector agrícola europeo que no es marginal, la hemorragia de puestos de trabajo es imparable. La mayor parte de las empresas agrícolas, los tres cuartos aproximadamente, están dirigidas por ancianos sin sucesión. Hay que preguntarse cómo y con qué repercusiones se integrarán en empresas de mayores dimensiones, y esto no sólo es válido para Emilia-Romagna sino para toda la agricultura, a lo que hay que añadir la reducción y la pérdida de muchas especies y la alteración de los ecosistemas agrícolas.

ULTIMOS DATOS SOBRE LA GUERRA COMERCIAL

Este acuerdo del 25-26 de marzo de 1999 decía inspirarse en "valores de equidad y competitividad", términos que se anulan entre sí; además: ¿qué "equidad" hay en el capitalismo? En ese acuerdo se decidió reducir los precios de apoyo de los cereales, carne y leche, compensando con la concesión de ayudas directas, a través de la AGEA (Agencia para las erogaciones agrícolas) a los agricultores, para aumentar la competitividad de las empresas. ¿Quiénes recibirán las ayudas directas? Puesto que los acuerdos del GATT de 1993 prohibían a los países menos avanzados aumentar las ayudas agrícolas y obligan a los demás países del Sur a reducirlas en un 13%, es decir condenando a muerte a zonas agrícolas enteras, y esas normas no se atenuarán en el próximo Round Wto, las ayudas directas a las empresas sólo irán al Norte aumentando sus rentas. Pero con otras formas se perpetuan también las antiguas: Italia ha obtenido una financiación de mas de 1.800 millardos anuales.

Y ahora aparecen en el mercado los "ex-socialistas". «En la Agenda 2000-2006 está prevista para el 2002 la adhesión de cinco países del Este: Estonia, Hungría, Polonia, Chequía y Eslovenia. Sería aberrante rechazar las ayudas dirigidas a los agricultores de los países del Este, que son los más pobres, si no se hace así la adhesión a la Unión va a ser una hecatombe de puestos de trabajo en la agricultura: 2 millones solamente en Polonia» (Il Manifesto).

A finales de 1999 de cara a una mayor "liberalización" de los intercambios, se abrió una nueva vuelta de negociaciones de la Organización Internacional del Comercio (WTO), organismo que en 1995 sustituyó al GATT. Los Estados Unidos llegan a estas negociaciones en situación de fuerza y pretenden obtener el desmantelamiento de las protecciones que existen en la política agraria comunitaria. Podemos prever que la UE - actualmente sometida al terrorismo militar americano - resistirá para defender su mercado. Pero los resultados serán parciales y la guerra comercial no hará otra cosa que incrementarse. La apertura del mercado agrícola europeo a las mercancías americanas será un problema que las burguesías intentarán "resolver" mediante el choque directo entre imperialismos, y el acuerdo de Berlín sólo será una crónica de guerra.

SECTOR AGRÍCOLA Y REVOLUCIÓN

La crisis de la economía, que crece cada vez más, llevará inevitablemente a una redivisión de los mercados a través de la guerra.

Los países asiáticos llevaron a cabo la revolución burguesa en la posguerra. Desde mediados de los años 80 parece que India, China e Indonesia son exportadores de productos alimenticios. Corea del Sur que en 1975 tenía el 45% de la población activa dedicada a la agricultura, en 1993 sólo tiene el 14,7% lo cual es la muestra del paso forzoso de una sociedad agrícola a una industrial, acompañada de planes, como sucede en occidente, de renovación técnica y mecanización de la agricultura. El XV congreso chino se ha propuesto un incremento del PIB del 11% creyendo que en el 2000 alcanzarán a los países más avanzados. Los viejos países capitalistas han elaborado durante dos siglos unas técnicas altamente productivas, y los países con un capitalismo joven se encuentran con unas técnicas ya preparadas, también en materia agrícola, técnicas que les permiten un proceso acelerado, condicionado únicamente por el tiempo necesario para llevar a cabo la acumulación de capitales, necesarios para pasar de una sociedad predominantemente agrícola a una industrial, aunque sea con la llegada de capitales extranjeros, como sucede con Corea del Sur. En 1920 en América habían descendido por debajo del 30% las personas empleadas en la agricultura, en Inglaterra un 20%, ¡ambos muy superiores a Corea del Sur con el 14,7% actual¡ Lenin en El extremismo, enfermedad infantil del comunismo, afirmaba que una de las tareas más difíciles para conseguir el socialismo, impuesta a todos los países capitalistas (excluyendo quizás a Inglaterra, donde la clase de los pequeños agricultores arrendatarios es muy pequeña), era la relación que el partido y la clase revolucionaria deberían establecer con amplios estratos productivos, que no son revolucionarios pero que todavía están presentes socialmente y siguen siendo útiles para la producción social.

Actualmente se puede prever que en muchos de los jovencísimos países capitalistas, como por ejemplo Corea del Sur, la táctica del partido en el campo encuentre muchas de sus tareas enormemente facilitadas.
 
 
 
 
 
 



EL EJIDO: EL APARTHEID ESPAÑOL

Es conocido y notorio que el Sudeste español es una de las zonas de Europa más amenazada por la desertización. Desde tiempos inmemoriales la región, a causa de su legendaria riqueza mineraria, sufrió un imparable proceso de deforestación, ya que enormes cantidades de combustible vegetal eran necesarias para fundir el mineral extraido. No obstante, la moderna técnica capitalista ha conseguido convertir lo que era prácticamente desierto en inmensos campos de cultivo de todo tipo de frutas y hortalizas. No entraremos en esta ocasión a valorar las nefastas consecuencias que este tipo de explotación rapaz del suelo y del agua subterránea acarreará a medio y largo plazo.

Resulta evidente que convertir un terreno prácticamente estéril en sumamente productivo requiere importantes inversiones de capital. Ahora bien, conseguir que los productos hortofrutícolas resulten competitivos tras la inversión de estas ingentes sumas de capital, sólo puede hacerse empleando una mano de obra mal pagada, hacinada en barracones y chamizos infectos y sometida en general a unas condiciones de vida deleznables. Esto es lo que está sucediendo en aquellas zonas agrícolas españolas que se encuentran en estas circunstancias. Los acontecimientos violentos ocurridos en El Ejido (Almería) no son más que la muestra de las pésimas condiciones en las que trabajan y malviven los proletarios inmigrantes, africanos fundamentalmente. Sin papeles que puedan garantizar su estancia en España, muchos de estos trabajadores se convierten en la mano de obra barata y sumisa que apetecen los capitalistas agrarios. Todo esto se realiza con la total permisividad del aparato estatal y sindical, y sus permanentes jeremiadas en pro de los derechos humanos se convierten en sarcasmo cruel y feroz al aplicar la ley suprema del liberalismo: laissez faire, laissez passer. Solamente desde esta perspectiva puede entenderse la actual "prosperidad" de estas comarcas agrarias, prosperidad que tiene su reverso en las condiciones de vida de la clase obrera inmigrante.

Puede resultar paradójico que el país de la Unión Europea con una mayor tasa de desempleo entre sus trabajadores nativos, acoja un gran número de inmigrantes, documentados o no. Está claro que para los empresarios son muchísimo más rentables los trabajadores inmigrantes que los españoles, ya que junto al ahorro en cotizaciones a la Seguridad Social se une el "pacto" de salarios de indigencia real. Igualmente se beneficia el estado capitalista, pues de unos 300.000 inmigrantes que cotizan a la seguridad social solamente 17.000 reciben algún tipo de subsidio (El País 14-2-2000). Pese a todo, este ficticio Eldorado, sigue atrayendo a los proletarios y a los desposeidos del otro lado del Estrecho, lo cual es el reflejo del grado de miseria y represión que deben soportar en sus países de origen, condiciones que las potencias imperialistas son las primeras interesadas en conservar, ya que constituyen la base para presionar sobre los salarios de los proletarios bien pagados de occidente.

No obstante, los proletarios inmigrantes, sobre todo magrebíes se han organizado, y esto es lo que empieza a preocupar a empresarios, autoridades y sindicatos del régimen. Los acontecimientos vividos en El Ejido el pasado mes de febrero han puesto de manifiesto una combatividad obrera entre los inmigrantes que contrasta netamente con el conformismo actual de la clase obrera española, la cual a medida que la crisis general del capitalismo vaya avanzando, al mirarse al espejo verá necesariamente reflejado el rostro de su hermano de clase inmigrante.

En El Ejido, entre legales e ilegales, se calcula que hay unos 15.000 inmigrantes, la mayoría de ellos trabajando en la agricultura. Es imposible cuantificar el número de ellos que malviven en chabolas y casas medio en ruinas, pero sí se sabe que sólo una minoría habita en viviendas normales dotadas de los servicios higiénicos más básicos. La situación de ilegalidad, los altos precios de los alquileres y el recelo de los propietarios a alquilarlos en muchos casos hace que se reunan todas las condiciones para la creación de guetos. De este submundo es de donde surgirán los problemas de convivencia y los casos, no tan numerosos como cabría esperarse en un campo de cultivo tan propicio, de delincuencia hacia personas y bienes. Una serie de muertes a manos de delincuentes de origen magrebí fue el detonante del progromo antiinmigrante que se produjo en El Ejido en febrero. De nada serviría el sudor de tantos años con salarios miserables, contribución obrera primordial para conseguir el "milagro" económico de El Ejido. De nada serviría el hacinamiento, la falta de higiene impuesta y el silencio resignado ante la explotación. La persecución se generalizó y todos los magrebíes fueron considerados asesinos, ladrones y violadores. No se salvaron ni siquiera los escasos representantes de la pequeña burguesía inmigrante, que vieron como eran destruidos sus negocios ante la mirada pasiva de las fuerzas del orden burgués. Del miedo inicial los trabajadores inmigrantes, casi en su totalidad magrebíes, pasaron a la respuesta clasista organizada: la huelga. El arma instintiva del obrero, sea del país que sea, se puso en acción. La actuación de piquetes garantizó un seguimiento masivo y el momento no podía ser más oportuno: toneladas de frutas y hortalizas esperaban una recogida urgente. ¡Vamos a darles a los capitalistas donde más les duele! Así recogía la prensa el estado de ánimo entre los braceros agrícolas inmigrantes. El carácter espontáneo de la huelga, las elevadas pérdidas que estaba produciendo y la falta de control motivaron la llegada de una nube de políticos, sindicalistas y personajes públicos que ahora sí, se mostraban enormemente interesados por mejorar las condiciones de vida y trabajo de los inmigrantes.

Ante el carácter inicialmente incontrolado del movimiento huelguístico, el estado burgués ha intentado, consiguiéndolo, integrar a la parte más proclive al pacto entre los inmigrantes. Fruto de esta política pactista ha sido el "acuerdo" firmado entre una parte de los representantes de los inmigrantes y la patronal - sindicatos del régimen. El acuerdo no garantiza para nada la resolución de los problemas de alojamiento, insalubridad y marginación, y es de destacar la ausencia más que significativa en el texto del acuerdo de cualquier tipo de reivindicación salarial, reivindicaciones salariales que tampoco han aparecido reflejadas en la prensa durante el conflicto. En definitiva el acuerdo remite a la buena voluntad del estado y sus instituciones y de la patronal agraria almeriense la resolución de los problemas mediante la creación de programas, comisiones de estudio, oficinas de atención al inmigrante, etc. Ante tales vaguedades que no suenan más que a engaño y a maniobra dilatoria no es de extrañar que la parte más lúcida de los inmigrantes haya criticado el acuerdo afirmando que "ya veremos cómo en menos de un año estamos en las mismas". Somos de la misma opinión, y añadimos que sólo la lucha incondicional de los trabajadores inmigrantes y el apoyo solidario y decidido de la clase obrera española puede acabar con el apartheid que se vive en ciertas zonas agrarias de España. Para ello es necesario que resurjan de nuevo las organizaciones clasistas de defensa económica agrupando a todos los trabajadores asalariados sin distinción de nacionalidad, sexo o cualquier otro discriminante que interesadamente propagan los capitalistas y sus agentes a sueldo.
 
 
 
 
 
 
 
 


LA GUERRA EN CHECHENIA, EL PETRÓLEO
Y EL REACCIONARIO CHOVINISMO RUSO

La reunión de la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa, que tuvo lugar en Estambul el 18 y 19 de noviembre pasado, ha sido el teatro de una pantomima entre los "Grandes" concluida con el precipitado abandono de la cumbre por parte del presidente ruso irritado por las más bien débiles declaraciones occidentales que invitaban a Moscú a encontrar una "solución pacífica" a la guerra en Chechenia.

La OCSE, en realidad, como ya había hecho la OTAN por boca de su secretario general George Robertson, ha reconocido de manera hipócrita que la guerra chechena es una cuestión interna rusa.

Pero lo que ha irritado a la diplomacia moscovita, por encima de esas declaraciones de principio, ha sido el paso dado por Washington, que ha aprovechado la cumbre para contragolpear contra Rusia cerrando un acuerdo con Turquía para la construcción de un oleoducto que transportará el petróleo del Caspio desde el centro petrolífero de Bakú directamente hasta el terminal petrolífero turco de Ceyhan, en el Mediterráneo.

Es el segundo oleoducto financiado por los EE.UU. con el objetivo de romper el monopolio ruso sobre el petróleo del Cáucaso y representa otro paso importante en el avance de los EE.UU. hacia los territorios fronterizos con Rusia después de la ampliación de la OTAN a los países de la Europa del Este y de la instalación en Kosovo.

La empresa - decían los diarios - ha sido alentada por los Estados Unidos debido a razones políticas y estratégicas, a pesar de la perplejidad de las compañías petrolíferas, que juzgaban excesivos los costes de la obra, alrededor de 2,4 millardos de dólares. El presidente Clinton ha declarado que el nuevo oleoducto «contribuirá a la diversificación de nuestras fuentes de energía y ayudará a los nuevos Estados independientes del Cáucaso y de Asia Central a mantenerse por sí mismos; además pondrá a Turquía, nuestro fiel aliado, en primera línea y en el corazón del proyecto para crear un futuro seguro desde el punto de vista energético». En suma, una nueva amenaza para el Estado ruso que ve de nuevo en peligro su predominio también en regiones que tradicionalmente dependían de Moscú. Precisamente este "asedio" por parte de Occidente tiene un papel no secundario en el desencadenamiento de la segunda guerra chechena.

Para obtener el apoyo de la población hacia la intervención "antiterrorista" contra el pequeño Estado caucásico, los gobernantes de Rusia no han dudado en desencadenar la guerra contra el propio país: una mortífera serie de atentados que ha causado centenares de muertos, de los cuales se ha hecho recaer la responsabilidad en los "chechenos" y ha desencadenado una campaña racista contra los "meridionales". El primer ministro se ha distinguido por estimular el nacionalismo ruso: «Chechenia, ha declarado, es una cueva de bandidos que hay que cazar en las cavernas, que hay que exterminar metódicamente, sin prisa».

Con estas nobles motivaciones, el uno de octubre pasado, después de algunos días de bombardeos contra "las bases terroristas", cerca de 50.000 hombres del ejercito ruso, apoyados por fuerzas acorazadas y por la aviación, atravesando la frontera con Chechenia, rompiendo así el acuerdo de paz de noviembre de 1996.

Hace tres años el ejercito ruso fue clamorosamente derrotado en Chechenia, obligado a retirarse apresuradamente del País. La guerra fue iniciada en diciembre de 1994 cuando alrededor de 20.000 hombres de Moscú invadieron el pequeño país, después de que en 1991, el general Dudayev, tras obtener un cierto apoyo popular, declarase la independencia, contando probablemente con la producción petrolífera del País, y quizá, con las promesas occidentales de ayuda.

Los años siguientes a la declaración de independencia, debido al bloqueo económico por parte de Moscú y a la huida de la mano de obra especializada proveniente precisamente de Rusia, fueron particularmente duros para la población; las fábricas fueron cerradas y la agricultura cayó en una grave crisis; el régimen de Dudayev tenía cada vez más dificultades.

A pesar de esto, el ejercito ruso, que se resentía de la grave crisis que atravesaba el país y que se veía envuelto en una guerra que no era apoyada por la población, se encontró con una serie de duras derrotas pese a su superioridad numérica y de armamento, fue al encuentro de una serie de duras derrotas. Después de casi dos años de guerra y de decenas de millares de muertos, sobre todo civiles, (se calcula entre 60.000 y 80.000), en agosto de 1996 una división acorazada que había entrado en la capital Grozny, fue completamente destruida por los guerrilleros.

A continuación de esta abrasante derrota, el presidente Boris Yeltsin autorizó al secretario del Consejo de Seguridad, el general Alexander Lebed, a «tratar con los independentistas chechenos para alcanzar una solución política al conflicto y definir un nuevo estatuto para Chechenia en el cuadro institucional de la Federación Rusa». Cualquier decisión sobre el status futuro de Chechenia fue pospuesta al 31 de diciembre de 2001.

El Ejercito ruso necesitaba resarcirse de esta derrota militar tanto de cara al interior para dar credibilidad a la propaganda "gran rusa" sobre la reconstrucción del imperio, como hacia el exterior, para reafirmar la potencia militar de Moscú, sobre todo hacia las pequeñas repúblicas centro asiáticas donde siguen propagandose las tendencias separatistas.

La tercera motivación para la guerra es la lucha por el control del petróleo del Cáucaso y sobre todo de las vías para su transporte. «Rusia - escribe Le Monde Diplomatique de noviembre - siempre ha sostenido que la mayor parte del petróleo debía pasar por su territorio, como en la época soviética, utilizando el oleoducto Bakú-Novorossijsk». Por lo tanto, la región del Cáucaso se encuentra en el centro de un importante choque geopolítico, y no solo como vía de transito para los hidrocarburos del mar Caspio.

Hay que resaltar que solo pocos meses antes del comienzo de la primera guerra chechena, en septiembre de 1994, en Bakú se celebraba la firma de un acuerdo entre algunas compañías estadounidenses, capitaneadas por la Amoco, y el presidente azero Heydar Aliyev. El consorcio tomaba el nombre de Azerbaiyán International Operating Company (AIOC). La construcción de la AIOC puso bien pronto de manifiesto el problema de la transferencia del crudo hacia los mercados occidentales. De hecho, los recursos provenientes del Caspio habrían debido salir solamente a través del territorio de Irán o de Rusia. La AIOC asumió el compromiso de usar la línea rusa, después de que, en agosto fuese alcanzado un acuerdo entre el Kremlin y los separatistas chechenos, pero al mismo tiempo declaraba la intención de recorrer una nueva ruta occidental, sostenida por los EE.UU. y fuera del control ruso, un oleoducto alternativo que uniría Bakú con el puerto del Mar Negro de Supsa en Georgia. La diplomacia estadounidense escogiendo una política de diversificación de los trazados daba un primer paso para excluir a Rusia del area. En diciembre se desencadena la guerra: con la derrota rusa y la consiguiente perdida del control directo sobre Chechenia, la via rusa al petroleo pierde aún cotización.

Una vez alcanzada la paz el oleoducto fue reparado, pero Chechenia pretendia tarifas diez veces más altas que las que Rusia estaba dispuesta a pagar. Al final se alcanzo un acuerdo, pero el primer flujo de petroleo atravesó el confin ruso-azero solo el 28 de febrero de 1998.

El 17 de abril de 1999 fue oficialmente abierto el oleoducto que une Baku con Supsa, que de hecho se inserta en el sistema de seguridad de la OTAN. De este modo los Estados asociados del GUAM (Georgia, Ucrania, Azerbaiyan, y Moldavia) y sus financiadores occidentales con los EE.UU. en primera fila, han creado una primera brecha en el monopolio ruso. Leiamos en "Guerra y paz" de septiembre: «La reacción del Kremlin ha sido el reforzamiento de todo su dispositivo militar en el area norte del caucaso y del Daghestan. Navios de guerra en el puerto de Astrahan, llegada de secciones de infanteria mecanizada en la ciudad de Bujnaksk, un plan para la construcción de una base naval militar en Kaspijsk. También la base militar de Gyumri, en Armenia, ha sido modernizada, dotada de nuevos aviones Mig-29 y de nuevos sistemas de defensa antiaerea.Todo esto ha suscitado las protestas de los gobiernos azero, ucraniano, y georgiano. Estos han acordado la creación de una fuerza militar de defensa en la linea del oleoducto Baku-Supsa. La señal para Moscu es inequivoca, Ucrania y Georgia continuarán su política de rodeo de las rutas septentrionales rusas con todos los riesgos de un ulterior agravamiento de la tensión». «(...) En sus recientes entrevistas el presidente checheno Aslan Maskhadov ha hablado de "mandantes atentados dinamiteros muy lejanos de las fronteras" y de extraños emisarios que trataban de persuadir a los chechenos a taladrar este oleoducto, que se ha debido efectivamente cerrar en primavera. Por consiguiente, los rusos se han visto obligados a tranasportar el crudo en vagones cisterna a traves de una linea ferroviaria que rodea Chechenia por el norte. A su vez, el jefe de los rebeldes Shamil Basaev, transformando el Daghestan en Estado islamico, ha hecho este transito imposible y ha amenazado el otro gran proyecto ruso: la construcción, iniciada en mayo de 1999, del oleoducto Tengiz (en Kazahstan)-Novorossijsk que atraviesa las estepas calmucias al norte del Daghestan».

Las tropas de Moscú, apretando filas sobre el rio Terek, a 25 kilometros de la capital, Grozny, han realizado un avance sangriento que les ha permitido tomar el control de cerca de un tercio del País (13.000 Km2). Después de casi dos meses de guerra feroz que ha golpeado sobre todo a la población civil, obligada a huir para evitar los bombardeos, han conquistado la mayor parte de los centros habitados y estan ahora acercandose a la capital. Pero los generales rusos temen entrar en la ciudad, recordando la suerte de sus divisiones acorazadas en la guerra de hace cuatro años, y buscan desalojar a los guerrilleros con repetidos bombardeos, y con el asedio y el corte de suministros.

También esta guerra "regional", como la de Serbia, se inserta en el choque cada vez más abierto entre las superpotencias mundiales por el control de las materias primas, de las vias para su utilización, por apropiarse de las posiciones estrategicas que puedan ser utiles de cara a la preparación de la tercera matanza mundial.

Pero la motivación más importante, también contingentemente, para esta enesima "guerra asquerosa" es la necesidad de encerrar al proletariado ruso en las nostagias antiguas dell nacionalismo gran eslavo, para que no se rebele contra la miseria a la que le ha conducido los 80 años de capitalismo salvaje, primero bajo el estalinismo y después bajo la democracia. Todavia una vez más debemos remarcar que la guerra, antes que un choque contra los pocos montañeses chechenos, es contra la gran y potente clase trabajadora rusa.

Chechenia, campo de pruebas de la general Guerra imperialista

Hace algunos meses nos llegó la noticia de que el Estado ruso decidió aumentar notablemente presupuesto militar: los periódicos hablaron en seguida de «un aumento del 50% del gasto para proyectos militares y para la producción de armamento». El presidente Putin ha comentado «Durante muchos años la industria de la defensa y las fuerzas armadas han sido financiadas muy por debajo e lo aconsejable. La seguridad del país está en peligro». Los proletarios rusos, reducidos una gran parte de ellos al hambre, deberán apretarse aún más el cinturón: más cañones, menos mantequilla.

Rusia está empleando en la guerra 140.000 soldados y 300 carros blindados, apoyados por la artillería y la aviación, alrededor de un tercio del potencial completo del ejercito. «Un esfuerzo logístico enorme y un empeño considerable en hombres, materiales y aprovisionamientos, un reto que para el ejercito ruso, visto su estado ruinoso, no será fácil de afrontar. Además, ya que desde hace muchos meses no se ha pagado el sueldo a los mercenarios (35 $ al día) cada vez es más grande la tentación de vender las armas a los "bandidos", como ha sucedido en la primera campaña chechena» ("Le Monde", 19 de enero).

Más optimista el corresponsal del periódico italiano "La Stampa" del 14 de febrero que ofrece la declaración de un coronel: «Esta vez a diferencia de la primera guerra chechena, todos han tenido cuanto ha sido convenido (...) Quien participa en las operaciones bélicas, quien se encuentra en zona de riesgo recibe 820 rublos al día. Al cambio, es el equivalente a 1.000 dólares al mes. Un oficial llega a cerca de los 1.000 rublos al día, dos veces una pensión mínima mensual». El articulo prosigue explicando que el contrato puede durar uno, tres o cinco años y que los soldados que no participan en las operaciones militares cobran mucho menos, cerca de 100 rublos al día.

En el otro lado del frente, los grupos guerrilleros, bien pagados y financiados por Occidente, principalmente por Estados Unidos, pueden aprovisionarse corrompiendo a los oficiales rusos o adquiriendo en el mercado internacional las armas, siempre abierto para quien tiene dinero.

Para Chechenia, que antes de 1940 suministraba el 45% del petróleo a la URSS, y ahora solo el 1%, la declaración de independencia ha significado la reducción de las relaciones comerciales con Rusia y el fin de la financiación que llegaba del gobierno central. Los jóvenes, para huir de la tremenda miseria en la que desde hace años se debate la región, tienen ante ellos la alternativa de elegir entre hacerse entre hacerse "guerrilleros" o enrolarse en el Ejercito Ruso, que permite obtener un salario mucho más alto que el de un obrero. Mercenarios contra mercenarios, en una guerra en realidad contra los desheredados del Cáucaso y contra todo el proletariado Ruso.

Mientras las autoridades rusas acusan a los guerrilleros chechenos de ser los bárbaros, los asesinos que raptan y torturan a los prisioneros, se multiplican las noticias sobre la existencia de campos de concentración, o mejor dicho, de exterminio, gestados por el ejercito ruso en los cuales son encarcelados decenas de millares de civiles chechenos, incluso mujeres y niños. Como símbolo de la ferocidad de esta guerra está la destrucción de Grozny, tan grande que no será ya la capital de la República, probablemente sustituida por Gudermes, que parece que ha sufrido una menor destrucción y está en condiciones de albergar al gobierno.

Frutos venenosos de la guerra: según las últimas noticias serían 15.000 los civiles masacrados, 200.000 los obligados a huir de sus casas; pero también entre los soldados las perdidas son ingentes, más de 3.000 soldados rusos caídos, 6.000 heridos; también las perdidas de los guerrilleros chechenos deben ser grandísimas; un tributo de sangre demasiado alto para una operación "antiterrorista".

Según las valoraciones rusas quedan todavía activos algunos millares de guerrilleros que pueden llevar de cabeza a las tropas de Moscú, que después más de cuatro meses no han conseguido el control completo del territorio, sobre todo en la zona montañosa al sur. También las zonas liberadas lo son a menudo solamente parcialmente ya que cada noche, mientras los soldados rusos se ven obligados a atrincherarse en los cuarteles, los guerrilleros retoman las posiciones perdidas durante el día. El gobierno ruso se prepara para dejar en el país un ejercito de ocupación de unos 50.000 hombres y construye cuarteles, aeropuertos, y campos fortificados.

Rusia, apremiada en occidente por la ofensiva de la OTAN, que ha conseguido llevar sus bases, armamentos, y centros de observación a pocas decenas de kilómetros de su territorio, trata de evitar que también en el este y en el sur se amenace la integridad de sus fronteras y se dispone a defender los enormes intereses ligados a la explotación del petróleo en el Caspio. El Estado ruso está empeñando en esta guerra todos sus recursos para demostrar al mundo que es todavía una potencia militar digna de respeto. La prensa rusa, presionada por una censura "democrática" que maneja puñados de dólares y sicarios mejores que los del menguado KGB, aviva el fuego del nacionalismo, no escatima acusaciones contra Occidente, contra los Estados islámicos, contra Turquía... Los popes bendicen la santa carnicería, las canosas barbas de los "disidentes" eslavos no disienten ya...

Esta es la guerra chechena, como ha sido la de Serbia, un campo de prueba para el tercer conflicto mundial.
 
 
 
 
 



LA HUELGA FERROVIARIA EN ESPAÑA

La imposibilidad de que los sindicatos oficiales defiendan mímimamente cualquier reivindicación obrera, lleva a ciertas categorías con un importante papel en la producción y el transporte a crear sindicatos de categoría que, al menos en teoría, son susceptibles de conseguir única y exclusivamente para esos colectivos lo que los así llamados sindicatos de clase no pueden. Esto sucede con los pilotos de aviación civil y también con los maquinistas y ayudantes ferroviarios de RENFE, los ferrocarriles españoles.

Desde hacía meses los sindicatos de la empresa y del régimen burgués (CCOO-UGT), habían llevado a un callejón sin salida a los trabajadores de RENFE. Éstos, cansados de las pantomimas de huelgas legales y civilizadas, con unos servicios "mínimos" que a veces llegaban al 80% o más en hora punta, estaban empezando a desertarlas, por lo que había llegado el momento de terminar la farsa con un acuerdo marco a gusto de la dirección de la empresa (donde por otra parte están sentados los "sindicatos de clase" CCOO-UGT). Hay que señalar que la negativa a aceptar las imposiciones de los grandes bonzos confederales ha llevado incluso a la expulsión de una parte de la sección sindical de CCOO en RENFE.

Los maquinistas y ayudantes ferroviarios, agrupados en el sindicato SEMAF, rechazaron la enésima traición de CCOO-UGT, y decidieron proseguir la lucha por su cuenta sin contar para nada con el resto de la plantilla. Lo cierto es que muchas de las reivindicaciones planteadas desde hace tiempo por los maquinistas y ayudantes habían sido ignoradas olímpicamente por CCOO-UGT, mayoritarios en el Comité Intercentros de RENFE.

Ha sido el sindicato de categoría SEMAF quien ha recogido estas reivindicaciones contando en las movilizaciones con el apoyo casi total de la plantilla de maquinistas y ayudantes. Entre estas reivindicaciones estaban la de homologar a los ayudantes con los maquinistas, ya que realizan casi las mismas funciones, dotar de mejores instalaciones los lugares donde pernoctan los trabajadores en desplazamientos largos, subida de los complementos por desplazamiento y nocturnidad, mantenimiento de los maquinistas en sus lugares de origen y la actualización de los salarios de los trabajadores.

Hartos de la inefectividad de los paros civilizados anteriores, donde los servicios mínimos hacían del todo ineficaces las huelgas, los maquinistas decidieron no cumplir los servicios mínimos, por lo que la huelga, a partir del día 23 de marzo empezó a ser "ilegal", ya que saltaba por encima de las barreras legales impuestas en la ley antihuelga pactada con CCOO-UGT por el gobierno burgués del PSOE. Los días 23, 24 y 25 de marzo se provocó el caos circulatorio, sobre todo en Madrid, ya que los trenes de Cercanías, que unen la periferia con el centro de la capital, no circularon. La táctica empleada por los maquinistas para eludir los servicios mínimos para los que habían sido designados, fue la de solicitar la baja médica, (acto que refleja, pese a todo, la debilidad actual de las luchas obreras). Esto rompió las previsiones de la dirección de la empresa, que contaba con un seguimiento de los servicios mínimos como había sucedido con las pantomimas de CCOO-UGT. El nerviosismo de la empresa y de los portavoces del mundo burgués empezó a manifestarse de la manera habitual: amenazas de sanciones y despidos, críticas despiadadas en los medios de comunicación con tertulias radiofónicas en las que eran vilipendiados los huelguistas por señoritos que en su vida han madrugado para coger un tren de cercanías en hora punta, y que callan ante las condiciones de masificación en las que a menudo viajan los usuarios-trabajadores.

La repercusión de la acertada medida de fuerza llevada a cabo por los maquinistas fue enorme: la prensa calculaba en unas 600.000 personas los afectados por la huelga de los días 23, 24 y 25, y es que de hecho muy pocos, poquísimos trenes circularon esos días. Nos da una idea el hecho de que habitualmente en la estación de Chamartín, una de las principales de Madrid, de los 600 trenes que salen todos los días, sólo circularon 10 esos días, entre largo recorrido y cercanías. Para bloquear aquellos trenes cuyos maquinistas sí habían respetado los servicios mínimos, entraron en acción nutridos piquetes de maquinistas que en la mayoría de los casos convencían a sus compañeros para que abandonaran el servicio. La empresa, para intentar contrarrestar la efectiva acción de los piquetes, usó en algún momento la siguiente argucia: organizar trenes sin pasajeros, a los que los piquetes no detenían, para recogerlos más tarde en otro punto, al que habían sido trasladados en autocares. Esto sucedió con dos trenes con destino Granada y otro a París.

Otra táctica empleada por la empresa ha sido la de "soprender" a un maquinista "saboteando" una locomotora para utlizarlo como chivo expiatorio y rehén en el conflicto. Ante el chantaje y la utilización de rehenes, clara advertencia a toda la clase obrera para acontecimientos futuros, los maquinistas condicionaron cualquier negociación al levantamiento de sanciones contra ese y cualquier trabajador, anunciando que recrudecerían sus acciones amenazando con el colapso total y absoluto. La firmeza de los huelguistas hizo que, al menos en esos momentos, el lenguaje de la empresa se suavizase. Esa firmeza de los maquinistas fue contestada por CCOO "de" RENFE, acusando al SEMAF y a los huelguistas de pretender negociar unas mejoras "que sólo benefician a los maquinistas. Es el mismo estilo que el del SEPLA [sindicato de pilotos,ndr]. Nosotros no podemos tolerar eso". (Declaraciones de Antonio del Campo, bonzo de CCOO en RENFE, en El País 24-3-2000). Evidentemente que no lo toleran, por eso a lo que se dedican es a no conseguir mejoras para nadie, salvo para ellos mismos y las empresas.

El principio de solución al conflicto llegaría el día 27 con un principio de acuerdo en el que la empresa aceptaba la homologación entre maquinistas y ayudantes, la mejora en las instalaciones y dormitorios y el pago de un complemento a los conductores que ya ejercían su trabajo solos, sin ayudante. No obstante la empresa obtendrá una jugosa tajada que repercutirá indudablemente en la seguridad del servicio: la instauración del agente único, o sea un maquinista por cada tren y no dos como antes.

Ha sido ésta una huelga con una grandísima repercusión al tratarse de un sector clave como es el del transporte público, pero también tiene su importancia para la clase proletaria en su conjunto. Pese a tratarse de una huelga de categoría y no de toda la plantilla, el hecho de no cumplir los servicios mínimos y la actuación de los piquetes supone un salto cualitativo importante de cara a contrarrestar el sucio papel traidor de los sindicatos del régimen. No obstante queda mucho camino por recorrer, muchos estacazos que recibir y más traiciones que sufrir para que se den situaciones como aquellas huelgas de tranvías de las que hemos oido hablar a nuestros abuelos en las que eran los mismos obreros-usuarios los que apoyaban a los huelguistas apedreando los tranvías conducidos por esquiroles y soldados. Pero actualmente no es así. En muchas estaciones de cercanías madrileñas eran los mismos proletarios los que ejercían la represión sobre los maquinistas acusándoles de "privilegiados" y de impedirles acceder a sus puestos de trabajo, lo cual les ocasionaba descuentos en sus salarios. Es más fácil encararse con un trabajador en huelga que con el patrón, y esto no es más que el reflejo de la falta de organización y de solidaridad entre la clase obrera. Entre un episodio y otro media un abismo que deberá salvarse tarde o temprano para que la clase obrera mundial retome el único camino posible: el de la lucha de clase y el comunismo.
 
 
 
 
 
 


REUNIÓN DE TRABAJO DEL PARTIDO
(Florencia, 21-23 de enero)

Durante los días 21,22 y 23 de enero tuvo lugar en Florencia la reunión de trabajo del Partido con una amplia representación de todos nuestros grupos. El método de trabajo que nos hemos dado supera cualquier tipo de categoría burguesa: elección, delegación, culto a los jefes como adulación de la base, y con esto no inventamos nada ya que se trata de tendencias propias del comunismo, que permanecen pese a los largos decenios de contrarrevolución. Es la expresión del esfuerzo solidario de los militantes, fuera de todo personalismo estúpido, y que viene a confirmar la energía del programa y de la doctrina frente a los acontecimientos actuales y a buscar el restablecimiento de la relación natural entre el partido y la clase, roto como consecuencia de la derrota desde hace tres cuartos de siglo. Para nosotros no se trata de un trabajo interno "reducido" cuantitativamente, ni de una fase de "letargo" propia de estos tiempos desfavorables a nuestro movimiento. Por el contrario somos conscientes de la inevitabilidad social material de la presencia de nuestro pequeño partido y de su inconfundible estilo, que desafía al mundo burgués, y nuestra previsión es que será bajo estos módulos como se desarrollará el partido internacional del mañana.

La reunión, que se desarrolló adecuadamente en la sala de una biblioteca de la ciudad, se dividió en una sesión organizativa, el sábado por la mañana, y en dos sesiones para la exposición de los informes de los grupos de estudio durante el sábado por la tarde y el domingo. Todo se ha desarrollado con total concentración y tranquilidad, con la conciencia de que nuestras exposiciones no son románticas, "únicas" o partes imperfectibles de individuos inspirados, sino que son los resultados de un trabajo que se está llevando a cabo, contribuciones que sólo en su conjunto y con su secular continuidad de actitudes definen al partido.
 

TRABAJO, PLUSTRABAJO, RENTA

Cuanto más y mejor penetramos en los misterios de la economía política tanto más nos adentramos en la mística, que para nosotros no es misticismo, negra noche en la que todos los gatos son pardos, sino conocimiento que agrupa y hace que colaboren la inteligencia y el sentimiento.

Lo que siempre ha hecho arrugar la nariz a los marxólogos es que Marx, en sus obras de tipo económico, de golpe, tras poner las manos analíticamente sobre la cuestión, según el método de las ciencias naturales, se "deje llevar" por furiosas invectivas, más dignas de un moralista que de un científico, que según esta gente debe ser una persona fría, "imparcial" e impasible. Para nosotros estas dos fases de Marx son cada una la premisa de la otra y vibramos de indignación lo mismo que Marx cuando desenvaina la espada vengadora y, tras acabar con las demostraciones matemáticas e históricas, hace caer todo el peso de su disgusto y promete el justo castigo a un modo de producción, el capitalista que, si bien ha tenido históricamente sus ventajas y sus méritos, hoy sólo pide que se acabe con él.

Con este trabajo hemos pretendido golpear las últimas defensas teóricas de unas corrientes marcadas por el democratismo y el oportunismo más cobarde, que creen que pueden mantener en pie el cadáver del capitalismo jugando con la redistribución de la renta, olvidando la noción básica de que es el plusvalor y no la renta, la categoría histórico-social que mantiene en pie el edificio del modo de producción capitalista. La redistribución no es más que la enésima intervención en el campo de la distribución, que en el análisis materialista-dialéctico está ligada indisolublemente a la producción.

Lo que realmente significa esta vil practica contingente de la "redistribución" es que se le quite aún más a quien genera el plusvalor en su puesto de trabajo. Se quiere hacer más "racional" el Estado social, que no significa otra cosa que regatear cuando la lucha obrera ha destrozado a la clase burguesa.
 

ORIGEN DE LOS SINDICATOS EN ITALIA

Muchos debates surgidos en la Confederazione Generale del Lavoro recien creada, en 1906, podrían parecer actuales, ya que se asemejan muchísimo las argumentaciones de los siervos de la burguesía de ayer y de hoy. El relator dió lectura a una serie de estractos de artículos de Turati escritos en "Avanti", "La Confederazione del Lavoro" y la "Critica Sociale".

Los temas en discusión (realmente actuales) son los siguientes:
- Condicionar el derecho de acceso a la contratación al reconocimiento jurídico del sindicato. Los que estaban a favor dentro de los sindicalistas (obviamente también lo estaba la patronal) sostenían que la oficialidad favorecía la afiliación y la influencia del sindicato sobre los trabajadores, no de manera "irresponsable", sino para disciplinar las huelgas y colaborar.
- Fuerza jurídica del contrato de trabajo, mientras que la parte mejor del sindicato lo consideraba como la sanción momentánea de una relación de fuerzas. La Confederación habría podido aceptar una autodisciplina de las huelgas y el respeto a los acuerdos, pero no limitaciones legales externas.
- Registro de los sindicatos con control formal del Estado sobre su actividad, sobre el estatuto, los promotores, los afiliados, la convocatoria y las votaciones en las asambleas para las huelgas. En contrapartida el Estado garantizaba la aplicación obligatoria de los acuerdos también para los no afiliados al sindicato.
- Propuesta de Giolitti de prohibición de las huelgas de los empleados públicos y arbitraje obligatorio.
- Monopolio sindical de las admisiones mediante el control de la oficina de empleo.
- Retención directa de las cuotas para inscribirse en la FIOM.
- Depósito del sindicato como garantía de los daños provocados a la patronal durante huelgas dentro del plazo contractual.

Hay que señalar que sólo el fascismo conseguirá realizar plenamente estas tendencias de la democracia burguesa. El posfascismo, si bien abandonará en parte las formas jurídicas, mantendrá la sustancia.
 

MOVIMIENTO OBRERO EN NORTEAMÉRICA

El trabajo comenzó con una descripción de las formas de trabajo existentes en las colonias inglesas de la costa atlántica de Norteamérica. Se señaló que el capital, para difundirse y establecerse en aquellas tierras casi vírgenes, tuvo que servirse ampliamente del trabajo forzado, con el fin de tener la energía necesaria para llevar a cabo sus propios ciclos de acumulación.

Estaba muy difundido el contrato de servidumbre, mediante el cual un individuo que se embarcase para el nuevo mundo se prestaba a servir a un patrón durante un cierto número de años, por lo general siete, con la obligación de trabajar sin recibir paga alguna y con la prohibición de abandonar su puesto de trabajo; por su parte el patrón estaba obligado a pagar el coste de la travesía atlántica, a alimentar y alojar al siervo y a ofrecerle una indemnización al finalizar los siete años. La duración relativamente limitada del contrato y la facilidad con la que el siervo, una vez acabado el servicio, se podía convertir en campesino independiente, propietario de su propio terreno dada la gran cantidad de tierra disponible, estimularon mucho la emigración hacia el nuevo mundo.

En las colonias meridionales el desarrollo del sistema de las grandes plantaciones impuso la necesidad de adoptar una cuota cada vez mayor de trabajadores, de tal manera que junto al siervo blanco fueron introducidos esclavos negros másivamente, importados a la fuerza desde Africa y que fueron privados, tanto ellos como sus hijos, de la libertad personal.

El informe proseguía examinando el proceso del nacimiento y desarrollo de los primeros grandes centros urbanos en el norte, hecho que determinó el aumento del número de trabajadores libres que poseían habilidades artesanales y que constituirían el núcleo primitivo del proletariado americano.

En los años sucesivos con la llegada de la independencia, los mercados se ampliaron y junto a ellos crecería la industria manufacturera; esta producción a mayor escala, que trajo consigo un crecimiento numérico del proletariado, empujó la aparición de los primeros organismos de defensa económica de los asalariados. Dichas asociaciones estaban organizadas mediante estrictas divisiones por oficios (craft-unionism) y estaban formadas por trabajadores altamente cualificados dotados de una notable habilidad artesanal. Muy pronto todos los oficios tuvieron sus propias asociaciones que comenzaron a federarse a nivel de cada ciudad.

En 1834 se fundó una federación nacional: la National Trade Unions que tuvo una vida breve, disolviendose tres años después como consecuencia de la crisis comercial de 1837.

En esta fase no faltan las huelgas, dirigidas audazmente por estas Unions y que desembocaron a menudo en una violencia abierta dada la expresa prohibición por parte de la burguesía de toda forma de asociacionismo sindical obrero con la Common Law que castigaba "las conspiraciones para limitar la libertad de comercio".

Tal prohibición fue resquebrajándose a partir de 1842, cuando las presiones de las Unions hicieron impracticable para la burguesía el mantenimiento del régimen de las prohibiciones abiertas del asociacionismo obrero, y se inauguró un periodo basado en el reconocimiento formal de su legitimidad, continuando obviamente el trabajo obstruccionista bajo otras formas.

El informe concluyó con una exposición sumaria de las causas económicas y sociales que determinaron el estallido de la guerra de secesión.

Se destacó que el sistema de las plantaciones, manteniendo el sistema de la esclavitud, frenaba el pleno desarrollo del capitalismo y además la situación existente en el Sur del país ponía de manifiesto la insuficiencia de las conquistas y de los logros de la revolución americana, perdurando de hecho la ingerencia del capitalismo imperialista británico con su política de rapiña que tomaba de la economía estadounidense, todavía de tipo colonial, las materias primas que alimentaban su industria, principalmente algodonera. Ante esta situación la lucha contra la esclavitud no significaba otra cosa que la lucha contra la influencia imperialista inglesa, sello y conclusión del largo y trabajoso proceso revolucionario nacional-burgués en el nuevo continente.

Los capitalistas del Norte se beneficiarían de la abolición de la esclavitud también en el plano de las relaciones entre capital y trabajo, ya que contribuiría decisivamente a la formación de un vasto y estable ejército industrial de reserva, condición para llevar a cabo la acumulación de capital y derrotar a la competencia europea (donde, no lo olvidemos, antes de la guerra civil americana los salarios eran notablemente más bajos que en América).

La emancipación de los esclavos negros no estuvo motivada por razones humanitarias sino por las despiadadas leyes del capitalismo, y fue un hecho objetivamente progresivo y favorable al socialismo internacional ya que se trató de un factor que aceleró el desarrollo capitalista americano y la formación de un moderno y concentrado proletariado en el nuevo mundo, hechos estos con grandes repercusiones económicas, políticas y sociales a escala mundial.
 

LAS ENSEÑANZAS DE LA PRIMERA INTERNACIONAL

Se concluía el trabajo sobre la Primera Internacional después de diversas reuniones generales - informe que será publicado al completo en la revista del partido - en el que se han puesto en evidencia las vicisitudes de ésta a la luz de las valoraciones directas de Marx y Engels, protagonistas en primera persona del desarrollo de ésta obra maestra proletaria. Las conclusiones extraídas son las siguientes:

1. La Liga de los Comunistas, veinte años antes, había alcanzado la gran meta histórica de clarificación en el interior del movimiento de los propios objetivos y de su peculiar visión programática del mundo; el Manifiesto representa el conjunto de las conquistas teóricas de la Liga, un texto definitivo, que define el comunismo para todo un ciclo histórico proletario, aunque los argumentos sean tratados todavía en líneas generales. La Primera Internacional, fundada en 1864, en su recorrido dio razón histórica de los resultados obtenidos por la Liga demostrando la fuerza sólida del comunismo de Marx ante las otras ideologías revolucionarias, de la proudhoniana a la anarquista, del blanquismo al sindicalismo tradeunionista, etc... La lucha al lado de los otros partidos revolucionarios permitió al marxismo imponerse dentro de la vanguardia proletaria como su única y vencedora doctrina.

2. La ideología proudhoniana es derrotada teóricamente en los congresos de Ginebra (1866) y Bruselas (1868) después de la ya verificada derrota en el plano práctico. Así fueron rechazadas las tesis sobre un desarrollo pacífico del cooperativismo como sistema eficaz para la lucha contra el capitalismo. Es significativo observar que los mismos proudhonianos se alejaron gradualmente de sus propias posiciones utópicas, avanzando en seguida durante la Comuna de París hacia posiciones instintivamente tendientes al comunismo.

3. El trágico epílogo de la Comuna refutó después las tesis de los anarquistas de Bakunin sobre la abolición del Estado, demostrando por el contrario la importancia de la ofensiva continua del ejercito revolucionario con mando centralizado, y la necesidad de la centralización en la organización política. El Congreso de la Haya de 1872 condenará oficialmente el idealismo anárquico demostrando su peligrosidad para el proletariado revolucionario.

4. También es refutado por la experiencia decenal de la Internacional también el idealismo sindicalista, mostrando en primer plano que para los proletarios es un error mortal pensar que baste la lucha económica para obtener una sociedad socialista y demostrando que solamente la radicalización de la lucha política en la Revolución podrá crear un mundo donde cese la eterna lucha económica entre proletariado y burguesía.

5. La Primera Internacional, durante su recorrido histórico desde su fundación hasta el Congreso de La Haya, paso de la inicial aceptación del libre debate sobre los medios para obtener la extinción de las clases, a la selección histórica, por demostración experimental, de un único corpus doctrinal que tenia muy claros los objetivos y los medios para alcanzar estos objetivos, el marxismo.

6. El traslado del Consejo General a Nueva York, impulsado sobre todo por Marx y Engels, después de la derrota de la Comuna y la orgía desenfrenada de la contrarrevolución, y en la imposibilidad de prever el desbloqueo del tren de la historia en breve tiempo, fue motivado por la preocupación de salvar el patrimonio teórico y practico de la Internacional de los influjos oportunistas que inevitablemente se venían difundiendo. El voluntarismo del blanquismo condujo a su separación de la Internacional.
 

LA CUESTIÓN NACIONAL EN LOS BALCANES

El informe sobre la historia de las nacionalidades en los balcanes trató, haciendo uso de numerosas citas, del trabajo de indagación marxista sobre esta nada fácil cuestión, cotejando las posiciones del viejo Engels, de Lenin y algunas precisiones de nosotros la Izquierda en los tiempos de las guerras balcánicas, muy poco antes de la primera guerra mundial.

En esa zona, como demostrará la definitiva redacción del amplio trabajo, se entrecruzaban cuestiones de nacionalidades de débil empuje y con un serio retraso respecto al paso al que iban los países europeos, mientras el tremendo hecho de la guerra imperialista influía, envolviendo en su torbellino a los pequeños países al lado de los principales. De esta manera caducaba la posibilidad de que las burguesías balcánicas se afirmasen con dignidades nacionales.
 

HISTORIA DE LA IZQUIERDA

La exposición de la Historia de la Izquierda ha querido ser un primer examen introspectivo del partido que nació tras la segunda guerra mundial. Solo de este modo será posible además comprender de forma precisa las vicisitudes que en los años subsiguientes envistieron a la organización y determinaron la correspondiente brecha. Por tanto nuestra tarea será documentar el trayecto real de nuestra organización en sus importantes ratificaciones positivas, excluyendo obviamente todo tipo de personalismos y chismes.

El P. C. Internacionalista, nacido en 1943-1945, reivindicaba la continuidad desde Livorno 1921 y toda la tradición de la Izquierda Comunista italiana, caracterizada sobretodo por la coherente e inflexible batalla contra la degeneración de la III Internacional y la sucesiva contrarrevolución estalinista. No por casualidad asumió posiciones bien claras sobre el carácter imperialista de la II guerra mundial y sobre la función contrarrevolucionaria desempeñada por Rusia, aliada, alternativamente, de las potencias nazi-fascistas y democráticas, sobre el rechazo de los bloques de la resistencia, etc. Se resintió sin embargo de la tremenda derrota sufrida por la clase proletaria, quebrada bajo los golpes conjuntos de fascismo, democracia y estalinismo, desangrándose durante seis años en la brutal carnicería imperialista.

Lo que al pequeño partido le faltó fue la consciencia de la situación objetiva y por tanto de la fuerza de la contrarrevolución. Esta errada valoración hizo que estados de ánimo demasiado optimistas, que entreveían momentos insurreccionales próximos, se cambiaran por teorizaciones pesimistas que decretaban que la clase obrera ya estaba indisolublemente ligada a los intereses capitalistas. De semejante falta de claridad derivaban errores tácticos no de poca envergadura que, a su vez, se reflejaban en el terreno de los principios: cuestión nacional y colonial, cuestión sindical, abstencionismo y parlamentarismo, y vida interna del partido.

Después de tan afinada introducción, apoyada por artículos significativos sacados de la prensa, resúmenes congresuales, etc, el relator pasaba a la lectura de algunos documentos contemporáneos de partido, que expresaban la prioritaria necesidad de concluir un amplio trabajo de reordenación teórica con el fin de volver a poner en su sitio preciso los términos de la doctrina de la lucha de clase en cuanto a causas determinantes, factores agentes y relaciones de fuerzas. Antes de haber realizado este trabajo básico de indagación colectiva habría sido inutil, cuando no dañino, pretender dar pautas de acción práctica al proletariado, sobretodo si son fruto de improvisadas decisiones y valoraciones contingentes, movidos solo por la preocupación "de que la Revolución no nos encuentre cuando llegue". La consigna por tanto era: "La Revolución llama siempre a la puerta. Lo mejor es que haya alguien en casa".
 
 
 
 
 
 
 


NOTICIARIO

HUELGAS Y MOVILIZACIONES EN BOLIVIA

La subida del precio del agua potable en un 300% ha sido la gota que ha desbordado el vaso de la paciencia de las masas obreras y campesinas del país andino en abril pasado. La burguesía con su gobierno al frente ha respondido con el estado de sitio y la represión generalizada que ha causado 6 muertos y más de 40 heridos. El gobierno del ex-golpista Hugo Banzer, ahora reconvertido en demócrata de toda la vida según exigencias del guión imperialista internacional, se ha enfrentado a una respuesta generalizada de casi todos los sectores de la clase trabajadora y campesinos. De hecho unos 10.000 campesinos indígenas mantenían "sitiada" la ciudad de Cochabamba. Pese a la violencia inicial los sindicatos, por el momento, han conseguido reconducir la protesta por cauces "civilizados".

CHINA TAMBIÉN PEREGRINA A ORIENTE PRÓXIMO

El viaje del presidente chino a Palestina constituye un paso más en el aumento del protagonismo que China, como gran potencia capitalista, empieza a tener en el panorama imperialista internacional. En una clara advertencia al supergendarme mundial americano, China ha ofrecido su "apoyo político y económico" para la solución del "problema" de Oriente Próximo. Este salto cualitativo en el panorama de las relaciones internacionales no hace sino poner de manifiesto el inevitable choque bélico mundial que estallará tarde o temprano si la revolución proletaria no lo impide.

YUGOSLAVIA: SE CANALIZA EL DESCONTENTO OBRERO DEMOCRÁTICAMENTE

Según datos ofrecidos por organismos gubernamentales yugoslavos un 64% de la población vive en la pobreza, entendiendo por esto que el sueldo medio es de unos 45 dólares (alrededor de 7.000 pesetas), cuando mensualmente son necesarios unos 80 dólares para adquirir los alimentos más básicos. Por enésima vez queda demostrado que el coste de la guerra lo pagan los trabajadores y las capas más pobres de la población. Mientras esta situación no produzca la aparición de movimientos clasistas reivindicando salarios suficientes y protestando contra la carestía, la maniobra diversiva de la oposición democrática seguirá siendo la mejor aliada del hambre y la miseria del proletariado yugoslavo.

SUDÁFRICA: LA DEMOCRACIA TODO LO CURA

Como sucedió en España donde los servidores del franquismo se integraron normalmente en los partidos y en la vida democrática, así está sucediendo en la democrática Sudáfrica donde los paladines del apartheid no sólo participan en la vida política del país como si nada hubiese pasado, sino que además piden la integración en el Congreso Nacional Africano. Es el caso del antiguo ministro de Asuntos Exteriores de los últimos tres gobiernos racistas, Pik Botha quien para acallar las posibles críticas ha negado que esa decisión tenga algo que ver con el "oportunismo político". Evidentemente no hay distinción de razas ni colores cuando se trata de repartir la plusvalía generada por el proletariado.

FRANCIA: PATRONAL Y SINDICATOS SE REPARTEN LOS FONDOS DE JUBILACIÓN

La investigación en la gestión paritaria de los fondos de la Caja de Jubilación de Empresas (CRI) entre los sindicatos y la patronal franceses ha dejado al descubierto una especie de "agujero negro" valorado en 34,3 millones de francos (857 millones de pesetas). Pese a todo no han robado mucho pues el volumen oficial de los fondos que manejan es de 200.000 millones de francos (unos 5 billones de pesetas). Es el precio necesario para que el mundo capitalista funcione con normalidad.

DESASTRE EN EL DANUBIO

Al igual que sucedió en España con la rotura de la presa minera de Aznalcollar, esta vez le ha tocado el turno de la tragedia al Danubio que ya no bajará "azul" durante bastante tiempo. Ambos episodios ponen de manifiesto que las medidas de "control" funcionan igual en el oriente y el occidente europeo y que en realidad lo único que importa es que las empresas mineras obtengan la mayor cantidad de beneficios sin importarles lo más mínimo los envenenamientos que producen. ¿Está superada la afirmación del Manifiesto Comunista según la cual los gobiernos no son más que la junta que administra los negocios comunes de toda la clase burguesa?

¿JUBILARSE, PARA QUÉ?

Este parece que va ser el eje central de próximos debates en materia laboral, ya que se escuchan cada vez con más fuerza las voces que hablan a favor de prolongar la edad laboral en España por encima de los 65 años. Dejando a un lado argumentaciones falaces, lo cierto es que dicha medida única y exclusivamente beneficiará al Estado y a las empresas. El trabajador seguirá cotizando a la Seguridad Social con su sueldo de siempre (cada vez más escaso) y los empresarios no pagarán sus cotizaciones empresariales o de hacerlo serán muy reducidas. Sabiendo que muchos de los trabajadores no soportan físicamente la actividad laboral por encima de los 65 años, su muerte en activo se convierte en un negocio redondo para el estado, al obtener cotizaciones que nunca va a desembolsar bajo la forma de pensiones de jubilación. Según los expertos que ya han cuantificado el ahorro, el estado ahorraría unas 800.000 pesetas por trabajador y año, y las empresas unas 700.000. Queda por resolver el problema de qué cebo ofrecer para que los trabajadores piquen un anzuelo tan poco sugestivo.

QUINTA COLUMNA EN LA UNIÓN EUROPEA

Ese es el papel que parece estar jugando la "pérfida Albión" junto a otros de sus socios en la red de espionaje Echelon. La red, que agrupa a EEUU, Reino Unido, Canadá, Australia y Nueva Zelanda, es sobre todo, en el momento actual, una red de espionaje económico, pero no exclusivamente. El potencial de espionaje de la red sería, según estimaciones, de unos 2.000 millones de comunicaciones privadas al día y tiene a su servicio unos 120 satélites espaciales, además de un numeroso ejército de agentes por todo el mundo. Entre los casos demostrados de perjuicios a intereses de la UE aparecen contratos de armamento o aviación, perdidos por empresas europeas en favor de otras norteamericanas. James Bond al servicio de su "graciosa" majestad y de los USA promete deleitarnos con nuevas e inesperadas aventuras.

AFRICA: LA MEDICINA RETROCEDE Y LA VIRUELA AVANZA

Cuando ya se anunciaba a bombo y platillo la erradicación de una de las peores enfermedades contagiosas que más ha azotado a la humanidad, su reaparición viene a confirmar la incapacidad del mercantilismo capitalista para aplicar los conocimientos científicos allí donde no hay posibilidad de obtener beneficios. El virus de la viruela propio de los simios afecta también al hombre en Africa, el continente maldito, confirmando nuevamente, aunque esta vez de manera dramática, la validez del evolucionismo darwinista y la afinidad, negada por listillos e imbéciles, entre el hombre y los monos. Por lo visto el fallo en los programas de vacunación contra la viruela en algunas zonas de Africa ha propiciado la extensión de la enfermedad. No es de extrañar en un continente donde la "ayuda" generosa de los países "ricos" tiene un alto porcentaje (alrededor del 64%) de medicamentos caducados, tóxicos, fraudulentos o prohibidos por ineficaces según afirmaba a finales de 1999 la directora general de la OMS.

ISRAEL NO PAGA TRAIDORES

El futuro de los mercenarios entrenados y pagados por Israel en el sur del Libano (el Ejército del Sur del LIbano-ESL) parece que ya está casi decidido. Tras ser utilizados durante años como escudos humanos contra las incursiones de Hezbolá, estos milicianos pro-israelíes tienen ante sí un porvenir bastante negro. Israel, en pago a los servicios prestados se niega a darles refugio, y en Libano a la inmensa mayoría de ellos les espera la cárcel cuando no el pelotón de ejecución. Simples peones en el tablero de las relaciones interimperialistas.

REGULACIÓN DE EMPLEO EN IZQUIERDA UNIDA S.A.

Los partidos democráticos funcionan como verdaderas y auténticas empresas. En función de los resultados obtenidos en el circo electoral, cada formación recibirá una suma de dinero por los escaños obtenidos en el parlamento. Esto, más los negocios que organizan, las comisiones, los sobornos, etc constituyen sus fuentes de financiación, además de los préstamos bancarios, que los ligan indisolublemente al capital financiero.
Los resultados obtenidos en las elecciones de marzo por Izquierda Unida (IU) pese a su pacto-estrella con el PSOE (diluido como un azucarillo ante los resultados electorales), ha llevado a una regulación de empleo que supondrá el despido de 47 personas de un total de 62 entre técnicos y administrativos. Eso sí, como empresarios "buenos" que son el despido se realizará "con el máximo de garantías y de emolumentos que permita la situación legal actual". según declaraba el estalinista reconvertido Frutos. Ante la realidad del capitalismo una cosa es predicar y otra es dar trigo.

LEY DE VAGOS Y MALEANTES EN ESTADOS UNIDOS

Ser pobre y manifestarlo públicamente puede ser considerado delito en la fascinante sociedad americana. De hecho la persecución hacia los "perdedores" en la depredación capitalista ya ha comenzado y en muchos estados los mendigos pueden ser expulsados o arrestados. Sin ir más lejos en Marysville (California), es ilegal rebuscar en los contenedores de basura, y en San Francisco no se puede dormir en la calle o en los parques. Asimismo en esta última ciudad se quiere aprobar una ordenanza que recuerda a los mejores tiempos del franquismo en España: la prohibición de estar parado más de cinco minutos en una esquina o en la mediana de una calle. Para impedir la mendicidad dicen. Pero una cosa es cierta. Los excluidos, los parias constituyen la cara fea del sueño capitalista americano, precisamente la que nadie quiere ver, ya que recuerda constantemente a los proletarios que bajo el capitalismo no existen garantías para una existencia digna permanente. Tras la aprobación de este tipo de medidas la aparición de los escuadrones de la muerte al estilo de Brasil o Colombia es cuestión de tiempo.

LARGA HUELGA EN LA SANIDAD SALVADOREÑA

En medio del caos económico generalizado, con un 80% de sus habitantes en la miseria total, algunos sectores de la clase trabajadora salvadoreña están intentando defender sus condiciones de vida y laborales más elementales. Los trabajadores del Instituto Salvadoreño del Seguro Social llevan desde finales del año pasado en huelga. A estas luchas hay que unir las de los maestros y los funcionarios públicos.

AL LÍMITE DE LA "NORMALIDAD"

Ante la escasa respuesta de la juventud española hacia la campaña de alistamiento en el ejército como profesionales, el Ministerio de Defensa ha decidido rebajar el coeficiente intelectual requerido para ingresar en el ejército. Del 90 inicial se ha bajado hasta el 70, cifra considerada por los psicólogos como "límite". Pero lo cierto es que para cumplir las misiones que se les encomienden cuanto más tarugos mejor: "al ser menos inteligentes cumplen más a rajatabla las órdenes" afirmaba el coronel jefe de los servicios de Psicología del Ministerio de Defensa. ¿No es éste el reconocimiento explícito de que la defensa de la Patria y del Capital está reñida con la inteligencia?

MASACRE MINERA EN UCRANIA

En marzo 80 mineros ucranianos resultaron muertos como consecuencia del peor accidente minero desde la independencia de la República. La "construcción nacional" ucraniana no ha resuelto, como era de esperar, ningún problema de la clase obrera, y de los mineros todavía menos. El sector del carbón en Ucrania, emplea a más de medio millón de trabajadores, con sueldos que no superan las 17.000 pesetas mensuales. El temor del gobierno burgués a "sanear" el sector está absolutamente justificado. El cierre de las minas poco rentables, que son muchas, y la incapacidad económico-industrial del país para garantizar la paz social impone que se actue con cautela ante el descontento obrero. Por eso, la mano asesina del capitalismo está utilizando un instrumento, el gas grisú, para llevar a cabo una parte del "saneamiento económico" en el sector del carbón ucraniano.